A regañadientes y bajo presión, Florida reveló datos de COVID-19. ¿Qué nos enseñan?
A medida que el gobierno de Florida creó un plan para contener los efectos de una pandemia global, elevó una herramienta por encima de todas las demás: los datos.
Desde que anunció su primer caso positivo de coronavirus en Florida el 1ro. de marzo, después de semanas de rastrear casos sospechosos pero no informar a los hospitales locales y mucho menos al público, el estado ha generado una gran cantidad de información, gran parte de la cual se exhibe en un tablero actualizado diariamente.
Pero, a diferencia de la forma en que el estado ha gestionado otras enfermedades infecciosas, los registros de COVID-19 han estado incompletos, han cambiado sin explicación, han sido suprimidos del sitio web del Departamento de Salud estatal (DOH) sin previo aviso, o no coinciden con el discurso público promulgado por el gobernador Ron DeSantis.
No obstante, el gobierno estatal ha sido elogiado.
El COVID Tracking Project, un sitio web de recolección de datos administrado por voluntarios, le confiere a la calidad de datos de Florida una calificación “A”. La doctora Deborah Birx, miembro del grupo de trabajo sobre coronavirus del presidente Donald Trump, de hecho lo ha aplaudido.
Entre los que han planteado preguntas sobre la fiabilidad de los datos se encuentra la empleada —despedida hace un mes— que ayudó a construir el panel que los muestra.
La confianza en los datos es crucial para lograr que el público cumpla con las pautas gubernamentales sobre cómo comportarse en una crisis, dijo Lawrence Marcus, codirector de la Iniciativa Nacional de Liderazgo de Preparación en la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard.
“Es difícil lograr el cumplimiento de la población si no creen lo que se les dice o si obtienen versiones diferentes”, dijo, al agregar que los datos poco confiables también obstaculizan la toma de decisiones y la resolución de problemas.
“Si hay discrepancias en los números, si hay controversias sobre quién es una víctima mortal de COVID y quién no, eso solo fomenta la confusión”, dijo.
“Hace que sea más difícil obtener el cumplimiento necesario de la población. Y desde una perspectiva de liderazgo, esa es una de las debilidades de lo que estamos viendo en este momento en todo el país“.
Los datos de Florida sobre COVID-19 se presentan principalmente a través de las siguientes tres fuentes, todas publicadas por el Departamento de Salud de Florida:
▪ Un “Panel de datos y vigilancia”. Entre sus características se cuentan los recuentos actualizados de casos totales, cifras de muertes de floridanos, desgloses por condado y código postal, casos positivos, fuente de exposición, número de personas examinadas y el índice de pruebas que dan positivo.
▪ Un portal separado que ofrece “datos de caso por caso”. Contiene información descargable sobre los más de 70,000 casos de COVID-19 en Florida
▪ Un documento de resumen, que cubre más de 1,000 páginas de tendencias estatales sobre COVID-19, el cual también contiene informes especiales como las muertes en hogares de ancianos y prisiones.
Antes de que finalmente se incluyera en los informes, los medios de comunicación tuvieron que sacar los datos de los ancianatos y prisiones. Durante semanas, el Miami Herald y otros exigieron que el estado publicara datos sobre las muertes de COVID-19 en hogares de ancianos y centros de asistencia. Durante semanas, Florida se negó, incluso cuando otros estados hicieron públicos los datos para que las familias pudieran tomar decisiones informadas.
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El Herald hizo que su bufete de abogados, Holland & Knight, redactara una demanda de registros públicos. Después de recibir una notificación formal del caso pendiente, la oficina del gobernador intentó anular la demanda presionando al bufete de abogados, aprovechando el hecho de que el gobierno de Florida también era cliente de ese bufete.
El estado se rindió después de que otra empresa fue contratada para manejar la demanda y varias otras organizaciones de noticias se unieron como demandantes.
Las organizaciones de noticias nuevamente tuvieron que reclutar abogados para obligar al estado a publicar datos de pruebas en hogares de ancianos individuales y residencias de vida asistida (ALF), incluidas las visitas de los equipos de emergencia de la Guardia Nacional.
Aunque la información finalmente se entregó, mostrando cientos de ALF que aparentemente no han hecho ninguna prueba al personal o a los residentes, el Departamento de Salud se ha negado a responder preguntas detalladas.
Fue uno de los muchos enfrentamientos entre periodistas y la oficina del gobernador, que una vez prohibió deliberadamente a una reportera del Herald entrar a una conferencia de prensa después que ella solicitó que proporcionaran más espacio para respetar el distanciamiento social.
La administración del gobernador Ron DeSantis se ha jactado de su transparencia con los datos. Pero además de retener puntos de datos importantes sobre las muertes e infecciones en hogares de ancianos y muertes en prisiones estatales específicas, el estado continúa reteniendo información sobre la acumulación de pruebas atrasadas de Florida y cómo comenzaron a aparecer los primeros casos en el estado.
David Bruns, portavoz de AARP de Florida, dijo que la falta de datos y el hecho de que el estado no los reconozca tienen un impacto real en las familias. Pero, dijo, el estado había llegado a “una distancia muy considerable” de donde comenzó.
“Un miembro de la familia que intenta tomar decisiones tiene la mayor parte de la información que necesita, pero no en lo que se tiene que ver con las pruebas”, dijo.
La Universidad del Sur de Florida ha llenado algunos de los vacíos. Utilizando los datos del Departamento de Salud, los investigadores de esta universidad crearon un centro de datos para archivar gran parte de los datos COVID-19 del estado. También crearon un mapa de cada asilo de ancianos en el estado que ha tenido un caso COVID-19 positivo. Detalla cuántos residentes y personal han dado positivo en cada residencia, y cuántas personas asociadas con ese lugar han muerto. Pero el sitio web también observa las omisiones en los datos, como la lista de fechas donde no se han registrado datos.
Aquí hay un resumen de algunas de las discrepancias en los datos del estado:
Casos positivos
Todos los días, DOH actualiza su Panel de Datos y Vigilancia COVID-19 y envía un comunicado de prensa que enumera los “nuevos casos” que ha agregado desde la última actualización.
Los números no coinciden porque el tiempo no está coordinado. El correo electrónico resalta los “casos nuevos”, mientras que los números presentados en el tablero reflejan casos positivos por fecha, y también da un total. Los datos del panel no informan sobre los casos activos. Más bien, es una mirada acumulativa de cuántas personas han contraído COVID-19 desde que el estado comenzó a probar y rastrear la información el 1ro. de marzo.
Por lo tanto, el número de personas actualmente enfermas con COVID-19 y el número que se han recuperado no están disponible.
A diferencia de otros estados, Florida no cuenta a nadie que no haya sido examinado, pero que un médico determinó que era un caso “probable” de COVID-19. Esto tiene el potencial de producir un recuento bajo en el total de casos, hospitalizaciones y muertes relacionadas con COVID-19.
Problemas con datos sobre las pruebas
Los datos sobre las pruebas proporcionados por el estado son opacos. El estado no proporciona información sobre los atrasos de laboratorios privados, que analizan el 90 por ciento de las pruebas. (El Herald informó sobre una acumulación masiva de las pruebas en abril). Los expertos de salud dicen que esto distorsiona el recuento diario y socava los esfuerzos para detectar rápidamente la propagación del virus en la comunidad.
Inicialmente, Florida comenzó a calcular la “tasa de positividad” dividiendo las pruebas positivas en un día determinado por los resultados totales de las pruebas en el mismo día. Pero el estado cambió y prosiguió a dividir a las personas que daban resultados positivos por primera vez por las pruebas totales. El primer grupo es más pequeño, ya que las personas con resultados positivos a menudo se vuelven a evaluar más tarde para ver si han superado la enfermedad. Ese cambio reduciría la tasa de positividad. El cambio se ejecutó el 25 de abril, cuatro días antes de que el gobernador anunciara que 64 de 67 condados relajarían los requisitos de distanciamiento social y reabrirían. DeSantis justificó la medida aludiendo a la disminución en la tasa de positividad.
A veces, los números citados por el gobernador no coinciden con lo que dicen los informes.
El 5 de mayo, DeSantis escribió en un tuit que “el 4 de mayo representó la mejor prueba para Florida desde el comienzo de la pandemia. Florida recibió 23,884 resultados de pruebas, que arrojaron solo 589 nuevos casos de Florida y la tasa de positividad más baja a nivel estatal— 2.61%— registrada para nuevos casos“.
Sin embargo, los datos del portal casos por casos del DOH muestran que en realidad se registraron más resultados positivos el 4 de mayo— 60 para ser exactos.
Hay otro problema con los números de pruebas. En el tablero este martes, el estado enumera un total de 1.26 millones de pruebas realizadas, con una tasa de positividad del 5.2%. No se revela si estos números representan a las personas que han sido evaluadas varias veces y cómo eso podría distorsionar la tasa de positividad.
Discrepancias con datos de muertes
Las muertes reportadas en el tablero del DOH incluyen solo a residentes de Florida y excluyen a personas que murieron en Florida pero que provenían de otros estados, incluso si se infectaron en Florida. Durante un tiempo, las muertes atribuidas a cada condado incluyeron solo a personas que residen en ese condado, incluso si otros se contagiaron y murieron allí. Pero eso cambió en algún momento.
Los datos de caso por caso muestran que hasta el sábado 13 de junio, un total de 3,016 personas habían muerto en Florida como resultado de COVID-19. De ellos, 91 no eran residentes de Florida y la jurisdicción de una persona figuraba como “no diagnosticada / aislada en FL”, es decir, un floridano diagnosticado fuera del estado. El tablero de datos de DOH refleja solo el número de residentes de Florida que han muerto, lo cual reflejaba 2,925 el sábado.
Las muertes del DOH tampoco coinciden con las proporcionadas por los médicos forenses, que cuentan todas las muertes en Florida, independientemente de si el fallecido es residente o no del estado. Las muertes contadas por los médicos forenses están enumeradas por el condado donde falleció la persona. Por el contrario, el estado cuenta a los floridanos que murieron fuera del estado y los médicos forenses no.
Las oficinas de médicos forenses reciben información sobre muertes antes que el DOH. Por ejemplo, el viernes 10 de abril, el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, dijo que el médico forense del condado había contado más de 100 muertes en total por COVID-19 en el condado. Pero las cifras del tablero no alcanzaron ese nivel hasta el lunes siguiente, tres días después.
¿Por qué los números a nivel de condado no estarían sincronizados?
“Una persona que dio positivo por COVID-19 y luego falleció se cuenta como una muerte en el condado donde reside”, dijo la portavoz del DOH Olga Connor en un correo electrónico a el Nuevo Herald. Por lo tanto, es posible que algunas de las personas que murieron en Miami-Dade no fueran residentes del condado y se contabilizaran en el tablero en un condado diferente.
Finalmente, los investigadores han informado que descubrieron varios condados que eran pruebas “faltantes”, mientras que, al mismo tiempo, otros condados tuvieron un mayor número de resultados positivos y negativos, cuando se agruparon, que el número total de pruebas informadas.
Discrepancias en hospitalizaciones
El número de personas ingresadas en el hospital por día es una medida importante que los expertos en salud pública usan para determinar la gravedad del virus en una comunidad. También es uno de los puntos de referencia que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, debe usarse para determinar si una comunidad está lista para reabrir.
Esa información no se proporciona en el tablero del estado, que solo proporciona un número acumulativo de hospitalizaciones estatales.
El número total de hospitalizaciones también es probable que sea un recuento bajo porque muchas personas que fueron hospitalizadas por síntomas similares a COVID-19 no se sometieron a una prueba temprana en la pandemia.
¿Cuántas personas están hospitalizadas actualmente? DeSantis ha mencionado el número en varias de sus ruedas de prensa, pero esa información no se ofrece al público y el DOH dice que “no tiene una cifra” que no sea el total acumulativo.
Rebelión sobre datos
En mayo, la gerente de datos del Departamento de Salud, Rebekah Jones, quien desempeñó un papel fundamental en el mantenimiento del tablero de datos, fue despedida después de hacer pública su preocupación por el compromiso de la agencia con la “accesibilidad y transparencia”. Ella dijo al Tampa Bay Times que después de solicitudes de parte de los medios sobre los datos públicos de COVID-19, se le pidió que eliminara los campos que indicaban cuándo los pacientes habían comenzado a experimentar síntomas y que excluyera los datos de los condados rurales.
Jones dijo que fue despedida por negarse a falsificar datos.
El gobernador dijo que Jones fue despedida por “insubordinación”.
Tras el despido de Jones, e informes que el Departamento de Salud no reveló desde el principio que el virus había llegado a Florida, el senador José Javier Rodríguez, demócrata de Miami, pidió al presidente del Senado, Bill Galvano, que convocara un comité conjunto del estado “para buscar toda la información y comunicaciones relacionadas con la recopilación de datos COVID-19 de Florida”.
“El panel debería tener la capacidad de revisar los retrasos en la presentación de informes, evaluar los análisis y la presentación de informes, entrevistar a testigos bajo juramento e involucrar a expertos para comprender completamente los problemas y hacer recomendaciones”, escribió Rodríguez.
Galvano rechazó la idea.
“Creo firmemente que no es el momento adecuado para comenzar una investigación entrometida que no tiene un punto de partida o un punto final claro para la acción en un momento indeterminado”, escribió en una carta a Rodríguez. “Esta pandemia global ha ido evolucionando, las recomendaciones del gobierno federal y los expertos en salud pública han cambiado, y la pandemia y la respuesta del estado tienen muchas dimensiones”.
La comisionada de Agricultura, Nikki Fried, la única demócrata en el poder ejecutivo estatal, también ha planteado preguntas sobre la confiabilidad de los datos que surgen de la administración.
“Como las personas confían en esta información para tomar decisiones personales, lo menos que podemos hacer es obtener información precisa”, dijo después de confrontar a DeSantis sobre el tema en una reunión de gabinete. “Y no estamos viendo eso, y es muy peligroso”.
El gobernador no respondió.
Por su parte, Jones ahora ha creado su propio sitio web que se expande en el que creó para el estado. Utiliza los datos del DOH disponibles públicamente, pero también muestra cómo cada condado cumple (o no cumple) con los criterios de reapertura establecidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el grupo de trabajo de la Casa Blanca.
Su tablero también presenta datos que el estado recopila, pero no promociona en su tablero: el porcentaje de camas de hospital disponibles en cada condado, el número de personas que se han hecho la prueba por condado. En la página de “impactos”, detalla los desempleados por condado y proporciona detalles, menos los nombres, sobre las personas cuyas muertes se han relacionado con COVID-19.
Los reporteros del Miami Herald Sarah Blaskey, Ben Conarck, Daniel Chang y Nicholas Nehamas contribuyeron a este informe.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de junio de 2020, 6:30 a. m..