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‘Crónicas del agua’, homenaje al éxodo de los balseros

El pintor Sergio Lastres en su estudio de Hialeah. Lastres llegó a Estados Unidos a través del éxodo de los balseros, travesía que recuerda con la exposición ‘Crónicas del agua’, en el Koubek Center.
El pintor Sergio Lastres en su estudio de Hialeah. Lastres llegó a Estados Unidos a través del éxodo de los balseros, travesía que recuerda con la exposición ‘Crónicas del agua’, en el Koubek Center. el Nuevo Herald

En 1994, más de 30,000 personas salieron en balsas desde Cuba, en lo que se conoce como “la crisis de los balseros”.

“Mi esposa Elsa de Lara y yo formamos parte de esa oleada. Vinimos en una balsa, construida a base de tubos de aluminio y neumáticos, con 16 personas más”, cuenta el artista plástico Sergio Lastres, que fue rescatado en el mar y llevado a la Base Naval de Guantánamo, donde permaneció por más de ocho meses junto a su esposa y otros inmigrantes cubanos hasta que los trajeron a Estados Unidos. Muchos otros naufragaron y hoy, 20 años después, los que sobrevivieron no han olvidado esa travesía en busca de la libertad.

Pintor, grabador, escultor e ilustrador ha exhibido su obra en Miami, Washington, Naples, Connecticut, Chicago, Nueva York, Carolina del Norte y San Francisco. También expuso su trabajo en la Base Naval de Guantánamo, en el Museo de Arte Contemporáneo de Cusco, Perú, y en instituciones culturales y galerías en Madrid, España, y en Córdoba, Argentina, donde además ha ganado premios de la Editorial Novelarte; San Juan, Puerto Rico; Mérida, México; Basel, Sug y Zúrich, Suiza; Ciudad de Panamá y Caracas, Venezuela. Este año participó en la muestra colectiva para recaudar fondos I Will Walk For You Art Exhibit en el Museo de Coral Gables.

Lastres nació en La Habana en 1965 y llegó a Miami en 1995. Con él trajo sus pinceles y no ha dejado de pintar desde entonces. “La experiencia en la base naval fue dura porque pensábamos llegar directamente a Estados Unidos. Mi opinión sobre el personal militar que estaba a cargo de atendernos es la mejor, pero nos fue difícil estar allí por las condiciones de vivir en carpas, encerrados con alambres de púas. No sabíamos qué pasaría con nosotros, si nos devolverían a Cuba, si nos llevarían a un tercer país o si vendríamos para acá y cuándo”.

Los hijos del artista ya eran jóvenes cuando decidieron venir, pero quedaron al cuidado de sus tías y abuelos. “No quisimos traer a ninguno de ellos en esa peligrosa travesía”, recuerda.

Lastres es autodidacta. Aprobó los exámenes de ingreso a la Academia de San Alejandro, pero solo fue el primer día de clases y no regresó más. “Aprendí por mí mismo y me he estado enseñando yo mismo, lo que no significa que no haya estudiado. A un autodidacta le toca estudiar más, aunque por propia cuenta”, aclara. Al artista le agrada usar todos los medios y mezclarlos: el óleo, el acrílico, el carbón, los pasteles, la tinta, la acuarela, la pluma, el grabado y la arcilla. Pero lo que más trabaja es el acrílico y el óleo.

Lastres pinta y dibuja desde pequeño. Recuerda que siendo muy niño su padre estaba ampliando un poco la casa con unos bloques de siporex, un material muy blando. El los tomaba para tallarlos y hacer esculturas con ellos.

“Mi viejo se puso bravo porque los materiales eran muy difíciles de conseguir”, evoca con una sonrisa.

Su papá lo llevaba también a concursos infantiles de pintura. Uno de ellos fue en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, donde ganó el primer lugar. No recuerda que en su familia hubiera nadie que pintara antes que él.

La pintura que lo emocionaba en su juventud era la de Wifredo Lam. “Luego que llegué a Estados Unidos, amplié mi visión acerca del arte y conocí la obra de muchísimos artistas internacionales. Lam continúa gustándome, pero mis preferencias han cambiado mucho”, dice. También disfruta ilustrar y diseñar portadas para libros, porque eso le permite colaborar e interactuar con otro artista que ejerce una disciplina diferente.

“No sé clasificar lo que hago. Trabajo, mezclo, experimento, exploro diferentes caminos que me permitan expresarme, y lo que resulta no sé cómo llamarlo. He aprendido a disfrutar más del camino que de la llegada, porque no sé si habrá una llegada”, concluye Lastres.

‘Crónicas del agua’, exhibición de 14 obras de Sergio Lastres, inspiradas en la experiencia del artista como balsero. Apertura: viernes 19, 5 p.m., Koubek Center ArtSpace Gallery, 2705 SW 3 St., Admisión gratis. Música cortesía de la Banda Luyanó. Se servirá un refrigerio.

elemaga@hotmail.com

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