Venezuela

EEUU permite a Maduro pagar su defensa mientras Carvajal evalúa cooperar en contra

Nicolas Maduro y su esposa, Cilia Flores, aparecen esposados tras aterrizar en un helipuerto de Manhattan, escoltados por agentes federales fuertemente armados el pasado 5 de enero.
Nicolas Maduro y su esposa, Cilia Flores, aparecen esposados tras aterrizar en un helipuerto de Manhattan, escoltados por agentes federales fuertemente armados el pasado 5 de enero. GC Images

Estados Unidos flexibilizó las sanciones contra el gobierno venezolano para permitirle pagar la defensa legal de Nicolás Maduro en un caso de narcoterrorismo en Estados Unidos, en un giro que se produce en medio de versiones de que un exjefe de inteligencia estaría dispuesto a cooperar con los fiscales, lo que podría resultar determinante en el destino judicial del exmandatario.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió licencias enmendadas que autorizan a los abogados que representan a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, a recibir pagos del gobierno interino de Venezuela bajo condiciones estrictas, según un documento judicial hecho público el viernes.

Las licencias permiten pagos únicamente con fondos disponibles para el gobierno venezolano después del 5 de marzo de 2026 y prohíben el uso de ciertas cuentas restringidas, lo que marca un cambio respecto a los esfuerzos previos de Estados Unidos por bloquear el acceso a esos recursos por motivos de seguridad nacional y política exterior.

La medida sigue a los argumentos del equipo de defensa de Maduro, encabezado por el abogado Barry Pollack, de que las restricciones a los pagos violaban el derecho a la asistencia letrada de la Sexta Enmienda al impedirle elegir su representación legal.

Durante una audiencia del 26 de marzo en un tribunal federal de Nueva York, el juez de distrito Alvin Hellerstein cuestionó la dependencia del gobierno en argumentos de seguridad nacional para justificar esas restricciones, señalando que, tras su captura, ni Maduro ni Flores parecían representar una amenaza en curso.

Maduro, de 63 años, y Flores, de 69, fueron detenidos el 3 de enero en Caracas en una operación militar estadounidense y trasladados a un centro de detención federal en Brooklyn. Ambos se han declarado no culpables de cargos que incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. No se espera que el juicio comience en al menos uno o dos años.

A medida que el caso avanza, la atención se ha centrado en Hugo “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia militar de Venezuela, quien podría convertirse en un testigo clave para la fiscalía.

Carvajal, quien fuera una de las figuras más poderosas del aparato de inteligencia venezolano, se declaró culpable en 2025 de cargos de narcóticos y narcoterrorismo en Estados Unidos como parte de un acuerdo que dejó abierta la posibilidad de cooperación con las autoridades.

En una carta enviada al presidente Donald Trump, según un informe de CNN publicado durante el fin de semana, Carvajal ofreció proporcionar información sobre presuntas actividades criminales dentro del Estado venezolano, afirmando que buscaba “expiar” acciones pasadas y ayudar a Estados Unidos a “protegerse de peligros” que presenció durante años en el gobierno.

El acercamiento de Carvajal se basa en una carta de diciembre de 2025 que envió desde una prisión federal, en la que describía lo que alegó era un aparato criminal dirigido por el Estado incrustado en el liderazgo de Venezuela.

En esa carta, el exjefe de espionaje afirmó que el Estado venezolano evolucionó hacia una empresa de tráfico de narcóticos bajo Hugo Chávez, centrada en el llamado “Cartel de los Soles”, una red de funcionarios vinculados a las fuerzas armadas a la que autoridades estadounidenses han acusado durante años de coordinar envíos masivos de cocaína al extranjero.

Aseguró que el traslado de drogas hacia Estados Unidos no era resultado de corrupción aislada, sino una política deliberada, afirmando que las rutas de tráfico fueron diseñadas para “convertir en arma” los narcóticos, una acusación que coincide con señalamientos históricos de Estados Unidos pero que Caracas ha negado de manera consistente.

Carvajal también afirmó que las autoridades venezolanas empoderaron a grupos criminales como la banda Tren de Aragua y facilitaron su expansión más allá de las fronteras del país, incluso hacia Estados Unidos, describiéndolos como parte de un sistema más amplio de control informal y generación de ingresos ilícitos.

Más allá del narcotráfico, describió lo que calificó como una amplia cooperación de inteligencia entre Venezuela y países como Cuba y Rusia, y sostuvo que redes de espionaje vinculadas a Caracas han operado dentro de Estados Unidos durante años, afirmaciones que funcionarios estadounidenses no han confirmado públicamente.

Esas afirmaciones coinciden en términos generales con elementos de los cargos que Maduro enfrenta ahora en un tribunal federal, incluidas acusaciones de coordinar redes de narcotráfico y trabajar con organizaciones criminales. Maduro ha negado repetidamente cualquier implicación en operaciones de narcóticos.

El Departamento de Justicia no ha confirmado públicamente si Carvajal está cooperando. Sin embargo, expertos legales señalan que los acontecimientos recientes sugieren que podrían estar en marcha negociaciones tras bambalinas.

Una audiencia de sentencia para Carvajal fue pospuesta la semana pasada sin nueva fecha, un movimiento que podría indicar discusiones de cooperación. Carvajal tampoco aparece ya en la base de datos de reclusos de la Oficina Federal de Prisiones, aunque permanece bajo custodia federal, otra posible señal, según expertos.

Ni el equipo legal de Carvajal ni el Departamento de Justicia han comentado sobre su situación actual.

La posible cooperación de Carvajal podría resultar decisiva. Durante años, las autoridades estadounidenses han tenido dificultades para penetrar lo que describen como un sistema profundamente arraigado en el que elementos del Estado venezolano, incluidas partes del ejército y los servicios de inteligencia, habrían sido presuntamente reutilizados para facilitar actividades ilícitas.

Con décadas de acceso al liderazgo bajo Chávez y Maduro, los investigadores consideran a Carvajal como una fuente interna poco común, capaz de proporcionar relatos detallados sobre cómo esas redes operaron y evolucionaron.

Aun así, analistas advierten que sus afirmaciones deberán ser corroboradas de manera independiente. Carvajal tiene un historial de cambios de lealtad, tras haber roto con Maduro en 2019 antes de ser arrestado en España y posteriormente extraditado a Estados Unidos.

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA