Venezuela

Caraqueños esperan inicio de la votación

Una mujer sostiene una fotografía del fallecido presidente venezolano Hugo Chavez (izq.) y la foto del candidato a diputado, el oficialista William Ojeda, durante un evento de campaña, en Caracas. (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ
Una mujer sostiene una fotografía del fallecido presidente venezolano Hugo Chavez (izq.) y la foto del candidato a diputado, el oficialista William Ojeda, durante un evento de campaña, en Caracas. (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ EFE

Cantan, bailan y ondean banderas de sus queridos líderes de antaño. Y los dos grupos se apresuran a agregar algunas palabras siniestras sobre el peligro de fraude y malas intenciones de la otra parte. Pocas horas antes que comiencen las elecciones legislativas venezolanas, que pudieran propinar la primera derrota de importancia al partido socialista de gobierno desde 1998, el estado de ánimo entre los caraqueños se expresa en proclamas combativas y expresiones emotivas.

“No podemos dejar que la oligarquía se lleve los logros de la revolución”, dice Joyce Almeida, vestida con una camisa roja y una boina estilo chavista en un mitin gubernamental en la avenida Bolívar. Sus palabras quedan ahogadas en medio de los apasionados lemas que grita la multitud que la rodea. Los partidarios del gobierno gritan a todo pecho uno de los lemas de la campaña oficialista: “¡Ganaremos como sea!”

Joyce es una estudiante, dice, de una universidad pequeña de una zona rural. Llegó a Caracas en un autobús enviado por el gobierno. “Vamos a votar por el comandante (Hugo) Chávez porque gracias a él podemos soñar con una buena vida. Todos nosotros, no solamente los ricos”, agregó tratando de hacerse escuchar en medio del gentío.

Según Joyce, esos ricos viven en zonas como Altamira, el reducto de la oposición.

“Sí, éste es un espacio antichavista”, dice Diego Lucena, ferviente partidario del partido de oposición Voluntad Popular (VP). Lucena está en la Plaza de Altamira, donde acaban de colocar un enorme árbol navideño. Este hombre de edad mediana habla sobre las elecciones del domingo en los mismos términos casi apocalípticos que esgrimen los chavistas a un par de kilómetros de distancia.

“Ya hemos malgastado 16 años de nuestras vidas. Es hora de echar atrás la revolución”, dice, mientras sostiene un retrato del líder de VP, Leopoldo López, quien en este momento cumple una condena de 13 años y 9 meses de prisión, tras un juicio que observadores internacionales calificaron de amañado. Mientras Lucena habla de López, la multitud entona una de las canciones favoritas de la oposición.

Estas dos perspectivas encontradas —el temor de los chavistas de perder la prominencia y los beneficios que significa la revolución, y el deseo de la oposición de librarse de los socialistas y su poder absoluto— se nota en toda Caracas. Y con frecuencia ello desemboca en actitudes desafiantes de las dos partes. Muchos expertos temen que, sin importar quién gane las elecciones del domingo, Caracas y otras partes del país pudieran caer fácilmente en la violencia.

Movilización de colectivos

Una de las señales ominosas de este potencial es la actividad visible de los llamados colectivos, grupos paramilitares de la revolución de Chávez. “Todos los colectivos se han movilizado para intimidar a los partidarios de la oposición. Por ejemplo, a los colectivos les gusta disparar sus armas al aire para evitar que la gente salga a votar”, afirma Marco Antonio Ponce, director del Observatorio Venezolano de Conflictividad (OVCS), una organización que monitorea las violencia vinculada con la política.

Según Ponce, hay por lo menos 70 colectivos, cada uno con aproximadamente una docena de miembros asignados a algunas áreas de Caracas. Pero se concentran en distritos donde la carrera electoral es muy cerrada, afirma.

Sin embargo, la presencia de los colectivos no ha atemorizado a muchos de los estudiantes que apoyan a la oposición, quienes se muestran decididos a ver si los comicios se realizan con transparencia, a pesar del peligro. El estudiante Hasler Iglesias trabaja para la coalición opositora MUD y se dedicará a supervisar las elecciones en el municipio Libertador, donde la competencia por cuatro de cinco escaños está muy reñida.

“Naturalmente, me puede pasar cualquier cosa. Ellos (los colectivos) me pueden dar una paliza, secuestrarme e incluso matarme, pero esta elección es demasiado importante. No podemos dejarnos vencer por el miedo y quedarnos en casa”, me dice.

Modelo de gobierno cubano

Esa misma noche, Iglesias y otros voluntarios participaron en una reunión organizada por uno de los principales partidos de oposición, Voluntad Popular. Entre los asistentes estuvo Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, y también Rosa María Payá, la hija del disidente cubano Oswaldo Payá, quien murió hace tres años en un controvertido accidente automovilístico en la isla. Rosa María Payá no tiene duda alguna de que a su padre lo mataron por orden de Fidel Castro.

Aquí en Caracas, Payá habla de una victoria de la oposición venezolana que pudiera llevar no solo al fin de chavismo, sino que también sería un golpe fatal al modelo cubano del gobierno dictatorial, el estilo que Hugo Chávez, primero, y ahora Nicolás Maduro, han implementado en la sociedad venezolana. “El gobierno cubano elaboró el chavismo y de cierta manera el régimen socialista venezolano es una extensión del régimen cubano”, me dijo en una entrevista.

Uno de los elementos de ese modelo son los colectivos, que Payá compara con las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, grupos de elementos radicales del gobierno cubano que agreden y acosan con regularidad a los disidentes en Cuba y que actúan como una pandilla callejera. Pero más que todo, Payá ve una gran similitud en las consecuencias de los regímenes cubano y venezolano, por ejemplo, hambre, temor e impunidad. La visita de Payá a Caracas también es muy personal, en momentos que trata de rendir homenaje a la memoria de su padre. “Él solía decir que si no se globaliza la solidaridad, los derechos humanos sufren”, recuerda Payá, quien agrega que ésas eran la palabras favoritas de su padre.

Payá fue nombrada recientemente presidenta de la organización Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia. Muchos estudiantes latinoamericanos miembros del grupo viajaron a Caracas con ella para “ayudar”en la supervisión de los comicios. Payá pronostica una gran victoria de la oposición y cree que los venezolanos ya están cansados de un líder que se hace pasar por mesías.

La mayoría de los vecinos de la zona de Altamira probablemente concuerdan con esa evaluación, pero muchos chavistas, como Joyce Almeida, no solo creen en tal figura, sino que claman desesperadamente por un líder salvador. Y el gobierno de Maduro explota ese sentimiento al máximo.

Los canales de televisión bajo control del gobierno transmiten incontables reportes sobre venezolanos de a pie que se sienten emotivamente agradecidos con Hugo Chávez. Por ejemplo, el canal Venezolana de Televisión transmite durante horas imágenes de miembros del partido de gobierno entregando a la población viviendas gratis en todo el país.

En uno de los informes, un reportero de VTV entrega las llaves de una casa a una madre de tres hijos en el estado Zulia y le dice: “Fíjate, la llave lleva la firma de Hugo Chávez”. La mujer le expresa entre lágrimas su amor y lealtad a Chávez. “Tenemos que votar por nuestro líder eterno, Hugo Chávez”, dice.

Es su versión de la solidaridad.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2015, 9:54 p. m. with the headline "Caraqueños esperan inicio de la votación."

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