Listas las píldoras antivirales, pero hará falta receta
Las farmacias fueron clave para hacer llegar rápidamente las vacunas a millones de estadounidenses, y en el marco de un nuevo plan de respuesta a la pandemia promovido por el presidente Joe Biden, las farmacias entregarán nuevamente una poderosa herramienta contra el COVID-19: una píldora antiviral que puede reducir las probabilidades de hospitalización y muerte en 88%.
Pero la nueva iniciativa no funcionará tan fácilmente como Biden hizo parecer durante el discurso sobre el Estado de la Unión de la semana pasada, cuando el presidente describió las farmacias como ventanillas únicas donde “la gente puede hacerse la prueba... y si da positivo, recibir píldoras antivirales en el acto sin costo alguno”.
A diferencia de las vacunas, las píldoras antivirales requieren una receta médica. Esto significa que solo las farmacias con una clínica y un médico pueden realizar las pruebas y dar el tratamiento a los pacientes como se prevé en el plan de la Casa Blanca, que también propone usar los centros de salud comunitarios, los centros de atención a largo plazo y los centros del Departamento de Asuntos de Veteranos para realizar las pruebas.
La iniciativa federal enfrentará otras limitaciones, como un suministro escaso de antivirales, pruebas inadecuadas y un importante número de estadounidenses sin seguro que no tienen un médico de cabecera.
Biden dijo en su discurso que el gobierno federal “ordenó más de estas píldoras que nadie en el mundo”, y que el fabricante del medicamento, Pfizer, está trabajando en la entrega de un millón de píldoras en marzo y dos millones en abril, muchas veces más que las 500,000 que se han distribuido a todos los estados hasta la fecha.
En la Florida había 9,300 dosis de Paxlovid en 220 locales y 74,000 dosis de Molnupiravir en 1,032 locales hasta el 8 de marzo, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos federal.
Sin embargo, si no se autoriza a los farmacéuticos a recetar antivirales a los pacientes que den positivo al COVID, la Casa Blanca no podrá cumplir la promesa de un acceso más rápido y fácil a tratamientos que pudieran salvar vidas, dijo Michael Jackson, director general de la Asociación de Farmacias Pharmacy Association, un grupo activista y de cabildeo del sector.
“Hemos puesto literalmente millones y millones de vacuna”, dijo. “Ese sistema de distribución fue una gran diferencia y podemos volverlo a hacer”.
¿Qué farmacias participarán?
Aunque el programa Test to Treat tiene menos de una semana de vida y los reguladores y proveedores elegibles ya se están inscribiendo para participar y pedir directamente los medicamentos antivirales, funcionarios federales dijeron que el gobierno creará un portal digital a mediados de marzo donde los pacientes pueden encontrar los lugares que participan en el programa, junto con información sobre dónde pueden obtener mascarillas, pruebas y vacunas gratis.
Walgreens y CVS Health emitieron declaraciones cuando se les preguntó sobre los planes de participación en Test to Treat, y ninguna de las dos compañías farmacéuticas quiso decir exactamente cuántas o cuáles de sus tiendas ofrecerán pruebas y tratamiento para el COVID-19.
Un portavoz de CVS Health dijo que las farmacias de la compañía con clínicas sin cita previa, conocidas como MinuteClinic, están “en una posición única para ayudar a apoyar la iniciativa Test to Treat del gobierno”. Una portavoz de Walgreens dijo que las farmacias de la compañía “están preparadas para apoyar aún más la entrega oportuna y accesible de los tratamientos contra el COVID-1” y añadió que los detalles sobre el despliegue en las tiendas estaban por llegar.
Pero los médicos, el Departamento de Salud de la Florida y los fabricantes de las nuevas píldoras antivirales, que recibieron la autorización de uso de emergencia de la FDA en diciembre, dijeron que suponen un mayor riesgo de seguridad para los pacientes que las vacunas.
Una de las píldoras, llamada Paxlovid y fabricada por Pfizer, presenta un riesgo significativo de efectos adversos debido a las interacciones con otros fármacos, incluidos los analgésicos, los medicamentos contra el VIH e incluso un preparado natural llamado St. John’s Wort . Una segunda píldora, llamada Molnupiravir, no está autorizada para pacientes menores de 18 años o embarazadas o que estén lactando. Ambos medicamentos deben tomarse en los cinco primeros días de la presentación de los síntomas.
La perspectiva de los médicos
Annie Luetkemeyer, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, dijo que se alegraba que el presidente abordara el tema del acceso al medicamento en el discurso. Solo le preocupa que la gente se lleve el mensaje equivocado y piense que es fácil conseguir los antivirales en la farmacia de la esquina.
Luetkemeyer dijo que la mayor barrera para los proveedores en San Francisco es que hay muchos centros comunitarios de pruebas, que han hecho un buen trabajo en los barrios de bajos ingresos y otras áreas de necesidad. El problema es que una vez que un paciente da positivo en un centro comunitario, dijo, no hay una manera fácil de conectarlo con el tratamiento.
“No tenemos proveedores en el lugar, ni medicamentos en el lugar”, dijo.
Incluso para los pacientes que tienen un seguro de salud y un médico habitual, dijo Luetkemeyer, no hay garantía de que su médico se ponga en contacto con ellos en un par de días con una receta o que su médico de cabecera esté familiarizado con las opciones terapéuticas disponibles.
“Es mucho pedir a nuestro sistema”, dijo. “Necesitamos una solución para las personas que van a un centro de pruebas y se hacen la prueba”.
La American Medical Association (AMA), el mayor grupo que representa a los médicos en Estados Unidos, emitió un comunicado poco después que la Casa Blanca presentara su iniciativa Test to Treat la semana pasada en el que advertía del peligro de permitir que los farmacéuticos prescriban antivirales.
“El componente clínico basado en farmacias del plan Test to Treat hace alarde de la seguridad de los pacientes y corre el riesgo de tener importantes resultados negativos para la salud”, dijo Gerald E. Harmon, médico y presidente de la AMA, en una declaración preparada.
Harmon dijo que, aunque la iniciativa mejora el acceso a las pruebas y al tratamiento para los pacientes que no tienen un médico de cabecera, el plan “simplifica en exceso” las decisiones de prescripción que toman los médicos, que se basan en el historial médico del paciente, la complejidad de las interacciones entre medicamentos y los posibles efectos adversos.
‘Se confía en los farmacéuticos’
Sin embargo, los farmacéuticos no solo son uno de los proveedores de atención médica más accesibles, sino que también son uno de los que mejor conocen las interacciones de los medicamentos y sus posibles efectos adversos en los pacientes, dijo el doctor Timothy Loftus, médico y abogado que dirige el Proyecto de Disparidades en la Salud de la Universidad de Miami, una iniciativa para hacer frente al impacto desproporcionado de la pandemia y a los efectos constantes en las comunidades minoritarias y de bajos ingresos.
“No se me ocurre nadie mejor para vigilar las interacciones entre medicamentos que un farmacéutico”, dijo. “La gente confía en su farmacéutico”.
Loftus dijo que prevé otros problemas que pudieran obstaculizar el plan de la Casa Blanca, como la realización de pruebas inadecuadas y el suministro relativamente escaso de antivirales.
“Todavía tenemos un problema de pruebas”, dijo. “A finales de este verano u otoño podríamos ver una nueva variante y otro brote, y volveríamos a tener una crisis de pruebas, y la gente querría conseguir esta píldora pero las farmacias no están abastecidas de pruebas. Si tenemos otro brote, ¿tendremos suficientes píldoras en las farmacias para hacerle frente?”
Según las estimaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que distribuye el tratamiento contra el COVID-19, hasta el 6 de marzo se habían distribuido en los estados y territorios unas 500,000 dosis de Paxlovid y 1.8 millones de dosis de Molnupiravir.
Exigir una receta médica también pudiera excluir a los millones de personas que no tienen seguro ni médico de cabecera. En la Florida, cerca del 19.5% de los habitantes de entre 18 y 64 años (4.2 millones de personas) no tenían seguro en 2020, una cifra significativamente superior al promedio nacional del 14%, según las estadísticas nacionales de los CDC.
Los farmacéuticos quieren poder para recetar
La Florida o el gobierno federal pudieran autorizar a los farmacéuticos para recetar medicamentos antivirales contra el COVID-19 a través de una orden permanente del Secretario de Salubridad estatal, similar a la orden emitida en agosto de 2021 para los anticuerpos monoclonales de Regeneron; mediante la modificación de una ley de la Florida que permite a los farmacéuticos realizar pruebas y tratamientos para padecimientos específicos, incluida la influenza y la amigdalitis; o a través de una declaración del gobierno federal utilizando la Ley de Preparación Pública y de Emergencia, que fue invocada en marzo de 2020 para las pruebas de detección del COVID-19, las vacunas y otros medicamentos y que prevalece sobre los requisitos del estado sobre quién puede recetar, dispensar o administrar el tratamiento.
Jackson, director general de la Florida Pharmacy Association, dijo que quiere que las autoridades estatales autoricen a los farmacéuticos a recetar los antivirales contra el COVID-19 a través de acciones administrativas o de una orden ejecutiva del gobernador.
“El secretario de Salubridad estatal, en mi opinión, puede emitir una orden permanente y definir lo que hay en esa orden y los términos y condiciones bajo los cuales un farmacéutico puede autorizar estos medicamentos”, dijo. “Estamos capacitados para reconocer a los pacientes que son elegibles y los que no, y referir los pacientes a un proveedor de atención primaria si lo tienen, o a un centro de salud comunitario si no lo tienen”.
Jackson dijo que las personas con COVID ya están visitando las farmacias en busca de ayuda y que los farmacéuticos a menudo están familiarizados con esas personas y sus necesidades, incluso si no tienen una relación tradicional médico-paciente.
“Vemos los problemas con los que se encuentran”, dijo. “En muchos casos, como farmacéutico ... veo a un paciente que puede beneficiarse de algunos de estos medicamentos. Puedo señalar un medicamento en mi estantería, si lo tengo, y decir: ‘Esto es lo que necesita’. Pero no puedo dárselo porque no tengo autoridad”.
Pero el secretario de Salubridad de la Florida no está estudiando una orden permanente para autorizar a los farmacéuticos a recetar las píldoras.
Jeremy Redfern, secretario de prensa del Departamento de Salud de la Florida, dijo que la orden permanente para los anticuerpos monoclonales se basa en “el perfil de riesgo-beneficio” del tratamiento.
“Los monoclonales son relativamente benignos, especialmente cuando se comparan con los medicamentos antivirales”, dijo Redfern en un correo electrónico. “Los monoclonales tienen un riesgo de reacción alérgica, que es algo que se puede manejar dentro de los ámbitos para los que se administran.
“Los medicamentos antivirales son muy diferentes. ... Hay bastantes efectos secundarios y posibles contraindicaciones”, dijo. “Estos medicamentos deben ser recetados por un proveedor autorizado para ello, ya que el tratamiento debe ser individualizado”.
Aunque los antivirales contra el COVID-19 solo están autorizados para su uso de emergencia durante la pandemia, y los fabricantes de medicamentos todavía están conociendo los riesgos potenciales, Loftus, de UM, dijo que las autoridades de salud saben lo suficiente sobre los medicamentos como para autorizar a los farmacéuticos a prescribirlos a grupos específicos de individuos con la mayor probabilidad de enfermedad grave o muerte.
“Hay que atenerse a lo que dice la ciencia”, dijo Loftus.
Agregó que los medicamentos llevan advertencias para los proveedores sobre las interacciones con otras medicinas y qué grupos de personas no deben recibirlos. Por ejemplo, el molnupiravir no está indicado para personas embarazadas o que estén pensando en quedar embarazadas, y para personas menores de 18 años porque puede afectar al crecimiento de los huesos y los cartílagos.
“Pero ese no es realmente el objetivo”, dijo. “El objetivo va a ser sobre todo las personas mayores que ya no están en edad de procrear, que tienen un alto riesgo, que pudieran acudir con sus síntomas, someterse a una prueba y, si es positiva, recibir el medicamento”.
“Para esas personas”, dijo, “me resulta difícil, desde casi cualquier ángulo que se quiera ver, entender porqué debería ser un problema”.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2022, 3:33 p. m..