Agentes de Maduro buscan a ‘Trump’ en celulares; crece la represión en Venezuela
Amanda, una joven trabajadora de una tienda de accesorios de tecnología, se aterró la semana pasada cuando seis policías la detuvieron junto a su novio en su auto en una de las principales avenidas de la ciudad venezolana de Maracaibo.
Aquella noche, los uniformados no quisieron verificar ni siquiera los documentos de su vehículo. Primero, exigieron revisar sus teléfonos celulares sin orden judicial.
Uno de los policías tomó sus cuatro teléfonos, ingresó a las aplicaciones de mensajería directa WhatsApp y Telegram, y escribió en el buscador varias palabras clave: “Maduro, Trump, sexo, droga”. Nada comprometedor apareció en sus chats.
“Pasamos muy mal momento. Nos retuvieron por unos 15 minutos y, luego de revisar los celulares y nuestros bolsos, nos dejaron ir”, dijo la joven al Herald, pidiendo reservar su apellido por miedo a retaliaciones por parte de las autoridades.
Las pesquisas de comunicaciones privadas de cualquier ciudadano por parte de policías y agentes de inteligencia política y militar en las calles venezolanas han sido denunciadas por defensores de derechos humanos como una modalidad ilegal con fines políticos tras las protestas por las elecciones presidenciales del año pasado.
Pero últimamente esas revisiones incluyen referencias al momento de máxima tensión entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Donald Trump tras el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el Mar Caribe, en medio de acusaciones de la Casa Blanca de que el gobernante de Venezuela lidera un cartel del narcotráfico.
En calles y avenidas principales de ciudades venezolanas como Maracaibo y Caracas, la capital, hay puntos de control y patrullaje de agentes armados que revisan pertenencias, vehículos, computadoras y teléfonos celulares de quien decidan detener, mientras el poder político nacional alerta sobre una guerra.
Una fuente policial familiarizada con esos chequeos de teléfonos y comunicaciones privadas en las calles de Venezuela explicó al Herald que los agentes de seguridad buscan palabras clave para saber si el investigado está involucrado en algún tipo de delito político, como estar a favor de un ataque o invasión de Estados Unidos.
“Ponen en esa pestaña de búsqueda palabras como ‘Maduro, Trump, invasión, droga, marihuana, pornografía’. Si hablas mal del gobierno (de Maduro), te metes en problemas”, bajo riesgo de cárcel o incluso extorsión, confió la fuente.
Ese nivel de vigilancia busca “imponer temor” en la ciudadanía, pero además refleja la preocupación del propio gobierno venezolano por cómo pudiera expresarse y orquestarse el descontento popular a través de comunicaciones privadas, de acuerdo con el experto en ciencias políticas Guillermo Tell Aveledo.
“Las protestas y la organización social se han inhibido casi completamente. El aparato policial y militar intenta acallar esto, la gente se retira de los chats, no comenta nada político”, explicó el profesor de estudios políticos en Caracas.
Domenico, un vendedor de artículos tecnológicos y vigilante de un centro comercial, dijo haber sido “secuestrado” durante dos horas por tres policías cuando iba en bicicleta camino a entregar uno de sus productos a un cliente, a finales de noviembre.
Los uniformados revisaron minuciosamente sus conversaciones y fotografías en WhatsApp y Telegram en su teléfono celular por no menos de una hora y media, detalló, pidiendo reservar su nombre completo por temor a su seguridad.
“Me sentí humillado. Fue un rato amargo”, dijo el joven, de 30 años.
El artículo 48 de la Constitución de Venezuela garantiza “el secreto e inviolabilidad de las comunicaciones privadas en todas sus formas” y advierte que sólo podrán ser interferidas mediante orden de un tribunal competente.
Arrestos y condenas
Organizaciones civiles críticas del gobierno de Maduro han reportado nuevos arrestos por motivaciones políticas desde agosto, cuando inició el masivo despliegue de las fuerzas militares de Estados Unidos en el Caribe por orden del presidente Trump.
Sólo en octubre, hubo 54 arrestos con fines políticos, según la ONG Provea.
En los últimos tres meses, el gobierno ha detenido arbitrariamente o llevado a cabo desapariciones forzadas de decenas de miembros de partidos políticos opositores, asociaciones de jubilados y pensionados, colegios gremiales y líderes sindicales.
La Conferencia de Trabajadores de Venezuela, CTV por sus siglas en español, denunció esta semana la detención de su secretario general, José Elías Torres, por parte de la Policía Nacional Bolivariana, dependiente del gobierno de Maduro.
William Lizardo, secretario de una organización que defiende derechos de trabajadores del sector construcción, también fue arrestado hace días en Valencia, a unos 160 kilómetros de Caracas. Hay 16 líderes sindicales presos, según la CTV.
Un comité civil que promueve la libertad de presos políticos en Venezuela reportó además la desaparición forzada del diputado electo al parlamento de 2015 Fernando Orozco y de varios miembros de su familia en el estado Miranda, el mes pasado.
La semana pasada, el yerno del excandidato presidencial opositor Edmundo González, Rafael Tudares, fue condenado a 30 años de cárcel por presunta conspiración contra el gobierno de Maduro, según su esposa Mariana González.
También se informó a finales del mes pasado sobre la condena a 30 años de prisión de una médico venezolana de 65 años, Marggie Xiomara Orozco Tapias, por haber enviado un mensaje de audio por WhatsApp a un grupo de vecinos para que votaran en contra de Maduro, responsabilizándolo por la crisis económica del país.
Patrón de represión
El gobierno de Maduro está ejecutando una nueva fase del “patrón de represión” que inició en el marco de las elecciones del año pasado, de acuerdo con el sociólogo venezolano y doctor en procesos políticos contemporáneos Juan Manuel Trak.
Las autoridades buscan “desincentivar, desarticular y generar miedo a la población” para evitar una movilización social y política importante que pudiera amenazar su estabilidad en un momento de “alta tensión” militar con Estados Unidos, opinó.
La coyuntura social en Venezuela se complica además por la volatilidad del tipo de cambio, los altos precios de bienes y productos básicos, y la precariedad de los salarios y bonificaciones de millones de trabajadores en el sector público, dijo Trak.
La líder opositora María Corina Machado convocó para el sábado 6 de diciembre a una protesta dentro de Venezuela y en otros 20 países “por la paz y la libertad”, a propósito de la próxima entrega en Noruega de su Premio Nobel de la Paz.
En un artículo publicado en The New York Post, Machado denunció que Venezuela es gobernada por “el crimen organizado en el poder, armado y financiado por los enemigos de Estados Unidos” y que controla el territorio “a través del miedo, la tortura y la destrucción sistemática de los pilares democráticos de la nación”.
Maduro, a quien voceros de la administración Trump califican como un gobernante “ilegítimo”, ha acusado a Estados Unidos de aliarse con sus opositores para derrocarle por la vía militar y ha prometido mantenerse “leal” a su proyecto político.
Trak, por su parte, subrayó que Maduro refuerza su “patrón de infundir miedo” en la sociedad venezolana como parte de una estrategia “para que no se produzca una movilización social interna importante en este contexto de presión”.
“No es tanto una paranoia, sino una estrategia de represión (del gobierno venezolano) que busca la desmovilización, el miedo, la autocensura de la sociedad, tanto de grupos políticos como de organizaciones sociales y sindicales”, señaló.
Tanto Maduro como Trump confirmaron que hablaron por teléfono hace días, pero no compartieron detalles de lo conversado. El gobernante venezolano dijo el miércoles que la plática transcurrió en “un tono de respeto” y se declaró abierto al diálogo.
Trump se negó a valorar la llamada, reiterando que “muy pronto” comenzarán los ataques estadounidenses contra cárteles de la droga dentro de Venezuela, tras más de 20 ofensivas contra lanchas presuntamente cargadas con estupefacientes.
“En tierra es mucho más fácil. Conocemos las rutas que toman. Lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven. Sabemos dónde viven los malos. Y vamos a empezar con eso también muy pronto”, afirmó en la Casa Blanca.
Maduro dice tener el suficiente arsenal militar y millones de combatientes a su favor para evitar ser depuesto del poder por la fuerza por Trump o sus opositores.