Coronavirus

Casa Blanca estudia restricciones de viajes nacionales debido a aumento de mutaciones del virus

La administración del presidente Joe Biden estudia imponer restricciones de viaje nacionales, incluso en la Florida, temerosa de que las mutaciones del coronavirus amenazan con echar atrás el progreso logrado contra la pandemia.

Los brotes de nuevas variantes, como la altamente contagiosa y llamada cepa británica, además e otras en Sudáfrica y Brasil que preocupan los científicos, contra las cuales las vacunas en el mercado quizás no sean tan efectivas, han dado urgencia a una revisión de las posibles restricciones de viaje dentro de Estados Unidos, dijo un funcionario federal.

La variante británica, oficialmente llamada B.1.1.7, ha explotado recientemente en Florida, donde se ha identificado más de un tercio de todos los casos en Estados Unidos.

La Casa Blanca y las conversaciones interinstitucionales sobre posibles restricciones de viaje no son específicas a la Florida, pero generalmente abordan la mejor manera de mitigar la propagación de variantes que parecen estar surgiendo en un número selecto de estados, entre ellos California.

“Hay conversaciones activas sobre lo que podría ayudar a mitigar la propagación aquí, pero tenemos que seguir los datos y lo que va a funcionar. Hicimos esto con Sudáfrica, lo hicimos con Brasil, porque obtuvimos una guía clara”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.

“Pero estamos teniendo conversaciones sobre cualquier cosa que ayude a mitigar la propagación”, dijo el funcionario, refiriéndose a las discusiones sobre nuevas restricciones de viaje.

Dos funcionarios del gobierno federal subrayaron que no hay anuncios de políticas inminentes y que cualquier medida para restringir los viajes o imponer nuevas medidas de salud se tomaría en asociación con los gobiernos estatales y locales.

“No se han tomado decisiones, pero ciertamente estamos teniendo conversaciones”, dijo el funcionario de la Casa Blanca, señalando la orientación actual de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), que aconseja viajar solamente por necesidades urgentes.

“Esto es una guerra y estamos en batalla con el virus. La guerra es desordenada e impredecible, y todas las opciones están sobre la mesa”, dijo el funcionario de la Casa Blanca.

Industria de viajes conversa con los CDC

Los ejecutivos y otros representantes de una industria de viajes devastada por la pandemia están en conversaciones con funcionarios de los CDC sobre posibles nuevas medidas, y mencionan especial preocupación por un posible requisito de pruebas de COVID en los vuelos nacionales.

“Las variantes son ciertamente preocupantes y creo que la incertidumbre ha colocado otras propuestas sobre la mesa”, dijo Tori Emerson Barnes, vicepresidente ejecutivo de Asuntos Públicos y Políticas de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, que ha estado en contacto con funcionarios de la administración de Biden sobre el asunto.

En su primer día completo en el cargo, el presidente Joe Biden ordenó a los CDC, el Departamento de Transporte y al Departamento de Seguridad Nacional que redactaran “rápidamente” una lista de recomendaciones sobre “cómo sus respectivas agencias pueden imponer medidas adicionales de salud pública para los viajes nacionales”.

En los últimos días, el secretario de Transporte, Pete Buttigieg, y la directora de los CDC, Rochelle Walensky han dicho que están examinando si requieren pruebas COVID-19 para los viajeros en vuelos nacionales, un movimiento que ha sacado la oposición de los ejecutivos de aerolíneas.

“Habíamos impulsado el uso obligatorio de la mascarilla, así que nos complace mucho ver que la administración de Biden emitió una orden ejecutiva que obliga el uso de la mascarilla en espacios generales y en los aviones. Eso es absolutamente crítico”, dijo Barnes. “Tenemos algunas preocupaciones en torno a la idea de un requisito de pruebas en los vuelos nacionales, porque no solo requeriría un aumento del 42% en la capacidad de pruebas en todo el país, sino que realmente no es factible ni eficaz”.

Aunque los casos de COVID-19 en la Florida han bajado en las últimas semanas, la variante británica se ha propagado rápidamente en el estado durante ese tiempo. Ahora representa 15% de los nuevos casos en la Florida, según cálculos de un equipo de investigadores que modelan el aumento de casos de la variante en todo el país, en comparación con aproximadamente 1% a principios de enero.

El gobernador Ron DeSantis ha mantenido la economía abierta incluso cuando el virus y sus variantes se propagan. Al principio de la pandemia, emitió una orden ejecutiva que exigía que los viajeros de Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey se aislaran durante 14 días, orden que fue anulada en agosto.

DeSantis contra restricciones de viaje, pruebas para viajes aéreos

En respuesta a este información, Meredith Beatrice, portavoz de DeSantis, dijo que el gobernador “se opone a las restricciones de viaje y no cree que las pruebas diagnósticas deban ser un requisito previo para los viajes aéreos nacionales”.

William Lee, coautor de un estudio que modeló la entrada y propagación de la cepa B.1.1.7 en Estados Unidos, dijo que espera que la prevalencia se duplique entre casa 7 y 10 días en la Florida. Su equipo de investigadores observará de cerca para ver si la información genética indica que los brotes de la variante británica en otros estados fueron provocados por viajeros que regresaban de vacaciones en la Florida.

Walensky dijo la semana pasada que la variante B.1.1.7 ahora parece representar entre 1% y 4% de los nuevos casos a nivel nacional, pero su presencia está desequilibrio en ciertas áreas, sin especificar.

“No creemos que las variantes se distribuyan por igual en todo el país en este momento”, dijo. Las principales aerolíneas han aumentado los vuelos a la Florida en las últimas semanas y hay señales de que el mercado de viajes está repuntando, mientras que los viajes de negocios siguen deprimidos.

No está claro si las restricciones de viaje serán efectivas, ya que una intervención y su implementación ahora podría equivaler a “cerrar la puerta del establo una vez que el caballo está afuera”, dijo Robert

Bednarczyk, experto en salud pública y profesor asistente en la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory, dijo que variante B.1.1.7 ya se ha extendido a 34 estados, aunque está más concentrada en lugares como la Florida y California.

“Con solo una pequeña fracción de muestras analizadas para detectar mutaciones específicas, esto probablemente está subestimando el nivel de propagación”, dijo Bednarczyk. “Además de lo que hemos estado pidiendo a la población —uso de mascarillas, distanciamiento, evitar grandes reuniones— creo que la gente debería decidir no viajar, especialmente a los destinos turísticos, donde hay una mayor probabilidad que la enfermedad se propague a individuos que pueden llevarla a más lugares”.

Las restricciones de viaje podrían ralentizar la propagación de

Pero incluso si es demasiado tarde para detener la propagación de la variante, una restricción de viaje podría al menos retrasar su exportación, dijo Stephen Kissler, experto en Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.

Kissler dijo que la llegada de las vacunas ha dado a las autoridades de salud pública un incentivo adicional para imponer restricciones de viaje, que solo ralenticen la propagación de la variante, porque les da mayor tiempo para proteger a las personas del virus antes que se infecten.

“En este momento estamos en una carrera con el virus tratando de vacunar a la gente lo más rápido posible, y la cepa B.1.1.7 es una de las amenazas más graves”, dijo.

Los funcionarios federales han restringido los viajes nacionales para individuos con enfermedades infecciosas en el pasado, pero una amplia restricción a una población más grande que podría haber estado expuesta sería algo nuevo.

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha sostenido durante mucho tiempo que los estadounidenses tienen el derecho constitucional de viajar entre los estados, incluyendo un caso de 1941 que derrotó un intento de California de prohibir la entrada de migrantes económicos al estado.

Pero las autoridades federales tienen autoridad para restringir los viajes entre los estados durante una pandemia, según la Ley del Servicio de Salud Pública, que usa un lenguaje de una ley de 1890 que permite al gobierno federal hacer cumplir regulaciones para prevenir la propagación de enfermedades transmisibles “de un estado o posesión en cualquier otro estado o posesión”.

Por lo general, los CDC solo usan esa autoridad sobre personas que han dado positivo o probablemente han estado expuestas a una enfermedad transmisible, como una lista de “no embarcar” para viajar por aire a personas con tuberculosis o sarampión. El organismo históricamente no ha aplicado el estatuto a amplias franjas de la población que pueden estar en riesgo.

Puede que sea hora de que eso cambie, dijo Polly Price, profesora de Derecho y Salud en la Universidad Emory.

“En una pandemia, si algún estado falla, todos los estados fracasan”, dijo Price. “Creo que la autoridad está ahí para imponer algún tipo de restricciones federales de viajes nacionales basadas en si un estado amenaza con propagar enfermedades contagiosas a otro estado”, como hacer cumplir un período de cuarentena nacional para los viajeros procedentes de estados donde un cierto porcentaje de la población es positivo de estas variantes.

Es una pregunta abierta si los tribunales respetarían amplias restricciones federales a los viajes nacionales.

“Todo esto es territorio desconocido. Es posible, pero es totalmente desconocido”, dijo Meryl Chertoff, profesora adjunta de la Facultad de Leyes de la Universidad Georgetown.

Es probable que los tribunales examinen más favorablemente las medidas que se aplican a personas específicas sospechosas o confirmadas de tener la enfermedad, o a un grupo fácil de identificar de viajeros, dijo.

La justificación legal para una restricción de viajes a habitantes de todo un estado —algo conocido en los círculos legales y epidemiológicos como un “cordón sanitario”— tendría que cumplir requisitos muy elevados.

“Esa es una restricción muy severa a la libertad personal”, dijo Chertoff. “Si uno llegara eso a los tribunales, la es: ¿No hay un medio menos restrictivo para lograr ese objetivo?”

Más allá de las cuestiones jurídicas, hay consideraciones políticas y de salud pública. Kissler, el epidemiólogo de Harvard, dijo que los riesgos de una relación adversaria entre la administración de Biden y DeSantis son reales.

“Probablemente hay algunas razones epidemiológicas para imponer restricciones de viaje, pero por supuesto, la Epidemiología es solo una parte de la ecuación”, dijo Kissler. “Buena parte de la Epidemiología se basa en la confianza y la presunción de buena voluntad. Si eso no es válido, lo demás tampoco”.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2021, 6:43 p. m..

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