La eficacia del 95% de las vacunas COVID no significa que exista riesgo de infección del 5%. La razón
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
A medida que más estadounidenses se vacunan contra el COVID-19, existe cierta confusión sobre hasta qué punto las vacunas protegen contra la enfermedad.
Según pruebas clínicas, las vacunas Pfizer y Moderna, por ejemplo, tienen tasas de eficacia de cerca de 95 por ciento contra los síntomas del COVID-19 en exámenes de laboratorio.
¿Acaso eso quiere decir que cinco por ciento de las personas que se vacunan podrían enfermarse?
No, como tampoco significa que las personas vacunadas tengan un cinco por ciento de posibilidades de contraer el COVID-19 ni que el 95 por ciento de los que se vacunan estén protegidos contra la infección. Los que sugieren las estadísticas es que el riesgo de infección después de vacunarse es realmente mucho menor.
La eficacia habla sobre la reducción del riesgo, de modo que los que se inmunizan con la vacuna de Pfizer o Moderna tienen alrededor de un 95 por ciento menos de posibilidades de contraer el COVID-19 en comparación con los que no se los que se vacunan.
¿Todavía tiene confusión? Analice lo siguiente.
“Si usted se pudiera clonar a sí mismo, y tiene una versión suya que está vacunada y otra una versión que no lo está, entonces la versión vacunada tiene un 95 por ciento de posibilidades menos de enfermarse”, le dijo a Bloomberg, Natalie Dean, que trabaja como estadística biológa de la Universidad de la Florida (UF), y se especializa en enfermedades infecciosas.
Aproximadamente unas 36,000 personas participaron en las últimas pruebas clínicas con la vacuna de Pfizer, en las que la mitad se vacunó y a la otra mitad se le inyectó un placebo. En total, 170 personas mostraron síntomas del COVID-19: 162 en el grupo del placebo y ocho en el grupo que se vacunó.
De modo que, en realidad, la posibilidad de tener en el síntomas del COVID-19 tras la vacunación es de 0.04 por ciento (no el cinco por ciento) después que se divide el número de personas vacunadas que se enfermaron con el número total de los vacunados.
Sin embargo, incluso esta explicación puede resultar confusa, de acuerdo con el Dr. Akiko Iwasaki, virólogo de la Universidad de Yale.
“Si uno no está seguro de que las 18,000 personas estuvieron expuestas al virus, entonces sí, la eficacia de la vacuna sería increíble, ¿no? Pero no lo están”, le dijo Iwasaki a Business Insider. “Por esto es que tenemos que comparar la verdadera vacuna con el placebo, ya que la vacuna del placebo es lo que nos dice cuánta exposición e e infección podría haber, si no estuvieran vacunados”.
Es más útil comparar a las ocho personas que se infectaron después de vacunarse con las 162 que se enfermaron sin una vacuna.
“De ahí es de donde viene ese 95 por ciento”, dijo Iwasaki.
El mismo proceso se aplica a la vacuna de Moderna y a la vacuna de Johnson & Johnson que solo necesita una dosis.
Ello convierte a las vacunas Pfizer y Moderna es “unas de las vacunas más efectivas que tenemos”, le dijo a Live Science, Brianne Barker, viróloga de la Universidad de Drew, en New Jersey.
En comparación, la vacuna de la gripe tiene una efectividad de entre 40 y 60 por ciento, en dependencia de la versión del virus que circule en un año dado, dijeron los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Sin embargo, la vacuna de la gripe evitó alrededor de 7.5 millones de enfermedades, 105,000 ingresos, y 6,300 muertes durante la temporada de 2019-2020.
La vacuna de Johnson & Johnson contra el COVID-19 es tan efectiva a la hora de prevenir infecciones severas de COVID-19, cuando se compara con otras variantes del coronavirus, dicen los expertos. Sin embargo, no es fácil entender por qué la vacuna tiene una tasa de eficacia menor (72 por ciento) entre los norteamericanos cuando se compara con las vacuna de Pfizer y Moderna.
Pfizer y Moderna terminaron sus pruebas clínicas antes de que las variantes surgieran en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.
Aunque las pruebas clínicas nos dan las tasas de eficacia de las vacunas, no revelan la “efectividad” de la inmunización, que es el cómo las vacunas protegen contra el COVID-19 en el mundo verdadero fuera del laboratorio. Sin embargo, nuevas evidencias sugieren que las vacunas están trabajando bien ahora que millones de personas se han vacunado.
Un estudio del CDC que apareció la semana pasada concluyó que el riesgo de infectarse de coronavirus disminuyó en un 90 por ciento dos semanas después de haber recibida la segunda y última dosis de la vacuna de Pfizer o Moderna, y en 80 por ciento dos semanas después de una sola dosis entre los casi 4,000 empleados de la salud, rescatistas y otros trabajadores esencial en seis estados.
En general, el estudio indica que las vacunas pueden prevenir tanto las infecciones asintomáticas como las que muestran síntomas entre las personas que se vacunaron.
Traducción de Jorge Posada
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de abril de 2021, 3:46 p. m..