Coronavirus

Tras el desastre de la pandemia, algunos aprovechan la oportunidad de vacunar a los niños mayores de cinco años

Leo Johnson, de 8años, reacciona cuando la farmacéutica Maylen Mesa le administra la vacuna de Pfizer-BioNTech en un Walgreens de Miami, Florida, el sábado 6 de noviembre de 2021. La madre de Leo, Allison Johnson, de 41 años, ayuda a controlarlo.
Leo Johnson, de 8años, reacciona cuando la farmacéutica Maylen Mesa le administra la vacuna de Pfizer-BioNTech en un Walgreens de Miami, Florida, el sábado 6 de noviembre de 2021. La madre de Leo, Allison Johnson, de 41 años, ayuda a controlarlo. mocner@miamiherald.com

Matt y Allison Johnson, de Coral Gables, ambos de 40 años, se vacunaron contra el COVID-19 en abril, cuando su grupo de edad fue elegible. Sus dos hijos, de 10 y 8 años, ya pueden vacunarse ahora que los CDC autorizaron la vacunación de niños de 5 a 11 años.

El hijo mayor de los Johnson, Thorston, tuvo COVID-19 a principios de este año. Thorston fue asintomático, dijo Matt Johnson, pero aun así tuvo que quedarse en casa sin ir a la escuela durante dos semanas.

Sin embargo, unas semanas después de volver a clase, Thorston estuvo expuesto a un compañero infectado, lo que significó que tuvo que estar en cuarentena en casa 10 días, aunque se había recuperado de la enfermedad.

Al no estar vacunado, Thorston tuvo que faltar aún más a la escuela, después de un año de aprendizaje a distancia en casa debido a la pandemia.

Así que cuando surgió la oportunidad de vacunar a sus hijos la semana pasada, los Johnson aprovecharon la ocasión. Pidieron cita en su farmacia local y llevaron a Thorston y a su hermano pequeño, Leo, a vacunarse.

Thorston Johnson, de 10 años, hermano de Leo, recibe una inyección de manos de Maylen Mesa, el sábado 6 de noviembre de 2021. La madre de Thorston, Allison Johnson, supervisa.
Thorston Johnson, de 10 años, hermano de Leo, recibe una inyección de manos de Maylen Mesa, el sábado 6 de noviembre de 2021. La madre de Thorston, Allison Johnson, supervisa. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Aunque sus hijos son pequeños y, por lo tanto, tienen menos probabilidades de padecer un caso grave de COVID-19, los Johnson saben que sus hijos podrían contagiar a otras personas, como los abuelos y los maestros, dijo Matt Johnson.

“Para mí es importante asegura que se acabe esta pandemia”, dijo. “Que puedan volver a la normalidad es lo más importante. Para que no tengan miedo de ir a lugares, ya sea en un crucero u otro lugar, a un parque de atracciones. El mero hecho de saber que están a salvo es realmente la razón por la que quiero que se vacunen”.

La pandemia ha sido algo más que un inconveniente en la vida de los Johnson. La abuela de Matt Johnson murió de la enfermedad en diciembre.

Cerca de 2.8 millones de niños menores de 12 años viven en la Florida, según el Departamento de Salud, aunque esa cifra incluye a los menores de 5 años, que aún no pueden vacunarse. Las vacunas para los niños de seis meses a 4 años no se esperan hasta 2022.

Al vacunar a los niños más pequeños, los médicos y los funcionarios de salud pública esperan prevenir un resurgimiento del virus en el invierno y reducir las posibilidades de que surja una nueva variante que desencadene otra ola.

También se acercan las fiestas, y aunque la aprobación de los grupos de edad del martes pasado fue demasiado tarde para que los nuevos niños elegibles estuvieran completamente vacunados a tiempo para el Día de Acción de Gracias, serán inmunizados a tiempo para otras festividades de invierno.

Para los padres deseosos de vacunar a sus hijos contra el COVID-19, la oportunidad —y los riesgos— de viajar y reunirse con la familia y la posibilidad de frenar la propagación de un virus que ha trastornado gran parte de sus vidas son demasiado importantes para dejarlos pasar.

Melissa Philips Sathe, de 44 años, de Cooper City, dijo que lleva esperando prácticamente desde que empezó la pandemia para vacunarse.

“Me puse en fila muy rápidamente para vacunarme”, dijo Sathe, que se vacunó en marzo. La semana pasada pidió cita para que sus hijos, que acaban de cumplir los requisitos, se vacunen también.

“Tengo dos hijos, de 9y 7 años, y vivimos cerca de todos sus abuelos, y nos gusta visitarlos”, dijo. “Así que mi principal razón para vacunarme es ayudar a detener la propagación en la comunidad y no contagiar a los abuelos”.

“Sé que los niños no se enferman tanto”, dijo, “pero creo que pueden contagiarlo. Esa es mi principal preocupación”.

Casi la mitad de los jóvenes de 12 a 17 años están vacunados

La Dra. Lisa Gwynn, pediatra del Sistema de Salud de la Universidad de Miami, supervisa un programa móvil de vacunación pediátrica para UHealth que ofrece vacunas infantiles a poblaciones desatendidas a través de iglesias, escuelas y centros de salud comunitarios en Miami-Dade. El programa ha estado administrando la vacuna contra el COVID-19 a niños de 12 a 17 años desde que fueron elegibles en mayo.

“Las cosas han ido muy bien”, dijo Gwynn. “El mayor reto es que nos hemos topado con una pared en términos de aceptación, de conseguir que los niños se vacunen. Los padres que querían vacunar a sus hijos lo han hecho”.

La doctora Lisa Gwynn.
La doctora Lisa Gwynn. Jaziel Ojeda

En todo el país, alrededor de 49% de los niños de 12 a 17 años han sido vacunados completamente hasta el 3 de noviembre, según la Academia de Pediatria de Estados Unidos(AAP). Gwynn es presidenta de la sección de la Florida de la AAP, que recomienda la vacuna para todos los niños que reúnan los requisitos.

“La tasa de vacunación estaba subiendo y ahora se ha estancado”.

Gwynn dijo que los pediatras y los funcionarios de salud pública se toparán con una pared similar con los nuevos niños elegibles.

Una vez que la demanda inicial de los padres que quieren vacunar a sus hijos de 5a 11 años se haya desvanecido, dijo, los pediatras tendrán mucho trabajo por delante para llegar a los padres que están indecisos.

Leo Johnson, de ocho años, choca los cinco con Maylen Mesa después de recibir la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech de manos de la farmacéutica Maylen Mesa en un Walgreens de Miami, Florida, el sábado 6 de noviembre de 2021. Su madre con una mascarilla, Allison Johnson, está en el fondo.
Leo Johnson, de ocho años, choca los cinco con Maylen Mesa después de recibir la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech de manos de la farmacéutica Maylen Mesa en un Walgreens de Miami, Florida, el sábado 6 de noviembre de 2021. Su madre con una mascarilla, Allison Johnson, está en el fondo. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

“Tenemos trabajo por hacer, pero está bien”, dijo. “Esto es lo que hacemos en pediatría: hablar con los padres e informarles para que puedan tomar una decisión adecuada”.

El Dr. Marcos Mestre, director médico del Hospital Infantil Nicklaus de Miami, dijo que observó un aumento en la vacunación entre los pacientes pediátricos en julio y agosto, cuando la variante delta estaba impulsando un aumento de casos y hospitalizaciones. Una vez que la ola empezó a ceder, la demanda disminuyó.

“Siempre habrá esa indecisión, esa sensación de ‘no la necesito. Voy a esperar, tal vez hasta que se recupere’. Y simplemente la sensación general de indecisión con este grupo de 5 a 11 años que generalmente va bien”, dijo. “Esa es la verdad. Pero no es solo por la protección del niño. Es por la protección de nuestra comunidad en general”.

Aunque los niños tienen menos probabilidades que los adultos de enfermar de gravedad de COVID-19, el virus ha causado hospitalizaciones y muertes entre niños.

Las hospitalizaciones entre niños aumentaron en verano

Durante un período de seis semanas, desde finales de junio hasta mediados de agosto, las hospitalizaciones por COVID-19 entre niños y adolescentes se quintuplicaron debido al aumento de la variante delta en la Florida y otros lugares. Los niños menores de 12 años, que no cumplían los requisitos para vacunarse, fueron el 2.4% de todas las hospitalizaciones del país en el momento álgido de mediados de agosto.

Los CDC estiman que 1.9 millones de niños de entre 5 y 11 años han padecido de COVID-19 desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020, entre ellos 8,300 hospitalizados y 94 fallecidos.

En la Florida, el Departamento de Salud confirmó 331,000 casos entre niños menores de 12 años. Al menos 29 menores de 16 años han muerto de COVID-19 en la Florida.

Gwynn, la pediatra de UHealth, dijo que los niños sufren menos que los adultos con el COVID-19. Pero dijo que esa perspectiva corre el riesgo de pasar por alto el propósito más amplio de una campaña de vacunación.

“Hay este propósito de salud pública de tener la comunidad inmune a este virus”, dijo. “Hemos adoptado una actitud muy egoísta en estos días, sin pensar en nuestro vecino, sin pensar en nuestra familia”.

Gwynn destacó que muchas personas reciben tratamiento para el cáncer o trastornos autoinmunes o VIH y pueden tener sistemas inmunitarios más débiles. Dependen de que otros se vacunen para protegerse, dijo.

“Hay un gran segmento de la población que está inmunodeprimido”, dijo Gwynn.

Para los padres preocupados por la seguridad y la eficacia, el panel asesor de vacunas de los CDC consideró que la vacuna de Pfizer funcionaba bien en ambas áreas.

De forma similar a lo observado en los ensayos de vacunas para adultos, la vacunación fue casi 91% eficaz en la prevención del COVID entre los niños de 5 a 11 años. En los ensayos clínicos, los efectos secundarios de la vacuna fueron leves.

Sin embargo, el estudio no fue lo suficientemente amplio como para evaluar el riesgo de efectos secundarios, como la miocarditis y la pericarditis que se han observado en hombres jóvenes de entre 18 y 25 años tras recibir una de las dos vacunas de ARNm, fabricadas por Pfizer-BioNTech y Moderna. La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco, mientras que la pericarditis es una inflamación de la membrana que rodea el corazón.

El Dr. Carlo Michel Zeidenweber, cardiólogo pediátrico del West Boca Medical Center de Boca Raton, dijo que el número de pacientes que experimentan miocarditis o pericarditis como resultado de la vacuna son “pocos”.

“Es muy raro”, dijo. “Si veo a 100 pacientes con COVID-19 en el hospital, solo he visto a uno o dos y final,ente se fueron a casa. Fue breve y no requirieron ningún tratamiento especial, desde luego no tan grave como los casos realmente graves de miocarditis que se ven con el COVID”.

El gobierno federal tiene previsto distribuir las vacunas en 25,000 consultas de pediatría y 100 hospitales infantiles de todo el país, así como enviar dosis a farmacias y otros proveedores.

Vacunas en consultorios médicos, farmacias y hospitales infantiles

Jeff Zients, asesor de la Casa Blanca en materia de coronavirus, dijo en una sesión informativa el 1 de noviembre que una vez que la FDA concedió la autorización de emergencia para la vacuna en este grupo de edad el 29 de octubre se pusieron en marcha las operaciones, las autoridades federales que recibieron los pedidos iniciales y luego empacaron la vacuna para enviarla en contenedores especiales llenos de hielo seco a los consultorios médicos, hospitales infantiles, centros de salud comunitarios y farmacias de todo el país.

Zients dirigió a los padres a vaccines.gov para encontrar lugares donde sus hijos puedan vacunarse.

“A partir de la semana del 8 de noviembre, el programa de vacunación infantil estará totalmente en marcha”, dijo.

El Departamento de Salud de la Florida no quiso decir cuántas vacunas había ordenado el estado al gobierno federal ni explicar el plan de la agencia para distribuir la vacuna y asegurar que llegue a las poblaciones vulnerables.

“El departamento continuará monitoreando los acontecimientos a medida que el gobierno federal toma decisiones con respecto a la elegibilidad de la vacuna contra el COVID-19”, dijo Weesam Khoury, director de Comunicaciones. “El estado de la Florida siempre ha garantizado que las vacunas estén ampliamente disponibles, pero no serán obligatorias”.

Para algunos padres del sur de la Florida, el bajo perfil del Departamento de Salud durante el despliegue de las vacunas para niños de cinco a 11 años es desconcertante.

Daniel Sachar, de 45 años y del sur de Miami-Dade, dijo que vio la cobertura de las noticias y habló con amigos cuyos hijos recién elegibles eran vacunados el miércoles en Connecticut y Nueva York, y se preguntó por qué la Florida no estaba haciendo lo mismo.

Sachar dijo que quiere vacunar a sus dos hijas, que son menores de 12 años, pero tuvo dificultades para encontrar un proveedor. El pediatra de las niñas le dijo a Sachar que las vacunas no se ordenarían hasta esta semana.

“Parece que no hay ningún esfuerzo organizado para realizar clínicas o para tenerlo listo de forma organizada, aparte de algunas farmacias Walgreens y CVS durante el fin de semana”, dijo. “Es simplemente sorprendente”.

Sachar pudo concertar una cita en línea para que sus hijas se vacunaran en una farmacia local el sábado.

La vacuna para los niños de 5a 11 años se administrará con agujas más pequeñas y en dosis más pequeñas: dos inyecciones, con tres semanas de diferencia. Se puede almacenar hasta seis meses en un congelador ultracongelado o 10 semanas en el frigorífico, un periodo de almacenamiento más largo que el de la vacuna para adultos, lo que facilitará la distribución de la vacuna a través de las consultas de los pediatras.

En muchos casos, las vacunas se administrarán en lugares que a los niños y a sus padres les resulten familiares y en los que confíen, como hospitales infantiles, consultorios médicos y clínicas pediátricas, aparte de las clínicas que ya se utilizan para los mayores de 12 años.

Brian McKee, director de Farmacia del Memorial Healthcare System, que incluye el Hospital Infantil Joe DiMaggio en Hollywood, dijo que esperaba que el hospital comenzara a administrar las vacunas esta semana.

El personal del Joe DiMaggio administrará la vacuna a los niños de 5 a 11 años los martes y jueves en la misma clínica que el hospital usa para vacunar a los niños de 12 a 17 años.

McKee dijo que el hospital ordenó 500 dosis para la primera semana, anticipando que la demanda comenzaría lentamente.

“No creo que vaya a ser el interés masivo que tuvimos con los adultos”, dijo. “No preveo que apliquemos miles y miles de dosis en los primeros meses”.

Algunos padres han escuchado rumores sobre la vacuna en las redes sociales o en internet y es posible que no sepan en quién confiar, dijo la Dra. Kenia Martínez, pediatra de Community Health of South Florida (CHI), un centro de salud calificado por el gobierno federal en el sur de Miami-Dade que se centra en las poblaciones subatendidas.

CHI proporcionará la vacuna a los niños de cinco a 11 años cuando acudan a las visitas anuales y a las inmunizaciones, dijo Martínez. El centro de salud también se asociará con las escuelas para proporcionar vacunas a los estudiantes y llevar la vacuna a los vecindarios marginados usando vagonetas y enfermeras.

Martínez dijo que la desinformación es una causa importante de las dudas sobre las vacunas que tienen los padres.

“Lo que más me ha funcionado como pediatra es que cuando hablo con ellos les digo que yo me vacuné en cuanto estuvo disponible para mí. No me pasó nada. En cuanto estuvo disponible para mis padres, se las puse para que no murieran. En cuanto estuvo disponible para mi hijo de 17 años, se la puse. Y tengo un hijo de 5 años; tan pronto como esté disponible para mi hijo de 5 años, él también la va a recibir”, dijo.

“Las probabilidades de que enferme de gravedad de COVID no son tan grandes, pero las probabilidades de que se contagie y contagie a otras personas como mi padre, son grandes”.

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