¿Murió el saludo con beso en Miami? Las relaciones sociales después del COVID
Una mujer entra en un restaurante para encontrarse con su amiga. Sonríen y se acercan para abrazarse. Pero luego se detienen. Después de un momento, se ríen y optan por un abrazo en el aire.
A unas cuantas mesas de distancia, Alex Piquero, profesor y director del Departamento de Sociología, Artes y Ciencias de la University of Miami, observa con interés el extraño y ligeramente incómodo saludo.
La forma en que la gente se relaciona ha cambiado debido a la pandemia, afirmó.
Los seres humanos son criaturas sociales que anhelan el contacto y la interacción. La pandemia les quitó eso. Ahora, después de más de un año de estar encerrados en casa, o de distanciarse socialmente de los demás en el exterior, la gente se está adaptando de nuevo.
Lo que vas a leer a continuación es una predicción de cómo será la vida dentro de un año, con base en las entrevistas que The Miami Herald realizó a expertos de diferentes campos.
¿Cómo se relacionará la gente con sus amigos, familiares y desconocidos después del COVID?
Durante al menos el próximo año, Piquero cree que la gente se basará en una jerarquía de “red social” para determinar a quién es seguro saludar con el habitual beso en la mejilla de Miami. Piénsalo como si Instagram te permitiera compartir ciertas historias solo con las personas que has etiquetado como “amigos cercanos”.
Las personas en las que confías y que ves con frecuencia, como la familia y los amigos cercanos, seguirán recibiendo abrazos y besos. Eso es porque probablemente sabes dónde han estado y tienes una buena idea de las precauciones que están tomando, dijo. Pero las personas que no pertenecen a ese círculo íntimo, como un primo lejano, un antiguo compañero de clase o un colega de trabajo, puede que solo reciban un “Hola” o un abrazo y un beso al aire. Como mucho, un choque de puños. Sin ánimo de ofender.
Y aunque algunos podrían sentirse lo suficientemente seguros como para quitarse las mascarillas y salir ahora que más personas están vacunadas, otros pueden estar todavía ansiosos por salir de la seguridad de su casa después de más de un año de estar encerrados, también conocido como el síndrome de la cueva.
¿Qué es el síndrome de la cueva?
El síndrome de la cueva no es un diagnóstico oficial, sino una descripción del miedo que provoca la ansiedad en las personas que se exponen al virus, aunque estén totalmente vacunadas. Suena similar a la agorafobia, el miedo a los lugares públicos.
Un estudio de la American Psychological Association de marzo de 2021 informó de que el 49 por ciento de los adultos encuestados preveía sentirse incómodos al volver a las interacciones en persona cuando la pandemia terminara. Entre los que estaban vacunados, el 48 por ciento opinaba lo mismo.
Aunque la mayoría de la gente ya no se encierra en sus casas, Piquero espera que algunas personas sigan evitando las zonas concurridas y usen mascarilla como precaución incluso en 2022, dependiendo de a dónde vayan.
¿Por qué algunas personas serán más precavidas que otras?
“Esa es la pregunta del millón”, dijo Jeremy Pettit, profesor y presidente del Departamento de Psicología de la Florida International University y director del programa de ansiedad y fobia infantil del Centro para Niños y Familias de la FIU.
Aunque la forma en que una persona reacciona ante una situación depende de diversos factores, como la personalidad y las experiencias pasadas, Pettit comentó que todo se reducirá a calibrar los factores de riesgo personales frente a las “recompensas potenciales” de la pandemia. Las recompensas podrían ser comer con amigos en un restaurante, asistir a un concierto o viajar para visitar a la familia.
“Ha habido, durante más de un año, un flujo de información 24/7 sobre los peligros de este virus. Así que si vemos que la gente es reacia a volver a salir a la sociedad, y tiene miedo de hacerlo, no debería sorprendernos, es una reacción normal, incluso adaptativa y saludable tener algo de miedo y ansiedad sobre esto por nuestra propia seguridad”, dijo Pettit.
“Pero a medida que las cosas sigan abriéndose, a medida que más y más personas se vacunen, creo que veremos gradualmente, para la mayoría de la gente, que la ansiedad disminuirá, y las cosas empezarán a sentirse como si volvieran a la normalidad”.