Venezuela

Presentan cargos en EEUU contra líder de Tren de Aragua por narcotráfico, asesinatos

Un cartel de búsqueda del Niño Guerrero, señalado por las autoridades venezolanas como líder del Tren de Aragua.
Un cartel de búsqueda del Niño Guerrero, señalado por las autoridades venezolanas como líder del Tren de Aragua. Miami Herald

La justicia estadounidense presentó cargos contra Héctor Rusthenford Guerrero Flores, el presunto líder de la megabanda venezolana Tren de Aragua, acusándolo de ser el cerebro de una violenta empresa criminal responsable de asesinatos, secuestros, trata sexual y del transporte de enormes cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos, según una acusación federal desvelada esta semana.

Guerrero Flores —también conocido como “Niño Guerrero”, “El Cejón” y “El Innombrable”— enfrenta cargos por conspiración delictiva (racketeering) por liderar una organización transnacional que, según los fiscales, opera en Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos y Europa mediante una campaña sostenida de violencia, intimidación y crimen organizado.

De acuerdo con la acusación presentada en el Distrito Sur de Nueva York, los miembros e individuos asociados de Tren de Aragua se expandieron a nuevos países cruzando ilegalmente fronteras y estableciendo control sobre vecindarios vulnerables, donde utilizaban secuestros, extorsiones, robos y asesinatos para dominar a la población civil y generar ingresos.

Los fiscales afirman que la banda participaba en una amplia gama de actividades criminales, incluyendo tráfico de drogas, prostitución, trata sexual, tráfico de armas y lavado de dinero, con muchos de estos delitos ordenados o dirigidos por Guerrero Flores desde Sudamérica.

El venezolano es acusado de actuar como líder o co-líder de la organización y de servir como coordinador central de su expansión por todo el hemisferio occidental.

La acusación describe a la pandilla como una organización cuyos métodos violentos le permitieron tomar control de barrios enteros y edificios de apartamentos en distintos países, incluyendo Estados Unidos. Se alega que el grupo lavaba los ingresos delictivos —incluso mediante criptomonedas— y enviaba parte de esos fondos a líderes de alto rango, incluyendo a Guerrero Flores.

Las autoridades estadounidenses aseguran que Tren de Aragua estableció presencia en países como Colombia, Perú, Chile, Brasil, México y España, mientras se expandía en Estados Unidos, donde sus miembros supuestamente operan en estados como Nueva York, Colorado, Nuevo México, Texas, Nebraska, Illinois y Florida.

Como resultado, sostienen los fiscales, la banda funcionaba como una organización criminal nacional e internacional cuyas actividades cruzaban fronteras con regularidad y afectaban el comercio interestatal y extranjero, situándola claramente dentro del alcance de la ley federal de Estados Unidos.

La acusación indica que la banda ha trabajado en conjunto con algunas de las organizaciones de tráfico de cocaína más grandes del mundo, incluyendo el venezolano Cartel de los Soles.

Los fiscales estadounidenses han acusado durante mucho tiempo al cartel de estar encabezado por el mandatario Nicolás Maduro junto con otros altos funcionarios venezolanos que corrompieron instituciones estatales para facilitar el flujo de cocaína hacia Estados Unidos.

Según la acusación, los traficantes vinculados al Cartel de los Soles buscaban “inundar” Estados Unidos con cocaína y dependían de la corrupción y la violencia —incluyendo secuestros y asesinatos— para proteger los cargamentos transportados por rutas marítimas y aéreas desde Venezuela, atravesando Centroamérica y México.

Actualmente se desconoce el paradero de Guerrero Flores.

A principios de este año, la administración Trump designó a Tren de Aragua como una organización criminal transnacional, citando a la banda como una amenaza importante para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus actividades violentas, alcance internacional y creciente presencia en el país.

Tren de Aragua surgió de una pandilla carcelaria venezolana y se expandió por América Latina y hacia Estados Unidos aprovechando los flujos migratorios. Según fuentes del gobierno estadounidense, el grupo participa en tráfico de drogas, tráfico y trata de personas, extorsión, secuestro, lavado de dinero, explotación sexual y otros delitos violentos que afectan directamente a comunidades estadounidenses.

Bajo la administración Trump, el Departamento de Estado designó a la banda como Organización Terrorista Extranjera y como Entidad Global Especialmente Designada por Terrorismo, reflejando la visión de que sus operaciones se asemejan más a redes insurgentes o terroristas que a una pandilla callejera convencional.

Líderes clave han sido sancionados y, en algunos casos, incluidos en la lista de los Diez Más Buscados del FBI, con recompensas millonarias ofrecidas por información que conduzca a su captura.

Funcionarios de la administración argumentan que las tácticas de la banda —incluyendo integrarse en poblaciones migrantes, usar rutas de migración para facilitar la entrada y el tráfico ilegal, y operar como una empresa criminal sofisticada— representan una amenaza para la seguridad fronteriza, la seguridad pública y el estado de derecho en Estados Unidos. Evaluaciones de amenazas internas citan preocupaciones sobre miembros de la banda que son detenidos en todo el país y cometen delitos violentos y organizados una vez dentro del territorio estadounidense.

La administración Trump ha ido aún más lejos en algunas proclamaciones, calificando las actividades del grupo como una “invasión” y alegando vínculos con redes de narco-terrorismo venezolanas.

Los críticos señalan que la inteligencia independiente de Estados Unidos ha cuestionado el alcance del control estatal directo, pero la administración mantuvo la designación para justificar medidas agresivas de aplicación de la ley y contra el tráfico ilícito.

Los fiscales alegan que Guerrero Flores trabajó directamente con importantes traficantes de cocaína para transportar toneladas de cocaína producida en Colombia y Venezuela con destino a su distribución en Estados Unidos. En ocasiones, se le acusa de acompañar personalmente grandes cargamentos custodiados por equipos fuertemente armados con armas automáticas y granadas.

La acusación señala que Guerrero Flores recibía pagos por kilogramo transportado o participaciones en partes de los cargamentos, que involucraban miles de kilogramos a la vez y se realizaban varias veces al mes, resultando en cientos de toneladas de cocaína ingresando a Estados Unidos.

Además del tráfico de drogas, Guerrero Flores está acusado de vender armas de fuego —incluyendo AK-47, MP5 y rifles estilo AR-15— a traficantes a gran escala, quienes supuestamente utilizaban las armas para proteger los cargamentos de drogas.

Los fiscales indican que las operaciones de la banda en Estados Unidos estaban organizadas en células regionales, cada una con líderes locales responsables de gestionar la actividad criminal, recaudar dinero, ordenar actos de violencia y distribuir los ingresos a líderes de mayor rango en toda América. Esos líderes supuestamente respondían a figuras superiores de la banda y seguían directrices emitidas desde el extranjero.

La acusación también detalla denuncias de tráfico de personas y trata sexual, incluyendo la explotación de mujeres jóvenes denominadas por los miembros de Tren de Aragua como “multadas”.

Según los fiscales, las mujeres eran trasladadas desde Venezuela hacia países como Colombia, Perú y Estados Unidos y obligadas a trabajar en la prostitución comercial para saldar deudas, con el cumplimiento forzado mediante amenazas, agresión, secuestro y asesinato.

Guerrero Flores está acusado de dirigir y apoyar actos de violencia y terrorismo transfronterizos, incluyendo asesinatos, secuestros, extorsión y mutilaciones, contra víctimas dentro y fuera de Estados Unidos. Durante gran parte de la última década, sostienen los fiscales, operó desde la prisión Tocorón de Venezuela, donde las autoridades le permitían controlar las operaciones diarias del recinto.

Los cargos incluyen una conspiración criminal que abarca al menos desde 2005 hasta 2025, con actos que incluyen asesinato, secuestro, extorsión, robo, tráfico de drogas y conspiración para cometer delitos violentos en el extranjero.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2025, 3:43 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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