UM abre más de 400 casos disciplinarios relacionados a rebeldía contra reglas de COVID
La Universidad de Miami comenzó su semestre de otoño el 17 de agosto y el Decano de Estudiantes ya ha abierto más de 400 casos disciplinarios, la mayoría de ellos centrados en mala conducta relacionada con las nuevas reglas para prevenir el contagio del COVID-19.
Según un correo electrónico obtenido por el Herald que resumía una reunión del Senado de la Facultad de UM, enviado el miércoles, la universidad privada con sede en Coral Gables ha cerrado 395 casos disciplinarios, emitido 22 multas e impuesto siete suspensiones. Está investigando otros 70 casos abiertos.
En una entrevista el jueves por la tarde, Ryan Holmes, vicepresidente asociado de asuntos estudiantiles y Decano de Estudiantes, dijo que no podía confirmar cifras específicas. “Los números pueden cambiar rápidamente”, dijo.
Sin embargo, dijo que el número de casos disciplinarios representa un “aumento significativo” respecto al mismo período del año pasado.
“Si tuviera que adivinar, tal vez un buen aumento del 20%. Pero eso es de esperar durante una pandemia a medida que los estudiantes aprenden”, dijo. “No estoy sorprendido necesariamente”.
UM tiene alrededor de 17,000 estudiantes, y entre una cuarta parte y un tercio toman sus clases de forma remota, fuera de los campus.
“Dadas las circunstancias, lo estamos haciendo muy, muy bien”, dijo Holmes. “Y espero que sigamos mejorando”.
El tablero de casos de UM, que proporciona información de los últimos siete días y se actualiza diariamente, mostró que la universidad tenía 190 casos confirmados de COVID-19 desde el 20 de agosto hasta este jueves. La escuela no publica datos acumulativos de casos.
Número de casos disciplinarios relacionados con fiestas ‘casi nulo’
Holmes no pudo comentar sobre las consecuencias para los profesores, el personal, los proveedores o subcontratistas que no cumplan con los nuevos protocolos de seguridad, que incluyen máscaras obligatorias en el campus y distanciamiento social.
Para los estudiantes, dependiendo de cuán “atroz” sea la ofensa, la sanción puede variar desde una advertencia hasta libertad condicional o incluso expulsión, dijo. Aunque no proporcionó cantidades específicas para las multas, dijo: “No tenemos una multa de $1,000”.
La mayoría de las infracciones de los estudiantes están relacionadas con personas que no usan máscaras ni se mantienen a una distancia de 6 pies, dijo Holmes. El número de quejas que ha recibido su oficina relacionadas con festejos dentro o fuera del campus ha sido “casi nulo”, pero reconoció que la Oficina de Vivienda a veces lidia con esos problemas.
Según el Miami Hurricane, el periódico estudiantil de UM, al menos un video fue tendencia en las redes sociales la semana pasada que mostraba a estudiantes en parranda dentro de los dormitorios.
Con respecto a las reuniones de las las fraternidades y las sororidades, Holmes dijo que cancelaron el reclutamiento este semestre y eso ayudó.
“Creo que fue una decisión muy madura de su parte”, dijo Holmes. “Ha habido rumores (de fiestas), pero no hemos tenido ningún problema hasta ahora.”
Cualquiera puede reportar mala conducta de un estudiante dentro o fuera del campus a las autoridades administrativas. Una vez que se comunican con la Oficina del Decano de Estudiantes, el personal ahí decide si investigar. Dependiendo de las circunstancias, cada caso puede permanecer abierto desde unas horas hasta unos días. Luego los estudiantes tienen la opción de apelar su castigo.
Holmes dijo que su equipo considera el contexto de la supuesta fechoría (si la acción involucró algo menor como no usar una máscara o algo mayor como convivir con un grupo grande en una habitación pequeña). También toman en cuenta la actitud de cada estudiante.
Su oficina también compara cada caso con otros anteriores con situaciones similares porque “no quieren tomar decisiones arbitrarias o caprichosas”.
Embajadores contratados para denunciar faltas de conducta
Como parte de sus esfuerzos por contener la propagación del virus en la comunidad, la universidad contrató y capacitó a 75 estudiantes como embajadores de salud pública este verano. Su misión es llamarle la atención a cualquier persona en campus que no esté siguiendo las medidas de seguridad. Cada estudiante gana $10.15 por hora.
Ashley Phillips, una estudiante de segundo año de enfermería originaria de Georgia, dijo que trabaja en turnos de 2 a 3 horas todos los días excepto los martes y que disfruta del trabajo.
“Puede resultar un poco incómodo porque a veces la gente nos ve como policías de mascarillas, y en realidad solo somos compañeros que intentan ayudar a la comunidad”, dijo la joven de 19 años. “Pero la mayoría de la gente hace caso. A veces se rehusan, así que tengo que repetirme, pero luego lo hacen“.
Usando una camisa verde y una máscara que dice “ayuda a reducir la propagación”, Phillips dijo que ella y sus colegas patrullan el campus en las áreas asignadas, que son en su mayoría al aire libre y se consideran “zonas calientes” para el tráfico de personas. Principalmente les piden a los demás que usen sus máscaras, que usen un desinfectante de manos, que respeten la regla de la distancia de los 6 pies y que, cuando hay más de cuatro personas en una mesa, se separen.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2020, 6:00 a. m..