Coronavirus

Dentro de la escuela de Miami que dijo a los profesores que no se vacunaran

Mucho antes de que la Centner Academy de Miami provocara un revuelo nacional al decir a los profesores que no se vacunaran contra el COVID-19, en contra de todos los consejos científicos creíbles, la pareja fundadora de la escuela estaba decidida a hacer las cosas exactamente como querían, para bien o para mal.

Comenzó con la primera jornada de puertas abiertas de la academia, cuando David y Leila Centner pidieron a los invitados no solo que se limpiaran los pies, sino que envolvieran las suelas de sus zapatos en plástico autoadherible. Y continuó con la apasionada promesa de convertir a los estudiantes en “ninjas emocionales” y con las cubiertas sobre las ventanas para evitar la posible radiación de las torres de telefonía móvil 5G. (“No se ha relacionado causalmente ningún efecto adverso para la salud con la exposición a las tecnologías inalámbricas”, según la Organización Mundial de la Salud.) Luego estuvieron los acuerdos de confidencialidad exigidos a los empleados que quisieron renunciar o a los padres que quisieron retirar a sus hijos. Y los esfuerzos por convencer al personal de cómo votar en las elecciones presidenciales. Y la invitación al antivacunas Robert F. Kennedy Jr. para que se dirigiera a la comunidad escolar. Y las constantes exhortaciones contra el uso de mascarillas.

En todo ello, Leila Centner, que dirige las operaciones diarias de la escuela, era omnipresente, y los profesores temían que los estuviera vigilando a través de un amplio sistema de cámaras, dijeron un empleado actual y tres ex empleados.

Así que cuando Centner envió un correo electrónico la semana pasada advirtiendo al personal de los dos campus de la escuela privada que no se vacunara contra el coronavirus –difundiendo en el proceso información errónea sobre la seguridad de los medicamentos y despertando dudas sobre si la escuela está violando los derechos de los empleados a buscar asistencia sanitaria–, pocos se sorprendieron.

“Siempre hablaba de médicos que parecían marginales. Y había todos esos correos electrónicos extraños: ¿Son las mascarillas realmente buenas para el progreso mental de los jóvenes?”, dijo Greg Tatar, padre de un alumno de primer grado. “Gritaban republicano, Trump, anti-COVID. Todas las noticias raras que verías entre las 8 p.m. y las 11 p.m. en Fox”.

David Centner, a la izquierda, y Leila Centner, a la izquierda del centro, cortan la cinta en la gran inauguración de la Centner Academy en el Design District, el 21 de agosto de 2019.
David Centner, a la izquierda, y Leila Centner, a la izquierda del centro, cortan la cinta en la gran inauguración de la Centner Academy en el Design District, el 21 de agosto de 2019. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

A pesar de las excentricidades de Centner, Tatar estaba satisfecho con la educación que recibía su hijo, con quiroprácticos, entrenadores de mindfulness y un chef personal que preparaba comidas orgánicas, sin gluten ni azúcar. Los gritos y los tiempos muertos estaban prohibidos. La escuela priorizaba el bienestar emocional, la inmersión lingüística –en mandarín, francés, español, italiano y alemán– y la salud física y la nutrición.

Pero disuadir de una vacuna aprobada por las autoridades sanitarias federales fue demasiado lejos. “Es nuestra política, en la medida de lo posible, no emplear a nadie que haya recibido la inyección experimental COVID-19 hasta que se conozca más información”, escribió Centner en un correo electrónico a los padres el lunes.

Ante el temor de que la escuela consciente de la salud pudiera infectarles a ellos y a sus hijos con un peligroso virus, los padres bombardearon a los medios noticiosos con quejas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) afirman que las vacunas contra el COVID-19 son “seguras y eficaces” y que millones de estadounidenses las han recibido “bajo el control de seguridad más intenso en la historia de Estados Unidos”.

“La gente le cree porque está en una posición de poder”, dijo Tatar. “Yo realmente no quiero que ella despida a todos los profesores con sentido común y conserve a los profesores que están creyendo y alimentando estas noticias científicas falsas. ... Lo que ella está haciendo es totalmente insensato, irracional y peligroso”.

También pudiera ser ilegal.

Mark Richard, un abogado que representa a United Teachers of Dade y United Faculty of Miami-Dade College, dijo que una política que prohíbe a los empleados ponerse la vacuna pudiera violar la Americans with Disabilities Act, ya que interfiere con el derecho a recibir tratamiento médico, especialmente para los empleados que están en mayor riesgo.

“Sería como si un paciente con cáncer no recibiera quimioterapia”, dijo.

El abogado laboral Lowell Kuvin estuvo de acuerdo en que la ADA cubriría el derecho de los empleados a ser vacunados.

“Creo que sería definitivamente una demanda fácil de presentar. Equivale a decir que no queremos que trabajen para nosotros personas que tienen diabetes porque tienen que inyectarse insulina”, dijo. “¿Cuál es la diferencia?”

La escuela ha recibido fondos públicos, incluyendo un préstamo del Payroll Protection Program relacionado con el COVID de $ 804,000 en abril de 2020 que no tiene que ser devuelto.

Ex profesores y padres actuales dijeron al Herald que el escándalo de las vacunas encajaba en un patrón de comportamiento de los Centner que describieron como salido directamente de una “secta”. Dijeron que la pareja no impuso las precauciones de salud y seguridad adecuadas durante la pandemia, como la imposición del uso de mascarillas, y que difundió continuamente información médica errónea que rayaba en el adoctrinamiento.

El Herald entrevistó a 10 profesores y padres antiguos y actuales críticos de la escuela. Pocos quisieron declarar oficialmente, pero corroboraron sus respectivos relatos. Los profesores temían las represalias; a los padres les preocupaba que pudieran enfrentarse a acciones legales o que sus hijos fueran condenados al ostracismo en la escuela.

“Convirtió a la escuela que todos amábamos en su propia plataforma de teoría de la conspiración”, dijo un padre.

Leila Centner junto al gobernador de Florida Ron DeSantis y el ex candidato a la alcaldía del condado de Miami-Dade Steve Bovo.
Leila Centner junto al gobernador de Florida Ron DeSantis y el ex candidato a la alcaldía del condado de Miami-Dade Steve Bovo. Instagram Courtesy

Aun así, muchos otros padres y profesores se apresuraron a defender a la academia, un refugio de entre $15,000 y $30,000 al año para quienes creen que el antídoto contra el virus está en la nutrición y el bienestar y que las mascarillas son ineficaces. Celebraron la libertad que encontraron en la elección de llevar o no una mascarilla, o de vacunarse o no, diciendo que tenían más miedo a la vacuna que al virus. Y elogiaron a Leila Centner como una visionaria con las agallas para dar a conocer sus puntos de vista.

“Esta es una de las únicas escuelas en las que no ha habido uso de mascarillas, ni distanciamiento social”, dijo un padre que no quiso que se publicara su nombre. “En comparación con todas las demás escuelas de la zona y de todo el país, nos proporcionó una buena opción porque los beneficios sociales ... superaron el riesgo de COVID”.

“Esta mujer es una heroína”, añadió.

Los Centner hicieron una fortuna cuando su empresa con sede en Nueva York, Highway Toll Administration, fue adquirida por una multimillonaria firma de capital privado en 2018.

Se reubicaron en un condominio de penthouse en Miami Beach y se sumergieron entre los actores de poder del sur de la Florida, contribuyendo con un millón de dólares al fondo de reelección del presidente Donald Trump, así como con decenas de miles al gobernador Ron DeSantis y a los republicanos locales. Leila Centner se unió al consejo de la Adrienne Arsht Center Foundation, y la pareja hizo una importante donación a un refugio para mujeres sin hogar en Miami.

Pero su objetivo siempre fue abrir una escuela adecuada para sus hijas pequeñas. Las opciones locales simplemente no estaban a la altura.

“Un recorrido tras otro, nada de esto me satisface realmente”, dijo Leila Centner al Herald en 2019.

El preescolar de tres plantas de Centner Academy está situado en el Design District, la meca de las compras de lujo de Miami.
El preescolar de tres plantas de Centner Academy está situado en el Design District, la meca de las compras de lujo de Miami. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

Ahora su sueño está siendo atacado.

A través de una portavoz, Centner defendió el hecho de pedir a sus empleados que no se vacunaran, o que se arriesgaran a perder sus empleos.

Sus respuestas se basaron en lo que los expertos en salud pública dicen que es una peligrosa información errónea de que las vacunas contra el COVID-19 no son seguras ni eficaces.

Ella dijo que ningún profesor o familia se había marchado como resultado de esta política. También negó las acusaciones de vigilar al personal a través de cámaras o de utilizar acuerdos de confidencialidad para que las familias y los profesores que se retiran de la academia, que cuenta con casi 300 alumnos entre su centro preescolar en el Design District y una escuela primaria y secundaria en Edgewater.

“La Centner Academy es la primera escuela de la felicidad en Estados Unidos”, escribió Centner. “Nos basamos en las últimas investigaciones en los campos de la atención plena, la inteligencia emocional y la ciencia de la felicidad”.

En un correo electrónico, David Centner dijo que la escuela nunca alentó a los estudiantes a no usar mascarillas, pero dijo que “muchos estudiantes y profesores se quejan de dolores de cabeza, mareos y náuseas, y otras dolencias al usar mascarillas todo el día .... [y] tomamos la decisión de no imponer estrictamente” su uso.

Las cámaras, dijo, son por seguridad.

‘Es una secta’

Una profesora se presentó emocionada a su primer día de capacitación en la Centner Academy en agosto de 2020.

Luego vio a pocas personas que llevaban una mascarilla o practicaban el distanciamiento social.

Algunos de sus nuevos colegas, que vivían en casas proporcionadas por los Centner, dijeron que estaban nerviosos por usar mascarillas, por miedo a cruzarse con sus jefes.

“Se sentía realmente como una secta ... Todavía me mantiene despierta a veces porque fue muy perturbador”, dijo la profesora, que renunció poco después. “Leila Centner es la única responsable de obligar a la gente de la comunidad de Miami a no llevar mascarillas por dinero y poder”.

Cuando un reportero del Herald recorrió el campus en 2019, Leila Centner dijo que el preescolar en el Design District tenía 135 cámaras, con muchas colocadas en las aulas. El gran número de cámaras llevó a los maestros a temer que fueran vigilados.

Niños de Big Brothers Big Sisters de Miami en una
Niños de Big Brothers Big Sisters de Miami en una PHOTO COURTESY OF DAVID AND LEILA CENTNER FAMILY FOUNDATION

Centner no se limitaba a vigilar su escuela, sino que también parecía querer controlar lo que pensaban los empleados y por quién votaban, dijeron varios ex profesores.

Dijeron que se sintieron presionados para unirse a un chat grupal de WhatsApp llamado “El conocimiento es la clave”, en el que Centner compartía videos de teorías de la conspiración y enlaces de redes sociales a ciencia falsa, como un video del defensor antivacunas Rashid Buttar. (David Centner negó que alguien haya sido presionado para unirse al grupo.)

Una profesora dijo que Leila Centner dijo a los empleados que votaran por Trump porque “Biden quiere vacunar a todos”.

Dos semanas después de que comenzaran las clases en septiembre, una madre de dos estudiantes de la Centner Academy dijo que Centner se acercó a ella y le dijo que la mascarilla que llevaba era ineficaz y que estaba inhalando productos químicos.

La madre dijo que recibía constantes correos electrónicos sobre las discusiones contra la mascarilla.

“Es una secta”, dijo la madre. “No está cerca de ser una escuela”.

Mujeres acogidas en la Lotus Village de Overtown se capacitarán para trabajar en hostelería y restauración en el David y Leila Centner Culinary Center, gracias a una subvención multimillonaria y plurianual.
Mujeres acogidas en la Lotus Village de Overtown se capacitarán para trabajar en hostelería y restauración en el David y Leila Centner Culinary Center, gracias a una subvención multimillonaria y plurianual. Lotus House

La oposición de Centner a las mascarillas parece provenir de una inmersión en medios de extrema derecha y sitios web de conspiración.

Su Instagram está repleto de información errónea y teorías conspiratorias desacreditadas sobre el COVID-19.

Una de sus publicaciones sugiere que “miles de mujeres están experimentando el desprendimiento de su revestimiento uterino” por estar cerca de personas vacunadas. (No hay pruebas científicas que respalden esta afirmación. Las vacunas no son contagiosas.)

Instagram ha puesto una marca de alerta en varias de las publicaciones de Centner por difundir “información falsa”.

En Tallahassee, el senador estatal demócrata Jason Pizzo propuso el jueves una enmienda que prohibiría a las empresas, los gobiernos y las instituciones educativas impedir que la gente se vacune. La medida fracasó en una votación de empate.

La semana pasada, Leila Centner envió al personal un formulario de Google preguntando si se habían vacunado. Una profesora dijo que ella y sus colegas hablaron con un abogado sobre la posibilidad de rellenar el formulario. El abogado dijo que no lo hicieran.

“Solo faltan 37 días”, dijo la profesora, que planea dejar la academia al final del año escolar.

Volver a casa

En agosto de 2019, los ricos, prominentes y acomodados del sur de Florida entraron en la flamante y lujosa Centner Academy, con la suela de los zapatos cuidadosamente envuelta en plástico.

Leila y David Centner chocaron las copas de champán con amigos y personajes notables locales, incluyendo un comisionado de la ciudad de Miami Beach y el presidente de la Cámara de Comercio de Miami Beach. La élite de los asistentes pudo ver cómo sería la vida en la “Escuela de la Felicidad”. Meditaron, escucharon al “profesor de la felicidad” de Harvard y disfrutaron de la actuación de un músico que tocaba un instrumento de cuerda tradicional chino conocido como “erhu”.

Todo fue para una escuela –un edificio de tres plantas de 16,000 pies cuadrados y color azul real en el borde del Design District, la meca de las compras de lujo de Miami– que los Centner construyeron para que fuera digna de sus hijas, apenas en edad escolar, quienes deslumbraron ese día con trajes a juego de Dolce & Gabbana.

La Centner Academy proporcionaría el tipo de educación que Leila Centner desearía haber recibido.

Incluso derrochó en baños de granito brillante (“Cuando vayan al baño quiero que se sientan como la realeza”, dijo una vez) y escaleras pintadas (“Tampoco quería que el hueco de la escalera fuera asqueroso”).

La pareja de filántropos David y Leila Centner quiere construir una mansión en el 5011 de Pine Tree Drive. Arriba: Una representación de la puerta y la entrada a la finca propuesta, extraída de la solicitud presentada a la ciudad de Miami Beach.
La pareja de filántropos David y Leila Centner quiere construir una mansión en el 5011 de Pine Tree Drive. Arriba: Una representación de la puerta y la entrada a la finca propuesta, extraída de la solicitud presentada a la ciudad de Miami Beach.

Para su marido, volver al sur de Florida fue una vuelta a casa.

David Centner se graduó en el Miami Sunset Senior High y trabajó en Frankie’s Pizza. Luego encontró el amor en la Ciudad de Nueva York: The New York Times publicó la propuesta de matrimonio de David a Leila Samoodi, una empresaria originaria de California.

Juntos dirigieron una empresa de peaje de autopistas hasta que la vendieron a una empresa de capital privado. Era el momento, dijeron, de volver a Miami y a la “gente cálida y real”.

“Miami ha demostrado ser el lugar perfecto para nuestro nuevo hogar”, dijeron los Centner en su corte de cinta.

Se divierten a lo grande, atendidos por una camarilla de unos 10 sirvientes, entre chefs, amas de llaves, asistentes personales y un mayordomo, según dos personas que conocen a la pareja. Leila Centner también cuenta con su propio equipo de seguridad privada, dijo un ex empleado de la academia.

Incluso antes de llegar oficialmente a Miami, los Centner se pusieron a trabajar en el proyecto de una escuela. Leila trabajó en la visión y la estrategia, mientras que David se encargó del marketing, las relaciones públicas y la tecnología. Ninguno de los dos tiene experiencia en educación, pero dicen que en su lugar contrataron a profesionales.

Tenían grandes ambiciones, como la de trabajar con el ex aspirante a la presidencia de Nueva Jersey, el senador Cory Booker, en una aldea de maestros de $40 millones con 251 unidades de viviendas de alquiler para trabajadores. Pero el acuerdo fracasó por razones que la pareja no quiso especificar, aludiendo a un acuerdo de confidencialidad.

En su lugar, los Centner compraron algunas casas en el cercano barrio de Buena Vista para que el personal de la escuela viviera en ellas a un precio reducido.

Programa cerebral

La academia comenzó como una pequeña escuela de 18 estudiantes de dos y medio a seis años a mediados del año escolar 2019-2020. Los niveles de grado se basaron en el crecimiento personal en lugar de la edad.

Todos los días comenzaban con declaraciones de “yo soy” y “lavado de cerebro positivo” para inculcar la confianza. Los padres tenían que asistir a talleres obligatorios de nutrición y a talleres de crianza consciente. Los alumnos aprendían el Dr. Seuss en mandarín mientras los aceites esenciales flotaban en el aire.

La clave de la operación de los Centner era centrarse en el cerebro. En noviembre de 2019, Leila Centner habló de niños sobrediagnosticados y sobremedicados. Habló de revertir el autismo. Cada estudiante admitido en la Centner Academy pasó por un “programa cerebral” en el que se evaluaría su desarrollo.

El edificio del Design District, que alberga el preescolar, rebosa de color y luz. Las puertas se abren y cierran con una huella digital.

“Si yo fuera un niño, ¿qué querría?” dijo Centner. “Los colores tienen vibraciones”.

En la azotea del edificio hay un parque infantil de 3.000 pies cuadrados con un minicampo de fútbol, una pista de ciclismo/jogging y una pista de obstáculos.

Robert F. Kennedy Jr., un teórico de la conspiración antivacunas, habló en la Centner Academy
Robert F. Kennedy Jr., un teórico de la conspiración antivacunas, habló en la Centner Academy Instagram Courtesy

Pero los Centner esperaban más. Querían una escuela que llegara hasta el 12º grado, con la vista puesta en un edificio de Edgewater de 28,000 pies cuadrados que antes albergaba la escuela concertada Aspira. En marzo de 2020, anunciaron oficialmente una asociación con la Metropolitan International School of Miami y absorbieron a sus estudiantes.

Finalmente, los Centners compraron el MET, aumentaron la matrícula en unos $10,000 dólares y dieron a conocer un nuevo nombre temporal: Metropolitan International Centner Academy

Un estudiante asiste con una beca de crédito fiscal financiada por el gobierno.

Otra treintena asiste con una beca pagada por la David y Leila Centner Foundation, según Leila Centner. Dijo que esos estudiantes eran del cercano barrio de Buena Vista.

‘¿Enviaría a mi hijo allí?’

A pesar de la polémica, algunos padres y profesores aplauden lo que los Centner han conseguido.

“Estamos dejando que nuestros hijos sean los líderes, los investigadores y las investigadoras. Ellos escriben la narrativa”, dijo Zeinette Díaz, una profesora de español cuyo hijo asiste al preescolar de la academia. “Como profesores, somos el apoyo. No nos ponemos delante y les decimos ‘ABC’. Dejamos que experimenten por su cuenta y aprendan cómo funcionan las cosas y utilicen los datos para demostrar sus hipótesis”.

Pero Díaz dice que no está dispuesta a aceptar los abrumadores datos científicos que demuestran que las vacunas COVID-19 son seguras y eficaces. Contraer COVID-19 a principios de este mes en una fiesta de Pascua en la que algunas personas no llevaban mascarilla no la hizo cambiar de opinión.

“Hace años que no me vacuno contra la influenza”, dijo. “Decidí no sentir miedo. ... Confío en mis instintos”.

Dijo que es decisión de Leila Centner creer lo que elige y dirigir la escuela en consecuencia.

“¿Quién soy yo para decir que ella es incorrecta solo porque no está científicamente probado?”, dijo Díaz. “Si ella quiere creer que la manzana es morada, puedo no estar de acuerdo. Pero otras personas tienen que entender que esta puede no ser la escuela adecuada para ellos, al menos hasta que ella cambie su opinión”.

Las invitadas cierran los ojos durante un momento de meditación en la inauguración de la Centner Academy, el 21 de agosto de 2019.
Las invitadas cierran los ojos durante un momento de meditación en la inauguración de la Centner Academy, el 21 de agosto de 2019. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

Mara González, subdirectora del campus de preescolar, calificó la polémica de “absurda”.

En los últimos días, la academia ha recibido 150 consultas para ingresar en la escuela, dijo González.

“No entiendo por qué el rechazo a nuestra filosofía. No entiendo por qué la gente no puede ver que no estamos haciendo nada malo”, dijo. “No estamos despidiendo a nadie. No estamos imponiendo nuestras creencias a nadie. Solo estamos educando a nuestro personal y a nuestra facultad. Nuestra prioridad es la salud y el bienestar de nuestros estudiantes”.

Abby Mellinger, que trabajó como directora de marketing digital y documentalista de la escuela desde finales de 2019 hasta marzo de 2020, dijo que entendía por qué algunos miembros del personal y los padres podrían ver la escuela como un culto.

“Puede parecer así. Pero en realidad solo se reduce a que esa es su narrativa”, dijo Mellinger. “Es diferente, es extraño, es muy holístico y se basa en la atención plena. Como cualquier otra organización, tienen su propia marca y ética”.

Aun así, se preguntó, “¿enviaría a mi hijo allí?”.

“No lo sé”.

La redactora del Miami Herald Ana Ceballos y el redactor de McClatchy DC Ben Wieder contribuyeron a este artículo.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2021, 1:37 p. m..

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