Coronavirus

Mientras el coronavirus atrinchera a las personas en sus casas, los desamparados de Miami enfrentan un riesgo descomunal

Ron Jones solía pasar la mañana y la tarde en las bibliotecas públicas del Condado Miami-Dade, y, por la noche, ir a dormir al refugio para desamparados Miami Rescue Center. Y un día, de repente, llegó el coronavirus.

El temor por la rápida propagación del virus hizo que Jones, de 64 años y sobreviviente de cáncer, decidiera regresar a vivir en la calle, y dormir cerca de una estación para lavarse las manos que la ciudad estableció la semana pasada. Jones dijo que se siente más seguro en una acera de Wynwood que en el refugio, donde los hombres duermen en estrechos catres o se aglomeran unos junto a otros en el suelo.

“Si uno de ellos se infecta, me lo va a pegar”, dijo. “Me fui porque tengo miedo enfermarme”.

Jones, que trabajaba como pintor hasta que las cuentas médicas por el cáncer lo llevaron a la bancarrota hace dos años, dijo que el refugio ya no permite que los desamparados vayan a bañarse, y tras el cierre de las bibliotecas no tiene ningún lugar dónde cargar su celular ni para conocer las últimas noticias sobre el COVID-19.

“Estamos arrinconados, sin nada”, dijo.

La historia de Jones no hace sino destacar las dificultades de sobrevivir una pandemia cuando la principal orden que los funcionarios de todo el país le aconsejan a la población es quedarse en la casa, y la persona no tiene un hogar.

Sobrevivir una epidemia es algo familiar para los desamparados en Miami, quizás incluso más habitual para ellos que para las miles de familias que en estos momentos ajustan sus vidas para poder trabajar desde la casa, practicar el distanciamiento social, y aislarse voluntariamente para poder batallar contra la propagación del COVID-19.

Para algunas personas que viven en las calles de Miami, y para los trabajadores de la salud que interactúan con ellos, el concepto de “reducción del daño” forma parte de la vida cotidiana. Los drogadictos que se inyectan combaten la propagación del VIH y de la hepatitis intercambiando agujas usadas por agujas limpias en un centro de salud que administra la Universidad de Miami (UM) cerca de overtown y el Distrito de Hospitales.

Sin embargo, la enfermedad que causa el coronavirus ha venido a complicar todo, desde mantener los refugios a salvo del virus hasta continuar trabajando para evitar que otras enfermedades alcancen a la comunidad de desamparados.

Detener la propagación del COVID-19 se ha convertido en una prioridad mundial durante una pandemia que amenaza a algunas de las personas más vulnerables de la sociedad: las que tienen un sistema inmunológico débil y los ancianos. La población de desamparados, al igual que el resto de la sociedad, tiene personas en una o en ambas de estas categorías.

En momentos en que la información es algo vital, muchas personas dependen de los periódicos o de los artículos que encuentran en Google mediante sus celulares. Otros miran las noticias por televisión en refugios para mantenerse informados. Otros escuchan lo que está ocurriendo de boca en boca.

La comunidad sabe lo que está ocurriendo, y todo el mundo está sumamente preocupado.

PREPARANDOSE PARA ENFRENTAR EL COVID-19 EN LAS CALLES Y LOS REFUGIOS

En el 2019, más de 560,000 personas que fueron encuestadas en una noche viven como desamparadas en todo el país, según un reporte del Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano de Estados Unidos. Alrededor de la misma fecha, se calcula que unas 1,000 personas viven en las calles de Miami-Dade, todo ello sin contar las que viven en refugios.

En un mensaje a los desamparados, la Coalición Nacional para los Desamparados reiteró la advertencia de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)

de lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante por lo menos 20 segundos, sobre todo después de usar el baño, antes de comer, y antes de soplarse la nariz, toser o estornudar. Si no tienen disponible agua y jabón, el CDC recomienda usar un gel a base de alcohol que tenga por lo menos 60 por ciento de alcohol.

En Miami, el Homeless Trust began comenzó su campaña por el coronavirus hace semanas, entregando panfletos educacional en tres idiomas, junto con miles de toallitas sanitarias y pequeños frascos de gel antiséptico.

Entonces, las personas empezaron a enfermarse. Se ha reportado por lo menos cinco “incidentes” en refugios de desamparados donde los residentes o los empleados han quedado expuestas a una persona infectada con el coronavirus, dijo Ron Book, director del Homeless Trust. La semana pasada, una mujer llegó al refugio de su trabajo en una escuela cercana, y dijo que alguien en el plantel había dado positivo por el virus.

Book dijo que de inmediato envió a la mujer a un hotel y ordenó limpiar profundamente el refugio.

Book le dijo al Miami New Times que la persona que estuvo expuesta no está comprendida entre las que pueden examinadas para ver si tienen el coronavirus.

Sin embargo, la situación es difícil incluso para las personas que no están infectadas y que viven en los refugios.

“Sabemos que tenemos problemas en lo que respecta al distanciamiento social, admitió Book. “Es más difícil en la calle que en los refugios, pero también en ellos hay problemas”.

Mantener a cierta distancia entre unos y otros a los residentes empeora por cada día que pasa. Los empleados están constantemente explicándole la importancia del distanciamiento social a los residentes, dijo Book. La tensión en los refugios, lo que exacerba los problemas de salud mental.

En el Miami Rescue Center en el downtown de Miami, los directivos de los refugios no le permiten a los que no son residentes ducharse, comer ni cambiarse la ropa. Lo que hacen es darles afuera comidas empacadas, y han establecido dos baños portátiles y una estación de agua.

El cierre del miércoles de las bibliotecas públicas es otro golpe en la rutina de muchos que viven en la calle, y utilizan las bibliotecas para buscar empleo, leer o sentirse a salvo. La naturaleza comunal de las bibliotecas, donde las personas comparten el espacio, los libros y las computadoras, las convierten en una preocupación de salud pública en medio de la pandemia del COVID-19.

Aunque las bibliotecas forman parte de la seguridad social, no pueden mantener abiertas las puertas en medio de una crisis tan seria.

A principios de este año, la Autoridad de Desarroillo del Downtown (DDA) compró 1,000 pequeños frascos de gel antiséptico, como una anticipación de una epidemia. La agencia le dio los frascos a diversas organizaciones que atienden a los desamparados de la ciudad para que los distribuyeran entre ellos.

La DDA, una agencia municipal casi autónoma, también está tratando de instalar inodoros públicos y lavamanos en el downtown. La ciudad ya ha instalado 10 nuevas estaciones para lavarse las manos en el área.

Muchos empleados sienten que están trabajando a contrarreloj, ya que los acontecimientos están ocurriendo a una gran velocidad, con nuevas restricciones todos los días, mientras los restaurantes y lugares de entretenimiento están cerrando sus puertas. Por otra parte, si los trabajadores de la salud no pueden intercambiar agujas, los drogadictos podrían inyectarse con agujas usadas, lo que podría provocar un enorme problema de salud pública, ya que el uso de agujas sucias puede llevar a más VIH y a más infecciones hepáticas, creado las condiciones para que se desate una epidemia dentro de una epidemia.

En la Clínica Camillus Health, donde muchas personas que buscan cuidado de salud vienen directamente de la calle, los profesionales de la salud que atienden a los desamparados han recibido la capacitación para aislar y saber si los visitantes presentan síntomas de COVID-19. Francis Afram-Gyening, jefe ejecutivo del centro, dijo que su personal está preparado para saber qué hacer con los visitantes que lleguen con la enfermedad.

Afram-Gyening señaló que los empleados del centro están haciendo su mejor trabajo para tratar de evitar una epidemia potencialmente devastadora.

Por su parte, Book dijo que, por ahora, tiene suficientes suministros para cubrir las necesidades.

“En estos momentos, la respuesta es sí, pero dentro de cuatro, 10 ó 30 horas, podría ser otra”, dijo. “Mi gran preocupación es qué va a pasar dentro de una semana o dos”.

El Homeless Trust está buscando donaciones de gel antiséptico, toallitas desinfectantes, albergue y comida. Para hacer una donación, se puede llamar al Trust al teléfono 305-375-1490 o ponerse en contacto mediante internet visitando el sitio web www.homelesstrust.org.

Sigue más reportes de Noticias sobre coronavirus

Joey Flechas
Miami Herald
Joey Flechas is an associate editor and enterprise reporter for the Herald. He previously covered government and public affairs in the city of Miami. He was part of the team that won the 2022 Pulitzer Prize for reporting on the collapse of a residential condo building in Surfside, FL. He won a Sunshine State award for revealing a Miami Beach political candidate’s ties to an illegal campaign donation. He graduated from the University of Florida. He joined the Herald in 2013.
Alex Harris
Miami Herald
Alex Harris is the lead climate change reporter for the Miami Herald’s climate team, which covers how South Florida communities are adapting to the warming world. Her beat also includes environmental issues and hurricanes. She attended the University of Florida.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA