Coronavirus

Resistencia del Partido Republicano puede frenar la campaña de vacunación de la Florida

Durante una reunión a finales de abril del Partido Republicano del Condado de Miami-Dade, el miembro del partido Gustavo Garagorry, de 54 años, se dio cuenta de que su postura a favor de las vacunas contra el COVID-19 distaba mucho de ser unánime.

“En esa reunión había mucha gente en contra de la vacuna”, dijo. “Decían: ‘En primer lugar, no voy a ponerme la mascarilla. Y tampoco me voy a vacunar. No sirve de nada’”.

Garagorry describió su reacción de aquel día como de consternación más que de sorpresa. Como presidente del Venezuelan American Republican Club of Miami-Dade, el residente de Doral es activo en los círculos republicanos locales. Durante semanas, había notado de primera mano cómo la desinformación sobre la vacuna se estaba imponiendo entre muchos compañeros conservadores.

“Hay un cierto grupo de personas que se ha creído todas las teorías conspiratorias. Dicen que están inyectando nanochips en la gente, que la gente está quedando esterilizada [a causa de la vacuna]”, nada de lo cual es cierto.

“Creo que están completamente equivocados, y creo que tenemos que tomar esto en serio”, dijo Garagorry.

“Hay una resistencia bastante importante a vacunarse, especialmente en el lado republicano. Es una locura. Lo he visto con mis propios ojos, y lo sigo viendo”.

Las observaciones de Garagorry en el terreno en Miami coinciden con los resultados de una encuesta tras otra realizadas a nivel nacional esta primavera, que muestran que los votantes republicanos son significativamente menos propensos a solicitar la vacuna que los demócratas e independientes, una tendencia que pudiera complicar la campaña para alcanzar la inmunidad colectiva en Estados Unidos.

Según su propia admisión, entre los que es muy poco probable que se vacunen está Muñeca Fuentes, con sede en Miami, quien dirige la Nicaraguan American Republican Alliance. Aunque sabe de personas que han viajado al sur de la Florida desde Nicaragua para vacunarse, Fuentes dice que la mayoría de sus amigos locales están, como ella, optando por no vacunarse.

“Los progresistas hablan de ‘mi cuerpo, mi elección’ cuando se trata del aborto. Pues bien, lo que viene, viene. Mi cuerpo, mi elección”, dijo. “No me voy a vacunar”.

VACILACIÓN DE LOS REPUBLICANOS SOBRE LAS VACUNAS, A FONDO

A pesar de que las vacunas se vuelven cada vez más disponibles conforme transcurre el año, la resistencia de los republicanos sigue siendo alta. El mes pasado, encuestas publicadas por la Monmouth University y la Quinnipiac University revelaron que casi la mitad de los encuestados republicanos evitaría vacunarse si fuera posible.

Según la Kaiser Family Foundation, el entusiasmo por las vacunas aumentó entre los republicanos de marzo a abril, pero ese grupo sigue siendo el más resistente, ya que 1 de cada 5 (20%) dice que “definitivamente no” se vacunará. En cambio, solo el 13% de los independientes y el 4% de los demócratas expresaron niveles similares de oposición a la vacuna.

En colaboración con el Washington Post, la Kaiser Family Foundation descubrió que la vacilación partidista sobre las vacunas se extiende al sector sanitario, ya que el 40% de los trabajadores sanitarios republicanos de primera línea indican que no confían en la seguridad y eficacia de las vacunas contra el coronavirus (en comparación con el 28% de los demócratas).

Aunque hay una variedad de razones por las que la gente se niega a vacunarse, las encuestas muestran una correlación entre la afiliación política de los encuestados y su nivel de preocupación por la pandemia en general. Esto pudiera influir en la toma de decisiones en lo que respecta a las vacunas. Según la encuesta de Quinnipiac, por ejemplo, el 32% de los republicanos dice estar preocupado por un nuevo aumento de los casos de COVID-19, en comparación con el 85% de los demócratas. Las diferencias notables en el nivel de preocupación por el coronavirus han sido bastante constantes desde el estallido de la pandemia.

El senador estatal republicano Manny Díaz representa a partes de Hialeah, mayoritariamente conservadoras, y preside el comité de política sanitaria del Senado. Basándose en conversaciones con sus electores, dice que la línea divisoria más significativa para el entusiasmo por la vacuna no es el partidismo, sino la edad, con personas mayores que muestran menos dudas independientemente de su creencia política.

“Lo interesante es que en mi zona, los residentes de más edad tienden a ser republicanos, mucho más”, dijo. Y “no hubo vacilación”. Pero Díaz dice que ha notado dudas entre las generaciones más jóvenes, en las que la política y la “cultura” juegan un papel potencial.

“Creo que cuando algo es nuevo hay cierto escepticismo, y suele haber más escepticismo de parte de los que tienen un poco más de desconfianza en el gobierno, y eso suele ser más entre los republicanos que de los demás. Creo que eso es parte de ello. No creo que se trate de alguna creencia absurda”, dijo. “La gente con la que he hablado, es una mezcla. Algunos quieren esperar y ver si hay efectos. Otros simplemente no están interesados en la vacuna”.

Carl Latkin, investigador de conductas de salud y vicepresidente de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, dijo que los más jóvenes también son menos propensos a recibir atención médica de rutina, y más propensos a obtener su información de las redes sociales.

Latkin culpó al gobierno de la falta de mensajes sobre la rapidez con que se desarrollaron las vacunas, sin que se redujera la seguridad. Los líderes republicanos hicieron poco para reforzarlo.

El ex presidente Donald Trump ofreció un respaldo “poco entusiasta, en el mejor de los casos” a las vacunas, dijo Latkin. Antes de eso, el escepticismo en torno al COVID por parte de Trump y de los líderes conservadores locales casi seguramente alimentó las dudas, añadió.

“Cuando tuvimos un presidente que estaba difundiendo información incorrecta y falsa, eso solo conduce a toda esta atmósfera de: ‘¿A quién le crees? Qué debo creer?’”, dijo Latkin.

Díaz señala que los informes sobre reacciones adversas (poco frecuentes), así como la falta de claridad sobre si se necesitarán vacunas de refuerzo y la duración de la inmunidad de las vacunas, también atenúan el entusiasmo en su distrito.

En cuanto a Fuentes, su principal fuente de inquietud es la rapidez con la que se han desarrollado las vacunas y la percepción de que sus efectos a largo plazo podrían ser peligrosos. (Los CDC dicen que los problemas de salud a largo plazo son “extremadamente improbables”.)

“No voy a vacunarme porque creo que sería muy prematuro. La han hecho demasiado rápido ... todavía no sabemos las consecuencias. Podrían pasar cinco o diez años antes de que conozcamos las consecuencias reales de la vacuna”, dijo. “No soy el conejillo de Indias de nadie”.

Fuentes añadió que se siente cómoda siguiendo el mismo conjunto de precauciones de seguridad contra el coronavirus que está adoptando ahora, incluyendo el uso de mascarillas “cuando sea necesario”, acatando las pautas de distanciamiento social y manteniendo una botella de desinfectante de manos en su bolso.

“También tengo dióxido de cloro en casa. Cada vez que salgo y estoy expuesta al público, vuelvo a casa y me tomo 20 gotas”, explica. “Pero, sinceramente, no creo en la vacuna”.

La U.S. Food and Drug Administration afirma que el dióxido de cloro, un ingrediente de los desinfectantes, no puede tratar ni prevenir el COVID-19, y podría “suponer riesgos significativos para la salud de los pacientes”.

LA DESINFORMACIÓN SOBRE LAS VACUNAS EN LAS REDES SOCIALES

Probablemente, lo que alimenta las dudas de algunos conservadores sobre las vacunas en el sur de la Florida es la difusión de información errónea en los espacios y comunidades de orientación republicana en las redes sociales, donde abundan las teorías conspiratorias sobre las vacunas tanto en inglés como en español

Captura de pantalla de un grupo pro-Trump en la plataforma de mensajería Telegram.
Captura de pantalla de un grupo pro-Trump en la plataforma de mensajería Telegram.

El mes pasado, utilizando un tono ominoso cada vez más común durante las discusiones sobre la vacuna, un miembro del grupo describió falsamente las campañas de vacunación como un inminente “evento de muerte masiva”, con “millones de personas ya condenadas a una muerte que será segura, inmutable y agonizante”. Parecía citar un informe del sitio web ultraconservador LifeSiteNews, que fue desacreditado por el sitio web Snopes.com, y que fue eliminado de Facebook a principios de este mes por violar las políticas de la plataforma en relación con el COVID-19.

En Facebook, los memes, posts y videos antivacunas aparecen regularmente en los feeds de grandes grupos y páginas populares como Trump Team 2020 Florida, South Florida For Trump y Miami TRUMP Volunteers.

Juan Fiol, líder de Miami TRUMP Volunteers, dijo que no tiene planes de vacunarse. Los expertos en salud pública afirman que las personas que han contraído previamente el virus no gozan de la misma inmunidad que los protegidos por la vacuna. Pero también influye su creencia de que el aumento de nuevas variantes significa que la vacuna no será efectiva durante mucho tiempo, y que vacunarse no es una carta blanca para volver a la normalidad.

“Te dicen: ‘¿Te has vacunado? Pues no importa. Ponte una mascarilla. Aún no puedes salir’. Es una broma. ¿Qué más quieren?”

En realidad sí importa, ya que las vacunas protegen contra las variantes existentes. Se desconoce si la gente necesitará vacunas de refuerzo en el futuro.

En una inversión de las directrices anteriores, los Centers for Disease Control and Prevention anunciaron el 13 de mayo que las personas totalmente vacunadas pueden andar sin mascarillas en la mayoría de los casos, incluso cuando están en el interior o en grupos grandes.

René García, comisionado del condado y presidente del Partido Republicano de Miami-Dade, dice que ese cambio de política pudiera ser clave para convencer a los actuales reacios a la vacuna, como Fiol.

“Creo que la mejor manera de avanzar es decir: ‘Si estás vacunado, si has hecho tu parte, entonces no tienes que seguir usando una mascarilla’”, dijo. “Yo le digo a todo el mundo: ‘Me he vacunado para dejar de usar mascarillas’. Lo digo en broma, pero creo que conmueve a la gente”.

Y añadió: “Tiene que ser una decisión personal. Respeto a la gente que ha decidido vacunarse y también respeto a los que no quieren vacunarse, y quizá esperen un poco más para ver los resultados a largo plazo”.

DOMANDO LA VACILACIÓN SOBRE LA VACUNA ENTRE LOS REPUBLICANOS

Hasta la fecha, alrededor del 35% de los adultos estadounidenses están totalmente vacunados, lo que está muy lejos del umbral del 80% que, según muchos científicos, debe alcanzar el país para lograr la inmunidad colectiva. Para cerrar la brecha, será importante abordar las preocupaciones de todas las personas, según un informe de Pew.

Pero mientras muchos departamentos de salud a nivel local han adoptado medidas para llegar a las comunidades minoritarias y a otros grupos desproporcionadamente afectados por la pandemia, ha habido pocas o ninguna iniciativa específica dirigida a los republicanos para hacer frente a su vacilación.

“Creo que tenemos que seguir aportando datos”, dijo Díaz. Y “cualquier información nueva que podamos conseguir para las preguntas que siguen haciendo”.

Garagorry, líder del Venezuelan American Republican Club, dice que sería útil que Donald Trump animara con más fuerza a sus seguidores a buscar la vacuna. El ex presidente se vacunó poco antes de dejar el cargo, pero a puerta cerrada. También estuvo ausente en los anuncios pro-vacunación del proyecto Covid Collaborative y del Ad Council que presentaron a todos los demás expresidentes vivos.

“Si el presidente Trump fuera la cara de una campaña que dijera a la gente que saliera a vacunarse porque tenemos una peligrosa pandemia delante, creo que sería muy eficaz”, dijo.

Latkin, el investigador de comportamientos sanitarios de Johns Hopkins, tuvo su propia idea para convencer a los votantes de Trump: Los receptores de la vacuna entrarían en una lotería para jugar al golf con el ex presidente.

Pero la posición de los partidarios de Trump, como Fuentes, muestra que podría no ser suficiente.

“Puede que el presidente Trump se haya vacunado, que toda su familia se haya vacunado, pero Muñeca Fuentes no se va a vacunar”, dijo.

Por ahora, Garagorry dice que se centrará en “controlar lo que puedo controlar”, y seguirá tomando precauciones para su propia salud, incluyendo el uso de mascarillas.

“Esto no es un juego. Ok, puede que esto no haya matado a todo el mundo, pero ha matado a mucha gente. He perdido a más de 10 amigos. Hoy mismo ha muerto un amigo mío”, dijo. “No estaba vacunado”.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2021, 7:00 a. m..

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