Desde prisión, “El Pollo” Carvajal revela red chavista de drogas, espionaje y crimen en EEUU
Hugo Carvajal Barrios, un exgeneral venezolano de tres estrellas que en su momento una de las figuras más poderosas del régimen socialista de Caracas, publicó una carta desde una prisión federal en Estados Unidos en la que lanza amplias acusaciones sobre la participación del gobierno venezolano en el tráfico de narcóticos, el crimen organizado y operaciones de inteligencia dentro de territorio estadounidense.
Carvajal —quien se declaró culpable en Estados Unidos de conspiración por narcoterrorismo— dirigió la carta al presidente Donald Trump y “al Pueblo de los Estados Unidos”, señalando que espera “redimirse” al aportar información que, asegura, podría ayudar a las autoridades estadounidenses a enfrentar amenazas provenientes de la élite gobernante venezolana. La carta fue publicada inicialmente por The Dallas Express.
Carvajal fue director de Inteligencia Militar y posteriormente miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela. Rompió con el gobierno de Maduro en 2017 y huyó del país antes de ser extraditado a Estados Unidos.
Operaciones de narcotráfico dirigidas por el Estado venezolano
En la misiva, Carvajal afirma que el régimen venezolano se transformó en una empresa criminal durante la era de Chávez y confirma que sus altos mandos son quienes operan el llamado “Cartel de los Soles”, un término que describe una red de narcotráfico dirigida por militares e incrustada dentro del Estado venezolano.
El general sostiene que dicha red coordina rutas de drogas en operaciones concebidas para hacerle daño a Estados Unidos y que son ejecutadas con colaboración de la guerrilla colombiana, operativos cubanos y del Hezbollah.
Carvajal asegura que el envío de narcóticos a través de “nuevas rutas” hacia ciudades estadounidenses fue una política deliberada del Estado —y no producto de corrupción aislada ni de traficantes independientes—. Estas afirmaciones reflejan acusaciones sostenidas durante años por Washington contra altos funcionarios del madurismo y han servido de fundamento para justificar la destrucción este año de embarcaciones que presuntamente transportan drogas en el mar Caribe, algo que Caracas ha negado sistemáticamente.
“El propósito de esta organización, hoy conocida como el Cartel de los Soles, es convertir las drogas en un arma contra Estados Unidos”, escribió el general desde la cárcel. “Las drogas que llegaron a sus ciudades por nuevas rutas no fueron accidentes de corrupción ni obra de traficantes independientes; fueron políticas deliberadas coordinadas por el régimen venezolano”.
Según Carvajal, la estrategia para utilizar el narcotráfico como arma fue sugerida a Chávez por el régimen cubano a mediados de los años 2000, y luego aplicada con apoyo de las FARC, el ELN, operativos cubanos y Hezbollah. Afirma que el gobierno venezolano ha otorgado armas, pasaportes e impunidad para que “estas organizaciones terroristas” operen libremente desde territorio venezolano.
Gran despliegue militar de EEUU en el Caribe
El exjefe de inteligencia divulgó la carta en momentos en que la administración Trump ha conformado lo que funcionarios describen como la mayor concentración militar en el Caribe en décadas, cerca de las costas venezolanas, para interrumpir las operaciones de carteles latinoamericanos, con especial énfasis en el Cartel de los Soles.
Encabezada por el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, la fuerza incluye otras 10 naves militares, un submarino nuclear, cazas F-35, buques de asalto anfibio y alrededor de 15,000 soldados estadounidenses.
Desde su conformación a inicios de septiembre, el despliegue se ha utilizado principalmente para derribar lanchas rápidas sospechosas de traficar drogas. Pero la semana pasada Trump insinuó un cambio hacia una fase más agresiva contra el cartel venezolano. Operaciones iniciadas en septiembre han resultado en la destrucción de más de 20 embarcaciones y la muerte de más de 80 presuntos narcotraficantes —acciones que han motivado investigaciones en el Congreso.
Las autoridades estadounidenses han acusado por años a la cúpula venezolana de supervisar una red de contrabando de cocaína que, estiman, mueve entre 350 y 500 toneladas anuales hacia Europa y Estados Unidos.
En 2020, el Departamento de Justicia imputó a Maduro y a más de una docena de altos funcionarios, calificando al Estado venezolano como una “empresa narcoterrorista”. Este año, Estados Unidos ofreció una recompensa de $50 millones por información que conduzca a la captura de Maduro —la mayor jamás ofrecida por un jefe de Estado en funciones— y $25 millones por Diosdado Cabello, considerado como el segundo hombre más fuerte del chavismo.
Acusaciones sobre la expansión del Tren de Aragua
Carvajal también afirma haber presenciado decisiones de Chávez y Maduro para empoderar y “convertir en arma” a bandas criminales como Tren de Aragua, que recientemente ha captado la atención de agencias de seguridad estadounidenses. Asegura que fuerzas del Estado facilitaron la expansión de sus miembros fuera de Venezuela, incluso hacia Estados Unidos.
Esta acusación respalda parte de la argumentación del gobierno de Trump para deportar a cientos de miles de venezolanos que llegaron al país buscando refugio tras huir de la dictadura.
Aunque los organismos de seguridad han discrepado sobre si Maduro envió criminales deliberadamente a Estados Unidos, un memorando del FBI elaborado al final de la administración Biden —emitido en enero— alertó a Washington sobre una estrategia coordinada para liberar a delincuentes violentos, alentarlos a emigrar y utilizarlos como fuerzas de choque no oficiales en América Latina y cada vez más en ciudades estadounidenses.
Espionaje y operaciones de inteligencia
Carvajal sostiene además que los servicios de inteligencia rusos y cubanos han ejecutado operaciones conjuntas desde territorio venezolano, incluyendo una propuesta rusa para interceptar comunicaciones estadounidenses. Alega que agencias de inteligencia venezolanas y cubanas han infiltrado espías en Estados Unidos “durante décadas”, algunos disfrazados de activistas opositores.
“Estuve presente cuando la inteligencia rusa vino a Caracas a proponerle a Hugo Chávez intervenir los cables submarinos de internet que conectan gran parte de Sudamérica y el Caribe con Estados Unidos, con el objetivo de penetrar comunicaciones del Gobierno estadounidense”, escribió. “En 2015 advertí a Maduro que permitir a la inteligencia rusa construir y operar una estación secreta de escucha en la Isla La Orchila un día provocaría bombas estadounidenses. Él me ignoró”.
Carvajal dice que el régimen ha enviado espías a Estados Unidos desde hace por al menos dos décadas, algunos de ellos aún están activos y en ciertos casos haciéndose pasar por opositores.
Cuba, añadió, mantiene operaciones similares.
“La inteligencia cubana me mostró sus redes dentro de bases navales en la Costa Este. Presumían de haber enviado miles de espías durante décadas, algunos hoy políticos de carrera. Diplomáticos estadounidenses y agentes de la CIA fueron pagados para ayudar a Chávez y Maduro a mantenerse en el poder. Estos estadounidenses actuaron como espías para Cuba y Venezuela, y algunos siguen activos hasta hoy”, afirmó.
Elogios a la política de Trump hacia Venezuela
A lo largo de la carta, Carvajal elogia el enfoque del presidente Donald Trump hacia Maduro, calificándolo como “no solo correcto, sino absolutamente necesario” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Advierte que el régimen venezolano “está en guerra” con Estados Unidos, agrediendo al país de América del Norte, a través de las drogas, pandillas, operaciones de espionaje y haciendo uso “incluso sus propios procesos democráticos”.
Carvajal dice que el círculo íntimo de Maduro tiene planes de contingencia para mantenerse en el poder “bajo cualquier escenario extremo” y declara estar dispuesto a entregar más información a las autoridades.
El exgeneral venezolano permanece bajo custodia estadounidense tras declararse culpable y espera sentencia.
Carvajal fue acusado de participar en una conspiración de narcoterrorismo, que conlleva una pena mínima de 20 años y un máximo de cadena perpetua. También fue condenado por conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y por uso, porte y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos en relación con esas conspiraciones, cargos que también pueden derivar en cadena perpetua.
Apodado El Pollo, Carvajal fue una de las figuras más influyentes del aparato de inteligencia venezolano. Como jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar, tuvo acceso a secretos de Estado sensibles y contacto directo con altos funcionarios bajo Chávez y Maduro. Chavista convencido durante la mayor parte de su carrera, eventualmente rompió con Maduro y respaldó públicamente al opositor Juan Guaidó en 2019.
Tras su deserción, Carvajal desapareció del ojo público, evitando su extradición durante años mientras buscaba asilo en Europa. Fue arrestado en España en 2019 y, tras largas disputas legales, extraditado a Estados Unidos en 2022 para enfrentar cargos federales vinculados a su presunta participación en el “Cartel de los Soles”.
Los fiscales alegan que Carvajal ayudó a coordinar envíos de cocaína a gran escala hacia Estados Unidos, usando su cargo para proteger operaciones de droga y facilitar acuerdos con grupos insurgentes extranjeros, principalmente las FARC colombianas.
La carta de Carvajal llega pocos días después de que Trump indultara al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado por conspirar para introducir 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos. Hernández, en busca de su libertad, había enviado semanas antes a Trump una carta argumentando que su condena —y la sentencia de 45 años— fue producto de persecución política.