Venezuela

‘Estamos con alegría sin poder expresarla’: Maduro se fue; los venezolanos siguen con miedo

Smoke rises from Port of La Guaira after explosions and low-flying aircraft were heard on January 03, 2026 in Caracas, Venezuela.
Smoke rises from Port of La Guaira after explosions and low-flying aircraft were heard on January 03, 2026 in Caracas, Venezuela. Getty Images

Los dos hijos de una venezolana de 63 años están “loquitos” por festejar en voz alta la captura y la deposición del poder de Nicolás Maduro.

Pero ella no los deja, si bien dijo comparte su alegría. No quiere verlos presos.

“Este gobierno nos ha influido tanto miedo y mucho terror”, dice, sentada frente a la entrada de su vivienda en una barriada del norte de la ciudad venezolana de Maracaibo, un día después de que fuerzas militares de Estados Unidos se insertaran en Caracas para arrestar al líder del gobierno entre bombazos.

La señora dijo tener sentimientos encontrados tras saber la noticia.

“Tenemos mucha alegría, pero qué triste es no poder aflorarla, no poder salir a las calles a celebrar y decir que tenemos una Venezuela libre”, apuntó.

Estados Unidos lanzó un operativo militar sin precedentes en Caracas la madrugada del sábado, denominado como la “Operación Resolución”, que derivó en bombardeos a bases militares y objetivos clave del chavismo, mientras fuerzas especiales capturaban a Maduro y su esposa Cilia Flores en una instalación descrita por el presidente Donald Trump como “una fortaleza”.

Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York por helicóptero y avión bajo custodia de agentes federales del gobierno de Estados Unidos. Washington acusa al exlíder político venezolano de cargos penales por presunta conspiración de narcoterrorismo, para importar cocaína, así como posesión y conspiración para poseer ametralladoras y aparatos destructivos, según documentos oficiales.

El gobierno de Venezuela quedó a cargo de una cercana colaboradora de Maduro, su vicepresidenta y ministra de negocios petroleros Delcy Rodríguez. El presidente Trump dijo que Estados Unidos “gobernará” Venezuela hacia una transición democrática “segura” con la vigía de sus fuerzas militares.

Sin embargo, las noticias sobre la caída de Maduro fueron celebradas con mayor efusividad por el exilio venezolano en decenas de países que por una ciudadanía que aún este domingo se mantenía resguardadas en sus casas.

“Todos estamos con alegría sin poder expresarla” por temor a una nueva oleada de represión y persecución política contra la disidencia, dijo la doña de aquel barrio de Maracaibo, una de las principales ciudades de Venezuela.

“La emoción más grande es que se hayan llevado a ese...,” añadió.

Los opositores en Venezuela culpan a Maduro de graves violaciones a los derechos humanos, de haber encarcelado y torturado a cientos de disidentes, y de haberse robado las elecciones presidenciales de 2024.

Esas denuncias de presuntos crímenes de lesa humanidad reposan en informes de una misión independiente de las Naciones Unidas y son investigadas por la fiscalía de la Corte Penal Internacional, aunque sin mayores avances recientes.

Sus críticos también le culpan del mal comportamiento de la economía del país, con altos picos de inflación. “Ayer (sábado) salí rapidito y compré cuatro papas y tres tomates. Era para lo que me alcanzaba”, dijo la mujer en aquella comunidad pobre.

La mañana del sábado, pudieron verse largas filas de venezolanos a las afueras de comercios y supermercados en ciudades como Caracas y Maracaibo para comprar comida y víveres en caso de que el conflicto se extendiera por más días.

Sin embargo, el país se mantuvo sin episodios de violencia ni enfrentamientos, a pesar de la promesa hecha por Maduro de que un ataque armado extranjero en contra de su gobierno sería respondido por militares, policías y civiles leales.

La mayoría de los venezolanos han aprendido a reaccionar con prudencia a hechos políticos violentos ocurridos en su historia reciente, como en los golpes de Estado del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 y el 30 de abril de 2019, comentó al Herald el politólogo y experto en sondeos electorales Ricardo Ríos.

A su juicio, esto también está ocurriendo tras la incursión militar del sábado.

“Al despertarse entre hechos de violencia, la gente no va a salir aunque se cumpla el objetivo político. Además, hay represión y no hay músculo político” en una oposición desmovilizada por detenciones y persecuciones, según el analista.

Los venezolanos dicen tener aún frescos en su memoria colectiva las protestas populares y la represión del gobierno de Maduro tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, así como en otras manifestaciones en 2019, 2017 y 2014.

Si bien Maduro ya no lidera el gobierno de Venezuela, algunos ciudadanos temen que sus prácticas autoritarias y represivas tengan continuidad en la administración que asume la vicepresidenta Delcy Rodríguez. También hay quienes opinan que el chavismo se sabe sin mayoría popular y amenazado por la fuerza extranjera.

“Esta gente está sola”, dijo un residente de otra comunidad empobrecida en el occidente de Venezuela, advirtiendo la soledad que predomina en las calles durante el primer domingo de enero, en plenas vacaciones escolares.

“En otras oportunidades, tuvimos guardias nacionales y policías que no nos dejaban ni sentar en el frente” durante momentos de crisis política, recordó.

“No veo funcionarios en la calle”, subrayó.

Los venezolanos acudieron con menor afluencia a sus típicas actividades dominicales, como las misas en iglesias católicas. No sabían decir si la falta de multitudes se debía al acostumbrado bajón de fieles en enero.

Las calles permanecían con poco tráfico de vehículos. En algunas esquinas de avenidas y calles transitadas, como las Delicias en Maracaibo, la policía nacional mantenía un punto de control con un camión antimotines y pocos oficiales.

Oswaldo, un activista social asociado a uno de los principales partidos políticos de la oposición venezolana, que pidió al Herald reservar su identidad por miedo a represalias, asegura que la gente de su barrio “está callada” por temor.

También, algunos de sus vecinos dicen que no salen a manifestar su regocijo por la caída de Maduro porque la premio Nobel de la Paz y líder opositora María Corina Machado habría llamado “a la calma y a mantenerse en sus hogares”.

No quieren ser víctimas de grupos paramilitares que apoyan al chavismo, que, según su descripción, suelen patrullar sus vecindades en moto y armados.

“Le van a meter 40 años”, se atreven a bromear la mañana del domingo dos amigos sobre la potencial condena penal que le espera a Maduro en Estados Unidos, en una barriada cercana a instalaciones militares y de inteligencia.

Uno comenta en voz alta las marchas convocadas por Machado en otras ciudades del mundo para celebrar lo ocurrido la madrugada del sábado en Caracas.

“Allá celebran. Aquí, será que nos comamos al menos una arepa sola”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de enero de 2026, 4:11 p. m..

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