‘Moderen su entusiasmo’: advertencia sobre el retorno de inversiones a Venezuela
La captura del exgobernante venezolano Nicolás Maduro podría parecer una oportunidad para que empresas e inversores internacionales regresen a hacer negocios en Venezuela. Sin embargo, la salida del otrora líder chavista, por sí sola, no equivale a un entorno empresarial viable, según advierte un experto.
Jerry Haar, profesor de negocios internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU), alertó que las expectativas de una rápida recuperación económica o institucional son infundadas.
“Moderen su entusiasmo”, recomendó a los inversores y a las compañías, en referencia a la compleja situación que atraviesa el país.
En un análisis publicado por FIU, Haar subrayó que un cambio de liderazgo no debe confundirse con una transformación del régimen.
Afirmó que décadas de corrupción, un Estado de derecho débil, infraestructura deficiente y fuga de capitales han dejado a Venezuela estructuralmente mal preparada para absorber una inversión extranjera significativa en el corto plazo.
El país ocupa el puesto 178 de 180 naciones en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, una señal que Haar describió como “altamente perjudicial” para la inversión extranjera directa.
“La concentración económica de Venezuela limita aún más las oportunidades. El petróleo ha representado al menos el 80% de los ingresos por exportaciones durante los últimos 70 años; sin embargo, el país produce solo alrededor del 1% del suministro mundial de petróleo”, indicó.
Refinamiento del crudo pesado es costoso
Haar explicó que gran parte de esa producción corresponde a crudo pesado, cuyo refinamiento resulta costoso. Con los precios mundiales del petróleo bajos y la infraestructura en grave deterioro, afirmó que pocas empresas están hoy en condiciones de invertir.
“Aparte de Chevron, una de las pocas empresas extranjeras con licencia para operar allí, es difícil imaginar quién invertiría capital en el sector petrolero venezolano hoy en día”, dijo.
Para el experto de FIU, las limitaciones laborales y de infraestructura representan barreras adicionales. Aproximadamente el 88% de la población vive en la pobreza, el desempleo ronda el 32% y gran parte de la mano de obra calificada del país ha emigrado.
La infraestructura —desde el transporte y la energía hasta la atención médica y el saneamiento— carece de capital y opera de manera ineficiente, añadió Haar.
Papel de la diáspora empresarial venezolana
De cara al futuro, Haar consideró que los sectores con mayor probabilidad de recuperarse primero son la energía, la construcción, la agroindustria y los servicios básicos como la logística, el comercio minorista y la atención médica.
No obstante, advirtió que cualquier recuperación sería gradual.
“Las exportaciones totales de Venezuela disminuyeron de $112,000 millones en 2010 a $13,600 millones en 2024, lo que subraya la magnitud del colapso económico y los riesgos a largo plazo que las empresas deben evaluar cuidadosamente”, precisó.
La Cámara de Comercio Venezolana-Americana (VACC), con sede en Miami, dijo el pasado 4 de enero —un día después de la captura de Maduro— que reafirmaba su compromiso empresarial de retomar y fortalecer el papel de la comunidad venezolana en Estados Unidos como puente estratégico para la reconstrucción del país, trabajando de la mano con el gobierno estadounidense, el sector privado, organismos multilaterales y actores institucionales clave.
“La diáspora empresarial venezolana representa un activo fundamental en términos de inversión, conocimiento, talento, experiencia y capacidad de ejecución”, afirmó en un comunicado.
La VACC aseguró que está preparada para contribuir activamente en los procesos de reactivación económica, reconstrucción productiva, fortalecimiento institucional, atracción de inversiones y reinserción de Venezuela en los mercados internacionales, “siempre desde una visión democrática, transparente y orientada al desarrollo”.