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Fallece en Miami la heroína de las cárceles de Cuba Albertina O’Farrill

Albertina O’Farrill durante una entrevista en Coral Gables.
Albertina O’Farrill durante una entrevista en Coral Gables. Miami

La muerte encontró a Albertina O'Farrill lejos de su amada Cuba.

Con 95 años y la energía de una adolescente, la siempre activa habanera murió en la paz de su hogar en el sur de la Florida, dejando tras de sí una estela de obras a favor de la libertad de su Patria.

Por cientos se cuentan las personas que salvó del terror revolucionario valiéndose de sus contactos en el mundo diplomático para sacarlos de Cuba y las mujeres a las que ayudó en los largos años de presidio político al que el régimen de Fidel Castro la confinó por su lucha a favor de la democracia.

“Siempre estuvo luchando por Cuba y peleando por todos. Era una apasionada de la vida”, recuerda su nieta Diana Brooks, para quien O'Farrill siempre fue su heroína.

“Recuerdo el día en que llegó de Cuba en 1979. Cuando yo nací, ella estaba presa. Nunca la había visto hasta que como a la una de la mañana me desperté al sentir las lágrimas de alguien que empapaban mi cara. Toda la familia estaba en mi cuarto y frente a mí estaba ella, la misma que salvó a miles de niños, que me decía llorando ¡Soy tu abuela! ¡Soy tu abuela!”, relata Brooks.

Albertina O’Farrill nació en la Habana el 19 de junio de 1921, hija de una ilustre familia de ascendencia irlandesa. Una esmerada educación en Cuba y Estados Unidos le permitió dominar cuatro lenguas y hacerse con una serie de contactos en el mundo diplomático y empresarial que tras la revolución castrista le permitieron auxiliar a centenares de personas.

En 1959 se desempeñaba como secretaria particular del entonces ministro de Defensa, Miguel Ángel de la Campa, quien además era miembro de su familia.

Como parte de sus funciones, trabajó en el Ministerio de Estado y vivió en México, desde donde auxilió a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Casada en Cuba con Rafael Montoro, médico de profesión, se dedicó a actividades benéficas y obras sociales. Así le alcanzó la revolución de 1959, pero a pesar de que todos los de su círculo de amigos se marcharon de la isla, ella decidió quedarse y seguir dando lo mejor de sí a su país.

En medio del intenso jaloneo que desgarraba a la nación, O’Farrill decidió poner a salvo a sus hijos enviándolos con su padre a la misión diplomática cubana en Holanda, donde Montoro permanecía como embajador.

Junto a Mongo y Polita Grau trabajó intensamente para ayudar a sacar a los niños de Cuba a través de lo que se conoció como Operación Pedro Pan. Sus actividades contrarrevolucionarias llevaron a su arresto en 1965, y permaneció como presa política durante 14 años.

En ese tiempo, a través de los contactos con los embajadores de distintos países, logró salvar a muchos cubanos de los paredones de fusilamiento.

“En 1964 comienzan a caer los nuestros. Agarran a José Luis Pelleyá, Alberto Belt, Polita Grau y Magocita Calvo. Mis amigos me aconsejaban asilarme, pero traté de seguir siendo útil en la calle. El 27 de abril de 1965 caigo presa y me celebran juicio dos años más tarde, algo inaudito. Como no confieso nada, no acepto los delitos que me quieren imputar y al no poder probarme nada, me condenan 'por convicción', un crimen peor que atentar contra la vida de Fidel. Me tuvieron seis meses en la Seguridad del Estado y año y medio en la cárcel de Guanajay. El mes y medio que me tuvieron incomunicada en la Seguridad fue algo espantoso”, cuenta O’Farrill en el libro Todo lo dieron por Cuba, de Mignon Medrano.

Las privaciones y torturas de la cárcel la marcarían para el resto de sus días: “me decían que mi padre estaba preso, que mi esposo había sido fusilado, que iban a atentar contra mis hijos en Miami... Cuando me sacaban de allí para interrogatorios, parecía una loca, llevaba semanas sin bañarme, sin peinarme con los pelos parados, llena de morados en todo el cuerpo porque no eliminaba líquidos. Me llevaban al piso de los hombres donde todos los inodoros estaban tupidos para que orinara cuando no tenía deseos y viceversa. (...) Contraje hepatitis, uno de los guardias me decía que me iba a pudrir, que me estaba muriendo. El único que me ayudó fue un médico de la Seguridad del Estado de apellido Márquez”, relató la ex presa política.

O’Farrill se ganó el respeto de los carceleros y de sus compañeras de presidio. “La tenían como una madre porque nunca perdió la compostura y, a pesar de todo el sufrimiento, siempre tuvo palabras de compasión y aliento para sus amigas y compañeras de suerte”, dice Rodolfo Rodríguez San Román, hermano de Aracelis R. San Román, presa en aquellos años junto a Albertina y que hoy preside la Asociación del Presidio Político Histórico Cubano (APPHC).

“Aprendimos a quererla como un miembro más de la familia. Fue un gran mujer, extremadamente valiente”, dice Rodríguez.

Los que quedamos vivos nos empinamos sobre nuestros mártires para alcanzar lo que ellos no pudieron conquistar, la libertad de nuestra amada Cuba.

Rodolfo Rodríguez San Román

Su nieta Diana Brooks relata que jamás la abandonó el deseo de llevar la libertad a su país. “Recuerdo que nos enseñaba a jugar con soldaditos y siempre los villanos eran los Castro y el juego terminaba con la liberación de Cuba. Ese fue su sueño, ver a su país libre nuevamente, aunque para ello tuvo que renunciar a sus hijos en un período crítico”.

“Cuando una mujer tiene que sacrificar a sus hijos por una causa mayor es muy duro para ella y para toda la familia”, dijo.

“Los que quedamos vivos nos empinamos sobre nuestros mártires para alcanzar lo que ellos no pudieron conquistar, la libertad de nuestra amada Cuba”, dijo Rodríguez.

Los restos mortales de Albertina O'Farrill serán expuestos el martes 25 de octubre en la Funeraria Caballero de la calle 8 y la 32. El homenaje estará a cargo de la APPHC. A la 1 p.m. se oficiará una celebración eucarística por su eterno descanso en la Iglesia de Little Flower, en 2711 Indian Mound Trail, en Coral Gables.

Puede seguir a Mario J. Pentón en Twitter @mariojose_cuba o vía telefónica al 305-376-2143.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2016, 11:22 p. m. with the headline "Fallece en Miami la heroína de las cárceles de Cuba Albertina O’Farrill."

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