‘Se oía como un dragón’: El terror que vivieron los venezolanos durante los devastadores terremotos
Juan Arribas, un venezolano de 44 años, veía plácidamente los primeros minutos del juego de la Copa Mundial de Fútbol entre Brasil y Escocia cuando todo comenzó a sacudirse poco después de las 6 de la tarde del miércoles dentro de su apartamento en Caracas. Les gritó a sus dos hijas y a su esposa que corrieran hacia él. Pero no se movían: estaban en shock.
El temblor se intensificó cada segundo, contó al Miami Herald. Las paredes crujían, se desprendían piezas de cerámica en su hogar y objetos de vidrio estallaban contra el piso. “Fue una sacudida tan dura que no podíamos ni caminar, te mareabas. Se oía un ruido horrible, como de un dragón”, describió, recordando que él y su familia se abrazaron hasta que todo cesó.
Dos terremotos consecutivos sacudieron Venezuela alrededor de las 6 de la tarde del miércoles. Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, causaron escenas de caos y dolor en ciudades como Caracas y en regiones vecinas como La Guaira, una de las más afectadas y descrita por la presidenta interina Delcy Rodríguez como una zona donde “una verdadera tragedia” ocurrió, con múltiples edificios residenciales, institucionales y comerciales colapsados.
Muchos, como Arribas, casi no pudieron dormir en sus hogares, algunos por precaución, otros por temor ante réplicas de los sismos que ocurrieron durante la madrugada.
Según reportes del gobierno interino de Delcy Rodríguez, hubo al menos 20 réplicas en el centro del país en las 4 horas siguientes a los terremotos del miércoles.
Para la familia de Arribas, las horas siguientes a los terremotos fueron de muchos nervios y de solidaridad. “Entré al apartamento con mucho miedo, cerré el servicio de gas, empecé a bajar a ancianos que se habían quedado arriba en el temblor”, dijo.
En su residencia, ubicada en la urbanización La Lagunita, volvió a temblar a las 2 de la madrugada de este jueves. “No fue tan fuerte, pero no queríamos quedarnos adentro”.
Su perra ladró toda la noche y casi no pudieron dormir, entre fallas de comunicación. “Ahora estamos pendientes de nuestros conocidos que necesiten ayuda”, añadió.
El gobierno interino de Rodríguez, quien asumió la presidencia de Venezuela luego de una ofensiva militar estadounidense en Caracas y zonas vecinas que derivó en el arresto y extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, decretó el Estado de Emergencia ante los terremotos. Se trata de una figura constitucional que permite al poder ejecutivo tomar medidas excepcionales para salvaguardar vidas, la economía y garantizar el acceso a bienes y servicios esenciales.
Las clases fueron suspendidas en todo el país, los servicios de transporte en metro y trenes fueron detenidos y el aeropuerto internacional de Maiquetía, en La Guaira, fue cerrado debido a “graves daños”, de acuerdo con Rodríguez.
Algunos residentes en Caracas y zonas aledañas sufrían crisis nerviosas tras lo vivido la tarde del miércoles, también debido a la advertencia de que sus hogares podrían colapsar.
Eduardo Quintana, un venezolano que vivió el terremoto en Guatire, enseguida que pudo se montó en su carro y condujo a toda velocidad, preocupado, hasta la vivienda de su mamá, en Caracas. La encontró sola en su apartamento, afectada anímicamente, pero bien de salud. “Gracias a Dios, estamos bien, pero esto fue demasiado fuerte e intenso. Vivimos momentos de pánico”, dijo.
Roberto, un venezolano de 38 años que pidió al Herald reservar su nombre completo por temor a represalias en su trabajo, acababa de terminar de jugar al fútbol con su hijo en la planta baja de su edificio, en el sector Guaicai del municipio Baruta, en el centro del país, cuando vio las puertas del ascensor sacudirse y abrirse en medio del fortísimo temblor.
“Cargué a mi hijo buscando un sitio donde protegernos”, dijo. “Escuchábamos los alaridos de la gente, el estruendo de cosas cayendo en la calle y me preguntó, ‘papi, ¿está temblando?’”. El hombre comenzó a orar a Dios por protección y luego, cuando todo se calmó, silbó a su esposa, que vivió el sismo junto a su otra hija en el piso 9.
“La gente estaba en la calle, a muchos les temblaban las piernas, lloraban. Las paredes de varios edificios se vieron afectadas”, detalló el hombre, que dijo sentirse este jueves “súper cansado” por la falta de descanso por las varias réplicas durante la madrugada.
Roberto no había nacido cuando ocurrió el terremoto de 1967, considerado hasta ahora el más devastador registrado en Caracas, donde murieron más de 200 personas y unas 2,000 resultaron heridas.
El balance oficial más reciente situó en al menos 589 los fallecidos y en más de 2,980 los heridos por el devastador doble terremoto. Mientras los rescatistas continúan la búsqueda de sobrevivientes entre edificios colapsados, crecen los temores de que el número final de víctimas aumente conforme avanzan las labores de emergencia.
Al igual que Roberto, muchos venezolanos están recibiendo o publicando mensajes y fotografías de familiares y amigos desaparecidos en La Guaira. Esa región, situada a unos 30 kilómetros de Caracas, ya es considerada la zona más golpeada por el desastre, mientras se espera que equipos especializados de búsqueda y rescate, procedentes de gobiernos y organizaciones extranjeras, se desplieguen en el área.
“Tengo un amigo que vive allí con quien no logro comunicarme”, dijo Roberto. “Estoy muy preocupado”.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2026 a las 9:37 a. m..