Coronavirus

Sin trabajo pero optimistas, músicos imaginan un Miami más allá de la crisis por el coronavirus

Con el embate del coronavirus Miami se ha ido convirtiendo en un pueblo fantasma, en el que la música se apagó.

Para una ciudad típicamente bulliciosa, este ha sido un golpe muy fuerte. Esta situación toma un cariz aun más serio porque con la cancelación de eventos, el cierre de restaurantes y clubes, también han perdido su fuente de ingresos los músicos que tocan en vivo y que le dan un sabor especial a las noches de la ciudad.

“El otro día pasé por la Calle Ocho a las 7 p.m. y me dio una tristeza porque todo estaba cerrado y solo se veían dos o tres personas caminando. Ese es uno de los lugares más bullangueros de Miami”, dijo Luis Bofill, uno de los cantantes, músico y líder de bandas populares de la ciudad.

“Este año empezó tan bien, que no lo podía creer. Tenía el calendario lleno hasta octubre. De pronto se cayó todo. Los clubes te mandan a decir que ‘hasta nuevo aviso’ ”, dijo el músico, que el último día que tocó en vivo fue el 8 de marzo en el Carnival on the Mile, en Coral Gables.

Desde hace dos décadas, Bofill ha animado las veladas en prácticamente todos los clubes de Miami donde se toca música cubana. Últimamente se presentaba en Neme Gastro Bar y en Ball & Chain, en la Pequeña Habana. En Neme, un espacio más íntimo, lo acompañaba un grupo de músicos más reducido, pero en Ball & Chain subía al escenario con una orquesta.

Ahora todos esos artistas están desempleados. “Al principio muchos me llamaron y yo les decía que tampoco tengo trabajo”, contó Bofill, indicando que esta situación le parece la más grave que ha vivido desde que llegó a Miami a mediados de los años 1990.

“Los clubes más pequeños no van a sobrevivir si no reciben ayuda federal. Muchos de esos músicos tienen familia, y la verdad que el músico, en general, no tiene muchos ahorros. Suele vivir al día”, señaló preocupado.

El músico y líder de orquesta Luis Bofill aprovecha este dificil momento de cierre de clubes para mantenerse creativo.
El músico y líder de orquesta Luis Bofill aprovecha este dificil momento de cierre de clubes para mantenerse creativo. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Carlos Oliva, que con su orquesta Los Sobrinos del Juez es sinónimo del “sonido de Miami”, enfrenta una situación similar.

Su calendario estaba lleno con grandes eventos como el Carnaval de la Calle Ocho y The Youth Fair, que se cancelaron en marzo, y CubaNostalgia, que probablemente no se celebrará en mayo. También tenía el Full Moon Party en Islamorada y varias galas privadas, que no tendrán lugar por ahora.

Oliva señala que cada vez que se cancela la presentación de su orquesta se afectan no solo los ocho músicos sino el ingeniero de sonido y otras dos personas que se encargan de recoger los equipos cuando ellos bajan del escenario.

Al ser dueño de una compañía, Oliva puede solicitar ayuda como un pequeño negocio, sin embargo, los músicos trabajan por cuenta propia, y en este caso la ayuda para ellos sería de carácter individual.

“Un músico que trabaje los cuatro fines de semana del mes, ganaría aproximadamente $1,500, a razón de $300 y pico por trabajo”, estimó Oliva sobre las pérdidas en términos monetarios.

Martino Succetti, guitarrista de la orquesta de Willy Chirino y también asistente personal del artista, apunta que las pérdidas pueden fluctuar de $2,000 hasta $200,000, en dependencia de la magnitud de la figura y sus compromisos artísticos.

En el caso de los compromisos que tenía con Willy Chirino, se quedaron sin realizar un concierto en el teatro Roca en la escuela de Belén, varias presentaciones en el club Flamingo en Brickell y un concierto en California.

A Succetti le preocupa también la cadena de personas que se ven afectadas cuando se cancelan presentaciones artísticas.

“El cash se puede ir, pero las deudas quedan”, dijo Shuccetti, que también toca con la orquesta de Manolo Puerto, que suele presentarse en numerosas fiestas privadas, que ahora también han sido canceladas.

Un impacto que se no refleja con cifras

Laura Hernández, una cantante de Miami que llevaba más de una década tratando de afianzarse en la música, se sentía satisfecha de que en los últimos dos años, desde que tocaba con una banda fija, Higher Ground, había logrado estabilidad en su carrera.

Con la banda cantaba en clubes como Blue Martini y en muchas bodas. Al mismo tiempo hacía una labor que le representaba una recompensa emocional porque se presentaban en centros para personas de la tercera edad.

Ahora integra ese grupo de desempleados que aumentó la semana pasada, cuando las solicitudes de subsidios por desempleo alcanzaron un nuevo récord, 6.6 millones, en momentos que la epidemia del coronavirus ha obligado a cerrar empresas en todo el país, según informó el jueves el Departamento de Trabajo.

“Hay días que me levanto y digo ‘qué vendrá’. No se sabe cuánto tiempo va a durar esto”, dijo Hernández que comparte la responsabilidad del alquiler de su apartamento con una artista que se presenta en fiestas infantiles y que también ha perdido compromisos profesionales.

“La comunidad artística está en shock”, expresó indicando que lo más difícil es lo incierto que se avizora la recuperación de este sector”, porque “lo primero que se cancela y lo último que se revive es el entretenimiento”.

“Siento que después de esto tendré que empezar de cero”, dijo Hernández, que ya comienza a aceptar que tendrá que reinventarse en otra ocupación por un tiempo.

Asimismo, Hernández expresa una preocupación más allá del impacto económico, la cual comparte con otros músicos.

“Es doloroso porque nosotros amamos lo que hacemos, nos expresamos de esa manera, y en mi caso, lo que más me llena es cantar y llevar alegría a la gente”, dijo.

Por su parte, Oliva calificó como “un detalle muy importante” el hecho de que el músico se alimenta del contacto con el público, del que están privados en esta etapa de distanciamiento social.

“En el caso de los músicos no se trata solo de ganar dinero. Mi satisfacción personal es tocarle a un público, sentir el aplauso, y si no tengo el público, de qué me vale ir a tocar, parecería un ensayo”.

El optimismo no los abandona

Esta etapa lejos del público la mayoría de los músicos planea aprovecharla para iniciar o retomar proyectos que llevaban tiempo posponiendo porque estaban ocupados con conciertos y eventos en vivo.

“No voy a dejar pasar este tiempo precioso. Vamos a convertirlo en un momento creativo”, dijo Bofill, que ya tiene cuatro temas para un futuro disco.

Hernández expresó que mantiene “el positivismo” porque vive en un país que ofrece muchas oportunidades. “Nos toca reconstruir la economía y también cuidar el planeta”, precisó.

Oliva imaginó un escenario futuro en el que las personas estarán ávidas de entretenerse cuando termine el confinamiento.

“Presiento que cuando esto pase, que se abran las puertas y puedan decir: ‘Vamos a volver a la normalidad’, todo esto que se ha cancelado va a resurgir, quizás va a haber más fiestas, más eventos, los restaurantes van a tener una avalancha de trabajo, expresó el intérprete de Pelotero a la bola.

Por su parte, Emilio Estefan también compartió un punto de vista optimista partiendo de su propia experiencia, ya que la música lo ayudó a sobrepasar momentos muy difíciles cuando estuvo separado de su familia en los comienzos de su exilio en España.

“La música cuando es buena triunfa en todas partes”, dijo Estefan, señalando que “como inmigrantes hemos tenido que comenzar muchas veces”.

El empresario y productor sugirió a los músicos aprovechar la oportunidad para escribir canciones y hacer contactos fuera de Estados Unidos, ofreciendo sus servicios para grabar desde sus casas, contando con la popularidad y el prestigio que tiene la música hecha en Miami.

“La música siempre va estar ahí, así que hay que tener fe. Ojalá que esto pase pronto, y que tanta gente que está sufriendo en el mundo sepa que le mandamos un mensaje de amor y esperanza”, concluyó Estefan.

Donaciones para ayudar al arte

Las medidas para impedir la propagacion del nuevo coronavirus y la crisis generada por el cierre de los lugares ha afectado todos los campos de las artes.

La semana pasada, la fundación creada por el urbanizador Jorge Pérez, anunció la donación de $350,000 para ayudar a los esfuerzos de recuperación del coronavirus a nivel local. De esta suma se destinarán $200,000 para apoyar a organizaciones artísticas y culturales que han recibido un fuerte golpe por las cancelaciones de eventos, conciertos y el cierre de centros de entretenimiento.

Belissa Alvarez, directora de Jorge M. Pérez Family Foundation, expresó que se proponen ayudar a organizaciones artísticas de todas las disciplinas, que ahora se encuentran en una situación muy vulnerable porque han tenido que cerrar espacios dirigidos a la comunidad y tomar “decisiones muy difíciles en cuanto a sus empleados”.

“La idea es que las organizaciones puedan seguir operando y pagarle a los empleados”, dijo sobre los esfuerzos de ayuda que la Fundación de la familia Pérez llevará a cabo al donar al fondo de recuperación de The Miami Foundation.

“Durante este tiempo vamos a crear fondos para darles ayuda directamente a los artistas”, dijo Alvarez.

La ayuda llegará a organizaciones con las que antes contribuían como Miami New Drama, la compañía de teatro residente en el Colony Theatre, y al mismo tiempo se irá sumando nuevas organizaciones.

Alvarez también instó a los creadores a usar las plataformas en línea y la internet para seguir llevando su arte al público.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2020, 8:00 a. m..

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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