Coronavirus

Nada de mua: Miami se resiste a abandonar los besos y abrazos en medio de la pandemia

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En la oficina, incluso antes que enviaran a todos a trabajar desde la casa, Danny Reyes había estado practicando cómo saludar y evitar riesgos a la vez: nada de estrecharse la mano, cero abrazos y ciertamente nada de besos en la mejilla, la forma normal de saludarse en Miami, donde la expresión física de afecto y amistad está profundamente enraizada en la cultura y la identidad.

En casa también, Reyes, asistente de un comisionado de Miami-Dade, ha mantenido la distancia de su compañero de casa por acuerdo mutuo, sabiendo que uno se infecta con el coronavirus, el otro pudiera contagiarse fácilmente.

Pero cuando llegó la hora de encontrarse con sus padres y hermanos, todos cubanos, para una cena de cumpleaños el fin de semana pasado, Reyes, criado en Hialeah, no pudo hacer mucho por evitarlos.

“Mi familia no ha cambiado sus hábitos”, dijo. “Se daban besos y abrazos. Les dije que no deberían hacerlo, pero no me escucharon. Era como si me dijeran: ‘Hace mucho tiempo que no te vemos, claro que voy a darte un abrazo’ “.

En todo Miami-Dade, las personas como Reyes, muy al tanto de la amenaza del nuevo virus, se pliegan al distanciamiento social que han pedido los expertos con una serie de opciones. Puede ser un gesto con la mano, o incluso ponerse de acuerdo para charlar por Skype.

Un grupo de corredores que se reúne dos veces a la semana para hacer un circuito en Kendale Lakes decidió no hacerse la foto de grupo de siempre, y en su lugar se colocaron a seis pies de distancia unos de otros durante el calentamiento, dijo Nanda Klein, quien es de Brasil. Los saludos fueron tocarse zapatilla con zapatilla.

“Hasta el fin de semana pasado seguíamos en lo mismo, pero ya no”, dijo Klein. “La nueva regla es no tener contacto directo y traer su propia agua; antes compartíamos el agua. Es algo de sentido común, excepto un amigo que llegó tarde y quería abrazar a los demás”.

Pero para otras personas, es difícil, y a veces imposible dejar costumbres de toda la vida, costumbres vinculadas a sus raíces inmigrantes de América Latina y el Caribe, que en Miami muchos otros han adoptado por igual.

Los amigos quizás entiendan mejor, pero en el caso de los padres y los tíos, es difícil decir que no.

“Ya es difícil con todo lo que está pasando. Uno quiere un abrazo”, dijo Alix Deslume, vicealcalde de North Miami, quien nació en Haití. “Lo más difícil es cuando son niños”

Pero en la ciudad de Desulme, donde vive una de las mayores poblaciones haitianas fuera de ese país, el doble beso es el saludo normal. El gobierno municipal ha estado tratando de educar a los vecinos con una campaña para explicar el distanciamiento social a través de las redes sociales, grupos religiosos y la radio, que es la principal fuente de información para los haitianos. Como en la ciudad hay una población hispana cada vez mayor, el mensaje también se ha enviado en español, dijo Desulme.

Está funcionando, aunque todavía quedan algunos reacios.

“Estamos viendo cambios significativos. Los abrazos y los dos besos ya no suceden como antes”, dijo Desulme. “Hemos logrado que la gente se salude de lejos con la mano. Hay un grupo pequeño que todavía no ha recibido el mensaje, pero estamos ajustándonos como cultura”

Alix Desulme, vicealcalde de North Miami.
Alix Desulme, vicealcalde de North Miami. CHARLES TRAINOR JR ctrainor@miamiherald.com

Al igual que otros, Desulme lo ha olvidado un par de veces, y en una ocasión, casi automáticamente, le fue a dar un abrazo a alguien, pero la otra persona le recordó la necesidad de mantenerse separados.

“Es una cosa de toda la comunidad”, dijo Desulme.

Esta semana ha habido señales de que muchos en Miami no se están absteniendo de los besos, abrazos y palmadas en la espalda, incluso mientras en Francia las autoridades han prohibido a la población salir de casa, los condados del área de la Bahía de San Francisco, California, han ordenado a la población no salir de la casa, y el presidente Donald Trump aconsejó que no se reúnan más de 10 personas a la vez.

En Miami-Dade, mucha gente sigue en la calle como si no ocurriera nada. Tampoco había muchas muestras de distanciamiento social en las tiendas y cafés.

Siete personas en la famosa ventanita del Versailles ya avanzada la tarde, hablaban unos con otros muy cerca unos de otros. Adentro había un puñado de comensales.

“Por lo general hay una fila para el café y otra para el restaurante, pero muchos no quieren arriesgarse”, dijo José Pérez. un retirado de 71 años que se reúne con seis amigos junto a la ventanita todas las noches. El lunes el grupo se había reducido a cuatro “porque algunas esposas no querían que sus maridos vinieran”, dijo Pérez.

“Yo voy a seguir viniendo hasta que nos digan que no se pueden congregar dos personas. Mantenemos una distancia de un metro. He visto a muy poca gente dándose besos y abrazos. He aconsejado a mis amigos que no se estrechen la mano, por si alguno se contagia...”, dijo Pérez, haciendo un gesto de degüello.

A lo largo de Miracle Mile en Coral Gables el lunes al mediodía, la actividad en tiendas y restaurantes era más ligera de lo normal, pero había gente almorzando, estrechándose la mano y dándose besos.

Los clientes durante el happy hour en el JohnMartin’s Irish pub en Miracle Mile, Coral Gables un día antes de el Día de San Patricio durante la crisis del coronavirus.
Los clientes durante el happy hour en el JohnMartin’s Irish pub en Miracle Mile, Coral Gables un día antes de el Día de San Patricio durante la crisis del coronavirus. Linda Robertson Miami Herald

Tres alumnas de último año de secundaria de Naples mantuvieron sus planes de salir a buscar vestidos para la fiesta de fin de año, a pesar de la preocupación de que la actividad del 9 de mayo se cancele. Pero dijeron que no estaban preocupados por las implicaciones de las interacciones sociales en la fiesta.

Siguen saludando a sus amigos y familiares con abrazos y besos en la mejilla, dijo Dayerlin Cruz, quien condujo hasta Coral Gables con su hermana melliza Kimberlin y su amiga Samantha Calero.

“No creo que el coronavirus ha cambiado la forma en que nos saludamos o nos despedimos”, dijo Cruz. “No estoy muy preocupada. En este momento, sé que es un problema, pero también creo que hay muchas reacciones exageradas. Doy besos y abrazos como siempre”.

Las amigas dijeron que el mayor cambio que han hecho hasta ahora es usar desinfectante en las manos con regularidad, como cuando fueron a la Feria del Condado Collier.

Homayoun Khaleeli, barbero de Well-Groomed Gentleman, dijo que creció en un núcleo familiar musulmán, donde la tradición es saludarse con tres besos en las mejillas. Pero ahora se muestra más cautelosa y usa guantes en el trabajo.

“Hay un médico que es cliente de la barbería y por lo general nos damos un abrazo, pero ahora sencillamente nos estrechamos la mano”, dijo Khaleeli, mientras una colega se despidió de él con un beso.

Lori Vernon es cocinera y camarera en el restaurante Pinch Me, de manera que está acostumbrada a apartar con los codos a otros empleados en la cocina para que no propaguen gérmenes. Vernon dijo que el mayor cambio que ha hecho en su vida diaria es no besarse con su hijo de 3 años.

“De todas maneras, el estilo de saludarse de Miami siempre me ha parecido raro”, dijo Vernon, quien es de Carolina del Sur. “Cuando me mudé aquí, fue un choque cultural. ‘Me preguntaba por qué la gente te toca cuando no nos conocemos. Yo tengo mi burbuja y no quiero que gente en quien no confío la invada.

“Pero me doy cuenta que la gente tiene definiciones distintas del espacio personal. Pero con el virus dando vueltas por ahí, más personas se están aislando y dependiendo de la tecnología, aunque mi servidor X Box estuvo de baja toda la noche”.

En JohhMartin’s, el popular pub irlandés, los dueños todavía esperaban mucha clientela para el Día de San Patricio el martes. El copropietario Martin Lynch dijo que no le queda más remedio que mantenerse abierto el mayor tiempo posible, dado que es su día de más actividad en el año.

“Vamos a limitar la capacidad y a separar un poco los asientos”, dijo Lynch. “Será un Día de San Patricio a escala reducida. Tenemos que sacarle el mayor provecho y este es el único lugar auténtico de toda la zona, de manera que si la gente quiere venir, que venga”.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2020, 7:07 p. m..

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