Baja el ritmo de la vacunación en Miami debido a exigencias de justificación médica
En Miami-Dade, el condado más poblado de la Florida, el ritmo de la vacunación contra el COVID se ha desacelerado porque los grandes centros de vacunación estatal siguen reglas estrictas, que hacen cumplir policías armados a la entrada.
A lo largo de marzo, el suministro de vacunas ha aumentado, pero los estrictos mínimos de edad emitidos por el gobernador Ron DeSantis se han mantenido, a excepción de las personas médicamente vulnerables, que pero están obligadas a que un médico les firme una justificación para poder vacunarse.
Otros requisitos de documentación han planteado sus propios desafíos. Durante los últimos días del centro móvil de vacunas del gobierno federal en North Miami Beach, a una mujer de 86 años la rechazaron por no tener prueba de residencia en la Florida.
Los indocumentados, como los trabajadores agrícolas a los que DeSantis culpó de los picos del COVID en junio, podrían ver a la policía uniformada y sencillamente no ir a los centros de vacunación, dijeron expertos en salud pública. Y a pesar de tener la cuarta tasa más alta de personas sin sin seguro médico en el país (14% antes de la pandemia), la Florida ha implementado una política rígida de exigir la justificación de un médico para las personas vulnerables mientras mantiene los requisitos de edad en vigor hasta marzo.
Más allá de ralentizar el ritmo, Alison Yager, directora ejecutiva del proyecto sin fines de lucro Florida Health Justice Project, dijo que las políticas tienen el potencial de crear grandes grupos de personas no inmunizadas.
“Cualquier paso que tomemos que transmita un mensaje de exclusividad, con eso le decimos a muchos: ‘Este lugar no es para ti’. En su lugar deberíamos abrir las puertas de par en par”, dijo Yager.
La política de justificaciones médicas se ha aplicado en todos los sitios de vacunación estatales apoyados por el gobierno federal en Miami-Dade, donde unas cuatro de cada 10 personas no tienen acceso regular a la atención médica, según una encuesta local. Policías uniformados patrullan los sitios, que se han establecido en áreas donde muchos indocumentados trabajan y viven.
Aunque esas normas están destinadas a proteger la campaña de vacunación del turismo médico o de los que se hacen pasar por enfermos para no hacer fila, también podrían ser responsables de frenar el ritmo de vacunación en el sur de Florida, donde los megacentros estatales han visto disminuir el tráfico en las últimas semanas, dijeron expertos en salud pública.
También han estimulado anuncios en Instagram y publicaciones en redes sociales de médicos que buscan aprovechar la prisa por una vacuna, con precios que van de $100 a $400 para visitas de telesalud, destinados a atraer a personas sin médicos.
Mientras tanto, las clínicas de salud locales para personas con seguro insuficiente o sin seguro contactadas por el Miami Herald dijeron que estaban aceptando nuevos pacientes para ser evaluados para recibir potencialmente la justificación médica para la vacuna, pero prácticamente todos estaban cobrando por el servicio.
Ni la oficina del gobernador ni el Departamento de Salud tomaron una posición sobre si los médicos que cobran a las las personas sin seguro por los formularios de vacunación cuando el Miami Herald les preguntó.
Un portavoz del Departamento de Salud se limitó a responder que los médicos estaban sujetos a la regulación de la agencia y que revisaría cualquier queja presentada contra los que cobran por la justificación médica.
El promedio de siete días de personas que recibieron la primera dosis de la vacuna en Miami-Dade alcanzó su punto máximo el 11 de marzo con poco menos de 6,200, según datos del condado. Para el lunes 15 de marzo, la media había bajado a unos 5,700 por día.
En general, la inoculación sigue batiendo récords en Miami-Dade. Si se agrega la segunda dosis, el 13 de marzo el promedio diario cruzó la marca de 10,000 diarios por primera vez. Eso es más que el ritmo establecido durante la pausa en el suministro que Miami-Dade vio a finales de febrero, cuando el total de vacunas promedió menos de 4,000 diarias, según datos diarios de vacunación publicados por Miami-Dade.
Los informes estatales diarios de Miami-Dade suelen mostrar un mayor volumen de vacunación. No está claro por qué los dos conjuntos de números difieren.
A medida que ha bajado la cantidad de personas que acuden a los centros de vacunación en Miami-Dade, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, ha pedido repetidamente al gobernador que amplíe la elegibilidad y ha levantado las restricciones en los sitios de vacunas administrados por el condado, yendo en contra de las reglas estatales.
Con respecto a la política que requiere el consentimiento de un médico para vacunar a las personas médicamente vulnerables, funcionarios de salud pública han dicho que los funcionarios gubernamentales deben evitar las políticas que establecen barreras de acceso para las personas de bajos ingresos.
Una alternativa a justificaciones médicas, por ejemplo, es la “autocertificación” o “autoverificación”, que esencialmente confiar en que las personas digan las verdad sobre su estado de salud y tomarles la palabra.
Esa política ya ha sido adoptada por Jackson Health System, el hospital público de Miami-Dade, que abandonó l;a norma de las justificaciones médicas después de escuchar comentarios de que era demasiado oneroso para las personas de bajos ingresos.
Al mantener normas más estrictas incluso a medida que la oferta se amplía, la Florida está ralentizando sus esfuerzos de vacunación y perdiendo terreno en una carrera contra las variantes de COVID de rápida propagación que se afianzan, dicen expertos en salud pública. Eso es especialmente urgente en la Florida, donde ha aumentado la cantidad de vasos con variantes del virus. La Dra. Rebecca Weintraub, profesora asistente en el Departamento de Salud Global y Medicina Social de la Escuela de Medicina de Harvard, ha estado abogando por la autocertificación desde enero.
“La idea es bajar la valla para la equidad, no agregar pasos al proceso”, dijo Weintraub. “El objetivo de vacunar al público lo más rápido posible es que disminuimos la capacidad del virus para replicarse en la comunidad, disminuir las variantes y maximizar la capacidad de la vacuna”.
DeSantis emitió la orden ejecutiva a principios de marzo, exigiendo que las personas médicamente vulnerables por debajo del mínimo de edad —bajó de 65 a 60 años la edad mínima esta semana— llenen un formulario del Departamento de Salud de Florida firmado por un médico para tener acceso a la vacuna.
Si alguien en los márgenes del acceso a la atención médica decidiera que el precio de $100 para una cita valía la pena, dijo Yager, todavía tendría que encontrar tiempo para establecer una cita en una clínica que probablemente esté abrumada, y encontrar el tiempo libre del trabajo para ir al médico.
“Luego, después de haber pasado por todo eso solo para obtener el formulario, uno todavía tiene que pasar por el proceso de encontrar una cita de vacunación”, dijo Yager. “Así que eso es solo la parte A de un proceso de dos pasos, y ya sabemos que la Parte B está llena de obstáculos para acceder a la vacuna”.
Los redactores Douglas Hanks, del Miami Herald, y Jimena Tavel, de el Nuevo Herald y el Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de marzo de 2021, 8:21 a. m..