Venezuela

Rubio dice que Venezuela ya no representa la misma amenaza y contrasta con Cuba

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla junto al Secretario del Interior, Doug Burgum, y el Presidente Donald Trump durante una reunión en la Casa Blanca, en Washington el 27 de mayo de 2026.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla junto al Secretario del Interior, Doug Burgum, y el Presidente Donald Trump durante una reunión en la Casa Blanca, en Washington el 27 de mayo de 2026. AFP via Getty Images

El secretario de Estado Marco Rubio dijo el martes a legisladores estadounidenses que Venezuela ya no representa la misma amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos que representaba bajo Nicolás Maduro, señalando lo que describió como reformas significativas emprendidas durante los últimos cinco meses por las autoridades interinas del país.

Pero Rubio advirtió que Venezuela sigue estando lejos de una transición democrática, afirmando que el país todavía carece de las condiciones necesarias para celebrar elecciones libres y continúa manteniendo a cientos de presos políticos.

Rubio también aprovechó la audiencia del martes ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para establecer un marcado contraste con Cuba, argumentando que La Habana sigue atrapada bajo una estructura económica controlada por los militares e incapaz de llevar a cabo reformas significativas.

Dijo que la economía de la isla está efectivamente controlada por GAESA, el poderoso conglomerado militar que domina el turismo, la minería, la distribución de combustibles y otros sectores estratégicos, mientras los cubanos comunes enfrentan apagones cada vez peores y crecientes dificultades económicas.

“Antes que nada, les recuerdo a todos — ¿qué día es hoy, el 2? Así que literalmente han pasado cinco meses,” dijo Rubio al ser consultado sobre la situación en Venezuela. “Sé que parece que hubiera sido hace 10 años, pero han sido cinco meses.”

Rubio afirmó que Venezuela se encuentra hoy “en un mejor lugar” y en una “mejor trayectoria” que antes de la salida de Maduro, aunque insistió en que la normalización democrática sigue siendo incompleta.

“En última instancia, para que exista una verdadera transición, tienen que celebrarse elecciones multipartidistas, libres y justas,” dijo Rubio al responder preguntas del senador republicano por Florida Rick Scott.

Avances medibles

Según Rubio, ello requeriría importantes cambios institucionales, incluyendo reformas al Consejo Nacional Electoral, garantías para que los partidos de oposición puedan organizarse libremente y la existencia de un entorno mediático abierto en el que periodistas independientes puedan trabajar sin temor.

Pese a esas limitaciones, Rubio señaló lo que describió como avances medibles.

Una de las revelaciones más destacadas de Rubio involucró la extracción de uranio altamente enriquecido de Venezuela, una operación que, según dijo, fue realizada por Estados Unidos y Gran Bretaña con cooperación venezolana.

“Ellos tenían uranio altamente enriquecido en su país debido a un antiguo programa de reactor, no por armas nucleares ni nada parecido, y querían sacarlo del país,” dijo Rubio. “Y pudimos entrar y recuperarlo junto con la misión británica que nos acompañó y retirarlo.”

Rubio no ofreció detalles adicionales sobre la cantidad de uranio removido, cuándo ocurrió la operación ni si participaron organismos internacionales de supervisión nuclear.

El secretario de Estado también destacó lo que describió como un nivel sin precedentes de supervisión sobre los ingresos petroleros venezolanos.

“Por primera vez,” dijo Rubio, “ciertamente desde la era post-Chávez, la riqueza petrolera del país no está siendo robada.”

En cambio, señaló, los ingresos petroleros están siendo destinados al pago de trabajadores del sector público y a la compra de equipos médicos bajo mecanismos de auditoría supervisados por la firma contable KPMG.

Cierre de El Helicoide

Rubio reconoció que el esquema actual podría no ser permanente, pero lo describió como un alejamiento significativo de las estructuras de corrupción y clientelismo que dominaron Venezuela durante los años de Chávez y Maduro.

Rubio también mencionó el cierre de la conocida prisión de El Helicoide y la liberación de numerosos presos políticos, incluidos varios detenidos de alto perfil, aunque reconoció que alrededor de “400 y tantos” individuos que Washington considera presos políticos permanecen encarcelados.

“Han visto reformas,” dijo Rubio a los senadores. “Han visto una reforma sistémica en individuos involucrados en el gobierno, reemplazados por personas nuevas.”

Algunos de esos funcionarios siguen siendo en gran medida desconocidos para Washington, reconoció Rubio, aunque sugirió que varios parecen preferibles a figuras vinculadas con el antiguo círculo íntimo de Maduro.

Los comentarios de Rubio también pusieron de relieve la silenciosa normalización que actualmente avanza entre Washington y Caracas tras años de sanciones, ruptura diplomática y hostilidad mutua.

Rubio señaló que Estados Unidos cuenta ahora con una embajada operativa en Venezuela y que los vuelos directos entre ambos países se han reanudado por primera vez en años.

“Los venezolanos ahora pueden regresar, no solo para visitar a sus familiares, sino para comenzar a participar en la vida económica del país,” dijo Rubio.

Transición incompleta

También aludió a una cooperación más amplia en materia de seguridad entre las autoridades interinas y Washington sobre asuntos que se negó a discutir públicamente.

“Han visto un nivel de cooperación en un par de temas que ni siquiera puedo discutir en un escenario como este,” dijo Rubio a los legisladores.

Aun así, Rubio insistió repetidamente en que la transición venezolana sigue siendo incompleta y frágil.

“Esta no es la dirección en la que queremos que esté Venezuela,” afirmó. “No estamos ni cerca de donde queremos llegar.”

Rubio argumentó que el cambio más trascendental podría ser estratégico más que político: Venezuela, dijo, ya no funciona como una plataforma para actividades extranjeras hostiles dirigidas contra Estados Unidos.

“Lo que sí diré es que la Venezuela que existe ahora, bajo las autoridades interinas, no representa para Estados Unidos la amenaza que representaba hace cinco meses,” dijo Rubio.

Afirmó que la Venezuela de Maduro había funcionado como “una base abierta de operaciones para agentes iraníes, para la inteligencia cubana y para otros que la utilizaban como plataforma de operaciones contra el interés nacional.”

Los comentarios de Rubio parecieron diseñados no solo para defender la estrategia de la administración hacia Venezuela, sino también para presentar la transición posterior a Maduro como un éxito de seguridad nacional para Washington.

Ese encuadre se hizo aún más evidente cuando los senadores pidieron a Rubio comparar la situación de Venezuela con la de Cuba.

“Cuba es algo muy distinto,” respondió Rubio.

Rubio ofreció un diagnóstico mucho más sombrío sobre Cuba, argumentando que la isla está gobernada menos por autoridades civiles que por GAESA, el extenso conglomerado administrado por los militares que domina buena parte de la economía.

“GAESA prácticamente es dueño de todo,” dijo Rubio. “Son dueños del sector turístico. Son dueños de la minería. Son dueños de las estaciones de gasolina. Son dueños de todo.”

Según Rubio, aproximadamente el 70% del producto interno bruto de Cuba se encuentra bajo control de GAESA, mientras que la organización maneja entre $14,000 millones y $17,000 millones en activos.

Al mismo tiempo, dijo, los cubanos comunes enfrentan dificultades cada vez mayores.

“Hay personas literalmente pasando hambre,” afirmó Rubio, al describir una red eléctrica nacional que, según dijo, “no ha recibido mantenimiento en diez años.”

‘Ni un centavo’

Rubio argumentó que poca o ninguna de las riquezas controladas por el conglomerado militar llega al tesoro público cubano, creando lo que describió como un sistema estructuralmente insostenible.

“Ni un centavo del dinero de la empresa militar llega al tesoro público,” dijo Rubio.

También rechazó las sugerencias de que los apagones persistentes en Cuba se deban principalmente a recientes cambios en la política estadounidense, argumentando en cambio que la crisis energética de la isla antecede ampliamente a la actual administración.

Según Rubio, los problemas de Cuba se agravaron primero por la pérdida del petróleo venezolano fuertemente subsidiado que anteriormente suministraba Maduro y, en segundo lugar, por el fracaso del gobierno cubano en modernizar su infraestructura eléctrica.

“No invirtieron ni un solo dólar en mejorar sus plantas,” dijo Rubio.

En cambio, argumentó, las autoridades dirigieron recursos a la construcción de hoteles turísticos que hoy permanecen en gran medida vacíos debido a la caída del turismo.

Rubio sugirió que, aunque Venezuela todavía podría tener un camino hacia una normalización gradual y una transición democrática, es mucho más escéptico sobre la capacidad de la actual estructura de poder cubana para emprender reformas significativas.

“La pregunta es: ¿pueden realmente reformarse dadas las personas que actualmente están al mando?” dijo Rubio. “Sinceramente no creo que este sistema sea capaz de reformarse a menos que nuevas personas asuman el control o surja una nueva mentalidad.”

El contraste que Rubio dibujó ante los senadores fue marcado: una Venezuela que describió como dañada pero avanzando, aunque de forma desigual, hacia la normalización, y una Cuba que, según sugirió, permanece atrapada en un modelo económico y político incapaz de reformarse.

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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