Coronavirus

Frente a la escasez de equipos, ‘cada mascarilla ayuda’, dicen médicos y enfermeros

Antes del coronavirus, los equipos de protección que los médicos y enfermeros usaban se consideraban algo desechable.

“En una situación sin pandemia, un médico veía a un paciente, luego salía de la habitación y tiraba a la basura la mascarilla que llevaba puesta”, dijo la Dra. Jennifer Jackson, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami (UM).

Sin embargo, en una emergencia sin precedentes como la que se vive en la actualidad, el personal médico en lugares gravemente azotados como es el caso de Nueva York usan la mascarilla durante toda una semana, lavándola con desinfectante entre un paciente y otro. Incluso en la Florida, que el jueves sobrepasó los 8,000 casos, a los médicos y enfermeros se les ha dicho que deben usar la mascarilla durante un turno de trabajo de 12 horas.

Algunas de las indicaciones han sido aprobadas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que dio a conocer las pautas sobre el “uso extendido” y el “reciclaje” de una mascarilla en momentos en que la rápida propagación del COVID-19 tiene en serios problemas al sistema nacional de salud.

Aunque las normas del CDC podrían ayudar con la escasez de mascarillas, a la vez tiene muy preocupados al personal médico de todo el país, que piensa que no están apropiadamente protegidos. Algunos médicos y enfermeros han expresado sus temores en las redes sociales bajo el hashtag #GetMePPE, las siglas con que se conoce el equipo personal de protección (PPE).

El sindicato Enfermeros Nacionales Unidos, que representa a los enfermeros de la Florida, ha organizado protestas después que sus miembros dijeron que algunos hospitales de la Florida les han prohibido llevar a los centros sus propios equipos personales de protección, y en ciertos casos, los han enviado a la casa tras haberse presentado con una mascarilla N95.

La escasez de PPE, o el temor de que ocurra una en el futuro, ha hecho que profesionales médicos del área de Miami hayan tomado medidas inesperadas. Estudiantes de medicina de la Escuela de Medicina de la UM organizaron un banco telefónico para pedir donaciones a negocios locales. Por su parte, los estudiantes residentes del Hospital Jackson Memorial organizaron un GoFundMe. El Departamento de Salud del Condado Broward tiene una campaña para recaudar fondos para comprar más PPE.

Un médico de Miami está incluso trabajando con doctores e investigadores de varias partes del mundo para convertir las máscaras de esnórquel que se usan para bucear en equipos de protección.

A medida que los casos of COVID-19 aumentan en el sur de la Florida, el lugar con más pacientes del Estado del Sol, algunos hospitales han comenzado a entregarle equipos personales de protección a más empleados, no solo los que trabajan directamente con pacientes de coronavirus.

“La filosofía de dar por hecho de que todo el mundo es positivo al COVID-19 puede mantener a salvo a los pacientes y al personal médico”, dijo Jackson, médico de la sala de emergencias. “Hemos visto muchos pacientes que llegan al hospital por otro motivo, y cuando se les examina dan positivo al COVID-19”.

Este tipo de filosofía evita la transmisión del virus, pero al mismo tiempo significa que los hospitales usan una mayor cantidad de mascarillas, que cada vez son más difíciles de obtener.

El Almacén Nacional Estratégico tiene millones de mascarillas y otros equipos en reserva de emergencia guardados en almacenes secretos para evitar los robos. La Florida es uno de los pocos estados cuyas solicitudes han sido respondidas por el gobierno federal, aunque funcionarios estatales le declararon al Washington Post que las existencias están a punto de acabarse. Los hospitales de la Florida necesitan más de los dos millones de mascarillas N95, el medio millón de guantes y los 150,000 equipos de protección que se entregan de forma regular.

La enfermera registrada de la sala de emergencias Erika Juvier, de 24 años, se equipa con un respirador de partículas y una máscara quirúrgica con el uso de una capucha y una solución de prueba de ajuste para asegurarse de que la máscara se ajuste correctamente durante una prueba en la sede de empleados del Nicklaus Children’s Hospital en Miami el 5 de marzo. 2020.
La enfermera registrada de la sala de emergencias Erika Juvier, de 24 años, se equipa con un respirador de partículas y una máscara quirúrgica con el uso de una capucha y una solución de prueba de ajuste para asegurarse de que la máscara se ajuste correctamente durante una prueba en la sede de empleados del Nicklaus Children’s Hospital en Miami el 5 de marzo. 2020. Carl Juste CJUSTE@MIAMIHERALD.COM

El lunes, Jared Moskowitz, director de la División de Manejo de Emergencias de la Florida, acudió a Twitter para pedirle a 3M el envío de mascarillas N95 directamente a los hospitales, policías y rescatistas con el fin de evitar estafas y especulación en los precios.

3M le respondió a Moskowitz que en la actualidad está duplicando su producción global a 100 millones de mascarillas mensuales.

Entonces entró en escena Mark Cuban, propietario de los Dallas Mavericks de la NBA, y estrella del programa de televisión “Shark Tank”. Cuban dijo que los distribuidores y revendedores de 3M están batallando con los precios para de este modo apoderarse de la demanda.

Moskowitz le dijo a Cuban que “todo parecía un esquema de Ponzi. Diferentes distribuidores representados por agentes venden el mismo lote de mascarillas pujando unos contra otros. Estoy en busca de fantasmas”.

Organizaciones sin fines de lucro, como la Fundación de Salud de Broward, que se encarga de la recaudación de fondos de la agencia, están enfrentándose a obstáculos similares.

Esto quiere decir que la fundación necesita más dinero que el habitual para poder enfrentar la escasez y almacenar mascarillas y equipos de protección antes de que el sur de la Florida llegue a su punto máximo de casos de COVID-19, algo que, según algunos modelos, podría ocurrir a principios de mayo.

La fundación está dependiendo de sus donantes habituales, pero también le está pidiendo al público que ayude en lo que pueda, sin importar lo pequeño que pueda parecer.

“Si tienen dos mascarillas, las queremos”, dijo Bill Diggs, presidente de la fundación. “Aceptamos lo que sea, hasta una donación de cinco dólares”.

La fundación está también aceptando donaciones de iPads y tabletas, de modo que los pacientes hospitalizado de COVID-19, a quienes no se les permite visitantes, puedan conversar por video con sus seres queridos.

Los estudiantes de medicina de UM han iniciado su propia campaña después que su horario de clases se convirtió en conferencias por internet. Unos 100 estudiantes se organizaron para recibir cualquier tipo de ayuda que podría serle útil a los médicos y enfermeros que batallan sin descanso en las primeras líneas, como el cuidado infantil y la entrega de comidas.

Gente hace fila para ingresar a una carpa de triaje afuera de la sala de emergencias del Memorial West Hospital en Pembroke Pines, Florida, el 16 de marzo de 2020.
Gente hace fila para ingresar a una carpa de triaje afuera de la sala de emergencias del Memorial West Hospital en Pembroke Pines, Florida, el 16 de marzo de 2020. MATIAS J. OCNER MOCNER@MIAMIHERALD.COM

Los jóvenes de la UM entraron en contacto con estudiantes de medicina de Nueva York, con quienes compartieron una estrategia única. Utilizaron un programa de computadora para obtener información del sitio web Yelp y así compilar una lista de negocios que podrían tener equipos de protección que donar, como los salones de tatuaje, salones de belleza y ferreterías.

Los estudiantes organizaron un banco telefónico para llamar a estos negocios y pedirles donaciones. Alison Ohringer, presidenta de la clase de primer año de los estudiantes de medicina de UM, y líder de la campaña, dijo que los donantes a menudo piensan que su contribución es demasiado pequeña. Sin embargo, dijo Ohringer, hasta unas cuantas mascarillas resulta una importante donación.

En poco más de una semana, los estudiantes de UM han recibido miles de pares de guantes, mascarillas faciales, y más de 100 mascarillas N95, así como miles de tarjetas de apreciación para el personal sanitario, que trabaja en medio de una tensión nunca antes vista.

Por su parte, los estudiantes de medicina residentes en el Hospital Jackson Memorial fundaron una página GoFundMe y ya han recaudado $9,000 para comprar PPE, una meta que sobrepasaron en menos de una semana.

En el Departamento de Salud de la Universidad de la Florida, un anestesiólogo está experimentando con fabricar mascarillas a partir de la tela estéril que se usa para proteger los equipos de cirugía.

Entretanto, el Dr. Roberto Miki, cirujano de la UM, se encuentra trabajando con médicos de todo el mundo para tratar de perfeccionar otra posible solución.

Como el trabajo que realiza el Dr. Miki no tiene que ver directamente con pacientes de coronavirus, el médico dijo que no se le ha entregado una de las limitadas mascarillas N95 que tiene el hospital. Sin embargo, con tantos pacientes con COVID-19 que no muestran síntomas, y la falta de pruebas diagnósticas para saber cuál es la propagación real del virus, Miki dijo que no quiere arriesgarse, de modo que usa su mascarilla N95 personal, y encima una de cirugía.

“Hay que asumir que todo el mundo tiene el virus”, dijo Miki.

Alexander Hussain, director de la compañía de Miami 3D Chimera, entró en el negocio de fabricar equipos médicos cuando su hermano, médico de Tampa, lo llamó pidiéndole ayuda.

“Me dijo que el hospital donde trabaja le pidió a los empleados que fabricaran sus propios equipos. Al principio me pareció una locura”, dijo Hussain.

El equipo de Hussain hizo un diseño para una mascarilla facial y comenzó a fabricar las 24 horas del día. De inmediato, empezó a recibir un bombardeo de órdenes. Hasta el momento han entregado docenas de órdenes diarias a hospitales del área del Gran Miami, como el Mount Sinai, el Jackson Memorial y South Miami. La policía y los rescatistas del Condado Miami-Dade también han ordenado pedidos.

Alexander Hussain, de 37 años, cofundador de 3D Chimera, arma un protector facial con componentes que imprimió en 3D en su oficina en Miami el 1 de marzo de 2020.
Alexander Hussain, de 37 años, cofundador de 3D Chimera, arma un protector facial con componentes que imprimió en 3D en su oficina en Miami el 1 de marzo de 2020. MATIAS J. OCNER MOCNER@MIAMIHERALD.COM

La mascarilla facial cuesta $20 y puede estar lista en unas tres horas. En circunstancias normales, Hussain dijo que un trabajo de este tipo le costaría al cliente alrededor de $200. La compañía también ofrece una oferta donde por cada equipo que se compre dona otro a un hospital con necesidad.

Lo que a Hussain le resulta más frustrante es lo poco eficiente que es el proceso. La compañía puede fabricar unas 30 mascarillas diarias, pero si tuvieran el respaldo de una compañía más grande con más capacidad industrial, podrían mejorar la producción de forma considerable.

“Podemos pasar 100 horas haciendo una máquina que puede fabricar 1,000 mascarillas por hora, o podemos pasar 1,000 horas haciendo 100 mascarillas”, dijo Hussain.

Para donar a la campaña de los estudiantes de medicina de la UM, puede visitar el portal www.miamimedcovidhelp.com/donate.

La Fundación de Salud del Condado Broward está aceptando donaciones en el sitio web BrowardHealthFoundation.org, o por teléfono llamando al número 954-712-3980.

La reportera del Miami Herald Linda Robertson contribuyó a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2020, 9:32 a. m..

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Alex Harris
Miami Herald
Alex Harris is the lead climate change reporter for the Miami Herald’s climate team, which covers how South Florida communities are adapting to the warming world. Her beat also includes environmental issues and hurricanes. She attended the University of Florida.
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