Trabajar en centros para ancianos será más complicado por el coronavirus
El martes, un hombre de 77 años que vivía en un centro de atención para adultos mayores en el condado de Broward murió de COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, una patología particularmente peligrosa para las personas de la tercera edad. Un día después, se anunció que 19 geriátricos en todo el estado también tenían casos bajo sospecha o confirmados de COVID-19.
Dada la demografía de Florida, esos fueron eventos consecuentes.
Florida es el segundo estado más “anciano” del país, con más de una quinta parte de su población que supera los 65 años o más. Aproximadamente 170,000 floridianos viven en instalaciones residenciales para ancianos.
“Este es un tema importante para cada estado y cada comunidad, pero no hay casi ningún lugar en Estados Unidos donde sea más importante que Florida”, dijo Dave Bruns, gerente de comunicación de AARP Florida.
Entre las personas en la primera línea atendiendo a la población más vulnerable del estado se encuentran las enfermeras y los asistentes de enfermería certificados (CNAs como son conocidos por sus siglas en inglés) que trabajan en los geriátricos, los asilos y los centros de atención de Florida.
En conjunto, sus responsabilidades incluyen proporcionar cuidados de enfermería, así como asistencia para comer, bañarse, vestirse, moverse y más.
Ahora, también serán responsables de ayudar a mantener a raya una pandemia. Muchos ganarán alrededor de $11 por hora por sus esfuerzos, el pago promedio de los CNAs en el estado.
“Estamos hablando de un trabajo literalmente agotador”, dijo Dequasia Canales, vicepresidenta de 1199SEIU United Healthcare Workers East, el sindicato de profesionales sanitarios más grande de Florida. “Y se va a hacer más difícil”.
FALTA DE PERSONAL
A medida que se propague el COVID-19, mantener el plantel de personal completo será uno de los problemas más importantes que enfrentarán los centros de salud, ya que a los empleados que entran en contacto con pacientes infectados se les ordena ponerse en cuarentena y retirarse del trabajo. Eso hace que haya menos personal disponible en el preciso momento en que sube la demanda de atención médica.
Pero a pesar de que haya un número mínimo de personal requerido en Florida, los centros de atención para adultos mayores ya tenían problemas para conseguir personal antes de la llegada del nuevo coronavirus, algo que genera dudas sobre la capacidad de la industria para campear la crisis.
“No podemos aguantar el ritmo”, dijo Kristen Knapp, portavoz de la Asociación de Atención Médica de Florida (FHCA), que representa a los geriátricos del estado. “Tenemos más personas mayores que empleados y eso es un desafío”.
Margalie Williams, una CNA que trabaja en dos centros de atención para ancianos en Miami-Dade, está de acuerdo. Ella dice que los empleados a veces tienen que hacerse cargo de hasta 18 pacientes en un turno.
“El problema de escasez de personal es el problema número uno que tenemos”, dijo. “Al final del día, son los pacientes los que terminan sufriendo”.
Perder personal por enfermedad o cuarentena, según Canales, “sería devastador”.
“No podemos decir: Oh, lo siento, no puedo alimentarte hoy a pesar de que tus manos están demasiado temblorosas y débiles y no puedes alimentarte solo porque tenemos dos personas enfermas”, añadió. “El trabajo aún tendrá que hacerse. La industria tendrá que encontrar una manera de completar los puestos vacíos”.
Otro representante sindical, Jude Derisme, dice que la falta de equipos de protección está en la mente de los empleados y podría acentuar una potencial escasez de personal. Hay informes de que las instalaciones no tienen abastecimientos de máscaras respiratorias N95, que protegen contra las enfermedades transmitidas por el aire.
“Apenas haya un rumor de una infección dentro de una instalación, los empleados van a tener miedo de ir a trabajar e infectarse porque sienten que no tienen el equipo adecuado para protegerse”, dijo.
Pilar Carvajal es la directora ejecutiva de Innovation Senior Management (ISM), una empresa con sede en Miami Beach que opera seis centros de atención a personas mayores en todo el estado.
Debido al tamaño y al “poder adquisitivo” de su compañía, Carvajal dice que obtener los suministros necesarios no es un gran problema, aunque el personal de una propiedad de ISM recientemente tuvo que hacer su propio desinfectante mezclando alcohol y aloe vera mientras esperaba que llegara un envío.
“Estamos por recibir un envío [de máscaras N95] y esas máscaras le he dicho a mi personal que deben ponerse bajo llave apenas lleguen, porque son muy valiosas en este momento”, dijo. “Nunca en mi vida pensé que iba a tener que lidiar con cosas así”.
Mantener los niveles adecuados de personal va a ser un desafío.
“Ya había una crisis de personal. Es una situación difícil”, dijo. “Ahora, si nuestro personal se enferma, vamos a tener que enviarlos a casa y eso les va poner presión adicional al personal que se quede. Va a ser una situación muy difícil, una que creo que nunca antes hemos enfrentado”.
Debido a las precauciones tomadas para contener el COVID-19, un personal potencialmente reducido va a tener una carga de trabajo mayor de lo normal.
Eso incluye verificar las temperaturas de todas las personas que ingresan a las instalaciones, para asegurarse de que cualquier persona con fiebre no pueda entrar, y compensar por la ausencia de visitas familiares, que recientemente han sido prohibidas en todos los geriátricos de Florida.
“Hablamos con miembros de AARP que tienen seres queridos en estos centros y, muy a menudo, aquellas personas tienen la costumbre de visitar todos los días para ayudar a sus seres queridos a comer, por ejemplo”, dijo Bruns. “Y muy a menudo es bastante difícil para el personal tener la misma relación con los pacientes que sus seres queridos”.
“Sin lugar a dudas, si no hay visitantes eso le genera más trabajo” al personal, agregó Derisme.
Una complicación adicional: algunas personas como Williams trabajan en más de un centro, lo que los pone en contacto con diferentes grupos de residentes. Si son expuestos al virus y tienen que quedarse en casa, su ausencia sería sentida ampliamente.
“Estamos trabajando con nuestro personal para crear listas de los otros lugares en los que trabajan. Tenemos personal que no solo trabaja para nosotros”, dijo Carvajal. “Trabajan en otros centros, por lo que estamos obteniendo listas y si hay un problema, que ya hemos identificado en Broward, tenemos que averiguar si tenemos personal que trabaje allí. Si es así, no les permitiríamos venir a trabajar aquí. Realmente todo se ha vuelto bastante complicado y muy rápido”.
La presión del trabajo en la primera línea de una pandemia puede manifestarse en formas contraproducentes.
“Es muy difícil psicológicamente. Los trabajadores tienen miedo al virus, hay mucha tensión”, dijo Derisme. “Hemos oído hablar de empleados que se ven envueltos en altercados. Se pelean por máscaras, por ejemplo. Y la causa subyacente es el miedo”.
CUIDADO INFANTIL
Junto con todos los demás trabajadores de atención médica en la primera línea enfrentando el coronavirus, los empleados de los centros de atención a ancianos enfrentan un dilema con respecto al cuidado de sus niños, ya que se han cerrado todas las escuelas públicas de Miami-Dade, Broward y del resto de los condados del estado.
Dada la falta de servicios de cuidado infantil en muchos centros de salud, los padres que trabajan en el sector podrían verse obligados a quedarse en casa para cuidar a sus hijos en vez de ir a trabajar.
“Los cierres escolares son precauciones prudentes para la salud pública, pero son elementos adicionales que le complica la vida a los profesionales de la salud del sur de la Florida”, escribió Dale Elwart, Director Regional de Florida para 1199SEIU, en un comunicado. “Si nuestros trabajadores tienen hijos en casa, se podría reducir esta fuerza laboral clave en el momento más crucial para proteger el bienestar de los pacientes y el público en general”.
Carvajal ya ha visto como el cierre de las escuelas empieza a afectar las operaciones en sus instalaciones.
“Hay personal que se presenta con niños en algunos casos a la propiedad diciendo: ‘¿Qué se supone que debo hacer con ellos? Están fuera de la escuela y necesito ir a trabajar’ ”, dijo.
“Todo se está complicando. Es una cosa tras otra, tras otra”.