El Helicoide debía cerrar; grupo de derechos humanos dice que aún alberga presos políticos
El Helicoide debía dejar atrás su reputación como uno de los centros de detención más temidos de América Latina. Pero una organización venezolana de derechos humanos sostiene que la prisión nunca cerró del todo y que al menos 25 presos políticos siguen detenidos en su interior.
El pronunciamiento, difundido en redes sociales por la organización no gubernamental Justicia, Encuentro y Perdón, pone en duda uno de los cambios más simbólicos anunciados por el gobierno interino encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura del ex hombre fuerte venezolano Nicolás Maduro en una operación estadounidense realizada en Caracas durante una madrugada de enero.
“Si bien existió un anuncio oficial por parte de las autoridades tras los eventos del 3 de enero de 2026, nuestros registros actualizados confirman que al menos 25 presos políticos permanecen detenidos en estas instalaciones”, señaló la organización en un comunicado publicado en redes sociales.
El grupo instó a organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros a verificar las condiciones sobre el terreno en lugar de depender únicamente de anuncios oficiales, argumentando que “no es posible considerar clausurado un espacio mientras existan ciudadanos privados de libertad en su interior”.
La controversia surgió el martes, el mismo día en que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, citó el cierre de El Helicoide como evidencia de que las autoridades interinas venezolanas estaban desmontando elementos del sistema autoritario que gobernó el país durante más de dos décadas.
Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio señaló la liberación de presos políticos y el cierre del centro de detención como señales de avance.
“Han visto reformas”, dijo Rubio a los senadores. “Han visto una reforma sistémica en personas involucradas en el gobierno, reemplazadas por gente nueva”.
Rubio también afirmó que cientos de presos políticos habían sido liberados desde la salida de Maduro del poder, aunque reconoció que alrededor de 400 personas que Washington todavía considera presos políticos permanecen encarceladas.
El Helicoide ocupa una estructura futurista inconclusa construida en la década de 1950 y concebida originalmente como un complejo comercial. Con el tiempo, se convirtió en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) y en uno de los centros de detención más temidos del país.
Organizaciones de derechos humanos, ex presos políticos y dirigentes opositores han descrito durante años la instalación como un sitio de torturas y abusos. Estas denuncias han sido documentadas por investigadores de las Naciones Unidas, aunque han sido negadas de manera consistente por las autoridades venezolanas.
En enero, Rodríguez anunció planes para transformar El Helicoide en un centro social y deportivo como parte de una apertura política más amplia que incluyó una iniciativa de amnistía posteriormente aprobada por la Asamblea Nacional. Las autoridades informaron que los trabajos de remodelación comenzaron en febrero.
El anuncio fue ampliamente interpretado como una ruptura simbólica con el largo historial de represión y violaciones de derechos humanos atribuido al régimen socialista de Caracas. Coincidió con la liberación de cientos de detenidos, entre ellos varias figuras prominentes de la oposición, en un proceso que organizaciones de derechos humanos describieron como significativo, aunque incompleto.
Justicia, Encuentro y Perdón señaló que la permanencia de presos dentro de la instalación demuestra que la transición sigue inconclusa y exhortó a las autoridades a aclarar el estatus legal y operativo de El Helicoide.
“Detrás de cada cifra hay familias que siguen esperando respuestas”, afirmó la organización.