Ecologistas preocupados por vacuna contra COVID-19 hecha con aceite de hígado de tiburón
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
El continuo avance de la ciencia para hallar una vacuna capaz de acabar con la pandemia del coronavirus viene a expensas de otras especies: los tiburones.
Los investigadores de tiburones de Miami han dicho que les preocupa un ingrediente clave que se usa para hacer que las vacunas sean más efectivas: el escualeno, una sustancia aceitosa que se encuentra en las plantas, e incluso en la piel de los humanos, pero está muy concentrada en el hígado de los tiburones.
Usar el escualeno que se obtiene a partir del hígado de los tiburones como un refuerzo para estimular una respuesta inmunológica más fuerte a una vacuna no es exclusivo con la del coronavirus. Se ha podido comprobar que este compuesto es seguro y efectivo en millones de vacunas, sobre todo en Europa, dijo Liza Merley, inmunóloga y especialista en tiburones de la Escuela Rosenstiel de Ciencia Marina y Atmosférica de la Universidad de Miami (UM).
“No sabemos exactamente qué tiene este aceite que le permite trabajar en la forma en que lo hace”, dijo Merly.
Sin embargo, se ha visto que el escualeno en vacunas crea respuestas inmunológicas más sólidas, y hay varios candidatos que buscan la vacuna contra el COVID-19 que lo usan con ese propósito, la mayoría asociados con GlaxoSmithKline (GSK), que elabora un componente derivado de escualeno para las vacunas.
Si uno de los candidatos a la vacuna que usan dicho componente demuestra ser efectivo, podría crear una demanda mundial por escualeno que amenazaría a las poblaciones de tiburones salvajes, según Shark Allies, una organización sin fines de lucro que se dedica a proteger a los tiburones.
Shark Allies hizo un estimado crudo: harían falta unos 500,000 tiburones para producir escualeno para las miles de millones de dosis de vacunas que se necesitan para inocular dos veces a todos los habitantes del planeta. Este dato ha provocado cintillos noticiosos en todo el mundo, y ha hecho que GSK retroceda, a la vez que argumenta que el estimado es demasiado alto. La compañía, sin embargo, no quiso identificar la fuente de su escualeno, y solo dijo que se obtiene a partir de tiburones que se pescaron con otros propósitos, y eso es lo que preocupa a los expertos en tiburones.
Catherine Macdonald, bióloga de conservación marina y ecologista de la Escuela Rosenstiel, ha pronosticado que hacen falta 360,000 tiburones para producir suficiente escualeno para elaborar las miles de millones de dosis de vacunas que se necesitan.
Macdonald dijo que el número importa menos que la falta de transparencia de la industria de la pesca de tiburones, que no se regula. Se sabe que la pesca indiscriminada de tiburones ha dañado a las poblaciones salvajes, dijo Macdonald, sobre todo por la búsqueda de aletas, pero también cuando los peces se cazan para obtener el escualeno, que se utiliza comúnmente en la elaboración de cosméticos.
Una demanda súbita en escualeno podría convertirse en una gran preocupación, dijo Macdonald, en parte porque el aceite de hígado abunda más en tiburones de aguas profundas, que son vulnerables a la sobre excesiva.
Aunque GSK ha dicho que trabaja en tiburones que se pescaron para otros fines, Macdonald dijo que “pedir una mayor transparencia en la cadena de suministros es algo razonable de hacer”.
“Algunas pescas relacionadas con la producción de escualeno tienen como blanco a tiburones de aguas profundas”, apuntó Macdonald, y agregó que los ecosistemas de aguas profundas se desarrollan con muy poca interrupción natural, por lo que al afectar a las poblaciones que habitan ahí, “somos menos capaces de detectar qué efectos tendrá”.
¿POR QUE LOS TIBURONES?
Si bien el escualeno abunda en el mundo natural, los tiburones son un blanco que prefieren las industrias, ya que no hace falta mucho trabajo para purificar la sustancia del hígado de los tiburones.
“Es más fácil y más barato que si se trata de obtener escualeno de, digamos, el aceite de oliva”, dijo Mervy, que hizo su doctorado en el valor medicinal —o la falta del mismo— del cartílago de tiburón.
Como parte de su investigación, Mervy descubrió una amplia gama de productos que se derivan de los tiburones.
“Es por eso que conozco el escualeno tan bien”, dijo. “Pero si se les pregunta a estas compañías cómo obtienen esta sustancia, son realmente reacios de hablar del tema”.
Existen formas sostenibles de obtener escualeno de los tiburones, dijo Mervy, como obtenerlo de la especie de tiburones mielga, que se pesca mucho. Estos métodos tienen un impacto ecológico menor que el de otras especies de tiburones que no abundan tanto y se buscan para obtener el escualeno.
Mervy dijo que los países escandinavos, en particular, se conocen por pescar tiburones de profundidades para obtener el escualeno. Macdonald, la otra investigadora de UM, dijo que el ADN que se obtiene de especies amenazadas de tiburones se ha podido identificar en productos cosméticos que utilizan escualeno, entre ellos, productos que afirman ser veganos.
El escualeno se emplea en un sinfín de productos cosméticos y para el cuidado de la piel, como humectantes, lápiz labial, protectores solares, aceites de baño, maquillaje líquido, maquillaje para los ojos, cremas para el cuerpo, etc.
Debido a la falta de transparencia en la cadena de suministro, dijo Mervy, “no se debe incentivar ni agregarle valor a un tiburón muerto si no hay que hacerlo”.
“El cartílago de tiburón no tiene valor en la medicina para los humanos, de modo que es algo malo”, dijo Mervy. “En el caso del escualeno es un poco más complicado, ya que potencialmente se puede utilizar en este tipo de medicina”.
ENCONTRAR UNA ALTERNATIVA
La polémica inicial sobre si el uso del escualeno que se deriva de tiburones para elaborar vacunas contra el COVID podría provocar la matanza de medio millón de tiburones pierde de vista el matiz de la situación, dijo Stefanie Brendl, fundadora y directora ejecutiva de Shark Allies, el grupo conservacionista que dio a conocer el estimado que condujo a la cobertura de la noticia.
Brendl dijo que dudó que Shark Allies opinara sobre el escualeno que se deriva de tiburones, ya que no quería que se interpretara como una cuestión crucial de salud pública. Sin embargo, la organización, dijo Brendl, tiene que “adelantarse a un problema que podría conducirnos a una dirección realmente mala”.
“¿Se trata de un obstáculo insalvable? ¿Acaso debemos luchar contra las vacunas para el COVID cuando tenemos tantos otros problemas? No”, dijo Brendl. “Pero no queremos convertirlo en otro obstáculo”.
El grupo de Brend ha identificado a Amyris, una compañía que fabrica un componente a partir de escualeno que se deriva de plantas para vacunas que se podrían regular de la misma forma que el escualeno que se obtiene de tiburones por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), como una alternativa a potencial para productos derivados de tiburones.
“Hemos tratado de descartar cualquier excusa: no es diferente, sino que se puede hacer con plantas que se pueden cosechar a la escala que uno quiera: se trata de una cadena de suministros segura”, dijo Brendl.
Aunque GSK ha afirmado que la cantidad de escualeno que hace falta para elaborar las dosis de vacunas contra el COVID es una “proporción muy pequeña del escualeno obtenido de animales que se usa a nivel mundial”, dijo también que está “explorando minuciosamente el potencial para fuentes alternativas de sus materias primas siempre que sea posible”.
“Estos trabajos incluyen la exploración de fuentes de escualeno que no se obtienen de animales para el uso futuro en el proceso de elaboración”, dijo la compañía en un comunicado.
Macdonald reconoció que no es una experta en vacunas, pero dijo que no ha encontrado ningún motivo convincente por el cual las compañías farmacéuticas no puedan cambiar para el escualeno a partir de plantas, cuyo costo, dijo, sigue siendo bajo, al tiempo que efectivo, y no presenta obstáculos regulatorios adicionales.
Dado las amenazas al medio ambiente marino de la Bahía de Biscayne de ecosistemas de aguas profundas, Macdonald dijo que el escualeno derivado de plantas era una causa que debería fácilmente dejarse atrás.
“No hay muchas ocasiones en que puedo enfrentarme a un problema de conservación marina, y pensar que en realidad, esto parece solucionarse con facilidad”, dijo la experta.
Traducción de Jorge Posada