Los indocumentados no van a recibir cheque de estímulo
El lunes, Carolina Guity y su esposo estaban desempleados, con dos hijos en casa que alimentar.
Guity, una trabajadora doméstica hondureña indocumentada, es una de decenas de miles de personas en la Florida que de repente se ven desempleados en medio de la pandemia.
Su esposo, que trabaja para una compañía de reparación aires acondicionados, es el próximo.
“Ya están reduciendo las horas a la mitad y les dijeron que a partir del lunes no habrá trabajo”, dijo Guity desde su casa en el noroeste de Miami-Dade. “Dígame cómo vamos a sobrevivir esto”.
Aunque personas en todo el país van a recibir cheques de $1,200 del gobierno federal más adelante este mes, millones de núcleos familiares de indocumentados no recibirán nada del plan de rescate de $2 billones del gobierno federal. Los indocumentados también fueron excluidos del paquete de medias contra el desempleo en la Florida que paga a los adultos desempleados un máximo de $275 a la semana durante 12 semanas.
La falta de acceso a fondos estatales y federales de emergencia ha obligado a cientos de familias indocumentadas del sur de la Florida a acudir a pequeñas organizaciones sociales e busca de dinero e incluso comida.
Esta semana, Guity era una de unas cien trabajadoras domésticas en Miami-Dade, Broward y Palm Beach —y una de unas mil a nivel nacional—que recibieron tarjetas de regalo de $400 para ayudar a aliviar el golpe económico.
“Sabemos que no es suficiente para ayudar mucho a las familias, pero es una ayuda”, dijo Joanna Arellano, portavoz de la National Domestic Workers Alliance, quien dijo que al fondo para asistencia fue establecido por la organización para “para entregar asistencia de emergencia a trabajadoras domésticas, niñeras y personas que se dedican a limpiar casas para apoyarlas mientras se quedan en casa para reducir la propagación del coronavirus y cuidarse ellas y a sus familias”.
Pero Guity sabe que la pequeña suma no es suficiente para una familia de cuatro: “Es algo para cubrir costos como el agua, la electricidad, el teléfono y algo de comida”.
La mujer dice que sus mayores preocupaciones ahora son las opciones que tiene para pagar el alquiler la próxima semana.
“Hasta ahora, he podido poner la salud de mis hijos primero quedándome en casa para no exponerlos al virus”, dijo. “Pero a partir del lunes, me preocupa cómo voy a poder poner poner comida en la mesa”.
Alexander Paniagua, de Homestead, también está en una situación desesperada después de perder su empleo en una compañía de construcción hace tres semanas. Sin documentos leales y una esposa y tres hijos que mantener, dice que se siente “desesperado” ante la epidemia.
“No tenemos empleo. No vamos a recibir ayuda del Congreso. Tampoco podemos hacernos la prueba del coronavirus. Nosotros somos los que mantenemos este país, pero la cuerda siempre se rompe por la parte más débil. “El día 5 tengo que pagar el alquiler, pero no tengo dinero”.
Paniagua dijo al Herald que también ha acudido a organizaciones locales en busca de ayuda. Esta semana recibió alimentos enlatados, pan y agua en una iglesia católica cercana.
La esposa de Paniagua, Ana Song, dice que le preocupa la salud de la familia tanto como los alimentos y el alquiler.
“¿Qué pasa si nos contagiamos con el coronavirus? Me preocupa que no nos atiendan en los hospitales”, dijo la mujer.
A medida que el coronavirus sigue causando estragos en Estados Unidos, activistas de inmigración se preocupan de que los indocumentados no reciban tratamiento si se enferman, temiendo ser detenidos por las autoridades de inmigración.
Históricamente, la Policía de Inmigración y Aduanas y la Patrulla Fronteriza han dicho que no aplicarán medidas de cumplimiento —arrestos, registros, entrevistas— en hospitales, escuelas o iglesias, a menos que sean “circunstancias extraordinarias”.
Aunque ni la Casa Blanca ni el Departamento de Seguridad Nacional han hecho declaraciones sobre si la administración declarará oficialmente las instalaciones de servicios médicos zonas inmunes a las acciones de cumplimiento de inmigración durante la pandemia, el ICE declaró al Miami Herald el mes pasado que los indocumentados no deben tener miedo en acudir a solicitar asistencia médica por el coronavirus.
“El coronavirus no se considera una circunstancia extraordinaria y los individuos que necesiten buscar asistencia médica por el virus deben seguir haciéndolo sin temor alguno”, expresó el ICE en un email. “Cualquier alegación contraria a esto es falsa y crea un temor innecesario en las comunidades”.
Lis-Marie Alvarado, directora de programas del American Friends Service Committee, una organización de defensa de los indocumentados en Miami, confirmó al Herald que lasa familias indocumentadas en el sur de la Florida lo piensan dos veces antes de buscar servicios médicos.
“La amenaza de redadas del ICE en los hospitales es real, exhortamos a la comunidad a tomar medidas para prevenir el coronavirus y buscar atención médica en las clínicas y hospitales públicos si tienen síntomas”, dijo Alvarado.
El senador estatal José Javier Rodríguez dice que su despacho está haciendo todo lo posible por ayudar a las familias indocumentadas, como acceso a pruebas del coronavirus en sus clínicas locales.
“Hemos podido hacer muchas cosas por la comunidad de indocumentados, pero no podemos revelar lo que estamos haciendo en un periódico porque temo que los recursos estatales y federales con que contábamos podrían desaparecer de pronto”, dijo el senador estatal.
Rodríguez dijo que no daría detalles sobre los recursos que su despacho ofrece a las familias indocumentadas sin empleo, pero exhortó a los indocumentados, sus amigos o vecinos, o cualquier que quiera ayudar a estas personas, a que llame a su oficina.
“El coronavirus no discrimina”, dijo. “La idea de que vamos a dejar abandonar algunas personas en nuestra respuesta hace daño a todos”
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2020, 3:57 p. m..