Caracas niega versión del Guardian sobre pacto de Delcy Rodríguez con Trump
El régimen venezolano calificó de falso un reportaje del diario británico The Guardian que afirma que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se comprometió en privado con la administración Trump a colaborar con Washington en un proceso de transición antes de que Estados Unidos lanzara la operación militar que condujo a la captura en Caracas del gobernante Nicolás Maduro a inicios de este mes.
En la cuenta oficial en X de Miraflores, el palacio presidencial, las autoridades publicaron tarde el jueves una imagen del titular de The Guardian con un sello rojo que decía “fake”, sin ofrecer más detalles ni abordar el contenido del informe.
El artículo de The Guardian, publicado esta semana, citó a cuatro fuentes involucradas a alto nivel en las discusiones, quienes afirmaron que Rodríguez y su hermano, el presidente de la Asamblea Nacional chavista Jorge Rodríguez, habían asegurado en secreto a funcionarios estadounidenses y qataríes, a través de intermediarios, que cooperarían con Washington una vez que Maduro fuera removido del poder.
Según el periódico, los hermanos Rodríguez no ayudaron activamente a la operación militar estadounidense llevada a cabo el 3 de enero, pero señalaron con antelación que “acogerían la salida de Maduro” y ayudarían a gestionar las consecuencias políticas.
Las fuentes subrayaron que esas garantías no llegaron al punto de una participación directa en lo que describieron como una incursión liderada por Estados Unidos, estableciendo una distinción entre la cooperación posterior a la operación y la implicación activa en la captura de Maduro.
Rodríguez, quien juró como presidenta encargada el 5 de enero —dos días después de la captura de Maduro—, había servido como vicepresidenta durante gran parte de su mandato y era una de sus aliadas más cercanas. Su ascenso siguió a un fallo de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
Contactos por canales alternos
The Guardian informó que las comunicaciones entre Rodríguez y funcionarios estadounidenses comenzaron en el otoño y continuaron después de una llamada telefónica a finales de noviembre entre el presidente Donald Trump y Maduro, durante la cual Trump exigió que Maduro dejara el poder voluntariamente. Maduro rechazó la demanda, según el informe.
Para diciembre, un estadounidense involucrado en las conversaciones dijo al periódico que Rodríguez había enviado un mensaje claro a Washington. “Delcy estaba comunicando: ‘Maduro tiene que irse’”, dijo la fuente.
Otra persona familiarizada con los mensajes citó a Rodríguez diciendo: “Trabajaré con lo que sea el después”.
El periódico señaló que funcionarios qataríes desempeñaron un papel como intermediarios en las discusiones, citando los estrechos vínculos personales de Rodríguez con la familia gobernante de Catar. Catar, un aliado clave de Estados Unidos, utilizó su acceso en Washington para facilitar negociaciones discretas, según dos de las fuentes citadas.
The Guardian también informó que el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, inicialmente escéptico sobre entablar contactos con figuras clave del círculo íntimo de Maduro, llegó a ver las garantías de Rodríguez como una posible vía para evitar la inestabilidad tras la salida de Maduro.
Reuters informó por separado el domingo que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien supervisa la policía y las fuerzas de seguridad de Venezuela, también había estado en conversaciones con funcionarios estadounidenses meses antes de la operación, lo que resalta la amplitud de los contactos entre Washington y altos dirigentes del liderazgo de la era Maduro.
El régimen venezolano no respondió a las preguntas enviadas por correo electrónico por The Guardian sobre su reportaje. La Casa Blanca tampoco respondió a preguntas detalladas, según el periódico.
Conversaciones oficiales
The Guardian señaló que las supuestas comunicaciones por canales alternos se desarrollaron en paralelo a conversaciones formales entre funcionarios estadounidenses y representantes de Maduro. El propio Maduro se reunió con Richard Grenell, un asesor senior de Trump, menos de dos semanas después de la investidura de Trump para discutir sobre prisioneros estadounidenses detenidos en Venezuela, quienes posteriormente fueron liberados.
Según las fuentes citadas por el periódico, funcionarios de la administración Trump también mantuvieron conversaciones regulares con Delcy y Jorge Rodríguez sobre cuestiones logísticas como los vuelos quincenales de deportación que retornan migrantes venezolanos desde Estados Unidos, los destinos de esos vuelos, la situación de venezolanos encarcelados en El Salvador y la posible liberación de detenidos políticos.
En octubre, el Miami Herald informó sobre negociaciones fallidas —también con la participación de Catar— en las que Rodríguez propuso encabezar un gobierno de transición si Maduro aceptaba hacerse a un lado y retirarse a un refugio seguro previamente acordado. Rodríguez denunció públicamente ese informe en su momento, pero The Guardian señaló que algunos funcionarios estadounidenses llegaron a verla como más pragmática de lo que se asumía anteriormente.
El diario británico describió a Rodríguez como una figura compleja, con peculiaridades personales y capacidad para generar empatía, citando fuentes que describieron su interés por el champán, el tenis de mesa y las interacciones informales con dignatarios extranjeros.
Varias fuentes dijeron a The Guardian que su disposición a trabajar con compañías petroleras estadounidenses y su familiaridad con ejecutivos del sector energético de Estados Unidos la convertían en una alternativa atractiva para Washington.
“Delcy es la más comprometida con trabajar con el petróleo estadounidense”, dijo un aliado al periódico. The Guardian también informó que Mauricio Claver-Carone, exenviado especial de Trump para América Latina y aún influyente en los círculos de política exterior republicanos, fue un firme defensor de entablar contactos con Rodríguez. Claver-Carone declinó comentar.
Tiempos y desmentidos
Según The Guardian, los hermanos Rodríguez no entablaron conversaciones con funcionarios estadounidenses a espaldas de Maduro hasta finales del otoño. Después de que la llamada de Maduro con Trump en noviembre no produjera un acuerdo, las fuentes dijeron que quedó claro que no abandonaría el poder voluntariamente.
Aun así, la posición de Rodríguez siguió siendo cautelosa. “Ella le tenía miedo”, dijo al periódico un funcionario familiarizado con las discusiones, enfatizando que no aceptó traicionar activamente a Maduro.
Cuando helicópteros estadounidenses ingresaron a Caracas en las primeras horas del 3 de enero, Rodríguez no fue vista públicamente. Circularon rumores de que había huido a Moscú, pero dos fuentes citadas por The Guardian dijeron que se encontraba en la isla de Margarita, un destino turístico venezolano.
Horas después de la operación, Trump pareció confirmar que habían tenido lugar contactos con Rodríguez. Dijo al New York Post que ella estaba “de acuerdo”, y agregó: “Hemos hablado con ella numerosas veces, y ella entiende — entiende”.
El régimen venezolano no ha abordado públicamente esas declaraciones.
Fiscal denuncia víctimas masivas
La disputa por el reportaje de The Guardian se produce en medio de crecientes críticas oficiales en Venezuela sobre la propia operación militar estadounidense.
El fiscal general Tarek William Saab afirmó el jueves que la operación del 3 de enero dejó hasta 120 muertos, incluidos civiles y personal militar. Al hablar en un evento transmitido por la cadena Globovisión, Saab describió la incursión como “un hecho sin precedentes” y una “masacre” llevada a cabo “al margen de toda legalidad”.
Alegó que las fuerzas estadounidenses utilizaron bombarderos, helicópteros armados con misiles y armas químicas, atacando zonas residenciales y matando a personas de la tercera edad, mujeres y niños. Saab afirmó que la operación violó la Constitución de Estados Unidos, así como el derecho internacional de los derechos humanos, incluidas convenciones supervisadas por las Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional.
“En un contexto muy alejado de lo que debería ser un mundo de paz, ocurrieron estos hechos, y eso no puede ser desestimado”, dijo Saab.
El fiscal general también se refirió a la próxima comparecencia judicial de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Nueva York en marzo, donde ambos enfrentan cargos por narcoterrorismo. Saab instó al sistema de justicia estadounidense a reconsiderar lo que describió como acusaciones “absolutamente incoherentes e inverosímiles”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2026, 1:05 p. m..