Coronavirus

Al escasear las mascarillas, este médico de Florida ideó una con una tela que pocos imaginan

Ante los reportes de fuerte escasez en hospitales en todo el país, Bruce Spiess, anestesiólogo del sistema de salud de la Universidad de la Florida, se despertó en medio de la noche con una idea.

Las mascarillas N95 ya empezaban a escasear en su departamento y el personal médico estaba preocupado sobre cómo protegerse ante la pandemia.

En su epifanía de medianoche, Spiess, quien se especializa en operaciones a corazón abierto desde hace 40 años, se centró en una tela azul que se usa para envolver los instrumentos quirúrgicos esterilizados para protegerlos de la contaminación en el ambiente. En circunstancias normales, la tela, Halyard 600, se desecha tan pronto como los médicos echan mano a los instrumentos que necesitan.

Pero esa idea de hace casi dos semanas quizás pudiera dar al Halyard 600 un segundo uso.

“La tenemos a la mano, todo el tiempo en todos los hospitales. Es un material resistente a las bacterias”, dijo Spiess, de 65 años. “No sabemos cómo funciona con los virus, pero en el caso de las bacterias funciona muy bien, igual con el polvo, y me pregunto si pudiéramos crear mascarillas con la tela”.

Así que empezaron a probar.

Desarmaron una mascarilla N95 para determinar de qué está hecha. Hicieron varios prototipos y la probaron entre 20 personas con un atomizador de azafrán para confirmar que pocas partículas pueden atravesar la tela. En cosa de una semana, Spiess convenció a cirujanos, empleados de mantenimiento, técnicos, diseñadores de ropa y otros en la comunidad de Gainesville para coser las mascarillas. De cada pedazo normal de Halyard 600, que es de polipropileno, los voluntarios pueden hacer 36 máscaras.

En momentos que autoridades de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) estudian la posibilidad de recomendar que todas las personas se cubran la cara sin importar si tienen síntomas o no, más ciudadanos se hacen sus propias mascarillas. Pero esas mascarillas caseras no están hechas de Halyard ni se someten a controles de calidad.

Las mascarillas de UF se adaptan a cada persona y tienen la identificación del usuario. Cada mascarilla debe tener una vida útil de 96 horas, o cuatro días. Después de cada ciclo de 24 horas, hay que esterilizar las mascarillas con luz ultravioleta. Hasta el martes, ninguna de los cientos de máscaras que se han cosido han sido entregadas, porque hace falta esterilizarlas y adaptarlas a los usuarios.

A Bruce Spiess, anestesiólogo de la Universidad de la Florida, se le ocurrió la idea de usar la tela que se usa para mantener estériles los instrumentos quirúrgicos, y que por lo general se desecha después, para fabricar mascarillas protectoras.
A Bruce Spiess, anestesiólogo de la Universidad de la Florida, se le ocurrió la idea de usar la tela que se usa para mantener estériles los instrumentos quirúrgicos, y que por lo general se desecha después, para fabricar mascarillas protectoras.

La logística del Departamento de Anestesiología de UF se ha complicado últimamente ante el aumento de la demanda de mascarillas, y cientos de voluntarios está ayudando. Al frente de la operación está Spiess y un equipo de personal médico que ha cancelado las operaciones electivas y se ha alejado de los salones de operación para limitar su exposición al coronavirus.

“Tenemos aproximadamente una tercera parte de la fuerza laboral sin hacer mucho y me han dicho que si los necesito que los llame”, dijo Spiess. “Tenemos muchas personas que pueden echar una mano y que están muy motivadas para ayudar”.

Pero esas mascarillas no son un sustituto directo de las N95. Spiess advierte que las mascarillas que están haciendo no se fabrican profesionalmente, aunque hay cierto control de calidad.

El proyecto ha aunado esfuerzos con Gainesville Covid Masks, una colaboración de líderes comunitarios que fabrican mascarillas de tela y están experimentando con otros materiales.

“Hoy es un gran día para mí, vamos a recibir entre 400 y 500 mascarillas y necesito hacer el control de calidad y planear la recogida”, dijo Georgetta Graham, de 63 años y vecina de retirada de Gainesville quien diseñó las mascarillas ideadas por Spiess y su equipo en UF Health.

A medida que el esfuerzo se desarrolla, más hospitales han expresado interés en hacer sus propias máscaras. Graham hizo videos en que explica cómo hizo los dos prototipos, en el sitio web de UF.

“Tenemos muchas compañías grandes que se han ofrecido a ayudar”, dijo Nelson Algarra, profesor adjunto de Anestesiología en UF. “Sabemos que lo que estamos haciendo no es sostenible. En este momento estamos haciendo lo que podemos con lo que tenemos a la mano”.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2020, 7:05 p. m..

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