Venezuela

‘No somos libres, solo cambiamos al líder del régimen’: venezolanos en EEUU sumidos en incertidumbre

Dos días después de que el líder venezolano Nicolás Maduro fuera capturado por Estados Unidos y llevado a Nueva York bajo cargos de narcotráfico, los venezolanos en el sur de Florida y en todo Estados Unidos aún intentan asimilar lo que significa este acontecimiento.

¿Es Venezuela libre? ¿Se sentirán los casi ocho millones de venezolanos que viven en el extranjero lo suficientemente seguros como para regresar a casa? Para muchos, la incertidumbre se ha convertido en el sentimiento predominante.

Venezuela no ha sido verdaderamente libre, argumentan los críticos, desde que Hugo Chávez ganó la presidencia en 1998. Y a pesar de la captura de Maduro, muchos venezolanos afirman que la estructura de poder de la que huyeron permanece intacta.

Horas después de que Maduro fuera capturado por las fuerzas estadounidenses, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos “dirigiría” el país, lo que generó emociones encontradas e incertidumbre entre muchos venezolanos sobre lo que sucederá a continuación.

Un cartel con la imagen Nicolás Maduro, se exhibió durante una conferencia de prensa en Doral, Florida, el sábado 3 de enero de 2026. Los representantes estadounidenses Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez y María Elvira Salazar ofrecieron una conferencia de prensa conjunta sobre el ataque de Estados Unidos a Venezuela y su captura
Un cartel con la imagen Nicolás Maduro, se exhibió durante una conferencia de prensa en Doral, Florida, el sábado 3 de enero de 2026. Los representantes estadounidenses Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez y María Elvira Salazar ofrecieron una conferencia de prensa conjunta sobre el ataque de Estados Unidos a Venezuela y su captura PHOTO BY AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

“Vamos a mantener la operación esencialmente hasta que se pueda llevar a cabo una transición adecuada”, dijo Trump a los periodistas en su residencia de Mar-a-Lago en Palm Beach el sábado. Presentó la presencia estadounidense como protección para el pueblo venezolano y dijo que el ejército estadounidense está preparado para una “ola mucho mayor” de ataques, aunque añadió: “probablemente no tendremos que hacerlo”.

“No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bienestar del pueblo venezolano”, dijo Trump. “Décadas de eso, no vamos a permitir que eso suceda. Estamos allí ahora”.

Para muchos venezolanos en Estados Unidos, la falta de claridad sobre una transición democrática y la amenaza de nuevos ataques militares disipan cualquier idea de regresar a casa.

Valentina Veloz, una venezolana que vive en Tampa desde 2021, había planeado regresar a Venezuela después de que su pareja, Darian Maldonado, fuera deportado en octubre a pesar de tener Estatus de Protección Temporal y una petición familiar pendiente presentada por su madre, ciudadana estadounidense, el primer paso en el proceso de la tarjeta de residencia. Ahora, dijo, esos planes están en suspenso indefinidamente.

Más de 600 mil venezolanos en Estados Unidos perdieron sus protecciones contra la deportación y sus permisos de trabajo tras la represión de la administración Trump, la mayor cancelación masiva de estatus legal en la historia de Estados Unidos, basándose en la posición de la administración de que las condiciones en Venezuela habían mejorado.

“Una vez más, tengo que cambiar mis planes de vida debido a decisiones políticas que están completamente fuera de mi control”, dijo Veloz.

Había planeado regresar a Venezuela en febrero con su hijo de 18 meses para reunirse con Maldonado, y luego emigrar de nuevo, esta vez a España, con la esperanza de darle a su hijo, Ivar, un futuro más estable.

Veloz, de 28 años, agente de seguros de salud y preparadora de impuestos, dijo que teme regresar después de que Trump advirtiera que si la líder interina Delcy Rodríguez, la vicepresidenta bajo el mandato de Maduro, no cumple con las demandas de Estados Unidos, Venezuela podría enfrentar ataques militares adicionales.

“Mi hijo es demasiado pequeño”, dijo. “Si regresamos y ocurre otro ataque, ¿qué haríamos con él? Hay mucha incertidumbre. Me alegra que hayan capturado a Maduro, pero me molesta que Rodríguez siga en el poder. Aun así, espero que la transición comience cuanto antes.”

‘¿Qué estamos celebrando exactamente?’

Katiuska Villegas, ex residente de Miami que ahora vive en Austin, Texas, afirmó que no ve muchos motivos para celebrar mientras las mismas figuras políticas sigan en el poder.

“La gente está celebrando que capturaron a Maduro, pero Rodríguez sigue gobernando”, dijo Villegas. “Entonces, ¿qué estamos celebrando exactamente?”.

Lisbeth García muestra una pancarta con una foto de la líder opositora María Corina Machado mientras se une a un grupo de exiliados venezolanos que viven en el sur de Florida, quienes celebran frente a El Arepazo en Doral, Florida, después de que Estados Unidos capturara al líder venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026.
Lisbeth García muestra una pancarta con una foto de la líder opositora María Corina Machado mientras se une a un grupo de exiliados venezolanos que viven en el sur de Florida, quienes celebran frente a El Arepazo en Doral, Florida, después de que Estados Unidos capturara al líder venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Villegas cuestionó por qué hubo tan poca indignación pública cuando la administración Trump revocó el TPS para los venezolanos a principios de este año. “Cuando se eliminó el TPS, no hubo protestas en Doral como las de anoche”, dijo. “Trump ni siquiera reconoció a la líder opositora María Corina Machado ni su apoyo popular. No habló de democracia. Solo habló de petróleo”.

En sus declaraciones del sábado, Trump no aclaró si el líder opositor Edmundo González Urrutia, reconocido por funcionarios estadounidenses como el ganador de las elecciones presidenciales venezolanas de 2024, asumiría el poder. Trump también desestimó a Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, diciendo que carece del “respeto” necesario para liderar el país, dejando sin resolver las preguntas sobre una transición política.

“No somos libres, solo cambiamos al líder del régimen”, lamentó Villegas, quien relató que cuando vio a Maduro bajar del avión en la ciudad de Nueva York anoche, un momento con el que había soñado durante años, se quedó en shock. “No sabía qué sentir. Fue abrumador”.

Cuestionó por qué Maduro no estaba esposado de manos, pies y cintura, enfrentando el mismo trato que inmigrantes como su hermano, que cruzó la frontera entre Estados Unidos y México huyendo de la persecución política y el colapso económico, solo para ser detenido en Estados Unidos. Su hermano, Freddy Villegas, lleva seis meses detenido en un centro de detención de inmigrantes en Texas a pesar de tener un caso de asilo pendiente.

Villegas, de 38 años, que trabajaba como ingeniera informática en Venezuela y ahora trabaja en el sector de inversiones, se encuentra entre los miles de venezolanos en Estados Unidos con un familiar detenido por inmigración tras la eliminación del TPS para Venezuela por parte de la administración Trump.

Ella, como muchos de sus compatriotas, ahora se enfrenta a la incertidumbre de sí sus seres queridos serán deportados a Venezuela o a otro país. Desde diciembre, cuando se suspendieron los vuelos de deportación a Caracas, muchos han sido enviados a México, a menudo sin identificación ni una vía clara para regresar de forma segura a Venezuela o a cualquier otro país donde hayan vivido anteriormente.

Betsy Díaz, una venezolana-estadounidense que vive en Hialeah, dijo que no confía en que Venezuela vea un cambio democrático real a corto plazo. Criticó a Trump por excluir a Machado del proceso de transición.

“Es más de lo mismo”, dijo.

Las políticas de inmigración de Trump han afectado profundamente a su familia, añadió. Trajo a sus dos hijas y cinco nietos a Estados Unidos a través de un programa de permiso humanitario durante la administración Biden. Ellos, posteriormente solicitaron TPS y asilo. Su solicitud de ajuste de estatus está pendiente desde 2021.

Vive con el temor constante de que su familia pueda ser detenida o deportada al mismo país del que los ayudó a escapar por vías legales. Con los recientes acontecimientos en Venezuela, teme que se tomen nuevas medidas contra los venezolanos en Estados Unidos, lo que podría afectar los casos de asilo y otros procesos migratorios pendientes.

Un hombre muestra una pancarta con una foto de los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, mientras se unía a un grupo de venezolanos exiliados que viven en el sur de Florida celebrando frente a El Arepazo, en Doral, Florida, después de que Estados Unidos capturara Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026.
Un hombre muestra una pancarta con una foto de los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, mientras se unía a un grupo de venezolanos exiliados que viven en el sur de Florida celebrando frente a El Arepazo, en Doral, Florida, después de que Estados Unidos capturara Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Peones en un tablero de ajedrez

Liz Alarcón, estadounidense de padres venezolanos, dijo estar profundamente decepcionada por las declaraciones de Trump sobre la líder opositora.

“Entiendo que las transiciones llevan tiempo, pero era inimaginable escuchar al presidente Trump desestimar el liderazgo de Machado pocas horas después de la impactante noticia de la captura de Maduro”, dijo Alarcón, de 37 años y residente de Doral.

Ella señaló que los venezolanos votaron por sus líderes en julio de 2024 y expresó su esperanza de que Trump aclare pronto cómo Estados Unidos planea facilitar una transición que permita a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia, reconocido por los documentos electorales como el presidente legítimamente electo, asumir el liderazgo de Venezuela.

Liduzka Aguilera, venezolana residente en Doral y abogada en su país de origen, dijo tener sentimientos encontrados sobre las consecuencias de la salida forzada de Maduro del poder. Siente alivio de que Maduro ya no esté al mando, como la mayoría de los venezolanos, pero le preocupa profundamente que Rodríguez permanezca en el poder.

“Como abogada venezolana, sé que la línea de sucesión constitucional dicta que el vicepresidente asume el poder si la presidencia queda vacante”, dijo Aguilera. “Pero este caso es diferente porque el régimen que ha gobernado el país carece de legitimidad. Estamos ante un gobierno de facto. Las últimas elecciones que ratificaron a Maduro no fueron libres ni justas. Es imposible otorgar legitimidad a quienes son cómplices de un gobierno construido sobre la ilegalidad”.

Aguilera, de 55 años, que trabaja como asistente legal en Estados Unidos, agregó: “Delcy Rodríguez está usurpando el poder y es simplemente cómplice de la red criminal que gobierna Venezuela”.

Adelys Ferro, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Venezuelan American Caucus, comparte la frustración.

“Hemos sido peones en un tablero de ajedrez, utilizados como daño colateral”, dijo Ferro. “Solo parece importar lo que beneficia a la administración Trump. Nos alivia que Maduro sea llevado ante la justicia, pero la dictadura es como Medusa: cortas una cabeza y quedan otras. Y esas cabezas ahora parecen protegidas, incluso mientras los venezolanos son deportados de regreso al régimen del que huyeron”.

Karina Pino, residente de Tulsa, Oklahoma, desde 2022, se hizo eco de esa preocupación.

“No estoy de acuerdo con ningún escenario que mantenga en el poder a los responsables de la crisis de Venezuela”, dijo Pino, de 46 años. “Venezuela necesita un cambio real, elecciones libres, sin manipulación externa, sin transiciones falsas.”

Añadió: “Si la legitimidad y la confianza son realmente el objetivo, quienes han demostrado un compromiso real y sostenido con el cambio democrático, como Machado, deben ser incluidos.”

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de enero de 2026, 5:19 p. m..

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