Libretas de boletera de Hialeah revelan vínculos con políticos
Deisy Pentón de Cabrera mantenía notas meticulosas sobre cientos de votantes, varias campañas electorales, y lo que aparentan ser pagos de $50 a $1,300 que recibió de candidatos y otras personas aunque éstos no aparecen en los reportes financieros.
Nueve meses después del arresto de Cabrera por supuesto fraude electoral, las autoridades finalmente han hecho públicas tres libretas que contienen sus notas, las cuales revelan cómo una mujer discapacitada se ganaba la vida como boletera.
Cabrera, de 57 años, escribía en letra imprenta y utilizaba abreviaciones que son difíciles de descifrar. Sin embargo, una revisión de estos documentos realizada por El Nuevo Herald permite establecer que:
Tres de estos candidatos reportaron que Cabrera había trabajado para sus campañas, pero las cantidades que registraron no llegan ni a la mitad de lo que Cabrera habría recibido, según sus apuntes.
Su labor empezaba meses antes de las elecciones cuando solicitaba las boletas ausentes de los votantes. En sus libretas tenía formularios llenados a mano y otros impresos para votantes de Hialeah con la fecha de abril del 2011, es decir, siete meses antes de las elecciones municipales.
A través de su abogado, Cabrera se negó a responder una carta que dos reporteros de El Nuevo Herald le dejaron en su puerta, pidiéndole una explicación sobre los contenidos de las libretas.
“Mi cliente nunca va hablar con usted o ningún otro reportero”, dijo el abogado, Eric Castillo. “Cualquier pregunta que tengan debe ser dirigida a mí, y la respuesta siempre será que no voy a comentar”.
El Nuevo Herald obtuvo copias en exclusiva de las libretas que recién fueron presentadas como evidencia en el caso criminal contra Cabrera. La Oficina de la Fiscalía del Condado Broward está procesando el caso.
Las autoridades han acusado a Cabrera de un cargo grave de fraude electoral y dos cargos menores por tener en su posesión 31 boletas ausentes en contra de una ordenanza condal.
Los amigos y conocidos de Cabrera la describen como “una mujer enferma” que vive en un apartamento subsidiado por el programa federal del Plan Ocho.
“Siempre la conocí como una señora con problemas de salud que ayudaba a la gente”, dijo Ana Carbonell, la antigua asesora política de Díaz-Balart. “Me dolió en el alma enterarme de lo que la habían acusado. Nunca la conocí así”.
A pesar de su enfermedad, Cabrera seguía trabajando.
Cabrera actualizaba sus listas con cada visita, y anotaba si el elector había cambiado de dirección o si había fallecido. Decenas de votantes han dicho a El Nuevo Herald que Cabrera los había visitado por años para ayudarles a llenar sus boletas, aunque muchos no sabían por quiénes habían votado.
En sus libretas, Cabrera también apuntaba cuándo los electores recibían boletas o si preferían votar en persona. También documentaba si otros activistas ya habían recogido las boletas.
Por ejemplo, al lado de la información de una votante, Cabrera apuntó: “Mama Rene García Recog (sic)”.
René García dijo que ni él ni su madre comentarían sobre las libretas.
Tres líneas más abajo, Cabrera registró la información de otra votante y la anotación: “Tio Sergio Robaina Recog (sic)”.
Robaina, tío del ex alcalde de Hialeah Julio Robaina, dijo a El Nuevo Herald que sí había recolectado las boletas ausentes de esa votante en el pasado. Pero afirmó que jamás había alterado alguna boleta o recogido boletas por dinero.
“No he hecho nada malo”, declaró Robaina, quien fue acusado de fraude electoral ocho días después del arresto de Cabrera el 2 de agosto.
Las autoridades de Miami-Dade inicialmente interrogaron a Cabrera el 25 de julio, tras encontrarla con decenas de boletas ausentes. Sin embargo, no la arrestaron hasta una semana después, cuando El Nuevo Herald reportó que ella probablemente había falsificado la firma de una anciana internada en un hospicio con un tumor cerebral.
La detención salpicó las campañas de los más importantes políticos del condado: la fiscal Katherine Fernández-Rundle y el alcalde Carlos Giménez.
Cabrera era una visitante frecuente de la oficina en Hialeah para la reelección de Giménez, quien compartía con la fiscal la misma firma de asesoría política, Quantum Results Inc.
La fiscal se separó del caso debido a que un miembro de su campaña había sido vinculado con Cabrera. Se refería a Jerry Ramos, un ex convicto que trabajaba para Quantum. Las libretas de Cabrera muestran el nombre “Yery Ramos” y su número de teléfono. Ramos dijo que prefería no comentar para este informe.
Al Lorenzo, dueño de Quantum Results, indicó que la anotación en la libreta no tiene mayor significado porque muchos activistas políticos tienen los contactos de su empresa.
De hecho, Lorenzo precisó que su firma ha asesorado otras campañas para las cuales colaboraba Cabrera, como la de Rudy García para la alcaldía de Hialeah en el 2011.
Al igual que Carbonell, Lorenzo aseguró que conocía a Cabrera como una activista política y no como una boletera. También reconoció que Cabrera frecuentaba la oficina de campaña de Giménez pero dijo que no la habían contratado.
“Ella iba porque teníamos almuerzos gratis y quizás tenía la esperanza de que la íbamos a contratar”, dijo Lorenzo. “En esos momentos, ella ya estaba trabajando para otra gente que apoyaba a Carlos [Giménez] o estaba trabajando con otras campañas. Además, habían otras oficinas de políticos en el mismo edificio”.
En ese edificio funciona la oficina local de René García y también operó la campaña del 2011 de la concejal de Hialeah, Vivian Casals-Muñoz.
En las libretas, Cabrera había guardado las tarjetas de presentación del comisionado condal Esteban Bovo y su ex asistente, Anamary Pedrosa. La misma noche en que Cabrera fue cuestionada por primera vez por los detectives, Pedrosa depositó un paquete de 164 boletas ausentes en un buzón postal.
Cabrera hasta contaba con el número de teléfono de la esposa de Bovo, Viviana, quien trabaja para la oficina en Miami del senador federal Marco Rubio.
“El celular de mi esposa lo deben tener miles de personas por múltiples razones”, dijo Bovo. “Ella ha sido empleada pública desde hace años”.
En sus libretas, Cabrera también escribía lo que parecen ser listas de gastos por consumo o pagos. Por ejemplo, registró la cantidad de $96.53 para “Deisy Cabrera” el 19 de junio del 2012.
En otra lista aparece el nombre “Vivian” y la cantidad de $50. Casals-Muñoz no respondió a varios mensajes de El Nuevo Herald en días recientes.
Tres personas visitaron a Cabrera en su apartamento horas después de que las autoridades la interrogaran por primera vez en julio del 2012. Casals-Muñoz era una de ellas. Otro era el empresario Jorge González, quien ha dicho que le llevaron un “pan con bistec”.
Nunca se ha revelado quién fue el tercer acompañante, un hombre alto y delgado, según la descripción de un detective privado quien vigilaba el apartamento esa noche. Cuando el viernes se le preguntó a René García si era la tercera persona, dijo que no recordaba.
“Soy amigo de Deisy y he ido a comer a su casa varias veces. Desde que empezó todo esto, me duele un poco pero me he alejado de ella”, dijo García. “No recuerdo si fui esa noche”.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2013, 5:00 a. m. with the headline "Libretas de boletera de Hialeah revelan vínculos con políticos."