Emotivo discurso de María Corina Machado ante el Nobel llama a resistir la tiranía
La líder opositora venezolana María Corina Machado el miércoles utilizó la ceremonia para recibir del Premio Nobel de la Paz para ofrecer un amplio recuento de la lucha de dos décadas que su país lleva contra el autoritarismo, presentando la crisis de Venezuela no solo como una tragedia nacional, sino como una advertencia global sobre la fragilidad de la democracia y el precio de la libertad.
Machado no pudo salir de Venezuela —donde vive escondida— a tiempo para asistir a la ceremonia en Oslo. Sus palabras fueron leídas por su hija, Ana Corina Sosa Machado, ante miembros de la familia real de Noruega y diplomáticos internacionales. Incluso en su ausencia, dijo Machado, el mensaje llevaba la voz de una nación —el eco de “millones de venezolanos que se levantaron, una vez más, para reclamar el destino que siempre fue suyo”.
Momentos después de recibir el premio en nombre de su madre, Sosa anunció que esperaba abrazar a Machado en Oslo en cuestión de horas —y que la líder opositora tenía la intención de regresar a Venezuela “muy pronto”.
“Debo decir que mi madre nunca rompe una promesa. Y por eso, con toda la alegría de mi corazón, puedo decirles que en solo unas horas podremos abrazarla aquí en Oslo después de 16 meses”, dijo a los asistentes a la ceremonia. Agregó que, aunque ella y su madre habían esperado dos años por este momento, era consciente de las otras hijas e hijos de Venezuela “que hoy no podrán ver a sus madres”.
“Esto es lo que la impulsa, lo que nos impulsa a todos”, continuó Sosa. “Ella (Machado) quiere vivir en una Venezuela libre y nunca renunciará a ese objetivo. Por eso todos sabemos —yo lo sé— que pronto estará de vuelta en Venezuela”..
Sosa inició sus palabras, expresando una “gratitud infinita” en nombre de su familia y del país al Comité Noruego del Nobel por reconocer que “la lucha de todo un pueblo por la verdad, la libertad, la democracia y la paz es hoy reconocida en todo el mundo”.
“Estoy aquí en nombre de mi madre, María Corina Machado, quien ha unido a millones de venezolanos en un esfuerzo extraordinario que ustedes, nuestros anfitriones, han honrado con el Premio Nobel de la Paz”, dijo.
Durante los siguientes 40 minutos, su hija leyó el discurso de Machado, que trazaba el arco de la historia venezolana, desde la independencia hasta la prosperidad petrolera del siglo XX y el posterior desmantelamiento de las instituciones democráticas bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro. La conferencia fue tanto un tributo a los ciudadanos comunes que resistieron la represión como una hoja de ruta hacia lo que describió como la inminente transición democrática de Venezuela.
“La libertad no es algo que esperamos, sino algo en lo que nos convertimos”, dijo, argumentando que el autoritarismo echó raíces no solo por las ambiciones de los gobernantes, sino por una sociedad convencida de que su democracia era inquebrantable. “Mi generación nació en una democracia vibrante y la dimos por sentada. Asumimos que la libertad era tan permanente como el aire que respirábamos”.
Dijo que la concentración de los ingresos petroleros en manos del Estado creó “incentivos perversos”, convirtiendo la riqueza pública en una herramienta de control político y erosionando la cultura cívica necesaria para sostener una república.
Cuando Chávez —un exgolpista— ganó las elecciones de 1998, muchos creyeron que el carisma podía reemplazar a las instituciones. “A partir de 1999, el régimen desmanteló nuestra democracia”, dijo. “Erosionaron las instituciones, politizaron las fuerzas armadas, censuraron a la prensa y criminalizaron la disidencia”.
El colapso, añadió Machado en su discurso, fue moral además de económico. La riqueza petrolera “no se usó para elevar, sino para amarrar”, dijo, recordando las entregas televisadas de electrodomésticos que ocultaban el aumento de la pobreza. En dos décadas, la economía se contrajo más de un 80%. La pobreza superó el 86%. Casi nueve millones de personas huyeron —un éxodo que describió como “una herida abierta” que desgarró familias a través de continentes.
Sin embargo, el exilio, dijo, finalmente forjó unidad. En 2023, cuando la oposición organizó elecciones primarias a pesar de la represión y la escasez de recursos, Venezuela “se redescubrió a sí misma”. Sin acceso a los medios y con eventos de campaña realizados en medio de apagones y escasez de combustible, los simpatizantes difundieron el mensaje “solo por convicción”.
Machado relató la historia de una maestra que convenció a su capitán local del partido gobernante de apoyar a la oposición después de que su hijo, que vivía en Perú, la instó a votar por un cambio.
En un pueblo montañoso controlado por guerrillas, banderas ocultas durante años por miedo reaparecieron en los tejados. “Ese día, el amor derrotó al miedo”, dijo. “Ese día, el valor derrotó a la opresión”.
Las primarias del 22 de octubre de 2023 se convirtieron en un levantamiento cívico, dijo, con venezolanos dentro y fuera del país haciendo fila para votar incluso después de que se agotaran las papeletas. Machado ganó por un margen abrumador, solo para ser inhabilitada para postularse a la presidencia.
La oposición luego se unió detrás de Edmundo González Urrutia, un exdiplomático entonces poco conocido por la población. “Subestimaron la determinación de millones”, dijo.
Antes de las elecciones presidenciales de julio de 2024, los activistas construyeron una vasta red de voluntarios para proteger el voto —usando aplicaciones de escaneo QR, antenas clandestinas de Starlink escondidas en camiones de frutas y sesiones de entrenamiento en sótanos de iglesias.
El día de las elecciones, la participación se disparó. Los voluntarios fotografiaron las actas y las transportaron a pie, en mula y en canoa. “Lo que comenzó como un mecanismo para legitimar el liderazgo se convirtió en el renacimiento de la confianza de una nación en sí misma”.
González ganó con el 67% de los votos, dijo Machado. El régimen respondió con “terrorismo de Estado”, continuó —arrestos, desapariciones, torturas y abusos sexuales, incluso contra menores. Acusó a las autoridades de cazar a ciudadanos que compartieron las actas del voto y de obligar a niños detenidos a incriminarse bajo descargas eléctricas. “Estos son crímenes de lesa humanidad”, dijo, señalando la documentación de abusos por parte de Naciones Unidas.
Aun así, Machado insistió en que el país ha cruzado un punto de no retorno. “Durante estos últimos dieciséis meses en la clandestinidad hemos construido nuevas redes de presión cívica y desobediencia disciplinada, preparando la transición ordenada de Venezuela hacia la democracia”, dijo. El premio, agregó, era prueba de que el mundo está con los venezolanos en una hora decisiva.
Machado enmarcó la lucha no como partidista sino como existencial —una lucha por la verdad, por la vida y por el derecho a reunir a las familias. Imaginó el futuro en escenas íntimas: presos políticos saliendo a la luz del sol, niños oyendo historias del valor de sus padres, estudiantes debatiendo libremente, calles llenas nuevamente de música y risas.
“El mundo será testigo de uno de los espectáculos más conmovedores de nuestro tiempo”, dijo. “Nuestros seres queridos regresando a casa”.
Machado prometió estar en el puente Simón Bolívar —antes ruta del éxodo masivo— para recibir a los venezolanos que regresen, “la mayor pérdida de sangre que nuestro país ha sufrido jamás”.
A lo largo del discurso, Machado rechazó la idea de que pueda existir paz sin democracia. La paz, dijo, “es en última instancia un acto de amor”, alcanzado solo cuando los ciudadanos defienden la libertad con “voluntad y coraje”. La lucha de Venezuela, añadió, pertenece a la humanidad —tanto una advertencia como un ejemplo.
Terminó nombrando a quienes, dijo, comparten el premio de la paz: presos políticos, familias perseguidas, periodistas, defensores de derechos humanos, activistas y los millones que albergaron y protegieron a la resistencia.
“A ellos pertenece este honor. A ellos pertenece este día. A ellos pertenece el futuro”, leyó su hija, con la voz quebrada en las últimas palabras.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de diciembre de 2025, 2:59 p. m..