En foro de Miami, Delcy Rodríguez hace llamado, antes impensable, a inversionistas de EEUU
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó el miércoles un llamado a la inversión extranjera desde un foro realizado en Miami —una ciudad durante años vilificada por su movimiento socialista— en momentos en que profundos cambios políticos tras la captura de Nicolás Maduro están impulsando una rápida reapertura del sector petrolero del país a empresas estadounidenses.
Rodríguez intervino por video desde Venezuela, en momentos en que el país atraviesa un panorama político profundamente alterado tras la captura del 3 de enero de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una redada nocturna llevada a cabo por fuerzas estadounidenses en Caracas que desencadenó una frágil transición ahora moldeada por la administración Trump.
Ese giro ha abierto la puerta a una nueva etapa de cooperación entre Washington y el liderazgo socialista que permanece en Venezuela, con los sectores petrolero y minero cada vez más abiertos a empresas estadounidenses como parte de un reajuste económico más amplio.
Tras años marcados por sanciones, confrontación y desconfianza mutua, la relación comienza a redefinirse en torno a la seguridad energética, la inversión y la estabilización política.
Al dirigirse al foro FII Priority —un encuentro global en Miami Beach que reúne a más de 1,000 líderes empresariales, responsables de políticas públicas e inversionistas— Rodríguez presentó a Venezuela como una economía en recuperación y abierta al capital privado, especialmente en el sector energético.
Un giro dramático en el discurso
Su participación —aunque fuera virtual— puso de relieve la magnitud del cambio político. Durante años, el movimiento gobernante en Venezuela presentó al capitalismo global como una fuente de desigualdad y describió a Miami —hogar de la mayor comunidad de exiliados venezolanos en Estados Unidos— como un bastión de la “extrema derecha” y de la oposición antichavista.
Durante las últimas dos décadas, además, funcionarios en Caracas han acusado repetidamente a exiliados en esa ciudad de haber orquestado decenas de complots para derrocar la revolución socialista. En ese contexto, su participación en un foro de inversionistas en Miami habría sido impensable hace apenas unos meses.
El momento refleja un giro pragmático impulsado por la necesidad económica y los cambios geopolíticos. Al dirigirse a financistas y ejecutivos en Miami, Rodríguez envió una señal de disposición a interactuar directamente con actores que su movimiento antes vilificaba —y reconoció que el capital extranjero, especialmente de Estados Unidos, será clave para la recuperación de Venezuela.
“Venezuela lidera el crecimiento económico en América Latina”, afirmó Rodríguez, citando datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Señaló 19 trimestres consecutivos de crecimiento y describió una recuperación de cinco años pese a lo que calificó como “medidas coercitivas unilaterales” impuestas por Washington y sus aliados.
Sus declaraciones buscaron redefinir la imagen de Venezuela: de un país asociado durante años al colapso económico a uno que se presenta como un mercado en rápido crecimiento impulsado por reformas y un renovado acceso al capital internacional.
El petróleo en el centro
En el centro de su mensaje estuvo el enorme potencial energético del país y una nueva ley de hidrocarburos que amplía el rol de los inversionistas privados.
La legislación permite la participación directa de empresas en exploración, producción y comercialización, además de introducir esquemas fiscales más flexibles y mecanismos de arbitraje internacional, diseñados para aliviar preocupaciones históricas sobre la seguridad jurídica.
Rodríguez afirmó que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo —unos 303,000 millones de barriles— y costos de producción comparables a los de Arabia Saudita, entre los más bajos a nivel global.
Agregó que el nuevo marco permite negociar condiciones sobre hasta el 64% del valor de un barril, incluyendo reducciones en regalías e impuestos, un nivel de flexibilidad poco común en modelos anteriores dominados por el Estado.
Analistas señalan que la reforma representa uno de los cambios más significativos en la política petrolera venezolana en décadas, al alejarse del control estatal rígido hacia un modelo más híbrido orientado a atraer capital extranjero.
El régimen también busca reactivar su histórica relación energética con Estados Unidos, que llegó a representar cerca del 40% de las exportaciones de crudo venezolano. Rodríguez describió a ese país como un “mercado natural” y afirmó que los vínculos comerciales comienzan a restablecerse.
Esa reapertura se produce mientras en Washington se debate cómo equilibrar los intereses energéticos con los riesgos políticos de involucrarse con un gobierno en transición aún arraigado en el sistema socialista venezolano.
Una apuesta económica más amplia
Más allá del petróleo, Rodríguez destacó el crecimiento en sectores como la construcción, las finanzas, la minería y la manufactura, presentando a Venezuela como un destino de inversión más diversificado.
Señaló que el país alcanzó en 2025 la eliminación de las importaciones de combustible por primera vez en una década, con la producción nacional cubriendo la demanda interna, lo que calificó como una señal de recuperación del sector petrolero.
También resaltó las reservas de gas natural —entre las mayores del hemisferio— y la riqueza en oro y otros minerales, posicionando al país como un potencial proveedor clave de energía y materias primas.
En un intento por contrarrestar preocupaciones sobre seguridad, Rodríguez afirmó que Venezuela tiene una de las tasas de homicidios más bajas de la región, con tres por cada 100,000 habitantes, por debajo del promedio latinoamericano. Al mismo tiempo, reconoció desafíos persistentes, como la pobreza, el deterioro de la infraestructura y lo que describió como “deudas sociales” tras años de crisis económica.
Llamado a la inversión y la diplomacia
Rodríguez enmarcó las reformas como parte de un esfuerzo más amplio por reintegrar a Venezuela en la economía global.
Pidió la “desideologización” de las decisiones de inversión e instó a las empresas a interactuar directamente con Caracas.
“Estamos creando condiciones para que los inversionistas tengan seguridad jurídica”, afirmó.
También señaló una mejora en las relaciones con Washington y confirmó que funcionarios venezolanos viajan a la capital estadounidense para avanzar en la restauración de canales diplomáticos.
Las conversaciones se centrarán en cooperación energética, alivio de sanciones y coordinación durante la transición. Rodríguez concluyó con una invitación directa: “Los invito a Venezuela… a ver la realidad del país de primera mano.”
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de marzo de 2026, 2:08 p. m..