Tras haber trabajado en la primera línea de batalla, llegan cientos de enfermeros a Florida
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
En abril, Amelia Stansberry estaba viendo por televisión las noticias sobre el alarmante aumento de casos de COVID-19 en Nueva York y pensó lo que le gustaría dejar su empleo y unirse a los cuerpos de enfermeros que llegaban de distintas partes del país para trabajar en la primera línea de batalla contra el virus.
“Una voz pequeña en mi cabeza no paraba de decirme ‘Esto es lo que estudié. ¿Qué estoy haciendo aquí cuando todos mis hermanos y hermanas de Nueva York están ahogándose de trabajo?’ ”, dijo Stansberry, que llevaba cinco años como enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital de Winston-Salem, Carolina del Norte.
Su hospital había pospuesto todas las cirugías electivas debido al coronavirus y le había reducido drásticamente sus horas, pero Stansberry, de 37 años, no podía imaginar pedirle a su esposo y a su hija de 11 años que la dejaran irse. Fue entonces que su esposo le hizo una pregunta: “¿Has pensado ir a trabajar a Nueva York para ayudarlos?”.
Era exactamente la señal que le hacía falta a Stansberry para responderle a la “pequeña voz” que le hablaba. Solicitó un empleo a través de la firma de Seattle NuWest Group Staffing, se mudó a Nueva York donde nunca antes había estado, y trabajó 13 semanas atendiendo a pacientes de COVID-19 en el brutal epicentro de la pandemia global.
El lunes, Stansberry regresó a la primera línea de batalla, solo que esta vez se trasladó al Baptist Health del sur de la Florida, en Miami. Ahora, Stansberry es uno de los cientos de especialistas médicos de todo el país que han llegado al área para ayudar a los hospitales de la Florida.
$418 MILLONES PARA EL PERSONAL
En el último mes, mientras los hospitales se llenaban y los casos seguían subiendo, el Departamento de Manejo de Emergencias de la Florida firmó órdenes de compra, por más de $379 millones en servicios para “aumentar el personal”, como refuerzo al personal médico que enfrenta un enorme cansancio, según un análisis del Miami Herald/Tampa Bay Times.
Los contratos, la mayoría de ellos arreglos sin licitaciones, abarcan todas las especialidades, desde enfermeros que hacen pruebas para detectar el COVID, terapeutas de problemas respiratorios, enfermeros de cuidados intensivos y asistentes de enfermería. Como contraste, antes del 15 de junio, solo $38 millones en órdenes de compra para contratar personal médico se habían firmado, para un total de unos $418 millones en compromisos firmados, señala el análisis.
“Hay muchos empleados que están absolutamente agotados de lidiar con los casos un mes tras otro, y hemos visto un notable aumento en el número de hospitalizaciones. Tenemos a muchas personas que necesitan descansar, y se sienten muy tensas’’, dijo Crystal Stickle, presidenta interina de la Asociación de Hospitales de la Florida, un grupo comercial.
Para complicar la situación todavía más, en momentos en que el COVID se ha estado propagando de forma grave en la Florida y los hospitales han tenido que enfrentar un aluvión de pacientes, muchos empleados se han infectado o expuesto al virus, y han tenido que permanecer en cuarentena, dijo Stickle. “Los hospitales nos han dicho que personal y la medicina antiviral Remdesivir son las dos cosas que con más urgencia necesitan”.
Otro factor que empeora la tensión del personal son los controles de infección especial y habitaciones que necesitan los pacientes de COVID, dijo Justin Senior, presidente de Safety Net Hospital Alliance of Florida, que representa a los hospitales sin fines de lucro.
Cuando el Sistema de Salud Jackson en Miami reportó que el 40 por ciento de sus pacientes de COVID-19 llegaron al hospital por otras razones, y tras ser examinados dieron positivo al virus, se decidió bajar el número de pacientes que se aceptarían de 1,600 a 1,400, debido a la gran demanda, dijo Senior.
“El COVID ha cambiado el flujo de trabajo’’, dijo Senior. “Hace falta equipos de presión de aire, habitaciones aisladas. Hay que controlar muchas cosas, y todo esto lleva trabajo y precauciones extras, lo que reduce el personal”.
QUEMADOS Y ESTRESADOS
La escasez de personal daña la moral, dijo Linda Exantus, de Miami, una técnica de sala de emergencia en una reunión con la comisionada de Agricultura Nikki Fried la semana pasada.
Exantus no quiso decir cuál era el hospital donde trabajaba, pero señaló que en ocasiones había solo tres enfermeros y dos técnicos en su departamento de emergencia con 30 habitaciones, y los empleados tenían que usar mascarillas sucias durante varios turnos. A los enfermeros de cuidados intensivos también se les ha pedido trabajar tiempo extra, y aunque muchos han dicho sentirse preocupados de haber quedado expuestos, no se les ha dado opciones para hacerse pruebas con facilidad, agregó Exantus.
“Nos llaman héroes. Y yo quiero saber: ¿es esta la forma de tratar a un héroe?’’, preguntó.
Kristina Hernández, técnica de laboratorio que trabaja en el banco de sangre del Largo Medical Center, cerca de Tampa, es una de los que agradecen ver la llegada de los refuerzos para ayudar a los enfermeros, pero también le gustaría ver que los técnicos de laboratorio y los flebotomistas de su departamento reciben ayuda.
“Los fines de semana, solamente hay dos flebotomistas en todo el hospital’’, dijo. “Noto el cansancio en las caras de los enfermeros, pero también en las nuestras”.
En las dos últimas semanas, dijo Hernández, nueve enfermeros de cuidados intensivos han presentado sus renuncias, y una enfermera de otra unidad también se fue. “Es una mezcla de varias cosas, y no se ve un alivio por ninguna parte’’, dijo. Luego agregó que ha hablado con algunos enfermeros que han decidido marcharse, y trabajar en otros hospitales.
Esta es exactamente la gran preocupación que tienen muchos hospitales, mientras el estado se apresura a contratar personal con firmas de nóminas que posiblemente ofrezcan mejores salarios que quedarse en la nómina de un hospital. “No queremos que cambien un trabajo por otros en su comunidad’’, dijo Stickle.
Jared Moskowitz, DEM director de, dijo: “Si encontramos que están haciendo eso, entonces detenemos la misión y no dejamos que continúen’’. El DEM sigue de cerca de dónde viene el personal y “lo paramos cuando algo así ocurra”.
TRABAJOS LUCRATIVOS
Sin embargo, antes que los hospitales puedan depender del estado, muchos tienen que trabajar con sus propios recursos, revisar horarios, volver a contratar a empleados que pasaron a licencia o contratar sus propias firmas de búsquedas, dijo Stickle. “Pero lo cierto es que encontrar personal en medio de una pandemia cuando todo el mundo tiene que enfrentar la crisis, es tremendamente difícil’’.
Cuando los hospitales hayan agotado sus propias opciones, tienen que pedirle a los directores de emergencia local que los ayuden. Esta solicitud se convierte en una “petición de misión” en la División de Manejo de Emergencias, que ha estado tratando de llenar la necesidad firmando un sinfín de arreglos sin licitaciones con más de 12 compañías que buscan personal.
Hasta la fecha, el estado ha tratado de encontrar 2,500 enfermeros para 65 hospitales, dijo Jason Mahon, portavoz de DEM. “En la actualidad, ya se han enviado 1,471, con otros 754 en proceso de ser enviados”.
Es un trabajo lucrativo. Moskowitz dijo que el contrato promedio para un enfermero registrado puede ser de $135 la hora, mientras que un enfermero de la unidad de cuidados intensivos puede ganar hasta $185 la hora.
NuWest le da a sus empleados un estipendio de $945 semanales para alojamiento, $50 diarios para comidas, y $500 para gastos de viajes. Un enfermero de la unidad de cuidados intensivos gana un total de $6,300 a la semana, dijo Sheryl Tullis, directora de mercadotecnia de la compañía.
“Es un buen negocio, pero las condiciones de trabajo son terribles’’, agregó Tullis. “Trabajan turnos de 12 horas cuatro días a la semana”.
TAMPA BAY Y MIAMI TIENEN MAS NECESIDADES
La semana pasada, los condados con una mayor necesidad de personal de hospital eran Hillsborough y Pinellas. Esta semana, la demanda más grande se encuentra en el sur de la Florida.
Tullis dijo que la mayor demanda para los enfermeros que viajan de una ciudad a otra, parece ser de enfermeros de salas de emergencia que puedan realizar cuidados de urgencia, y también de terapeutas especializados en problemas respiratorios.
Para acelerar la búsqueda, NuWest cuenta con un personal que revisa cada solicitante para asegurarse de que sus inmunizaciones, exámenes clínicos y certificaciones están actualizadas. “Después de hacer esto, los montamos en un avión’’, dijo.
“La respuesta ha sido formidable por dos razones principales’’, dijo, tras señalar que muchos de los reclutados para trabajar en la Florida son enfermeros como Stansberry que han trabajado en Nueva York. “Todo el tiempo nos dicen que es justamente para esto que han estudiado, es como si estuvieran en la primera línea de batalla en una guerra”.
Desde que comenzó la crisis, el estado ha firmado $418 millones en “aumentar el personal” y en órdenes de compra, habiéndose firmado la mayor parte entre el 15 de junio y el 24 de julio, de acuerdo con el análisis del Herald/Times. La mayoría de los contratos, casi todos arreglos sin licitaciones, los manejaron cuatro firmas: $140 millones a Favorite Healthcare Staffing of Overland Park, Kansas; $60 millones a Garner Environmental Services of Deer Park, Texas; $35 millones a ExecuSearch Holdings in Boca Raton; y $20 millones a NuWest Group Staffing of Bellevue, Washington.
Moskowitz dijo que los $418 millones puede resultar confuso. El sistema de contratos del estado actualiza la fecha de una orden de compra para incluir la última orden, y a menudo el total incluye servicios que se ordenaron antes de dicha fecha, dijo Moskowitz.
Moskowitz estima que hasta la fecha el estado solo ha gastado $95 millones en servicios de personal, y dijo que los gastos hasta el día de hoy alcanzan los $292 millones.
Mahon señaló que desde marzo se le ha estado pagando a 2,000 enfermeros que han viajado de diferentes ciudades, y los ha utilizado mayormente en hacer pruebas de COVID en sitios de exámenes estatales, “pero en cualquier momento que haga falta, estos enfermeros pueden pasar a trabajar en los hospitales para satisfacer las necesidades de cada cual”.
Esta semana, los hospitales han registrado una ligera disminución en el número de casos, y están esperanzados, dijo Senior, pero es demasiado temprano para poder decir hacia dónde se dirige la tendencia.
“Si esto es un estancamiento, entonces podemos sentir optimismo de que lo vamos a superar’’, dijo. “Pero si comienza a empeorar, entonces la preocupación sería mucho más grande”.
LOS PELIGROS ESCONDIDOS DEL COVID
Entretanto, Stansberry alquiló un apartamento de Airbnb en Miami pero no piensa ir a la playa. “No me siento cómoda haciéndolo, dijo. “La gente en la Florida necesita quedarse en la casa”.
El aspecto más difícil de su trabajo, dijo, no es “correr de un código a otro” ni trabajar en una atmósfera constante de crisis, sino los peligros escondidos de la enfermedad.
“Las personas cuyos pulmones han mejorado y creen que todo está bien, pero entonces sufren un derrame cerebral por el COVID porque están expulsando coágulos de sangre’’, dijo.
El público está tan enfocado en el daño en los pulmones y en las dificultades para respirar que provoca el virus, dijo, que no se da cuenta de que también se trata de una enfermedad vascular que puede causar daños en los órganos. Podemos ayudar a que los pacientes respiren mejor, pero si sufren un derrame cerebral, ayudarlos será mucho más difícil”.
El lunes, en el seminario de orientación en el Baptist Health, los enfermeros que llegaron de todos los rincones del país fueron recibidos con júbilo por el personal del hospital que les regalaron bolsas con mascarillas y líquido antibacterial.
“Todo el mundo se detenía y nos daba las gracias por haber venido’’, dijo Stansberry. “Si el personal de las unidades es solo la mitad de amistoso, estoy segura de que será una buena experiencia”.
Traducción de Jorge Posada