Venezuela

Superportaaviones de EEUU llegaría frente a costas de Venezuela la próxima semana

El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande del mundo.
El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande del mundo. U.S. Navy

El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más moderno y poderoso de la Marina estadounidense, se espera que llegue al Caribe a comienzos de la próxima semana, en una escalada significativa del poder militar de Washington en la región que acentúa las especulaciones sobre posibles ataques por tierra a ser emprendidos contra el régimen de Nicolás Maduro.

El superportaaviones de $13,000 millones atravesó el estrecho de Gibraltar el lunes por la mañana rumbo al oeste, confirmaron observadores navales. Según The Maritime Executive, avanzaba a unos 15 nudos, escoltado por el destructor USS Bainbridge, mientras un avión de patrulla P-8A Poseidon brindaba cobertura de vigilancia a larga distancia y un buque de abastecimiento operaba en las cercanías. El USS Mahan, visto por última vez cruzando el estrecho el 31 de octubre, también se habría sumado al grupo de escolta.

Si mantiene su ritmo actual, el Ford pasará a estar a cargo del Comando Sur de Estados Unidos alrededor del 10 de noviembre, uniéndose a lo que expertos describen como la mayor concentración de poder naval estadounidense en el Caribe en varias décadas.

El movimiento responde a una orden del entonces presidente Donald Trump, emitida hace menos de dos semanas, para reubicar el portaaviones desde el Mediterráneo. El Pentágono justificó la decisión como parte de una misión ampliada contra el narcotráfico, aunque numerosos analistas la interpretan como el paso previo a una operación militar contra Venezuela.

“Estas fuerzas reforzarán las capacidades existentes para interrumpir el tráfico de drogas y desmantelar organizaciones criminales transnacionales”, explicó el portavoz del Pentágono Sean Parnell, quien aseguró que la llegada del Ford fortalecerá las operaciones de seguridad marítima en el área.

El hecho de que el Ford cruce el Atlántico con apenas uno o dos escoltas visibles resulta inusual para un buque de ese valor. Sin embargo, al ingresar al Caribe se integrará a una fuerza operativa en expansión, que ya cuenta con varios buques de combate y naves de operaciones anfibias.

Según cálculos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Estados Unidos tendrá pronto 13 embarcaciones desplegadas en la región, entre ellas ocho buques de guerra, tres unidades anfibias y un submarino nuclear. Los cruceros USS Gettysburg y USS Lake Erie ya se han unido a otros barcos estadounidenses que operan cerca de aguas venezolanas.

Aunque el despliegue se presenta oficialmente como parte de una operación antinarcóticos, coincide con debates internos en la Casa Blanca sobre una posible intervención directa contra el régimen de Maduro. The Miami Herald y The Wall Street Journal informaron que la administración Trump habría identificado instalaciones militares venezolanas presuntamente vinculadas al narcotráfico como potenciales objetivos de bombardeo.

Por su parte, The New York Times reveló que Trump evaluaba un abanico más amplio de opciones, que incluiría la toma de campos petroleros, ataques a la guardia presidencial de élite e incluso la expulsión forzada de Maduro del poder.

Aunque la Casa Blanca no ha pedido al Congreso una declaración formal de guerra, asesores cercanos al mandatario estarían explorando justificaciones legales alternativas basadas en las leyes antinarcóticos existentes, argumentando que Maduro y su entorno actúan como nodos centrales de redes internacionales de tráfico de drogas.

Un clima cada vez más tenso

Mientras Washington concentra lo que algunos gobiernos latinoamericanos ya califican como una “armada” en el Caribe, la tensión aumenta dentro de Venezuela, donde muchos ciudadanos —divididos entre el miedo y la esperanza— ven la llegada del Ford como un punto de no retorno. Para algunos, representa la señal de que la ofensiva de Trump contra Maduro podría estar por comenzar.

En un mensaje por video transmitido durante el America Business Forum, la líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, expresó su respaldo total a la estrategia de Washington, calificándola de “absolutamente correcta” y como un punto de inflexión en la lucha hemisférica contra la tiranía y el crimen organizado.

En agosto, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció que Washington duplicaba a $50 millones la recompensa por la captura de Maduro, a quien describió como “uno de los mayores narcotraficantes del planeta y una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”. Según Bondi, Maduro lidera el llamado Cártel de los Soles, una red de narcotráfico infiltrada en las fuerzas armadas venezolanas, con vínculos con organizaciones como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y otras redes criminales transnacionales.

Dentro de Venezuela, el gobierno intenta reforzar desesperadamente sus defensas. Documentos de inteligencia estadounidense citados por The Washington Post indican que Maduro ha solicitado ayuda militar urgente a Rusia, China e Irán para reconstruir sus debilitadas fuerzas armadas. Los pedidos incluirían sistemas de radar, tecnología de drones, reparación de aeronaves y misiles tierra-aire.

Rusia habría tomado la delantera en responder, tras recibir una carta personal de Maduro al Kremlin, mientras que China también evalúa ampliar su asistencia militar, según las mismas fuentes. Pekín ya ha otorgado miles de millones de dólares en préstamos a Caracas y le ha proporcionado tecnología de vigilancia y médica.

Los analistas coinciden en que este acercamiento refleja la creciente desesperación del régimen. Años de corrupción, colapso económico y sanciones han desmantelado gran parte del poder militar venezolano, obligando a depender de aliados externos. Sin embargo, el momento de su llamado a Moscú, Pekín y Teherán ha encendido las alarmas en Washington y podría acelerar las decisiones hacia una acción más contundente.

El valor estratégico del Ford

Comisionado en 2017, el USS Gerald R. Ford es el primero de una nueva generación de superportaaviones de propulsión nuclear, diseñado para operaciones prolongadas de proyección de poder. Capaz de lanzar hasta 75 aeronaves —entre ellas cazas F/A-18E/F Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler y radares aéreos E-2D Advanced Hawkeye—, es el buque de guerra más grande y avanzado jamás construido.

Su llegada al Caribe otorgaría a Estados Unidos un dominio aéreo absoluto sobre la región. Desde fuera del alcance de los misiles venezolanos, podría ejecutar ataques de precisión, neutralizar defensas aéreas y mantener operaciones de vigilancia y guerra electrónica sostenidas.

Aunque Washington insiste en que no se ha tomado una decisión sobre una acción ofensiva, el mensaje político y militar que implica el despliegue del Ford tan cerca de las costas venezolanas es inequívoco.

La mayoría de los expertos coincide: es muy poco probable que un portaaviones de este calibre haya sido enviado solo para operaciones de patrullaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2025, 1:47 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA