Vivienda asequible basada en la fe. Cómo los grupos religiosos contribuyen a aliviar la crisis de vivienda en Miami
Los últimos dos años han sido difíciles para Christopher Saunders.
Saunders, origiundo de Ohio, se mudó a North Miami Beach en 2023 en busca de un clima más cálido para aliviar su artritis. Todo iba bien hasta que las costosas facturas del auto y el alquiler lo obligaron a declararse en bancarrota bajo el capítulo 13. Casi al mismo tiempo, el alquiler del apartamento nada lujoso del hombre de 43 años estaba a punto de encarecerse aún más, pasando de $1,900 al mes a casi $2,300.
“En cuanto consigues un poco de dinero, te suben el alquiler”, dijo Saunders, y agregó que la actitud de los propietarios de condominios y arrendadores generalmente es “acéptalo o múdate”.
Gracias a un compañero de trabajo, Sanders solicitó vivir en Wenski Groves, un complejo de viviendas asequibles fundado por Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami y que lleva el nombre del principal líder católico de Miami, el arzobispo Thomas Wenski. Saunders fue el primer residente cuando abrió sus puertas el año pasado.
El complejo de 30 unidades —24 apartamentos tipo estudio y 6 de una habitación— está diseñado para personas, como Saunders, que trabajan a tiempo completo y ganan menos de $79,400 al año ($90,800 para uno de dos personas) y aún tienen dificultades para llegar a fin de mes. Ese rango abarca a un gran porcentaje de los trabajadores en Miami-Dade, quienes a menudo tienen dificultades para encontrar vivienda asequible.
Ubicado en 2130 NW 37th Street en Miami, Wenski Groves es el segundo proyecto de vivienda asequible patrocinado por Caridades Católicas en los últimos años, con la intención de ayudar a aliviar la crisis de vivienda asequible que se extiende por gran parte del sur de Florida. A principios de este año, Wenski bendijo los apartamentos de St. Bede’s Village en Key West, un complejo de 10 apartamentos asequibles para personas con discapacidad. Estos no son los únicos proyectos de vivienda basados en la fe. Un grupo de iglesias planea construir microcondominios en West Coconut Grove, una comunidad bajo una intensa presión de gentrificación.
“Un reto tremendo para Miami”
Wenski Groves tomó casi ocho años de planificación, según Peter Routsis-Arroyo, director ejecutivo de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami.
“Es un reto tremendo para Miami”, dijo. “¿Cómo vamos a mantener a la clase trabajadora aquí si la gente paga más de $3,000 al mes por un apartamento de una habitación?”.
Los apartamentos se construyeron en parte con la ayuda del empresario Phillip Sylvester, quien estaba interesado en comprar un albergue familiar para personas sin hogar, propiedad de Caridades Católicas, a pocas cuadras al este de Wenski Groves, según Routsis-Arroyo. Sylvester era propietario del terreno donde ahora se encuentra Wenski Groves y construyó las 30 unidades en un acuerdo con Caridades Católicas. Caridades Católicas adquirió los terrenos de Allapattah por $3,800,000 en 2023, según los registros de propiedad de Miami-Dade.
El aumento vertiginoso de los precios de los alquileres en Miami es algo que Caridades Católicas ha estado vigilando durante la última década, dijo Routsis-Arroyo.
“Caridades Católicas y la Iglesia Católica llevan más de 100 años formando parte de la comunidad”, dijo Routsis-Arroyo. “A medida que surgen necesidades, somos lo suficientemente flexibles como para intentar implementar los cambios necesarios”.
Los alquileres de los apartamentos se basan en los ingresos de los inquilinos (se permiten familias pequeñas de hasta tres personas) con alquileres que varían entre $993 y $2129 por mes, según una fórmula del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.
La Iglesia Católica suele ser conocida por ayudar a los pobres, pero Wenski Groves está dirigido a personas con buenos empleos estables, pero que se ven presionadas por los altísimos alquileres y costos de vivienda del sur de Florida. Y este es un grupo numeroso.
Más de tres cuartas partes de los residentes del sur de Florida (76%) reportan dificultades para cubrir los gastos habituales del hogar, según un informe del Miami Herald. Casi un tercio de los inquilinos en el área de Miami tienen una carga financiera considerable, lo que significa que gastan al menos la mitad de sus ingresos mensuales en vivienda, lo que convierte a Miami en una de las ciudades con mayor gasto en alquiler del país.
“La crisis de vivienda es real”, dijo Anthony Pinto, director sénior de servicios comunitarios de Caridades Católicas. “¿Es para los más pobres entre los pobres? No. Pero los alquileres están tan descontrolados en todas partes, y si ganas $50,000 o $40,000 al año, ¿cuál es la solución? Por eso estamos aquí para cubrir esas necesidades”.
Wenski Groves aún tiene alrededor de una docena de unidades disponibles para inquilinos que pertenecen a una categoría en la que caen unos 4 millones de hogares en Florida. Son personas que viven al día y tienen ingresos estables, pero que suelen ganar demasiado para calificar para beneficios estatales como asistencia alimentaria o para el cuidado infantil.
Si bien la ubicación es céntrica para muchos, Pinto señala que hay poco tráfico peatonal y muchos pasan en coche sin percatarse de la existencia del complejo. El personal de Wenski Groves comentó que están trabajando con grupos inmobiliarios y organizaciones sin fines de lucro para difundir el mensaje.
Otros grupos religiosos también están atendiendo el llamado a favor de viviendas más asequibles en Miami.
Un nuevo proyecto de vivienda asequible en West Coconut Grove, Grand Bahamas Place, cuenta con el respaldo de Collective Empowerment Group, una organización religiosa sin fines de lucro que representa a más de 40 iglesias, y Believers of Authority Ministries, una iglesia local con vínculos con la comunidad de Little Bahamas. La empresa conjunta, que también incluye a Prospera Real Estate Collective, recibió $4.2 millones en fondos de la ciudad de Miami a principios de este año, según WLRN.
El proyecto de 56 microcondominios está diseñado para familias que ganan el 80% o menos del ingreso medio del área del condado de Miami-Dade, que, en abril de 2024, era de $79,400. Sin embargo, este proyecto va más allá de la asequibilidad del alquiler.
Parte del financiamiento del proyecto ayudará a compradores de bajos ingresos con asistencia para el pago inicial, brindando así oportunidades de ser propietarios de una vivienda a las familias que viven en el vecindario históricamente afroamericano de West Grove.
“Todo el mundo se está viendo afectado”
En los últimos años, Zully Mar Vidal, otra residente de Wenski Groves, atravesó dificultades económicas, algo habitual. Antes de la pandemia de COVID, pagaba alrededor de $1,700 por su apartamento en Doral, donde vivía con su hija en ese momento. A medida que los alquileres subieron a casi $2,400, su salario se mantuvo estable y se vio obligada a buscar vivienda en otro lugar.
Vidal, una católica devota y madre soltera, enfrentaba graves dificultades económicas y el estrés de buscar un lugar más asequible para vivir en el área de Miami le provocaba ataques de pánico.
“Necesitaba respirar porque sentía que me estaba ahogando”, dijo.
Vidal, miembro y empleada de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, fue una de las primeras residentes de Wenski Groves y lleva aproximadamente un año viviendo en su apartamento de una habitación. Dijo que se siente más estable y feliz de poder depender más de sí misma sin ayuda externa.
“Cuando solicitamos la entrada a Wenski Grove, buscábamos estabilidad. Algo que pudiéramos costear, pero que nos permitiera seguir viviendo en Miami”, dijo. “Creo que ahora en Miami, si no ganas más de $6,000, vives al día”.
Disfruta de sus vecinos, quienes, según ella, reflejan la diversidad cultural de Miami. La mudanza, dijo, la ha hecho más empática con las situaciones de quienes atraviesan la misma situación.
“Hay mucha gente que se queda callada cuando pasa por momentos difíciles, como me pasaba a mí, hasta que finalmente dije: ‘No, tengo que hacer algo. Tengo que decir algo, porque esto se está poniendo feo en Miami’”, dijo Vidal. “Todos se están viendo afectados”.
Tanto Vidal como Saunders valoran los alquileres que consideran realistas para los trabajadores comunes.
Saunders, gerente de Rent-A-Wheel en Cutler Bay, dijo que paga alrededor de $1,300 por su apartamento tipo estudio en Wenski Groves. El alquiler más bajo le ha dado cierto alivio financiero, pero, según él, aún no ha recuperado el aliento.
Saunders señala que vivir en un complejo operado por Caridades Católicas no implica requisitos de religión o creencias. Saunders, quien es gay, dijo que se preocupó un poco al descubrir que viviría en un complejo comunitario esencialmente propiedad de la Iglesia Católica. Sin embargo, sus preocupaciones se calmaron después de conocer a su casera, la “Señorita Jackie”.
“Soy súper gay”, dijo. “Y conocí a la señorita Jackie; ni se inmutó al verme, no hizo nada, no dijo: ‘Ay, no vamos a tener eso aquí’... Hay gente... que tiene una cultura estricta, pero yo no he tenido ningún problema aquí”.
Saunders comentó que disfruta del ambiente tranquilo del complejo privado, que incluye un patio, una agradable zona verde y una lavandería compartida. Aunque está cerca de la I-95, Saunders comentó que suele ser tranquilo y que los vecinos se respetan entre sí.
“Me alegra que la Arquidiócesis haya dado luz y haya dicho: ‘Oigan, demostrémosle a la gente que podemos tener viviendas asequibles’”.
Wenski Groves acepta solicitudes de alquiler, que pueden enviarse a Wenskigroves@ccadm.org.
Esta historia fue producida con el apoyo financiero de Trish y Dan Bell y de donantes de las comunidades judía y musulmana del sur de Florida, incluyendo a Khalid y Diana Mirza, en colaboración con Journalism Funding Partners. El Miami Herald mantiene el control editorial total de esta obra.