¿Se divorcia? Vender su casa puede ser un reto para usted y su agente
En el sector inmobiliario no hay una solución única. Cada operación es diferente y rara vez una sale bien. Pero cuando se trata de un divorcio, vender una casa se vuelve mucho más complicado.
Cuando los cónyuges se separan, la situación requiere un agente que no solo tenga experiencia en transacciones entre personas polarizadas, sino que también pueda ofrecer un poco de ayuda. Los agentes que representan a una u otra parte a menudo tienen que ser en parte terapeutas, en parte embajadores, en parte portavoces y en parte expertos legales, dice la agente de la Florida Raquel Ramírez, de Featured Properties International, especialista en estas situaciones.
“La psicología es una parte importante. El conocimiento del proceso legal también lo es”, explica Ramírez. Y cuando hay niños y/o mascotas de por medio, o en casos de maltrato doméstico, “esas transacciones exigen más concientización y delicadeza”, dice.
“Cuando hay niños de por medio, los agentes deben esforzarse por crear una sensación de seguridad y familiaridad. No hay que aumentar el trauma que ya sienten los niños”, dice Ramírez.
Una cosa a tener en cuenta: probablemente no querrá una caja de seguridad para las llaves junto a su puerta. Siempre es mejor que su agente esté presente en todas las visitas, haya o no un divorcio de por medio. Con una caja de seguridad —incluso un modelo electrónico certificado proporcionado por la asociación local de agentes inmobiliarios— los agentes y sus clientes pierden cierto control sobre quién los visita. Alguien que usted no quiere en la casa pudiera enviar a un “amigo cercano” al lugar, haciéndose pasar por un comprador potencial.
Ramírez es especialista certificada en divorcios por la Asociación Nacional de Profesionales del Divorcio (NADP), un grupo multidisciplinario que incluye a profesionales jurídicos, financieros y de la salud mental, así como a profesionales inmobiliarios.
Aunque la NADP no está afiliada a la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR), el grupo ofrece clases que se aceptan como créditos de formación continua para los miembros de la NAR en algunos estados. Un agente no debe tratar de ser terapeuta o asesor financiero, dice Liz Becker, fundadora y presidenta de la NADP.
Pero deben saber quiénes son los otros profesionales de sus clientes y en qué fase del proceso deben hablar con ellos. “No se pueden cambiar las leyes [del divorcio]”, dice Becker, “pero sí se puede cambiar la experiencia”. Según Becker, quien dice tener experiencia de primera mano con esta situación, muchas parejas que se divorcian se quedan estancadas, incapaces de tomar decisiones sobre qué hacer con la casa. Eso suele deberse a que una u otra persona se aferra a la idea del hogar familiar. Pero en ese momento, señala Becker, “ya no es un hogar, es una casa: un bien que hay que repartir, igual que una cuenta bancaria y otros activos”.
Pero, al mismo tiempo, cuando hay niños de por medio, suele ser mejor conservar las fotos y recuerdos familiares y mantener la mayor normalidad posible hasta el día en que la casa cambie de manos. En consecuencia, los agentes que recomiendan poner en escena la propiedad para atraer al mayor número posible de compradores pudieran estar haciendo un flaco favor a sus clientes divorciados.
Vender una “casa de divorcio” puede torcerse de muchas maneras. He aquí algunos problemas habituales:
▪ El sabotaje puede ser un gran problema, dice Ramírez. Digamos que uno de los cónyuges se niega a firmar ciertos papeles o a permitir que un inspector de viviendas examine el lugar, o que el otro cónyuge no se presenta al cierre. El sabotaje no siempre es intencionado, pero si lo es, puede dar lugar a un pleito legal. Para evitar estos problemas, es importante mantener abiertas las líneas de comunicación para que las obligaciones contractuales puedan cumplirse sin demora.
▪ La persona que se hace cargo de los pagos de la hipoteca hasta que se venda la casa tiene una gran responsabilidad. Si no se pone al día, podría hundir la venta. Lo mismo ocurre con las cuotas de la comunidad de propietarios, los pagos de servicios públicos y otras facturas. “En el mejor de los casos, simplemente se devengarán intereses y multas, lo que perjudicará a su cuenta de resultados”, dice Ramírez. “En el peor de los casos, pudiera dar lugar a una ejecución hipotecaria. Los pagos no realizados también perjudican su puntuación crediticia, lo que podría dificultar el proceso de compra de una nueva propiedad o incluso el alquiler”.
▪ El buen mantenimiento de la casa puede suponer la diferencia entre recibir el precio íntegro o recibir un gran golpe después de que la propiedad lleve demasiado tiempo en el mercado. “Aunque esto puede parecer algo simple que es relevante para todas las transacciones, es muy diferente cuando se trabaja con partes que no tienen las mismas prioridades”, explica Ramírez. “Estas cosas deben abordarse desde el principio para evitar el mantenimiento diferido, costos adicionales, nuevas disputas y oportunidades perdidas”.
▪ Planificar la estrategia de salida suele requerir una cuidadosa coordinación. Implica asegurarse de que los futuros ex cónyuges tienen lugares a donde ir y de que cumplen el calendario. Aquí, el acuerdo de liquidación matrimonial debe ser lo más específico posible, abordando cuestiones como los gastos de manutención, las fechas de enumeración y las instrucciones de desembolso.
La semana próxima: Historias desde las trincheras.
Lew Sichelman lleva más de 50 años trabajando en el sector inmobiliario. Es colaborador habitual de numerosas revistas especializadas y publicaciones del sector inmobiliario y financiero. Los lectores pueden ponerse en contacto con él en lsichelman@aol.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2022, 0:39 p. m..