‘Estamos en crisis’. Trabajadoras domésticas de Miami pierden empleos en masa por el coronavirus
Antes de que llegara el nuevo coronavirus, Guadalupe, una trabajadora doméstica de 64 años, pasaba un día por semana en la casa de seis diferentes familias. Su trabajo consistía en instalarse en la cocina y dejar comida hecha para toda la semana.
Pero a medida que la propagación del virus comenzó a generar ansiedad y provocar órdenes oficiales de confinamiento obligatorio, la fuente de ingresos de Guadalupe se esfumó: sus seis empleadores la despidieron, incluidas dos familias para las que ha trabajado por más de una década.
“Todos me han dicho, ‘Es mejor que te quedes en casa porque no queremos que te arriesgues tú y nosotros tampoco queremos recibir a nadie,’” dijo Guadalupe, quien prefiere ser identificada sólo por su nombre.
Guadalupe entiende esa decisión, a pesar de las graves consecuencias para su subsistencia, y dice que ella habría hecho lo mismo si estuviera en el lugar de sus clientes. Siendo una persona mayor de 60 años que visita el hospital tres veces por semana, para recibir un tratamiento de diálisis, Guadalupe sabe que es crucial para alguien como ella mantenerse a salvo del COVID-19.
Pero sin una red de contención con la que contar debido a su estado migratorio, Guadalupe dice que quedarse en casa indefinidamente no es una opción.
“No nos queda otra. Tenemos que trabajar y si no podemos, ¿qué hacemos?”, dijo. “Uno está preocupado porque los bills no esperan. Hay que comprar comida, hay que pagar la renta. Todo eso es super preocupante”.
De las seis familias para las que solía trabajar, solo una le dijo a Guadalupe que seguirían pagándole durante la cuarentena.
“Pero es un solo día de la semana que me va a pagar”, dijo. “Y $140 no es suficiente”.
CRISIS FINANCIERA
Rosana Araujo es una ex trabajadora del hogar de Uruguay y actual codirectora de Women Working Together, un grupo local que aboga por los derechos de mujeres como Guadalupe.
Ella dice que muchos de los aproximadamente 95,000 trabajadores domésticos del sur de la Florida estaban en una situación financiera precaria antes de que llegara la crisis del coronavirus, y ahora se encuentran mal preparados para una nueva realidad “donde casi no hay trabajo”.
La pérdida de incluso un par de clientes, explicó Araujo, “te cambia toda la vida y te entra en una crisis económica”.
Entre las trabajadoras atravesando un periodo difícil se encuentra María, una inmigrante argentina que limpia apartamentos en Miami; recientemente ha perdido a seis de sus clientes.
“Solamente uno que necesitaba me preguntó, ‘¿Usted no tiene fiebre, no? ¿No tose, no?’ Le dije que no, pero que si él quería lo posponemos. Me dijo, ‘Venga porque mi casa esta hecha un desastre”, dijo Maria. “Y fue lo único, todos los demás me suspendieron el trabajo”.
La pérdida del trabajo se debe al coronavirus.
“Mis clientes tenían miedo”, dijo Maria. “Como ellos saben que yo limpio otras casas dicen que a lo mejor otra gente tiene síntomas o quizás pueda yo llegar a ser portadora. Entonces por el momento me dijeron que no vaya”.
María comprende la necesidad de quedarse en casa, pero dice que el confinamiento no es financieramente sostenible para los trabajadores que deben dejar su lugar de residencia para ganar dinero. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, trabajar desde casa es una opción disponible para solo el 29 por ciento de los estadounidenses.
“Uno puede no trabajar y ser cuidadoso con las reglamentaciones que surgieron pero, ¿y los bills?”, dijo Maria. “El trabajo que yo hago no se puede hacer por internet”.
Al igual que Guadalupe, María no espera recibir ayuda del gobierno. A diferencia de Guadalupe, María no ha recibido noticias de ningún cliente dispuesto a seguir pagándole hasta que las interrupciones causadas por la pandemia disminuyan.
“No, ninguno me ofreció nada”, dijo con una risa. “Si no trabajo, no me pagan”.
Lo que más le causa preocupación en este momento es el alquiler. Aunque María ha convencido al propietario de su departamento, en North Miami Beach, que posponga el cobro de la renta hasta el 15 de abril, el monto total aún tendrá que ser entregado: $1,500. Dado que su hijo recientemente perdió su trabajo en un hotel, María no sabe cómo la familia obtendrá el dinero necesario.
“La situación está más que difícil”, dijo. “A mi la parte económica me preocupa mucho más que la de la salud”.
Aunque la mayoría de los empleadores han citado preocupaciones sanitarias al prescindir de su ayuda, otros se vieron obligados a tomar esa decisión debido a la inestabilidad financiera del momento.
“Hay empleadores que ellos mismos se han quedado sin trabajo”, dijo Marie François, una organizadora del Centro de Trabajadores de Miami. “Dicen: ‘No te necesito. ¿Para qué te voy a necesitar si estoy en casa?’”
FAMILIARES EN LOS PAÍSES DE ORIGEN
Melissa St. Hilaire se mudó a Miami desde Haití hace un año.
Hasta el 20 de marzo, trabajaba como cuidadora de una señora de 95 años que vive con su hija y sus nietos.
Cuando se presentó a trabajar el lunes siguiente para su turno habitual de las 7 p.m. a las 5 a.m., le dijeron que volviera a su casa.
“Me dijeron que no quieren que alguien traiga el coronavirus a su casa”, dijo St. Hilaire. “Ahora necesito encontrar un plan B, pero no tengo ningún plan B porque todo está cerrado, nadie está contratando”.
Además de sus problemas en Miami, los pensamientos de St. Hilaire están dirigidos hacia los miembros de su familia en su país de origen.
“Tengo a mi madre en Haití y estoy muy preocupada por ella en este momento. Tiene 65 años y allí la situación es muy difícil”, dijo.
François dice que la pérdida de empleos relacionada con el coronavirus para las trabajadoras del hogar en el sur de Florida impactará a gente más allá de la comunidad y la economía local.
“Las personas están preocupadas por sí mismas y también por su familia en el extranjero. Especialmente la comunidad haitiana, nuestra familia espera todo de nosotros y si no puedo ir a trabajar, no hay forma de ayudar a alguien en Haití”, dijo. “Si nos quedamos sin trabajo, ¿cómo esperan que enviemos dinero?”
PROBLEMAS DE AQUELLAS QUE SIGUEN EMPLEADAS
Araujo, de Women Working Together, dice que algunas de las mujeres con las que trabaja el grupo todavía están empleadas.
“Pero cuando te digo que pueden ir a trabajar tendrán una casa o dos casas,” aclaró. “No es el volumen que tenían antes”.
Según Araujo, la pandemia ha traído un nuevo conjunto de desafíos para las trabajadoras que aún están activas. Eso incluye averiguar con quien dejar sus niños mientras siguen cerradas las escuelas, así como tener que usar productos de limpieza más agresivos.
“Las personas, con todo esto de la paranoia te hacen trabajar con productos que te afectan mucho más, como cloro o desinfectantes en general”, dijo Araujo. “Y entonces eso te afecta muchísimo y también te afecta la salud”. Como empleada interna en una casa de dos pisos en Miami, Mina está asumiendo tareas de limpieza más intensas y “usando muchos productos fuertes”.
Para Mina, una inmigrante de Perú, el distanciamiento social también ha alargado sus días laborales.
Mientras que antes podía usar el fin de semana para salir de la casa de su empleador y ocuparse de sus propios asuntos, ahora tiene que quedarse adentro los siete días de la semana cocinando, limpiando y planchando para una familia de cinco.
“Estoy agotada, pero ahí vamos. Tengo que hacer todo”, dijo. “Para mi es duro pero a la vez estoy trabajando, gracias a Dios. Es lo único que me conforma, que estoy trabajando”.
Según Mina, a pesar de estar más ocupada que antes, todavía no ha recibido un aumento salarial.
NO HAY ALIVIO EN EL CAMINO
Las trabajadoras del hogar en Miami —muchas de las cuales se encuentran entre los 775,000 inmigrantes indocumentados que viven en el estado— están “doblemente expuestas” a la crisis económica que está tomando forma, explica Araujo.
“Muchas de nosotras, y me incluyo y no tengo pena de que lo publiques, somos indocumentadas, entonces no vamos a tener ayuda”, dijo. “No va a haber retribución económica”.
Araujo tiene razón.
Aunque muchos pagan impuestos, los trabajadores indocumentados no son elegibles para beneficios de desempleo o cheques de estímulo económico, un apoyo reservado para residentes, ciudadanos estadounidenses y para inmigrantes legalmente autorizados a trabajar en el país.
Esto significa que ni un centavo del reciente paquete de rescate económico de $2 billones del Congreso —que canalizará un pago único de $1,200 a manos de contribuyentes elegibles, aquellos con números de Seguro Social— irá a trabajadores como Guadalupe y María.
“Yo hago mis taxes con el ITIN [Individual Taxpayer Identification Number]. Yo trato de cumplir con lo que me corresponde de mi parte”, dijo Maria. “¿Qué pasa con ellos? Los activistas laborales dicen que las dificultades que actualmente enfrentan las trabajadoras domésticas —quienes, independientemente de su estatus migratorio, están excluidas de las protecciones laborales federales como el pago de horas extras o un salario mínimo— demuestran por qué es importante aprobar la Declaración de Derechos de los Trabajadores Domésticos, un proyecto de ley presentado en el Congreso el año pasado.
La legislación, que tanto Women Working Together como el Miami Workers Center están apoyando como parte de la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos, cambiaría las leyes laborales federales para incluir a los trabajadores domésticos. También les conferiría nuevos beneficios, como licencia paga, haciendo que los trabajadores sean menos vulnerables cuando llegue la próxima crisis.
“En este momento, las trabajadoras domésticas no tienen recurso, están solas”, dijo François, del Centro de Trabajadores de Miami. “Una declaración de derechos cambiaría eso”.
Araujo está de acuerdo.
“Esta situación demuestra el quiebre social que tenemos”, dijo. “No tenemos derechos”.
Para Guadalupe, la cocinera mexicana, ser excluida del paquete de alivio debido al coronavirus es algo que la ofende.
“Lo vi por la televisión”, dijo. “No me parece justo. Por ejemplo, yo hago mis income taxes. Donde va lo de nuestras income taxes? Este país es muy lindo y a mi me ha dado mucho. Pero no tenemos derecho a nada, es increíble”.
“Pero bueno, así es la vida”, añadió. “Lo que sí he aprendido es que siempre hay que ayudar pero no esperar que se le regrese a uno nada… Dios me puso una prueba en el camino y me dijo ‘sigue adelante.’ Y yo sigo adelante”.
COMO AYUDAR
Los representantes del Centro de Trabajadores de Miami dicen que cualquiera que esté dispuesto a apoyar a las trabajadoras domésticas puede donar al Fondo Asistencial por el Coronavirus de la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos, que busca proporcionar $400 como asistencia de emergencia para trabajadores calificados.
Women Working Together también está aceptando donaciones para ayudar a sus miembros más necesitados. Para donar, escriba a womenworkingtogetherusa@gmail.com o llame al 754-307-0978.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de abril de 2020, 4:18 p. m..