Esperanza para tratamientos de COVID-19 con medicamentos para el cáncer
Con más y más personas que contraen el COVID-19, los médicos científicos alrededor del mundo están examinando a drogas existentes como tratamientos potenciales para el novel coronavirus.
Entre ellos, los investigadores de cáncer están comenzando nuevas pruebas clínicas o participando en algunas que se llevan a cabo en distintos lugares para saber si las drogas que son efectivas para otra enfermedad, particularmente cáncer, pueden ayudara en el tratamiento de casos de COVID-19.
En el Miami Cancer Institute, parte de Baptist Health South Florida, los investigadores están llevando a cabo varias pruebas clínicas para investigar si las drogas existentes para el tratamiento de cáncer pueden proveer algún tipo de terapia para COVID-19. La lógica es que los pacientes de cáncer tienen problemas similares a los pacientes de coronavirus ya sea con sistema inmunológico o inflamaciones peligrosas, y estos medicamentos atacan el problema de una manera efectiva.
Uno de los tratamientos más notables son las infusiones intravenosas de células madre mesenquimales, o células MSC, para pacientes de COVID que tienen dificultad respiratoria grave. La Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), aprobó los tratamientos de MSC a principios de abril, bajo el acceso amplio de la agencia de uso compasivo.
En el estudio de Miami Cancer Institute (MCI), las células MSC son cosechadas del exterior del cordón umbilical (también pueden derivarse de médula ósea). Se sabe que las células mesenquimales reducen las reacciones inflamatorias en casos de artritis reumatoide y de cáncer.
El Dr. Guenther Koehne, médico científico de MCI, está aplicando lo que los científicos conocen sobre las cualidades del tratamiento que identifican la inflamación para aplacar la inflamación que resulta en casos severos de COVID, y que impide que la persona pueda respirar.
A principios de mayo, Koehne y sus colegas de la unidad de cuidado intensivo de Baptist Health, trataron a cuatro pacientes de COVID en situación crítica con las células mesenquimales bajo lo que se conoce como nueva droga bajo investigación de emergencia (EIND, por sus siglas en inglés), aprobada por FDA.
Todos los pacientes, que tienen varios factores de riesgo subyacentes, incluyendo presión sanguínea baja, fallo multiorgánico y obesidad, estaban entubados en la unidad de cuidado intensivo. Luego de recibir la infusión de MSC, tres fueron desentubados y están en recuperación. El cuarto paciente, tratado más recientemente, murió 24 horas luego de recibir la infusión antes de que se observara algún efecto.
“Estas células madre tienen la habilidad de reducir la tormenta masiva de citoquinas que desencadena el virus, que es básicamente cuando el sistema inmunológico está realizando su mayor esfuerzo”, dice Koehne, un experto en trasplantes de células madre alogénicas y autólogas, y en el tratamiento de infecciones virales. “Y cuando eso sucede, su cuerpo ataca no solo el virus sino también las células saludables”.
Las tormentas de citoquinas pueden ocurrir a cualquier edad y no son exclusivas de COVID-19. Pero cuando el sistema inmunológico de los pacientes con coronavirus se vuelve inestable, las tormentas tienden a desencadenar el síndrome de dificultad respiratoria aguda (ARDS, por sus siglas en inglés). En esta situación que pone en riesgo la vida, los fluidos se filtran en los pulmones, haciendo que respirar sea prácticamente imposible.
Los pacientes que recibieron el tratamiento de MSC mostraron una reducción de su requerimiento de oxígeno de 100 por ciento a menos de 50 por ciento a días de la infusión, acompañado por una reducción significativa en los marcadores claves de circulación inflamatoria.
“Hasta ahora, estamos viendo resultados relativamente prometedores (con los pacientes de coronavirus)”, dice Koehne.
Koehne y el Dr. Javier Pérez-Fernández, neumólogo y director de cuidado crítico de Baptist, están trabajando cercanamente con RESTEM, una compañía de biotecnología con base en California. RESTEM ha solicitado permiso a la FDA para iniciar una prueba clínica utilizando estas infusiones de MSC.
Si la FDA aprueba la fase inicial de las pruebas, de 40 a 60 pacientes pueden ser tratados ya sea con un placebo o con las células madre.
Además, el equipo de Koehne también está estudiando el uso de Tocilizumab para pacientes seriamente enfermos de COVID-19. Los 40 pacientes del sur de Florida que inicialmente recibieron dosis de este medicamento para la artritis y el cáncer se han recuperado.
Al otro lado de la ciudad, investigadores de University of Miami Health System también han participado en el tratamiento experimental de pacientes críticamente enfermos positivos al COVID. En un frente, la Universidad de Miami ha provisto a clínicos en Miami y Maryland con células madre mesenquimales extraídas de la médula ósea y cultivadas en Interdisciplinary Stem Cell Institute Lab. Seis personas han recibido esta infusión, una de ellas de Jackson Memorial Hospital, y todas han mostrado una mejoría.
También, en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, el Dr, Álvaro J. Alencar, especialista en linfoma y director médico de University of Miami Hospital and Clinics Hematology/Oncology Inpatient Unit, está observando otra droga que combate el cáncer y que podría funcionar para el coronavirus. Ésta en particular, conocida por el momento como TL-895, es un nuevo agente que pertenece a un grupo de drogas conocidas como inhibidores Bruton Tyrosine Kinase (BTK).
BTK es una proteína importante en la función de las células B, esos importantes glóbulos blancos que ayudan a proteger el cuerpo de una infección. La proteína BTK ayuda a activar las células B para combatir infecciones e inflamación.
Sin embargo, algunas veces su cuerpo puede producir células B anormales, causando malignidad en las células B o produciendo inflamación excesiva como se ve en el daño severo del pulmón desencadenado por COVID-19.
Actualmente, los inhibidores BTK aprobados por FDA, ibrutinib (Imbruvica), acalabrutinib (Calquence), y zanubrutinib (Brukinsa), tratan la malignidad de la célula B como la leucemia linfática crónica (CLL) y el linfoma de células del manto.
En algún momento de este mes de mayo, Alencar y su equipo de la Universidad de Miami esperan unirse a la prueba clínica multinacional Fase I-II utilizando TL-895 para tratar pacientes de cáncer que tienen síntomas respiratorios de COVID-19. La idea es que bloqueando el BTK se puede disminuir la inflamación excesiva que daña los pulmones en COVID-19 y ayuda a los pacientes a recuperarse más rápido.
Los estudios de Fase I están diseñados para evaluar primero la seguridad de agentes nuevos en varios pacientes nuevos. Una vez se confirma la seguridad en la porción de la Fase I, el estudio pasa a la Fase II, en la que aproximadamente 130 pacientes se dividen aleatoriamente entre la droga de estudio o el placebo. Todos los pacientes participando del estudio, continuarán recibiendo el cuidado estándar existente para su infección de COVID-19.
“Al inhibir el BTK, usted reduce la inflamación”, explica Alencar. “Eso, a su vez, reduce el daño pulmonar (creado por la tormenta citoquina causada por COVID)”.
Alencar está optimista, basándose en la seguridad conocida de los inhibidores BTK con los pacientes de cáncer, así como en las pruebas experimentales con modelos animales de inhibidores BTK en inflamación severa del pulmón.
Además de estos estudios, los investigadores están utilizando un amplio arsenal de tratamientos para combatir el coronavirus, tratando de atacar el virus en diferentes etapas de su jornada de infección.
Una prueba clínica explorando Selinexor, una droga existente para el cáncer ha entrado a la Fase II en Miami Cancer Institute y en otros espacios de investigación. Selinexor (también conocido como Xpovio) se utiliza para prevenir la tormenta citoquina. Se prescribe para mieloma múltiple recidivante o refractario y también está siendo estudiado para usar en pacientes con linfoma, cáncer de endometrio y glioma.
A diferencia del tratamiento MSC para pacientes de COVID en estado crítico, el estudio está dirigido para pacientes de COVID-19 que están moderadamente enfermos. Es el primero en su clase para tratar una infección viral con lo que se conoce como inhibidor XPO1. Al bloquear o inhibir, la proteína XPO1 reduce la inflamación.
“Deseamos centrarnos en los resultados del paciente y el acceso a un amplio espectro de terapias experimentales”, dice el Dr. Scott Lipkin, director de investigación de Miami Cancer Institute. “Podemos encontrar que es una la droga que funciona o una combinación de ellas, y estoy confiado en que lo encontraremos (un tratamiento efectivo). No es un asunto de si se logra, si no de cuándo. Pondremos todo el esfuerzo en ello”.