Subvariante BA.2 de la cepa ómicron aumenta en el sur de la Florida
Tras dos años y cuatro olas de COVID-19, todo empieza a parecer un viaje al pasado.
Una nueva subvariante de la ómicron, llamada BA.2, está impulsando la mayoría de las nuevas infecciones por COVID-19 en todo el mundo y ahora representa aproximadamente uno de cada tres casos en Estados Unidos y más de la mitad en ciertas regiones, según los datos de los CDC.
Los datos muestran que en el sureste, incluida la Florida, la BA.2 representó casi uno de cada cinco casos en los que se secuenciaron muestras del virus durante la semana que terminó el 19 de marzo, el período más reciente disponible. En otros lugares, incluida la región de Nueva Inglaterra, la subvariante representa más de la mitad de los casos.
Sin embargo, no se ha habido el correspondiente aumento de casos y las muertes relacionadas con el COVID descienden a nivel nacional a su punto más bajo desde finales de noviembre, antes de la oleada de la ómicron.
En Miami-Dade, un equipo de investigadores de la Universidad de Miami (UM) ha estado rastreando las variantes a través de la secuenciación genómica de muestras tomadas de los pacientes que dieron positivo al COVID en UHealth Tower, el Hospital Jackson Memorial y los estudiantes y el personal de los campus de UM.
David Andrews, médico y profesor adjunto del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de la Facultad Miller de Medicina de UM, lidera este esfuerzo. Andrews dijo que el equipo encontró los primeros casos de la BA.2 a mediados de enero y que durante varias semanas el conteo se mantuvo relativamente bajos, entre dos y tres por semana.
“En las últimas dos o tres semanas hemos comenzado a ver un aumento definitivo”, dijo. “Ahora estamos reflejando las tendencias nacionales. ... Claramente está en una fase de aumento”.
Andrews dijo que no pronostica una ola, pero que su principal preocupación es que la disminución de la inmunidad de las vacunas o las infecciones anteriores deje a más personas con una falsa sensación de seguridad de que todavía están protegidas.
“Creo que todavía existe la posibilidad de que aumente el índice de infección”, dijo.
Los datos más recientes de los CDC en la Florida muestran que durante las cuatro semanas que terminaron el 26 de febrero, la BA.2 representó menos del 2% de todos los casos en los que se secuenciaron muestras del virus. Pero incluso cuando ha aumentado la proporción de la BA.2 que circula en el sureste, el promedio móvil de siete días de casos diarios de COVID-19 en la Florida disminuyó de unos 3,000 al día el 26 de febrero a menos de 1,200 el 21 de marzo, según los datos de los CDC.
Como las vacaciones de primavera trajeron más visitantes a la Florida, y la BA.2 se está propagando rápidamente y superando a la versión original de la ómicron que dominó en invierno, los modeladores de la enfermedad y los expertos en salud pública dicen que se sienten alentados por la falta de incremento de los casos, pero que todavía es demasiado pronto para decir si la BA.2 alimentará una quinta ola de la pandemia o lo grave que podría ser.
“Todavía hay mucha incertidumbre”, dijo Stephen Kissler, investigador del Departamento de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, durante una teleconferencia con medios de comunicación esta semana. “La cuestión de si se va a producir una ol, cuándo, y de qué magnitud, está ... muy abierta”.
Más contagiosa que la ómicron
El principal asesor médico de la Casa Blanca, el Dr. Anthony Fauci, dijo que la evidencia sugiere que la variante BA.2 es entre un 50% y un 60% más transmisible que la variante ómicron original, y los CDC pronostican que probablemente se convertirá en la variante dominante en las próximas semanas.
Los expertos afirman que existe la esperanza que el aumento en proporción de personas con inmunidad por vacunación, infección previa o una combinación de ambas pueda ayudar a suavizar el impacto en Estados Unidos, incluso cuando la subvariante de la ómicron impulsa un aumento de nuevos casos en otros países, como el Reino Unido y Francia.
En Sudáfrica, donde se detectó por primera vez la variante ómicron original y hubo un aumento de los casos, la BA.2 también está circulando ampliamente, pero hasta ahora no ha provocado un alza en los casos. Y aunque no está claro cómo afectará la BA.2 a Estados Unidos, Kissler dijo que la alta tasa de infecciones del país durante la ola de la ómicron en invierno, que alcanzó su punto máximo a mediados de enero con un promedio de 800,000 casos al día, podría proporcionar protección contra la nueva subvariante.
“Todavía no estoy totalmente convencido de que vayamos a ver un aumento importante de la BA.2. ... Tendremos que verlo”, dijo.
Probable aumento de las infecciones de COVID
La subvariante BA.2 está aumentando en proporción al mismo tiempo que muchos estados están relajando las medidas de mitigación, como el uso de mascarillas, y comunicando los datos con menos frecuencia, lo que hace que muchos expertos teman que, al hacerse estos cambios, aumenten los puntos ciegos y retrasen las respuestas de salud pública.
Además, el Congreso no aprobó fondos adicionales para la respuesta a la pandemia de la administración de Biden, que se está quedando sin dinero para comprar vacunas, pruebas de detección y terapias.
Algunos epidemiólogos y expertos en enfermedades infecciosas afirman que es muy probable que los casos aumenten, dados estos acontecimientos y el aumento de la contagiosidad de la subvariante BA.2.
“Esta variante parece ser más transmisible que la variante ómicron BA.1 original, pero también parece causar casos menos grave, lo cual es una buena noticia”, dijo la Dra. Anna Durbin, especializada en enfermedades infecciosas y profesora de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.
Pero Durbin añadió que es probable que el COVID-19 se convierta en una enfermedad recurrente en todo el mundo. “Ni la vacunación ni la infección evitarán el COVID para siempre”, dijo. “El COVID llegó para quedarse”.
Sin embargo, para quienes tienen inmunidad, no es probable que el COVID-19 cause una enfermedad grave aunque se infecten, dijo Amber D’Souza, epidemióloga y profesora de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.
“Dada la inmunidad de la población que tenemos, no esperamos que el aumento de la enfermedad grave sea tan grande como lo que vimos en años anteriores”, dijo D’Souza.
Subrayó que no todas las comunidades experimentarán aumentos de la misma manera. Incluso si una pequeña proporción de personas desarrolla casos graves, dijo D’Souza, cuando la infección es rampante esa pequeña proporción puede aumentar exponencialmente y abruma los hospitales y comunidades que no estén preparados.
Durbin dijo que la falta de financiación del Congreso para la respuesta a la pandemia probablemente afectará la capacidad del país para controlar las infecciones, hospitalizaciones y fallecimientos muertes durante futuros brotes. Los contribuyentes han financiado vacunas, tratamientos, mascarillas y muchas otras herramientas para controlar el COVID-19, dijo, facilitando a los estadounidenses el acceso a esos recursos si los desean.
“Sin esa financiación, mientras sigamos en medio de la ómicron y el COVID, y no hayamos vuelto del todo a la normalidad, se teme un nuevo brote”, dijo.
Lo que depara el futuro
La experiencia de la Florida, al igual que la del resto del país, dependerá en gran medida del comportamiento individual y de la inmunidad de base derivada de las vacunas y las infecciones anteriores, según los expertos. Pero también es probable que las estaciones sean un factor importante.
Kissler, de Harvard, cree que es probable que el COVID-19 se convierta en una enfermedad estacional y que los casos aumenten cuando la gente se reúna en lugares cerrados sin ventilación y sin el uso adecuado de mascarillas. En el noreste, la temporada del COVID-19 podría ocurrir en invierno, y en entornos más cálidos, como el de la Florida, los casos podrían aumentar en verano, cuando es más probable que la gente esté en interiores con aire acondicionado. Según él, la COVID-19 acabará estableciéndose en un patrón, como la influenza.
“Un posible futuro es que, con la exposición repetida al SARS-CoV-2, acabaremos alcanzando un punto de equilibrio similar, con grandes brotes en invierno, cuando la gente se aglomera en interiores, y casos sustancialmente menores en verano”.
Pero es probable que esos patrones sean diferentes dependiendo no solo de la estación del año sino también de la zona del país, lo que crea la necesidad de informes sobre el COVID-19 más localizados, similares a los pronósticos meteorológicos.
D’Souza, de Johns Hopkins, también cree que el COVID-19 llegó para quedarse y que es probable que se convierta en algo estacional. Es optimista sobre el futuro.
“Veremos una estabilización en la que esto tenga repuntes, y quizá sea estacional, pero dentro de un rango esperado”, dijo D’Souza. “No sé si eso ocurrirá este año, pero confío en que, si no es este año, sea el próximo, a medida que sigamos aumentando la inmunidad y consigamos que un número suficiente de personas reciba dosis de refuerzo”.