Venezuela

La acelerada carrera en Venezuela por el control del poder militar

Tras la captura de Nicolás Maduro, la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, enfrenta la presión del presidente de EEUU, Donald Trump, y del chavismo duro representado por Diosdado Cabello (der.), en una transición frágil, marcada por amenazas y potenciales traiciones.
Tras la captura de Nicolás Maduro, la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, enfrenta la presión del presidente de EEUU, Donald Trump, y del chavismo duro representado por Diosdado Cabello (der.), en una transición frágil, marcada por amenazas y potenciales traiciones. Fotos de archivo: AFP vía Getty Images / el Nuevo Herald

En los días que siguieron de la desaparición en la cadena de mando del mayor general venezolano Javier Marcano Tábata a comienzos de esta semana, la versión oficial nunca terminó de asentarse. Circularon rumores de traición, de incompetencia y de deslealtad.

Pero fuentes con conocimiento directo de las dinámicas internas del régimen dicen que esas explicaciones no atinan al punto central de la actual realidad venezolana. Marcano Tábata no perdió su posición por ser considerado como desleal al régimen. Cayó porque concentraba demasiado poder de fuego —y perdió la cobertura política que hacía eso aceptable.

Según múltiples fuentes familiarizadas con las dinámicas internas del régimen socialista gobernante, la destitución de Marcano Tábata no estuvo motivada por sospechas de traición ni por el fracaso de las fuerzas bajo su mando para impedir la captura del gobernante Nicolás Maduro por tropas estadounidenses en una espectacular operación militar emprendida antes del amanecer del sábado.

En cambio, las fuentes describieron la decisión como parte de una recalibración más profunda del poder armado dentro de un régimen cada vez más definido por la competencia entre bandos rivales.

“Esto no fue un tema de lealtad”, dijo una fuente al Miami Herald. “Fue un tema de quién toma el control de las armas”.

Javier Marcano Tábata
Javier Marcano Tábata Foto del gobierno de Venezuela

En la lógica interna del sistema de poder venezolano, el poder funciona menos como el de un Estado institucional moderno y más como una jerarquía feudal, donde el control de la fuerza armada determina la supervivencia política.

Marcano Tábata comandaba la mayor concentración individual de poder de fuego del país. Lo que perdió, dijeron las fuentes, fue la protección política que emanaba directamente de Maduro que le permitía mantener ese poder sin convertirse en una amenaza para los demás.

Esa dinámica tiene implicaciones que van más allá del destino personal de Marcano Tábata. Mientras la administración Trump apuesta por la recién juramentada presidenta interina Delcy Rodríguez para encauzar al históricamente hostil régimen de Caracas hacia una postura más favorable a Washington, su capacidad para hacerlo —o, más fundamentalmente, su capacidad para sobrevivir políticamente— dependerá del control del aparato militar.

Por ahora, esa pugna parece inclinarse en su contra y a favor del ministro del Interior, Diosdado Cabello, particularmente tras el reemplazo de Marcano Tábata.

Una reacción en cadena

La caída de Marcano Tábata ha desencadenado una rápida y opaca reacción en cadena dentro de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia de Venezuela. Al menos 14 oficiales de alto rango han desaparecido abruptamente de la vida pública desde su destitución, según las fuentes, incluidas figuras consideradas centrales en la estructura de mando de la Guardia de Honor Presidencial.

Mayor General Venezolano Gustavo González López
Mayor General Venezolano Gustavo González López Foto del gobierno de Venezuela

Una figura de línea dura con reputación de brutalidad, el mayor general Gustavo González López, ha ocupado el lugar de Marcano Tábata, inclinando decisivamente el equilibrio interno de poder hacia Cabello, uno de los personajes más temidos e influyentes de la élite gobernante, dijeron las fuentes.

En los días posteriores a la detención de Marcano Tábata, la crisis política venezolana entró en lo que funcionarios y analistas describen como una fase más oscura y menos visible. En público, el gobierno proyectó continuidad, emitiendo comunicados rutinarios y escenificando apariciones cuidadosamente coreografiadas de altos funcionarios. En privado, sin embargo, las fuentes describieron una lucha violenta por el control del estamento militar: quién lo comanda, quién lo coordina y quién podría pronto emplearlo contra rivales internos.

Según las fuentes, Marcano Tábata fue destituido y detenido poco después del anuncio de su reemplazo. Aunque circularon reportes no confirmados de que pudo haber sido liberado posteriormente, quienes conocen la situación afirmaron que su salida de la cadena de mando fue definitiva.

Arquitectura del poder armado

El poder en Venezuela, dijeron las fuentes, ha estado definido desde hace tiempo no solo por la ideología o las instituciones formales, sino por las armas, los hombres que las operan, los espacios físicos desde los que se comandan y los sistemas que los interconectan. El control de ese conjunto de activos ha moldeado los resultados políticos de forma más fiable que las elecciones, los tribunales o las estructuras partidistas.

Como jefe de la Guardia de Honor Presidencial, Marcano Tábata encabezaba lo que silenciosamente se había convertido en la fuerza armada más formidable del país.

En abril, un decreto presidencial elevó a la Guardia de Honor de brigada al equivalente de una división. Lo que tradicionalmente había sido una unidad ceremonial y de protección se expandió hasta convertirse en una fuerza compacta pero fuertemente armada, incorporando cinco batallones adicionales de fuerzas especiales, un batallón de drones, unidades de milicia entrenadas y el control operativo de la dirección de inteligencia militar conocida como la DGCIM.

Según las fuentes, la reestructuración no estaba diseñada solo para proteger el palacio presidencial, sino para dotar a la Guardia de Honor de la capacidad de derrotar —de manera simultánea en un hipotético intento de golpe— a las cuatro brigadas responsables de asegurar la región central de Venezuela: la 41ª Brigada en Carabobo, la 42ª Brigada en Maracay, la 43ª Brigada de Artillería en San Juan de los Morros y la 31ª Brigada con base en Fuerte Tiuna, en Caracas.

Venezuela's interim President Delcy Rodriguez leaves after a session of the National Assembly in Caracas on January 5, 2026. Venezuela's parliament swore in Delcy Rodriguez as interim president on January 5, two days after US forces seized her predecessor Nicolas Maduro to face trial in New York. Members of the new National Assembly offered their full backing to Rodriguez -- who had been Maduro's vice president -- and reelected her brother Jorge Rodriguez as parliament head. (Photo by Federico PARRA / AFP via Getty Images)
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez FEDERICO PARRA AFP via Getty Images

La 31ª Brigada, considerada durante mucho tiempo la columna vertebral de la seguridad de la capital, quedó significativamente debilitada durante la incursión estadounidense del sábado, dijeron las fuentes.

Vaciamiento de los comandos regionales

La concentración de poder de fuego dentro de la Guardia de Honor se logró despojando de recursos a los comandos regionales. Batallones fueron reasignados desde los estados Zulia, Barinas y Miranda, debilitando las estructuras militares locales para reforzar el núcleo presidencial.

Sobre el papel, la fuerza resultante era capaz de aplastar a cualquier desafío interno. En la práctica, su eficacia dependía de la suposición de que las amenazas seguirían patrones conocidos y predecibles.

Esa suposición resultó fatal.

Las fuentes describieron el fracaso de Marcano Tábata no como una cuestión de lealtad, sino como una incapacidad para anticipar la escala y sofisticación de la amenaza que suponía la escalada de la presión estadounidense. La postura defensiva de Venezuela frente a desafíos externos se apoyaba en protocolos que creaban lo que una fuente describió como “demasiados elementos estables”, lo que permitía a los adversarios planificar en torno a ellos.

Cuando se desplegó la operación estadounidense, esas vulnerabilidades quedaron expuestas.

Un reemplazo conocido por la represión

El reemplazo de Marcano Tábata por González López ha provocado ondas de choque en los servicios de seguridad venezolanos.

Conocido internamente por el apodo de “El Talibán”, González López es descrito por múltiples fuentes como ferozmente leal a Cabello y proclive a la violencia extrema.

“Estuvo marginado durante años”, dijo una fuente. “Demasiado extremo, demasiado comprometido, demasiado sancionado. Pero cuando el objetivo es purgar el poder, la moderación no es la prioridad”.

Los miembros de la Asamblea Nacional posan para una foto grupal después de la sesión inaugural del período legislativo constitucional 2026-2031 en el Palacio Federal Legislativo, el lunes 5 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela.
Los miembros de la Asamblea Nacional posan para una foto grupal después de la sesión inaugural del período legislativo constitucional 2026-2031 en el Palacio Federal Legislativo, el lunes 5 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela. Jesus Vargas Getty Images

González López ascendió durante el período más represivo del SEBIN, el servicio de inteligencia venezolano, cuando la tortura se practicaba abiertamente y estaba centralizada en el centro de detención El Helicoide, en Caracas. Aunque la influencia del SEBIN ha disminuido desde entonces en comparación con la red de centros clandestinos operados por la inteligencia militar, González López sigue siendo emblemático de una era en la que la represión era abierta y sin complejos.

Su regreso a posiciones de autoridad señala un giro desde una estabilidad controlada hacia una consolidación basada en el miedo, dijeron las fuentes.

Desde que González López asumió su nuevo cargo, al menos 14 oficiales de alto rango asociadas a Marcano Tábata han desaparecido, según las fuentes, incluidos generales considerados esenciales para el mando a nivel de brigada y la continuidad operativa de la Guardia de Honor.

Su ausencia repentina ha alterado las estructuras de mando y enviado un mensaje claro a los oficiales restantes: la supervivencia ahora depende de evitar la visibilidad o de abandonar el país.

Las opciones menguantes de Rodríguez

Si González López y Cabello representan la consolidación de la fuerza bruta, la recién juramentada presidenta interina Rodríguez está llamada a representar sus límites políticos.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, reacciona tras jurar como presidenta interina de Venezuela durante la sesión inaugural del período legislativo constitucional 2026-2031 en el Palacio Federal Legislativo el 5 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, reacciona tras jurar como presidenta interina de Venezuela durante la sesión inaugural del período legislativo constitucional 2026-2031 en el Palacio Federal Legislativo el 5 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela. Jesus Vargas Getty Images

Ahora vista por la administración Trump como una de las figuras más “aceptables” dentro del régimen, Rodríguez se encuentra en lo que las fuentes describen como una posición insostenible. No eligió a González López, no pudo bloquear su nombramiento y carece del respaldo armado necesario para contrarrestarlo.

Su utilidad percibida para actores internacionales —en particular Washington— puede haber incrementado su vulnerabilidad interna, advierten las fuentes. Cabello, plenamente consciente de la presión estadounidense sobre Rodríguez, puede verla como un pasivo o un obstáculo potencial.

“Está atrapada entre fuerzas que no puede controlar”, dijo una fuente. “Y no decide cuál se mueve primero”.

Cabello consolida el control

Cabello, un viejo operador de poder dentro del régimen, ha sido considerado desde hace tiempo como más atento a las realidades del poder que muchos de sus pares. A diferencia del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López —a quien las fuentes describen con desdén como un administrador más que como un comandante—, los instintos de Cabello están moldeados por el miedo, la violencia y una lógica criminal.

Según las fuentes, Cabello controla ahora de facto la Guardia de Honor Presidencial, las dos principales agencias de inteligencia —la DGCIM y el SEBIN— y los grupos civiles armados conocidos como colectivos, acusados de intimidación generalizada y violencia contra civiles.

El Ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello
El Ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello Jesus Vargas Getty Images

Durante años, las autoridades estadounidenses han visto a Cabello no solo como un ejecutor político, sino como una figura central de lo que describen como el Cartel de los Soles, una red de narcotráfico presuntamente incrustada en el liderazgo militar y político de Venezuela. Washington ha ofrecido una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Pese a ese historial, funcionarios estadounidenses ven ahora a Cabello —con incomodidad— como uno de los pocos actores internos del régimen capaces de mantener un orden básico en el período inmediato posterior a la caída de Maduro, según la agencia Reuters. Mientras Rodríguez intenta gobernar en medio del colapso institucional, el control de Cabello sobre la fuerza armada lo ha vuelto, por ahora, ineludible.

Esa dependencia, sin embargo, es profundamente condicional.

A medida que González López consolida su autoridad, las fuerzas armadas se fragmentan. Oficiales se esconden o se preparan para huir. Padrino López, alguna vez el principal pilar militar del régimen, es descrito como un observador desde la barrera.

Las fuentes dijeron que Padrino López, quien recibió entrenamiento en Rusia y es visto como poseedor de conocimiento institucional sensible, podría ser extraído discretamente por Moscú. A diferencia de Cabello, no se le considera un hombre de combate.

El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino FEDERICO PARRA AFP via Getty Images

En busca de una alternativa

Entre bastidores, dijeron las fuentes, personas que asisten a Estados Unidos en los planes para una transición de poder en Venezuela están intentando identificar una figura militar alternativa —un “alfa” dentro del Ejército— capaz de ordenar a las tropas regresar a los cuarteles mientras la policía y los servicios de inteligencia gestionan el resto de la inestabilidad.

Según se informa, se están elaborando bases de datos para evaluar los antecedentes de los generales, sus vínculos familiares y su exposición legal, con el fin de identificar a individuos relativamente menos comprometidos y capaces de comandar respeto.

Hasta ahora, la búsqueda no ha arrojado un candidato claro.

En este contexto, Estados Unidos persigue un objetivo estrecho y arriesgado: evitar el colapso total mientras deja claro que ciertas figuras no pueden formar parte de ningún arreglo político futuro.

Según Reuters, funcionarios estadounidenses le han advertido discretamente a Cabello, a través de intermediarios, que la cooperación con Washington es ahora una condición para la supervivencia política mientras Venezuela navega la transición post-Maduro. El mensaje, dijeron fuentes familiarizadas con el asunto, es explícito: la desobediencia lo colocaría en una trayectoria hacia la remoción.

En privado, funcionarios estadounidenses temen que Cabello —antiguo rival de Rodríguez y símbolo del poder coercitivo del régimen— pueda socavar deliberadamente la transición si cree que está siendo marginado o señalado. Ese riesgo ha impulsado una estrategia destinada a encajonarlo: extraer cooperación a corto plazo para reducir la violencia y evitar el caos, mientras se preparan discretamente opciones para sacarlo del panorama político por completo.

Esas opciones, según personas familiarizadas con las deliberaciones citadas por Reuters, podrían incluir el exilio o una rendición negociada.

Cabello, dijeron las fuentes, no tiene un futuro viable a largo plazo dentro de Venezuela ni una salida segura en el extranjero. Acusado formalmente en Estados Unidos y expuesto internacionalmente, sus opciones se reducen a cooperación, rendición o remoción.

“La cooperación no es binaria”, dijo una fuente. “Va desde reducir la violencia hasta entregarte”.

El reciente anuncio de Trump sobre el movimiento de Estados Unidos para hacerse cargo de la producción petrolera venezolana puede reconfigurar los cálculos económicos a nivel de política pública, pero dentro del régimen ha tenido poco impacto inmediato.

“Cuando la supervivencia está en juego”, dijo una fuente, “la política económica pasa a segundo plano”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de enero de 2026, 3:35 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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