Coronavirus

COVID mata a policías del sur de la Florida ocho veces más que los balazos en los últimos dos años

Shannon Bennett, policía de Broward, tenía 39 años cuando murió por complicaciones del COVID-19. Fue el primer agente de policía del sur de la Florida que falleció a causa de la enfermedad.
Shannon Bennett, policía de Broward, tenía 39 años cuando murió por complicaciones del COVID-19. Fue el primer agente de policía del sur de la Florida que falleció a causa de la enfermedad. Miami

De los policías del sur de la Florida que han perdido la vida en cumplimiento del deber en los últimos dos años, tres murieron por disparos, uno falleció en un accidente de tráfico y otro perdió la vida por una lesión relacionada con el trabajo.

Los otros 28 fueron abatidos por el COVID-19.

El virus no discriminó. Atacó a las fuerzas policiales desde Miami hasta West Palm Beach. Mató a oficiales de prisiones y a agentes federales de Aduanas y Protección Fronteriza. Cobró la vida de un agente del Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego federal en West Palm Beach. En todo el estado hubo al menos 53 muertes en las filas, más del 10% de todas las muertes de policías por COVID-19 en todo el país, según las estadísticas compiladas por un portal \que rastrea las muertes de agentes del orden.

“Es el asesino número uno de los policías, de lejos”, dijo Chuck Wexler, director ejecutivo del grupo de política nacional Police Executive Research Forum. “Más policías mueren por COVID que por disparos, puñaladas o accidentes de tráfico”.

La mayoría de las víctimas tenían entre 40 y 50 años. La mayoría de las muertes fueron hombres blancos e hispanos. El Departamento Correccional de Miami-Dade fue el que más sufrió, perdiendo siete agentes. La Policía del Condado Palm Beach perdió cinco. Hace solo dos meses murieron tres agentes de prisiones en Miami-Dade en seis días. Tres funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza del Aeropuerto Internacional de Miami murieron por enfermedades relacionadas con el COVID con 15 días de diferencia.

Desde el comienzo de la pandemia, la Policía del Condado Broward perdió a tres policías y agentes penitenciarios a causa de la enfermedad. Dos policías de Fort Lauderdale y dos de West Palm Beach también fallecieron. Y un agente de la Patrulla de Carreteras de la Florida de West Palm Beach, con una hija de cuatro meses, fue, igualmente víctimas de la pandemia.

El sur de la Florida no es un caso único.

El COVID-19 es ahora, con mucho, la principal causa de muerte de los agentes policiales en servicio en todo el país, según las estadísticas recopiladas por la Officer Down Memorial Page, una publicación en línea sin fines de lucro que recoge información de agencias de todo el país. Sin embargo, es probable que sus cifras no reflejen el impacto total del COVID-19 en las fuerzas policiales.

Para este artículo, por ejemplo, el Miami Herald combinó las estadísticas de la página Officer Down con anuncios locales y noticias de los medios de comunicación para reunir una imagen regional más completa. Varias muertes de agentes de prisiones en \Miami-Dade no figuraban en Officer Down, lo que sugiere que el sitio puede estar pasando por alto otras víctimas tanto en la Florida como en todo el país.

También es difícil comparar las pérdidas de las fuerzas policiales con las de otros ámbitos que interactúan a diario con el público, como los proveedores de atención sanitaria, porque esas cifras no están ampliamente disponibles. Pero las fuerzas policiales están de acuerdo en que el número de víctimas ha sido importante en todos los sentidos, y no solo por el número de muertes.

Antes que la vacuna estuviera disponible a principios de este año, no era raro que algunos departamentos de policía perdieran 10% o más de su personal jurado por la enfermedad. El jefe de la Policía de Miami Beach, Richard Clements, envió un memorando a los agentes sobre el aumento de personal en el verano de 2020, mientras más de 40 de sus 380 agentes se veían obligados a quedarse en casa a causa del virus.

Dudas sobre las vacunas

Steadman Stahl, presidente de la Police Benevolent Assocation de Miami-Dade, que representa a más de 3,000 agentes en Miami-Dade, dijo que algunos agentes estaban indecisos sobre la vacuna en los primeros días del virus. El sindicato y el departamento no proporcionan una cifra exacta, pero Stahl, basándose en informes anecdóticos, cree que ahora hasta 60% del departamento está vacunado.

“Los más jóvenes tienen más temor y es por lo desconocido”, dijo Stahl. “Pero ahora no vemos tanta gente expuesta”.

Dave Magnusson, ex comandante de la Policía de Miami y actual presidente del comité sobre el COVID-19 de los Jefes de Policía de Miami-Dade, duda que incluso la mitad de los policías del sur de la Florida se hayan vacunado. La mayoría de los que lo están, dijo Magnusson, son mayores y ocupan puestos de liderazgo.

“Los policías son un grupo escéptico para empezar”, dijo Magnusson, que se retiró hace dos semanas como jefe de El Portal. “Todo el mundo se cree invencible, hasta que deja de serlo. La edad y la experiencia tienen una forma curiosa de hacerte cambiar la visión de la vida”.

La disponibilidad de las vacunas tampoco parece haber reducido las infecciones mortales. De los 28 agentes de Miami, Miami-Dade y Broward que han muerto por complicaciones relacionadas con el COVID-19 en los últimos dos años, 18 perdieron la vida después que la vacuna estuvo ampliamente disponible para los empleados primeros auxilios en febrero de 2021, unos dos meses antes que estuviera disponible para todos. No está claro cuántas de esas víctimas no estaban vacunadas.

En todo el país, el virus ha cobrado la vida de al menos 542 agentes de policía desde el comienzo de 2020. Eso es 66% de todos los que murieron en el cumplimiento del deber, según el portal. La siguiente causa de muerte, los balazos, cobró 100 vidas en el mismo período. Otros 180 agentes murieron en accidentes de tráfico, por ataques al corazón y por enfermedades relacionadas con el 11 de septiembre.

En Florida —donde el gobernador Ron DeSantis ha acudido a los tribunales para relajar las restricciones de las mascarillas y luchar contra los mandatos de vacunación—, el COVID-19 representa un mayor porcentaje en las muertes de los agentes policiales, más de 85% del total de las víctimas mortales. El portal Officer Down muestra que de las 62 muertes en el cumplimiento del deber en todo el estado en los últimos dos años, 53 se debieron al COVID-19.

Esos porcentajes son los mismos en el sur de la Florida, donde según las estadísticas recogidas por la página Officer Down y el Herald, el 85% \de las muertes en el cumplimiento del deber en Miami, Miami-Dade y Broward en los últimos dos años se han atribuido al COVID-19.

Solo el estado de Texas, con 151 de 160 muertes en el cumplimiento del deber durante los mismos dos años, perdió más agentes por el virus que la Florida. Después de estos dos estados, Georgia perdió 44 agentes, Carolina del Norte y California perdieron 25 cada uno a causa de la pandemia.

Delta, un gran golpe

A medida que la variante Delta se extendía, agosto de este año resultó ser un mes especialmente malo para las fuerzas policiales locales.

Jennifer Sepot, gente de la patrulla de carreteras en Fort Lauderdale, tenía 27 años cuando perdió la batalla contra el COVID-19 el 14 de agosto. La veterana de cuatro años estaba casada y tenía un hijo pequeño. Ese mismo día, el agente de la Patrulla de Carreteras de la Florida Lázaro Febles, de 42 años, se vio afectado por la enfermedad. También estaba casado y tenía dos hijos pequeños.

Cuando Robert Alan Williams, veterano de 20 años, de la Policía de West Palm Beach, murió el 16 de agosto tras contraer COVID-19, fue el segundo policía de su familia que moría de una enfermedad en el cumplimiento del deber. Su hermano, policía municipal de Nueva York, murió en 2015 por complicaciones derivadas de la inhalación de toxinas en el sitio del World Trade Center el 11 de septiembre.

El 19 de agosto, el agente Miami Beach Edward Pérez, policía motorizado y entusiasta del softball, perdió una batalla de dos meses contra la enfermedad. Y un día después, la enfermedad se llevó la vida del agente de Coral Springs Patrick Wayne Madison, de 43 años.

El primer agente jurado del sur de la Florida que murió por complicaciones debidas del COVID-19 fue Shannon Bennett. El joven de 39 años era activo en la comunidad LGBTQ y marchó en el desfile de Stonewall. Se unió a la Policía Broward como ayudante de detención en 2007 y era agente \de recursos escolares en Deerfield Beach el 3 de abril de 2020, cuando el virus le quitó la vida.

El hermano de Shannon, Darren Bennett, pastor en la Capilla del Calvario en Miami Gardens, dio un sermón hace tres semanas en un memorial en la Policía de Broward para los nueve empleados de la BSO que perdieron la vida por COVID. Tres de ellos, incluidos Shannon Bennett, eran oficiales jurados.

“Ninguno de nosotros quería estar aquí hoy”, dijo a la multitud, antes de dirigirse a Dios. “No te entendemos. Y se supone que no debemos hacerlo. Pero rezo para que podamos confiar en ti... porque, ¿a qué otro lugar podemos ir?”

Lakeisha Jordan se vacunó, dijo, porque su hijo de 15 años padece anemia de células falciformes, un trastorno genético que podría hacerlo más vulnerable al COVID-19. Su marido, uno de los tres trabajadores penitenciarios del Condado Miami-Dade que murieron de la enfermedad hace dos meses y con una semana de diferencia, decidió no hacerlo.

A pesar de su repentina muerte, Lakeisha Jordan dijo que no guarda ningún rencor contra su empleador ni a la forma en que han tratado a los empleados infectados.

“Sinceramente, creo que es la nueva normalidad. Tenemos que protegernos”, dijo Jordan. “Como en cualquier empleo, puedes contagiarte de COVID en cualquier lugar. Sé que el departamento cooperó cuando mi marido falleció. Se portaron muy bien conmigo”.

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