Manuel Rosales, arrestado tras pisar Venezuela
El excandidato presidencial opositor venezolano Manuel Rosales pidió a sus seguidores “cobrarse” su detención, ocurrida el jueves al llegar a Venezuela tras 6 años en el exilio, con votos en las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre.
“Eso que ocurrió hoy se lo vamos a cobrar el 6 de diciembre a punta de votos en el Zulia y en toda Venezuela, los convoco a trabajar día y noche, tenemos que lograr la victoria histórica”, dijo Rosales en un vídeo que había sido grabado antes de su regreso a su país.
Rosales fue detenido por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) tan pronto se bajó del avión en el que viajó desde Aruba hasta el aeropuerto internacional de La Chinita en la ciudad de Maracaibo, capital del estado occidental de Zulia.
En esta grabación, en la que Rosales da por hecho que sería detenido a su llegada desde la isla de Aruba después de seis años en el exilio, el opositor pidió a sus seguidores que “marquen distancia de la violencia” y mantengan “calma y cordura”, tras su detención.
“Hoy es un día importante para mí, hoy es un día importante para el Zulia, es un día importante para Venezuela, porque hoy estamos demostrando que no le tenemos miedo a las bravuconadas, a las amenazas, a los atropellos y al mal uso del poder en Venezuela”, dijo Rosales en la grabación.
Indicó que está dando “un paso al frente” para decirles al pueblo y al mundo, “que Venezuela no se ha acabado” y que hay esperanza.
Llegada a Maracaibo
Rosales llegó en un avión comercial y fue apresado nada más descender del aparato, tal como había anticipado el domingo la fiscal general, Luisa Ortega, quien recordó que contra el opositor se dictó orden de captura en 2009 por cargos de corrupción.
Cuando aterrizó el avión, Rosales, vestido de camisa a rayas, difundió un video en su perfil de Periscope en el que cuestionó el operativo policial y militar dispuesto en la terminal aérea de Maracaibo.
“Ese despliegue de mi llegada deberían hacerlo para combatir la delincuencia, la inseguridad. Haremos esto en paz, vamos a cobrar el 6 de diciembre”, expresó.
Rosales, de 62 años, era esperado en el aeropuerto por su esposa, la alcaldesa de Maracaibo, Eveling Trejo, sus diez hijos, hermanos y grupos de simpatizantes de su partido Un Nuevo Tiempo (UNT, centroderecha). “Manuel es nuestro”, gritó una de sus seguidoras.
Ondeando banderas de UNT y de Venezuela, grupos de opositores lo habían esperado también frente a una tarima dispuesta, con una gran pantalla, en una céntrica calle de Maracaibo, capital del estado de Zulia, 700 km al oeste de Caracas.
El Ministerio Público (MP) informó a través de un comunicado que “en las próximas horas” presentará a Rosales ante el Tribunal 19 de Control del Área Metropolitana de Caracas, una vez que fue detenido por el Sebin al pisar territorio venezolano procedente de Aruba.
“Rosales fue imputado el 11 de diciembre de 2008 por la presunta comisión del delito de enriquecimiento ilícito, como parte de un informe presentado por la Contraloría General de la República el 19 de julio de 2007”, indica el comunicado del MP.
Rosales, asilado en Perú desde 2009, anunció hace una semana que el jueves regresaría a Venezuela para “luchar junto al pueblo” y ayudar a impulsar la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de diciembre.
Asimismo, el excandidato presidencial en las elecciones de 2006 y derrotado al enfrentarse al fallecido gobernante Hugo Chávez (1999-2013) aseguró que trae las pruebas de que es inocente de los cargos de corrupción de los que se le acusa.
El opositor, que fue propuesto por su partido para ser candidato a las elecciones parlamentarias, pero fue inhabilitado en junio pasado para optar a cargos públicos por la Contraloría venezolana, invitó a sus seguidores a recibirle en el aeropuerto.
Los ecos del regreso
El arribo de Rosales a su país reaviva el recuerdo de otros políticos “regresados” en América Latina, desde Juan Domingo Perón a Alan García, pasando por Manuel Zelaya.
El año en el que Rosales recibió asilo en Perú el presidente de ese país era Alan García, quien entre su primer mandato (1985-1990) y el segundo (2006-2011) se fue al exilio en Colombia (1992), fue juzgado en ausencia, absuelto, declarado “reo contumaz” y sujeto a orden de captura internacional.
Regresó a Perú en 2001, tras haber anunciado su candidatura presidencial y después de que la Corte Suprema de Justicia declarara prescritos los procesos abiertos contra él por corrupción.
En el aeropuerto de Lima fue recibido el 27 de enero de 2001 por cientos de seguidores del APRA, su partido, que portaban banderas y pancartas y le pasearon a hombros como a un torero por las instalaciones de la terminal.
Más impresionante, multitudinario y también sangriento fue el regreso definitivo del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón a Buenos Aires en 1973, dieciocho años después de haber sido depuesto por un golpe y de haber vivido un largo exilio en Paraguay, Panamá, Venezuela, República Dominicana y finalmente España.
La celebración derivó en una tragedia, pues en unos enfrentamientos a tiros entre facciones internas del peronismo murieron 13 personas y varios centenares resultaron heridas.
El líder del Partido Nacional uruguayo Wilson Ferreira Aldunate, exiliado tras el golpe de Estado de 1973, regresó en barco desde Buenos Aires en 1984 y tuvo un recibimiento emocionante en el puerto de Montevideo, pero fue detenido inmediatamente por orden de los militares que aun gobernaban en el país.
Fue procesado por delitos subversivos y traición a la patria y no pudo cumplir su voluntad de ser candidato presidencial en las elecciones de 1984, que supusieron el retorno de Uruguay a la democracia.
El expresidente de Ecuador Lucio Gutiérrez, destituido por el Congreso en 2005, también fue detenido al regresar voluntariamente a su país desde el exilio. Fue encarcelado para responder por un proceso de sedición, aunque cinco meses después la causa contra Gutiérrez, que estuvo asilado en Brasil, fue sobreseída.
En Honduras, Manuel Zelaya, deportado a Costa Rica y depuesto del cargo de presidente en 2009, retornó definitivamente a su país en 2011, después de haber sellado un acuerdo con las autoridades surgidas de las elecciones celebradas el mismo año del golpe.
Un caso emblemático de regresada del exilio fue el de la viuda del presidente socialista chileno Salvador Allende, Hortensia Bussi, quien llegó a Santiago en 1988 procedente de México, donde vivió 15 años como un símbolo viviente de la oposición al régimen militar chileno del general Augusto Pinochet (1973-1990).
Al igual que sucedió en Chile tras el golpe de Pinochet, miles de brasileños escogieron el camino del exilio cuando su país cayó en una larga dictadura militar (1964-1985).
Los primeros regresos se produjeron antes de la vuelta de la democracia, con la ley de amnistía de 1979, y uno de los más sonados fue el del dirigente izquierdista Leonel Brizola.
La espera de los amnistiados fue inmortalizada en una popular canción de los compositores Joao Bosco y Aldir Blanc.
“Mi Brasil, que sueña con el regreso del hermano de Henfil (un activista de derechos humanos), de tanta gente que partió, en una estela de cohete. Llora nuestra madre patria gentil, lloran marías y clarisas en el suelo de Brasil”, reza la letra de la canción “O bebado e o equilibrista”.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2015, 8:37 p. m. with the headline "Manuel Rosales, arrestado tras pisar Venezuela."