Con 2,954 muertos, Venezuela enfrenta el enorme desafío de reconstruirse tras los sismos
A medida que se desvanece la esperanza de encontrar más sobrevivientes, Venezuela entra en una nueva fase de su respuesta a los terremotos, enfocada en la reconstrucción de comunidades devastadas, mientras las autoridades elevaron a 2,954 la cifra oficial de fallecidos. Una evaluación respaldada por las Naciones Unidas estima que los sismos causaron al menos $37,000 millones en daños físicos directos.
Los terremotos gemelos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, con apenas 39 segundos de diferencia, han dejado 12,666 personas heridas, según las cifras más recientes divulgadas por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información. Las autoridades informaron que 6,462 personas fueron rescatadas con vida, mientras 15,050 permanecen sin vivienda tras perder sus hogares.
Las autoridades también reportaron 890 réplicas, 885 edificaciones afectadas, de las cuales 189 colapsaron por completo, cerca de 86,117 familias atendidas, y el despliegue de casi 29,600 efectivos militares, policiales y de emergencia, junto con 3,305 rescatistas internacionales y más de 25,800 voluntarios registrados.
Aunque las operaciones de búsqueda y rescate continúan en varios edificios colapsados de La Guaira y otras de las zonas más afectadas, los equipos de emergencia reconocen que las probabilidades de encontrar nuevos sobrevivientes se han reducido considerablemente diez días después del desastre. Aun así, los familiares de quienes siguen sin ser localizados continúan exigiendo que las labores de búsqueda no sean suspendidas.
Uno de los operativos de rescate que concentró mayor atención este sábado se desarrolló en un edificio residencial colapsado en Caraballeda, donde equipos de España, Portugal y Venezuela utilizaron drones, cámaras térmicas y perros de búsqueda para intentar localizar a Fabio, un niño de nueve años cuyos familiares insisten en que podría seguir con vida bajo los escombros.
Aunque los rescatistas no habían detectado señales concluyentes de vida, la operación continuó bajo la mirada de los padres y la abuela del menor.
La incertidumbre sobre el paradero de miles de personas continúa marcando la respuesta al desastre.
Aunque las autoridades venezolanas no han divulgado una cifra nacional actualizada de personas cuyo paradero se desconoce, organizaciones humanitarias y registros ciudadanos continúan documentando decenas de miles de casos sin resolver.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otras organizaciones humanitarias han estimado previamente que alrededor de 50,000 personas continúan sin ser localizadas, muchas de las cuales podrían permanecer atrapadas bajo edificios y otras estructuras colapsadas. Al mismo tiempo, registros en línea administrados por voluntarios contienen más de 43,000 reportes presentados por familiares que buscan a sus seres queridos.
La mayoría de esos reportes se concentran en La Guaira, Caracas y Miranda, donde las cuadrillas continúan removiendo escombros de edificios de apartamentos, viviendas y estructuras comerciales colapsadas.
Las autoridades advierten que no todas las personas reportadas como no localizadas necesariamente permanecen atrapadas bajo los escombros, ya que las fallas en las comunicaciones, el desplazamiento de la población y las interrupciones del transporte han dificultado la reunificación de familias.
Para miles de venezolanos, sin embargo, la ausencia de respuestas definitivas se ha convertido en una de las consecuencias más dolorosas de la tragedia. A las afueras de hospitales, refugios temporales y morgues improvisadas, familiares continúan difundiendo fotografías y nombres de sus seres queridos en redes sociales con la esperanza de que alguien pueda aportar información sobre su paradero.
Mientras las labores de rescate continúan en algunos puntos específicos, la atención del gobierno se concentra cada vez más en restaurar la infraestructura dañada y preparar la reconstrucción a largo plazo.
La ministra de Transporte, Jacqueline Faría, informó que las cuadrillas permanecen desplegadas en La Guaira reparando carreteras, reasfaltando puentes y evaluando la infraestructura vial afectada por los terremotos. Entre los trabajos en marcha figura la rehabilitación de un puente en Caraballeda, donde se están instalando nuevas barandas, colocando asfalto y reparando juntas de dilatación para restablecer condiciones seguras de circulación.
Pese a ello, miles de residentes continúan negándose a regresar a sus viviendas y prefieren dormir al aire libre o en campamentos temporales mientras ingenieros determinan si las edificaciones dañadas siguen siendo estructuralmente seguras tras cientos de réplicas.
La magnitud del desafío de reconstrucción comienza a quedar más clara.
Un estudio preliminar elaborado para la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estima que los terremotos provocaron aproximadamente 37,000 millones de dólares en daños directos a edificaciones e infraestructura, equivalentes a cerca del 3.4% de los activos físicos expuestos en la región afectada.
El estudio, elaborado con el apoyo de las firmas de ingeniería Ingeniar CAD/CAE Ltda. y ERN, señala que se trata de una evaluación técnica inicial y no de un cálculo definitivo. La estimación solo contempla daños físicos directos y excluye pérdidas económicas más amplias, como interrupciones de actividades comerciales, caída de la productividad, costos de la respuesta de emergencia, impactos ambientales y los gastos asociados a reconstruir infraestructura más resiliente.
Según el informe, alrededor de 24,000 millones de dólares corresponden a pérdidas en edificaciones residenciales, comerciales, industriales, educativas, sanitarias y gubernamentales, mientras otros 13,000 millones corresponden a infraestructura, incluyendo telecomunicaciones, sistemas eléctricos, carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, redes de agua y activos petroleros y gasíferos.
Las telecomunicaciones registraron las mayores pérdidas estimadas, con aproximadamente $5,000 millones, seguidas por el sistema eléctrico ($3,100 millones), las redes de transporte ($2,100 millones), agua y saneamiento ($1,600 millones), petróleo y gas ($1,000 millones) y puertos y aeropuertos ($300 millones).
Los investigadores concluyeron además que el desastre no consistió en un terremoto principal seguido por una réplica convencional, sino en un “doblete sísmico”, en el que el primer sismo, de magnitud 7.2, activó una falla vecina que ya estaba próxima a romperse, desencadenando apenas 39 segundos después el segundo terremoto, de magnitud 7.5.
Según el estudio, la primera ruptura ocurrió en el sistema de fallas de Boconó, mientras que la segunda se produjo sobre la falla de San Sebastián, dos de las principales estructuras tectónicas de Venezuela. Los investigadores estiman que un evento de esta magnitud tiene un período promedio de recurrencia de aproximadamente 180 años.
La reconstrucción también está movilizando a la comunidad de ingenieros del país.
El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) puso en marcha jornadas de capacitación de emergencia para ingenieros, arquitectos y especialistas técnicos que inspeccionarán las estructuras dañadas y determinarán cuáles pueden ser reparadas y cuáles deberán ser demolidas.
“Estamos haciendo lo que nos corresponde: brindar capacitación urgente para que los profesionales obtengan las herramientas necesarias para inspeccionar estructuras de manera eficaz en escenarios postsísmicos”, afirmó en un comunicado el arquitecto José Gregorio Chacón, integrante de la Junta Directiva Nacional del CIV.
El programa de formación está abierto a ingenieros, arquitectos, profesionales técnicos y estudiantes de los últimos años de carreras afines, mientras las autoridades se preparan para uno de los mayores procesos de inspección estructural realizados en el país.
Las autoridades también intensifican la coordinación con organismos internacionales a medida que la emergencia evoluciona hacia una fase de recuperación de largo plazo.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que funcionarios venezolanos sostuvieron el viernes una reunión con el coordinador residente de las Naciones Unidas en Venezuela, Gianluca Rampolla, para evaluar planes de asistencia humanitaria integral y la administración de los campamentos temporales que albergan a familias desplazadas.
La presidenta interina Delcy Rodríguez indicó esta semana que su administración también inició conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para intentar recuperar recursos financieros destinados a la reconstrucción.
Rodríguez anunció previamente la creación de un fondo inicial de $200 millones, aunque la evaluación respaldada por la ONU sugiere que el costo final de la reconstrucción será muy superior.
Las autoridades informaron que actualmente funcionan 59 campamentos temporales para alojar a familias desplazadas.
Mientras el gobierno sostiene que 15,050 personas permanecen sin vivienda, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que aproximadamente 16,000 personas han debido buscar un lugar alternativo para vivir tras perder sus hogares.
La ayuda internacional continúa llegando mientras las necesidades humanitarias siguen siendo críticas.
Este sábado despegó un avión Hércules de la Fuerza Aérea de Uruguay con las primeras 15 toneladas de un total superior a 60 toneladas de ayuda humanitaria destinadas a Venezuela. El cargamento incluye insumos médicos, productos de higiene, leche en polvo y equipos de rescate.
El envío se suma a nuevos cargamentos procedentes de Ecuador y a las campañas solidarias impulsadas en España, donde instituciones públicas, empresas y organizaciones benéficas han recaudado más de 10 millones de euros para los damnificados. La cantante española Rosalía también anunció una donación a UNICEF para apoyar a los niños afectados por la tragedia.
El Ministerio de Educación anunció que las clases se reanudarán el lunes en las zonas no afectadas por los terremotos, mientras permanecerán suspendidas en las regiones más golpeadas. La cartera también informó que incorporará la gestión del riesgo de desastres como parte del currículo escolar.
Las organizaciones humanitarias advierten que la emergencia está lejos de haber terminado.
El Comité Internacional de Rescate (IRC) señaló que hospitales y centros de salud continúan operando bajo fuerte presión, mientras numerosos refugios temporales permanecen al límite de su capacidad. Las agencias de ayuda sostienen que el acceso al agua potable, el saneamiento, la atención médica, los refugios y el apoyo psicológico siguen siendo algunas de las necesidades más urgentes.
El impacto humanitario va mucho más allá de quienes perdieron sus viviendas.
La Organización Internacional para las Migraciones estima que hasta 6.76 millones de personas podrían haberse visto afectadas de alguna manera por los terremotos, debido a las interrupciones en la vivienda, el transporte, los servicios públicos y la actividad económica en gran parte del centro-norte del país.