Venezuela

Trump despliega su poder militar en el Caribe: ¿guerra contra las drogas o plan oculto para tumbar a Maduro?

Una lancha rápida de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago patrulla mientras el buque de guerra USS Gravely se observa a lo lejos desde Puerto España, el 26 de octubre de 2025. El navío estadounidense visitará Trinidad y Tobago para realizar ejercicios conjuntos cerca de la costa de Venezuela, en el marco de la campaña de Washington contra presuntos narcotraficantes en la región.
Una lancha rápida de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago patrulla mientras el buque de guerra USS Gravely se observa a lo lejos desde Puerto España, el 26 de octubre de 2025. El navío estadounidense visitará Trinidad y Tobago para realizar ejercicios conjuntos cerca de la costa de Venezuela, en el marco de la campaña de Washington contra presuntos narcotraficantes en la región. AFP via Getty Images

Buques de guerra patrullan el Caribe. Misiles estadounidenses destruyen lanchas motoras en dos océanos. Y bombarderos sobrevuelan Venezuela, donde fuentes aseguran que la administración Trump ha identificado objetivos terrestres para posibles ataques.

Para gran parte del mundo, todo parece un intento de provocar un cambio de régimen en Venezuela, donde Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de $50 millones por la captura del gobernante autoritario Nicolás Maduro.

Pero según el presidente Donald Trump, el objetivo de esta escalada militar está más cerca de casa: cada ataque con misiles, afirma, impide que drogas mortales lleguen a las costas estadounidenses, y cada embarcación de narcotraficantes destruida salva 25,000 vidas en Estados Unidos.

A pesar de la evidencia histórica que muestra que los narcóticos traficados a través de Venezuela rara vez tienen como destino final Estados Unidos, Trump presenta esta campaña militar como una “guerra literal contra las drogas”, quizás con la intención de hacer más aceptable la idea de una intervención, especialmente entre los partidarios aislacionistas que lo ayudaron a regresar a la Casa Blanca.

“Su base es bastante escéptica respecto a las intervenciones estadounidenses”, dijo Will Freeman, investigador de estudios latinoamericanos en el Council on Foreign Relations. “No creo que estén más a favor de una intervención en América Latina que en otras partes del mundo, pero mientras se presente —y quizá se motive— por la preocupación sobre las muertes por drogas en Estados Unidos y lo que sus seguidores consideran formas peligrosas de inmigración ilegal, puede parecer más justificable”.

Parte de la estrategia de la administración también busca proyectar fuerza ante sus seguidores. Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth han publicado en redes sociales videos granulados de lanchas explotando, que fueron recibidos con vítores por los simpatizantes del presidente.

La Casa Blanca también designó al Tren de Aragua, con base en Venezuela, y a otras bandas del narcotráfico como “organizaciones terroristas extranjeras”, una clasificación que, según la administración, le da justificación para actuar de manera unilateral y sin la aprobación del Congreso.

El gobernante venezolano Nicolás Maduro ofrece una conferencia de prensa en Caracas, Venezuela, el 15 de septiembre de 2025.
El gobernante venezolano Nicolás Maduro ofrece una conferencia de prensa en Caracas, Venezuela, el 15 de septiembre de 2025. MENG YIFEI Xinhua via AFP

“Los cárteles narcoterroristas causan, de manera ilegal y directa, la muerte de decenas de miles de ciudadanos estadounidenses cada año”, dijo el viernes al Miami Herald un alto funcionario de la administración. “El presidente ha cerrado las fronteras norte y sur para frenar cualquier posible vía de contrabando de drogas y continúa utilizando todas las herramientas a su disposición para detener esta plaga”.

La administración ha redoblado su estrategia de presentar los ataques como una guerra contra las drogas, especialmente después de que figuras conservadoras prominentes como Laura Loomer y Stephen Bannon expresaran su preocupación por la acción militar.

El senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur —uno de los aliados más cercanos de Trump—, desestimó las dudas sobre una posible falta de apoyo público a las decisiones del presidente.

“Me encanta este debate”, dijo a MSNBC a principios de semana. “El presidente tiene toda la autoridad del mundo, y si quieren pelear por esto, peleemos. Creo que la mayoría de los estadounidenses estarán con Trump”.

Trump y sus funcionarios han pasado los últimos meses enmarcando los ataques como un asunto interno.

El presidente declaró a los cárteles de la droga como “combatientes ilegales” e informó al Congreso, el 2 de octubre, que Estados Unidos se encuentra en un “conflicto armado no internacional” con ellos, al tiempo que buscaba justificar los ataques en el Caribe.

Y ha sido contundente al afirmar que su administración no dudará en eliminar a los narcotraficantes.

“Vamos a matar a las personas que traen drogas a nuestro país. Vamos a matarlas. Van a estar, literalmente, muertas”, dijo Trump a principios de mes durante una mesa redonda en la Casa Blanca, asegurando que las embarcaciones destruidas transportaban fentanilo.

La epidemia de opioides sigue siendo un grave problema en Estados Unidos, en particular las muertes vinculadas al fentanilo.

Cada año, alrededor de 100,000 personas mueren por sobredosis de drogas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Datos provisionales publicados en mayo por la agencia indican que las sobredosis disminuyeron el año pasado a unas 80,000 muertes, con el fentanilo responsable de 48,000 de ellas.

El presidente Donald Trump ha enviado destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke al sur del Caribe, frente a la costa de Venezuela.
El presidente Donald Trump ha enviado destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke al sur del Caribe, frente a la costa de Venezuela. Sipa USA U.S. Navy/Sipa USA

Escepticismo ante los argumentos sobre el narcotráfico

Si bien el argumento del narcotráfico puede resultar más políticamente aceptable para una base a la que Trump prometió “poner fin a las guerras extranjeras sin fin”, también se enfrenta al hecho de que la mayoría de las drogas que llegan a Estados Unidos no transitan por el Caribe ni provienen de Venezuela, según informes gubernamentales.

La gran mayoría de los narcóticos con destino a EEUU —alrededor del 80 %— viajan por el Pacífico oriental, y no por rutas atlánticas desde Venezuela, explicó la exgeneral del Comando Sur Laura Richardson al Congreso en 2022.

“Si se observa desde el punto de vista de la política antidrogas, más drogas llegan por el lado del Pacífico que por el Atlántico. ¿Por qué no colocar la flotilla al otro lado de Panamá? No lo entiendo del todo”, dijo Elliot Abrams, republicano y exrepresentante especial para Venezuela durante la primera administración Trump, al Herald en septiembre.

La Casa Blanca no respondió directamente a las preguntas sobre las rutas del narcotráfico, pero un alto funcionario de la administración argumentó que el alcance internacional de los cárteles implica que cualquier daño a esas redes reduce la cantidad de narcóticos que cruzan hacia Estados Unidos.

“Durante décadas, los cárteles involucrados se han vuelto más armados, mejor organizados y más violentos”, dijo el funcionario al Herald. “Tienen los medios financieros, la sofisticación y las capacidades paramilitares necesarias para operar con impunidad.”

“Estos grupos son ahora transnacionales y llevan a cabo ataques continuos en todo el hemisferio occidental como cárteles organizados”.

El viernes, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, acusó a las autoridades estadounidenses de proporcionar información “muy escasa” para justificar sus acciones militares.

Un video militar estadounidense, divulgado por el Departamento de Defensa, muestra un ataque de precisión que destruye una embarcación de alta velocidad dedicada al narcotráfico en aguas internacionales, el 2 de septiembre de 2025. Las imágenes, luego compartidas por Trump en Truth Social, fueron descritas como dirigidas contra la organización criminal Tren de Aragua, en medio del despliegue naval de EEUU en el Caribe.
Un video militar estadounidense, divulgado por el Departamento de Defensa, muestra un ataque de precisión que destruye una embarcación de alta velocidad dedicada al narcotráfico en aguas internacionales, el 2 de septiembre de 2025. Las imágenes, luego compartidas por Trump en Truth Social, fueron descritas como dirigidas contra la organización criminal Tren de Aragua, en medio del despliegue naval de EEUU en el Caribe. Department of Defense

Se trafican grandes cantidades de cocaína a través de Venezuela, lo que representa aproximadamente entre el 10 y el 13 por ciento de la producción mundial estimada, según un informe del Departamento de Estado publicado a comienzos de este año.

Sin embargo, las rutas caribeñas solo representaron el 8 % del movimiento total de cocaína, de acuerdo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) en 2020.

En marzo, el Departamento de Estado identificó a México como la única fuente significativa de fentanilo ilícito y de sus análogos con un impacto considerable en Estados Unidos.

La Casa Blanca no ha presentado pruebas de que el fentanilo —una droga mucho más letal y responsable de la mayoría de las muertes por sobredosis en el país— se trafique a través de Venezuela.

En respuesta a las preguntas del Miami Herald sobre los datos que muestran que la mayoría de las rutas del narcotráfico se encuentran en el Pacífico oriental y no en el Caribe, un alto funcionario de la administración afirmó que Trump ha “reducido significativamente el tráfico de drogas desde México” y que ahora está “usando todas las herramientas a su alcance para detener el narcoterrorismo que causa la muerte innecesaria de miles de estadounidenses”.

Rubio lidera los esfuerzos

Rubio ha sido durante mucho tiempo un firme defensor de la salida de Nicolás Maduro, acusado de manipular las elecciones presidenciales del año pasado. El líder venezolano enfrenta cargos penales en Estados Unidos.

Pero Rubio, que también ejerce como asesor de seguridad nacional, considera el tema un asunto doméstico.

“Cuando toda nuestra región se desmorona, es malo para nuestro país”, dijo un asesor de Rubio al Miami Herald. “La política exterior puede tener un impacto directo y tangible en mejorar la vida de los estadounidenses”.

Rubio y Stephen Miller —ambos con gran influencia sobre Trump— han marginado a una facción dentro del gobierno que buscaba normalizar las relaciones con Venezuela con la esperanza de acceder a sus enormes reservas de petróleo.

El dúo también cuenta con el respaldo de la jefa de gabinete Susie Wiles y del vicepresidente JD Vance.

“Hay personas —literalmente terroristas— que están introduciendo drogas mortales en nuestro país, y el presidente de Estados Unidos hizo campaña con la promesa de detener ese veneno”, ha dicho Vance.

Los funcionarios, sin embargo, han sido cautos al precisar cuánto de la acción militar responde a la guerra contra las drogas y cuánto busca presionar diplomáticamente a Maduro para que renuncie, aunque otros ya interpretan las señales.

“El presidente ha sido cuidadoso de no decir que se trata de un cambio de régimen”, señaló un exfuncionario de Trump, “pero el mensaje subyacente apunta precisamente a eso”.

Trump también ha evitado declarar públicamente que busca la salida de Maduro. No obstante, muchos expertos creen que ese es el objetivo final, al señalar que la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe es demasiado grande para estar dirigida solo a pequeñas embarcaciones.

“Armas multimillonarias están destruyendo botes inflables”, describió un exfuncionario del Pentágono.

Al mismo tiempo, la armada y las tropas estadounidenses en la región no son lo suficientemente numerosas para una invasión terrestre, pero sí lo bastante grandes como para ejercer presión diplomática sobre Maduro y su círculo cercano, que podrían temer ataques con misiles dirigidos a Venezuela.

Y ese podría ser, precisamente, el plan de Trump.

“El presidente es muy escéptico respecto a la guerra porque sabe que es impredecible”, dijo Vance al pódcast Pod Force One del New York Post. “Hay que mantenerse en un punto intermedio, y creo que ahí es donde está la política exterior del presidente: es escéptico de las intervenciones extranjeras, pero no teme usar el poder militar de Estados Unidos cuando es necesario”.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2025, 3:57 p. m. with the headline "Trump despliega su poder militar en el Caribe: ¿guerra contra las drogas o plan oculto para tumbar a Maduro?."

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