Choque entre Rodríguez y Cabello paraliza excarcelaciones en Venezuela
Un anuncio del gobierno interino de Venezuela de que liberaría a un “número sustancial” de presos políticos —una medida celebrada públicamente por el presidente Donald Trump como un avance— se ha estancado casi tan pronto como comenzó, dejando al descubierto una feroz lucha interna de poder dentro del fracturado régimen chavista tras la captura de Nicolás Maduro.
Pese a los comunicados oficiales que prometían liberaciones significativas, menos de una docena de detenidos habían salido de las cárceles venezolanas hasta la mañana del sábado, según organizaciones de derechos humanos y múltiples fuentes familiarizadas con el proceso. De acuerdo con algunos grupos de derechos humanos, el número total de presos políticos en el país sudamericano son más de mil.
Rodríguez vs. Cabello, primer round
En el centro de la parálisis, señalan las fuentes, se encuentra un enfrentamiento tras bastidores entre la presidenta interina Delcy Rodríguez y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, uno de los dirigentes más temidos del régimen y a quien Washington acusa de ser uno de los principales líderes de la llamada red de narcotráfico Cartel de los Soles.
“La liberación de los presos es el primer campo de batalla en una guerra mucho más grande”, dijo al Miami Herald un alto funcionario militar venezolano. “Diosdado ha metido un palo en la rueda del proceso. Está saboteándolo ahora mismo. Hay otros factores, pero el principal es él”.
Rodríguez, quien asumió el poder después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar lanzada antes del amanecer la semana pasada, intenta ejecutar un plan ideado por la Casa Blanca para estabilizar Venezuela y encaminarla hacia un orden político más afín a Estados Unidos, sin provocar en el proceso a la base radical del régimen.
Cabello, en cambio, tiene pocos incentivos para cooperar con Washington. Al igual que Maduro, enfrenta cargos por narcotráfico en Estados Unidos y es objeto de una recompensa de $25 millones ofrecida por el gobierno estadounidense por información que conduzca a su captura. Además, conserva una influencia significativa sobre las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia de Venezuela.
Según múltiples fuentes dentro y fuera de Venezuela, Cabello ha paralizado de facto el proceso de liberación de presos al bloquear la ejecución de órdenes judiciales que autorizan su libertad, una medida que subraya la profundidad de la ruptura interna.
“Esto es mucho más grave que un desacuerdo político”, dijo Antonio De La Cruz, presidente de la firma consultora Inter American Trends, con sede en Washington. “Está impidiendo que se ejecuten órdenes judiciales legítimas. Eso te dice cuán cruda se ha vuelto esta lucha de poder”.
De La Cruz afirmó que Cabello está utilizando la paralización de las liberaciones para enviar un mensaje directo a Rodríguez.
“Al detener las liberaciones, le está diciendo a Delcy: ‘Conmigo es con quien tienes que negociar, no con Trump’”, explicó De La Cruz. “‘Si no lo haces, pronto descubrirás que en realidad no tienes el poder para que nada de esto ocurra’”.
De La Cruz añadió que Cabello está interpretando mal las señales políticas provenientes de Washington, creyendo erróneamente que una votación realizada en el Senado que apunta a limitar la autoridad ejecutiva de Trump equivalen a un escudo de protección para él.
“Eso es información falsa, gran parte proveniente de asesores cubanos”, dijo De La Cruz. “Que el Congreso límite al presidente tiene que ver con luchas de poder internas en Estados Unidos, no con proteger a Diosdado Cabello. Trump no lo va a proteger. Lo va a aplastar”.
Trump celebra — y anuncia pausa en los ataques
El anuncio del régimen interino de que liberaría a un número sustancial de presos fue acogido casi de inmediato por Trump, quien dijo el viernes que había decidido suspender una segunda ola de ataques similar a la operación que condujo a la captura de Maduro el 3 de enero.
En una publicación en Truth Social, Trump describió la liberación de detenidos en Venezuela como una señal de que el país “busca la paz”, calificándola como un “gesto muy importante e inteligente”. Dijo que la cooperación había hecho innecesaria una segunda ola de ataques estadounidenses que antes se esperaba, aunque buques estadounidenses permanecerían desplegados “por razones de seguridad”.
Trump también dijo que la naciente asociación entre Caracas y Washington pronto conduciría a inversiones masivas en el sector energético del país sudamericano.
“Estados Unidos y Venezuela están trabajando bien juntos, especialmente en lo que respecta a la reconstrucción, de una forma mucho más grande, mejor y más moderna, de su infraestructura petrolera y gasífera”, escribió Trump.
Dijo que al menos $100,000 millones serían invertidos por grandes compañías petroleras.
‘No es libertad real’
Pero los acontecimientos en Venezuela sugieren que la floreciente alianza entre los dos países no está funcionando tan bien como afirma el presidente.
La abogada y activista de derechos humanos Tamara Suju dijo que el estancamiento de las liberaciones refleja no solo las pugnas internas, sino también lo poco preparado que estaba el régimen para la rapidez y el alcance de las exigencias de Washington.
“Creo que lo que está pasando los agarró con los pantalones abajo, para ser honesta”, dijo Suju en una entrevista con el canal de Miami EVTV, un medio especializado en noticias sobre Venezuela. “Cada uno dentro del régimen tiene su propia cuota de presos, a los que tratan como trofeos de guerra. Verse obligados a liberarlos —como ha exigido la administración Trump— es una bofetada para ellos”.
Suju explicó que los presos políticos han funcionado durante mucho tiempo como fichas de negociación dentro del régimen, otorgando a los funcionarios de seguridad poder, protección y estatus interno. La presión repentina para desmantelar ese sistema, dijo, ha intensificado la resistencia de los sectores más duros.
Advirtió, sin embargo, que incluso las liberaciones limitadas realizadas hasta ahora no deben confundirse con libertad genuina.
“El gobierno de Trump debe exigir la libertad inmediata de todos —de todos—”, dijo Suju. “Y no una libertad simbólica, sino libertad real. Lo que están haciendo ahora no es una liberación completa”.
La mayoría de los detenidos liberados en los últimos días, señaló, siguen sujetos a medidas judiciales restrictivas, incluidas presentaciones obligatorias ante los tribunales, prohibiciones de hablar públicamente y causas penales abiertas, condiciones que permiten a las autoridades volver a encarcelarlos en cualquier momento.
“Siguen bajo medidas coercitivas. Siguen teniendo procesos abiertos”, dijo. “Eso significa que en cualquier momento pueden volver a ser encarcelados. Esto no es libertad plena. Es libertad condicional”.
Las familias esperan
El enfrentamiento se desarrolla públicamente mientras familiares de detenidos realizan vigilias frente a las cárceles más notorias de Venezuela, incluido El Helicoide, sede en Caracas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.
Las organizaciones de derechos humanos dicen que hasta ahora solo 11 presos han sido liberados, menos del 1 % del total.
Mientras tanto, el gobierno interino ha pedido calma y unidad, al tiempo que señala un acercamiento tentativo con Washington, incluidos contactos diplomáticos exploratorios y conversaciones sobre la reapertura de embajadas.
Entre bastidores, sin embargo, las fuentes dicen que el pánico se está extendiendo dentro de las fuerzas armadas, ya que los comandantes luchan por entender quién está realmente al mando y hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos.
“La operación militar que capturó a Maduro lo cambió todo”, dijo una fuente de seguridad. “Ahora todos están calculando su supervivencia. Y en este momento, los presos están atrapados en medio”.
Para las familias reunidas fuera de las cárceles venezolanas, las últimas 48 horas han estado marcadas por velas, oraciones —y silencio.
Decenas de familiares, amigos y activistas de derechos humanos han realizado vigilias frente a centros de detención como El Helicoide en Caracas, la prisión de Tocorón en el estado Aragua y el complejo El Rodeo en Miranda, aferrándose a la promesa del gobierno interino de liberar a un “número sustancial” de presos políticos. Hasta ahora, esa promesa apenas se ha materializado.
“Están esperando con gran ansiedad y esperanza la liberación de sus detenidos”, dijo al Miami Herald Gonzalo Himiob, vicepresidente de Foro Penal, que ofrece asistencia legal gratuita a presos políticos en Venezuela.
Los grupos de derechos humanos dicen que el resultado ha sido un pequeño número de liberaciones aisladas realizadas sin transparencia, dejando a las familias en un limbo. “Hasta ahora ha habido muy pocas liberaciones. Nadie sabe por qué esto ha tardado tanto”, dijo Himiob.
Según Foro Penal, algunos detenidos no deberían enfrentar “mayores complicaciones” para su liberación, entre ellos un adolescente detenido, mujeres, presos de edad avanzada, personas con condiciones de salud graves y ciudadanos extranjeros cuyos gobiernos exigen su libertad.
Una vigilia entre lágrimas
Fuera de El Helicoide, familiares se arrodillaron en el pavimento, rezaron en voz alta y cantaron himnos hasta altas horas de la noche. Varios rompieron en llanto a medida que pasaban las horas sin noticias de las autoridades penitenciarias, que según los activistas se niegan incluso a confirmar si determinados detenidos se encuentran allí.
“Todo ha sido como un goteo, a escondidas. Ha sido muy duro, muy cruel y revictimizante para las familias”, dijo Diego Armando Casanova, activista del Comité Venezolano por la Liberación de los Presos Políticos. “El proceso es demasiado lento, agotador, angustiante”.
Casanova afirmó que el registro de presos políticos del comité sigue creciendo, particularmente desde el anuncio del jueves, a medida que familiares de detenidos previamente no documentados se presentan en busca de ayuda.
“Nos piden que aboguemos por ellos”, dijo. “La lista sigue aumentando”.
A medida que el enfrentamiento se prolonga, los activistas advierten que el estancamiento de las liberaciones no es solo un retraso burocrático, sino evidencia de una lucha más profunda por el poder y por decidir si la represión política continuará como política de Estado.
“Exigimos la liberación inmediata, plena e incondicional de todos los presos políticos”, dijo Casanova, y “que cese la represión en el país”.
Un corresponsal del Miami Herald en Venezuela contribuyó a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2026, 1:28 p. m..