Venezuela

EEUU acelera ayuda a Venezuela mientras busca reabrir aeropuertos dañados

CARACAS, VENEZUELA - JUNE 25: A Civil Protection worker sits after a magnitude 7.2 earthquake struck Venezuela and other regions in the Caribbean on June 25, 2026 in Caracas, Venezuela. According to the U.S. Geological Survey (USGS), the main earthquake was followed by a 7.5-magnitude aftershock less than a minute later. The number of victims increased to 164 and over a thousand injured. (Photo by Edilzon Gamez/Getty Images)
Un trabajador de Protección Civil permanece sentado tras el terremoto de magnitud 7,2 que sacudió Venezuela y otras regiones del Caribe el 25 de junio de 2026 en Caracas, Venezuela. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), al sismo principal le siguió una réplica de magnitud 7,5 menos de un minuto después. La cifra de víctimas aumentó a 164 fallecidos y más de mil heridos. (Foto de Edilzon Gamez/Getty Images) Getty Images

Estados Unidos ha lanzado una respuesta masiva al desastre sísmico en Venezuela, pero antes de que la ayuda pueda llegar a plena escala, funcionarios aseguran que primero debe superarse un obstáculo crítico: reparar los aeropuertos severamente dañados del país para permitir el aterrizaje de grandes aviones militares de carga.

La urgencia es enorme. El devastador doble terremoto que golpeó a Venezuela ha dejado al menos 580 muertos, alrededor de 3,000 heridos y a cientos de personas atrapadas bajo edificios colapsados, según cifras oficiales.

Según el Departamento de Estado, personal estadounidense ha desplegado un equipo especializado en gestión y evaluación de aeródromos para inspeccionar, despejar y certificar las pistas dañadas, de modo que puedan recibir con seguridad aeronaves militares pesadas que transportan ayuda y equipos de rescate.

“Garantizar una zona de aterrizaje de largo plazo para aeronaves de gran tamaño es un componente crítico para el éxito a largo plazo de cualquier respuesta a un desastre de gran escala”, dijo un portavoz del Departamento de Estado.

Mientras continúan las reparaciones de las pistas, Estados Unidos recurrió inicialmente a aeronaves de rotor basculante MV-22 Osprey para transportar rescatistas y suministros de emergencia hacia las zonas afectadas. Los primeros equipos estadounidenses llegaron a Venezuela la noche del jueves a bordo de estas aeronaves, mientras que los primeros aviones de carga C-17 Globemaster aterrizaron temprano el viernes transportando personal adicional, suministros médicos, equipos de comunicación y ayuda humanitaria.

El gran volumen de suministros estadounidenses y el número de personal desplegado -que se acerca a 200 personas- ha requerido aeronaves de carga pesada, incluyendo el C-17 Globemaster, indicó el portavoz.

Los terremotos -de magnitudes 7,2 y 7,5 y ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia- causaron destrucción generalizada en Caracas, La Guaira, Miranda y Carabobo, desbordando los sistemas de emergencia y desencadenando una respuesta internacional urgente.

Las autoridades aseguran que al menos 157 personas siguen oficialmente desaparecidas, mientras que más de 200 se cree que permanecen atrapadas bajo los escombros.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que la cifra final de muertos podría ascender a miles de personas.

Horas después del desastre, el presidente Donald Trump autorizó una respuesta federal inmediata, aprobando fondos de emergencia, despliegues de búsqueda y rescate y coordinación con el gobierno interino de Venezuela para atender las necesidades humanitarias urgentes.

Según el Departamento de Estado, la respuesta estadounidense se ha convertido rápidamente en una de las mayores operaciones de asistencia ante desastres de Washington en América Latina en años recientes, combinando puente aéreo militar, operaciones de rescate, apoyo naval y asistencia humanitaria de emergencia.

El Departamento de Estado estableció un grupo especial denominado Venezuela Earthquakes Response Task Force para coordinar el esfuerzo estadounidense. Este equipo reúne especialistas en respuesta a desastres, asistencia humanitaria, asuntos consulares y logística militar, y trabaja de manera ininterrumpida para evaluar condiciones sobre el terreno, coordinar con socios humanitarios y acelerar la entrega de ayuda vital.

En el centro de la misión estadounidense está el despliegue de un Disaster Assistance Response Team (DART) regional, que aporta experiencia técnica, liderazgo operativo y coordinación en terreno.

Como parte de ese despliegue, Washington activó dos equipos de élite de búsqueda y rescate urbano provenientes de los departamentos de bomberos de Fairfax County, Virginia, y Los Ángeles County, California. Los equipos incluyen bomberos, médicos, ingenieros estructurales y especialistas caninos entrenados para localizar sobrevivientes atrapados bajo estructuras colapsadas.

Funcionarios dijeron que estas unidades se encuentran entre los equipos de rescate internacional más experimentados del sistema estadounidense y están especializados en escenarios de colapso urbano como los que actualmente se viven en Venezuela.

Para reforzar las operaciones, Estados Unidos también reposicionó el Fort Lauderdale, un gran buque anfibio de desembarco, frente a la costa caribeña de Venezuela para servir como puesto de comando móvil.

La embarcación está apoyando operaciones de helicópteros y aeronaves de rotor basculante, logística marítima y despliegue adicional de recursos mientras la infraestructura aeroportuaria continúa comprometida. Funcionarios militares dijeron que el buque proporciona capacidades críticas de mando y control, abastecimiento de combustible y flexibilidad operativa para sostener las operaciones aéreas.

Además del apoyo militar y logístico, Washington ha comprometido $150 millones en asistencia de emergencia. De ese total, $100 millones serán destinados a la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) para apoyar operaciones de socorro a gran escala dentro de Venezuela, mientras que $50 millones corresponden a asistencia bilateral para organizaciones humanitarias que ya operan en el terreno.

Entre esas organizaciones figuran World Vision, Samaritan’s Purse, Catholic Relief Services, International Medical Corps, la Organización Internacional para las Migraciones y el Programa Mundial de Alimentos.

El Departamento de Estado indicó que esos fondos ayudarán a proporcionar atención médica de emergencia, alimentos, agua, refugio y apoyo logístico para las comunidades afectadas.

Washington también autorizó temporalmente transacciones financieras con Venezuela que normalmente están restringidas por las sanciones estadounidenses, siempre que estén directamente relacionadas con operaciones de ayuda por el terremoto. Funcionarios señalaron que esta exención busca acelerar la entrega de asistencia y reducir retrasos burocráticos durante la emergencia.

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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