Venezuela

María Corina Machado: Estrategia de Trump para Venezuela es ‘absolutamente correcta’

María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, en video durante el Foro Empresarial Estadounidense en el Centro Kaseya en Miami el 5de noviembre de 2025.
María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, en video durante el Foro Empresarial Estadounidense en el Centro Kaseya en Miami el 5de noviembre de 2025. cjuste@miamiherald.com

La creciente campaña de presión del presidente Donald Trump contra el régimen socialista de Venezuela —que va desde designar a los carteles de la droga del país como organizaciones terroristas transnacionales hasta duplicar la recompensa por Nicolás Maduro a $50 millones y desplegar la mayor fuerza militar que el Caribe ha visto en décadas— ha encontrado una defensora inesperada en la principal líder democrática del país sudamericano.

Hablando por videoconferencia en el America Business Forum de Miami, María Corina Machado —la venezolana galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025— ofreció su respaldo más firme hasta ahora a la estrategia de Trump, calificándola de “absolutamente correcta” y de un punto de inflexión histórico en la lucha del hemisferio contra la tiranía y el crimen organizado.

“Nicolás Maduro no es un jefe de Estado legítimo”, dijo Machado. “Es el jefe de una estructura narco-terrorista que ha declarado la guerra al pueblo venezolano y a las naciones democráticas de la región. Estas redes criminales sobreviven con el dinero del narcotráfico, el contrabando de oro, el tráfico de armas y de personas. Hay que cortar esos flujos de dinero, y eso es precisamente lo que está haciendo el presidente Trump para proteger millones de vidas. Maduro empezó esta guerra, y el presidente Trump la está terminando”.

Sus declaraciones, dirigidas a una audiencia de empresarios estadounidenses, diplomáticos latinoamericanos y miembros del exilio venezolano, marcaron el tono de una conversación más amplia sobre la transformación de Venezuela, la amenaza global de las alianzas autoritarias y su ambicioso plan para reconstruir la economía devastada del país.

Creciente despliegue militar de EEUU en el Caribe

Las declaraciones de Machado se producen mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan ampliando su presencia frente a las costas venezolanas en una operación que, según la Casa Blanca, tiene como objetivo las redes de narcotráfico y crimen organizado vinculadas a Caracas.

En agosto, Washington comenzó a concentrar un importante despliegue en el sur del Caribe, formando una Fuerza de Tarea Conjunta que incluyó tres destructores equipados para misiones antiaéreas, antisubmarinas y de defensa con misiles, además de un grupo anfibio de unos 4,500 efectivos. Aviones de reconocimiento P-8 y vuelos de vigilancia de largo alcance han mapeado las rutas del tráfico ilícito.

El operativo se amplió en septiembre con el estacionamiento de 10 cazas F-35B en la Base Aérea de Ceiba, en Puerto Rico, y el despliegue de drones armados MQ-9 Reaper en el Aeropuerto Rafael Hernández. Según funcionarios, estas aeronaves pueden atacar laboratorios de droga, pistas clandestinas y embarcaciones vinculadas a redes de contrabando.

El 24 de octubre, el secretario de Defensa Pete Hegseth ordenó el ingreso al Caribe del grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford, que incluye el crucero USS Normandy y los destructores USS Thomas Hudner, Ramage, Carney y Roosevelt. La fuerza, con más de 4,000 efectivos y unos 90 aviones de combate, ha sido descrita por oficiales venezolanos retirados como el eje de una “fase final” dirigida contra los líderes del Cartel de los Soles, la mega banda Tren de Aragua y objetivos estratégicos dentro de Venezuela.

Hasta ahora, las operaciones se han concentrado en blancos marítimos. Los ataques estadounidenses han destruido lanchas rápidas supuestamente cargadas con narcóticos, la mayoría interceptadas frente a las costas venezolanas, dejando al menos 61 presuntos traficantes muertos.

Funcionarios señalan que la fuerza de tarea podría trasladar pronto sus operaciones a tierra firme, ya que los contrabandistas evitan las rutas marítimas. La magnitud del despliegue ha alimentado especulaciones de que el verdadero objetivo de Washington sería debilitar o derrocar al régimen de Maduro, aunque las autoridades estadounidenses han ofrecido pocos detalles sobre posibles acciones dentro de Venezuela.

El Miami Herald informó la semana pasada que, según fuentes familiarizadas con la situación, la administración ha seleccionado objetivos dentro de Venezuela y está preparada para lanzar ataques.

‘Un premio para una nación en resistencia’

Un mes después de recibir el Premio Nobel de la Paz, Machado sigue presentando el galardón como una victoria colectiva, más que personal.

“Este premio no es solo un profundo honor para los venezolanos”, dijo. “Es un reconocimiento a la voluntad de nuestro pueblo —una nación que se unió para enfrentar al peor régimen criminal en torno a los valores, la dignidad, la justicia, la libertad y el sueño de traer a nuestros hijos de vuelta a casa”.

Hizo una pausa antes de añadir una dimensión política: “También es un premio para aquellos líderes del mundo —bajo el liderazgo del presidente Trump— que entienden que esta es una causa universal, que concierne a la seguridad de todo nuestro hemisferio”.

Los aplausos de la audiencia en Miami —integrada por exiliados latinoamericanos de Cuba, Venezuela y Nicaragua— reflejaron hasta qué punto la lucha democrática venezolana resuena en la política estadounidense.

Demostrar el fraude estando dentro de una dictadura

El ascenso de Machado a la prominencia mundial se debe, según muchos, a uno de los actos de resistencia civil más audaces en la historia reciente de América Latina: probar un fraude electoral dentro de una dictadura.

En las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, el movimiento democrático liderado por Machado movilizó a más de un millón de voluntarios en todo el país para monitorear y recopilar copias digitales de las actas oficiales de votación antes de que las fuerzas de seguridad de Maduro pudieran confiscarlas.

“Todos nos decían que era imposible ganar contra esta estructura criminal”, recordó. “Sabíamos que no solo teníamos que ganar, teníamos que probarlo”.

Con impresoras, laptops y escáneres introducidos clandestinamente, su equipo transmitió los resultados verificados en pocas horas y los hizo públicos a nivel mundial, mostrando que el candidato opositor Edmundo González había ganado.

“En menos de 24 horas, el mundo entero vio nuestra victoria aplastante”, dijo. “Ellos tenían las armas, el poder, el miedo; nosotros teníamos al pueblo y la verdad. Y adivinen quién va a ganar”.

Las pruebas, luego corroboradas por organizaciones independientes, confirmaron que la oposición había derrotado ampliamente a Maduro, obligando al régimen a adoptar una postura defensiva y reavivando la indignación internacional.

‘Liberar a Venezuela liberará la región’

Machado ve la liberación de Venezuela como parte de una reacción democrática en cadena en toda América Latina. “Liberar a Venezuela significará que Cuba y Nicaragua también serán libres”, dijo. “Por primera vez en la historia, las Américas podrían estar libres de comunismo, dictadura y narco-terrorismo”.

Es una visión que resuena profundamente en Miami, hogar de cientos de miles de venezolanos, cubanos y nicaragüenses que consideran sus luchas entrelazadas.

Machado prometió que la diáspora venezolana —de casi nueve millones de personas— finalmente tendrá un país al que regresar.

“Un tercio de nuestra población ha huido”, señaló. “Pero tan pronto como Maduro caiga, verán a cientos de miles de venezolanos regresando a casa. Queremos a nuestros hijos de vuelta. Vamos a reunir a nuestras familias en un país orgulloso, próspero y seguro”.

Diplomacia pragmática

Consultada sobre su enfoque hacia los gobiernos de izquierda en Brasil, México y Colombia, Machado adoptó un tono de realismo pragmático.

“Con Brasil esperamos relaciones fuertes, transparentes y mutuamente beneficiosas”, dijo. “Con México compartimos un desafío común: desmantelar los carteles de la droga. Esperamos trabajar de la mano con México y Estados Unidos en esto”.

Sus palabras sobre Colombia tuvieron un tono más emotivo.

“Colombia ha sido el principal receptor de nuestros migrantes: casi tres millones de venezolanos viven allí”, afirmó. “Agradezco al pueblo colombiano por su generosidad. Pero también digo esto: Colombia nunca tendrá paz hasta que Venezuela sea libre. Nuestros destinos están ligados”.

Sonrió al describir una escena que dice imaginar con frecuencia: estar de pie sobre el Puente Simón Bolívar, que une a ambos países, con los brazos abiertos mientras miles de venezolanos cruzan de regreso a su tierra. “Ese día llegará pronto”, dijo.

‘Una cabeza de playa de los adversarios de América’

Machado describió la situación actual de Venezuela no solo como una crisis política o humanitaria, sino como una emergencia de seguridad continental.

“Venezuela se ha convertido en la principal cabeza de playa de los adversarios de Estados Unidos”, advirtió. “Irán, Rusia y China han capturado nuestro territorio, nuestras instituciones y nuestros recursos”.

Ofreció un recuento detallado de cómo opera cada potencia dentro del país.

“Irán ha convertido a Venezuela en su satélite, operando desde el corazón de las Américas”, dijo. “Ha entrenado unidades de la Guardia Nacional, proporcionado tecnología de drones, fabricado drones armados en nuestro territorio y utilizado nuestro sistema financiero para lavar recursos de grupos como Hezbolá. Incluso han emitido más de 10,000 pasaportes venezolanos a operativos que pueden moverse libremente por la región”.

Rusia, agregó, ha suministrado inteligencia y sistemas de armas, mientras que el alcance financiero y tecnológico de China es el más profundo.

“Los 60 mil millones de dólares en préstamos de China convirtieron a Venezuela en su mayor deudor histórico”, señaló.

“Y en 2012, [el entonces presidente Hugo] Chávez otorgó a una empresa estatal china el derecho exclusivo de mapear todos nuestros recursos geológicos. Hoy, solo Pekín conoce la magnitud total de nuestro oro, minerales y tierras raras”. Su conclusión fue tajante: “Estos actores están operando a solo tres horas de Florida. Una transición democrática desmantelará estas redes y convertirá a Venezuela en el principal aliado de seguridad de Estados Unidos en las Américas”.

Hoja de ruta para la reconstrucción

Si Maduro reconociera mañana la victoria de la oposición, Machado afirmó que su plan de transición está listo para ejecutarse.

“Desde el primer día le ofrecimos una transición negociada, y la rechazó”, dijo. “Ahora el país sufre su peor ola de represión: cientos de desaparecidos, torturados, abusados. Tenemos 870 presos políticos. Muchos son mis colegas, mis amigos, mis hijos”.

Su primera prioridad, explicó, sería restaurar el orden básico.

“En las primeras 100 horas necesitamos tomar control de las fronteras, asegurar la nación y liberar a todos los presos políticos”, dijo Machado. “Debemos estabilizar el suministro de energía, combustible, alimentos y medicinas, y transparentar nuestras cuentas públicas. La transparencia es la esencia de la confianza”.

A partir de ahí, planteó una ambiciosa transformación capaz de redefinir la imagen global de Venezuela.

“Venezuela pasará de ser el centro criminal de las Américas al centro energético y tecnológico del continente”, afirmó. “Abriremos una oportunidad de inversión de 1,7 billones de dólares —no solo en petróleo y gas, sino también en minería, energía, inteligencia artificial y turismo. Venezuela se convertirá en la nueva frontera global de la innovación y la creación de riqueza”.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de noviembre de 2025, 1:59 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA